Novena

NOVENA DE ORACIÓN PARA LAS VOCACIONES OBLATAS 21 – 29 DE MAYO 2018

PRIMER DÍA
VOCACIÓN - LA LLAMADA

Celebrante: Jesús dijo: "¿Qué buscáis? Vengan y vean…".

1ª Lectura: Del Evangelio según San Juan 1,35-46:

El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscan? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Vengan y vean. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora dé-cima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Si-món, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Je-sús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro). Jesús llama a Felipe y a Natanael El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de An-drés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escri-bió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.

2ª Lectura: De las Constituciones y Reglas.

Los oblatos son una congregación toda ella misionera. Son hombres es-cogidos para anunciar el Evangelio de Dios, hombres dispuestos a dejarlo todo para se-guir a Jesucristo. Su primer servicio en la Iglesia es el de anunciar a Cristo y su Reino a los más abandonados. Lleva la Buena Noticia a los pueblos que todavía no la han reci-bido. Donde la Iglesia está ya implantada, los Oblatos se consagran a los grupos más alejados de ella.
La misión de los Oblatos, en efecto, les lleva en todas partes principalmente hacia aque-llos cuya condición está pi-diendo a gritos una esperanza y una salvación que sólo Cristo puede ofrecer con plenitud. Son los pobres en sus múltiples aspectos: a ellos van nuestras preferencias.

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio.
Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Te pedimos, Padre, que tu Iglesia nunca carezca de pastores. Recuerda a los pobres, los abandonados y los necesitados. Suscita hombres llenos de amor y celo para que anuncien el Evangelio a todos los que necesiten la esperanza de la salvación. Eugenio de Mazenod comprendió el amor que tienes por todos tus hijos y se consagró generosamente a su servicio. ¡Que muchos, Señor, quieran compartir su visión y entre-gar su vida desinteresadamen-te como Oblatos de María Inmaculada! Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

SEGUNDO DÍA VOCACIÓN – EL MANDATO

Celebrante:, La mies es abundante, los trabajadores pocos. Jesús dijo: "Rueguen al dueño de la mies para que envíe trabajadores a su mies".

1ª Lectura: Del Evangelio según San Mateo:

Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.»

2ª Lectura: Eugenio de Mazenod, Fundador de los Oblatos de María In-maculada escribió:

"Si se formasen sacerdotes inflamados de celo por la salvación de los hombres, de sólida virtud, en una palabra: hombres apostólicos que, convencidos de la necesidad de su propia reforma, trabajasen con todas sus fuerzas por la conversión de los demás, se podría abrigar la esperanza de hacer volver en poco tiempo los pueblos descarriados a sus obligaciones religiosas largo tiempo olvidadas. Nos comprometemos a todas las obras de celo que la caridad sacerdotal pueda inspirar… Hay que intentarlo todo para dilatar el reino de Cristo, destruir el imperio del Mal".

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Señor Dios, Padre, mediante la intercesión de San Eugenio de Mazenod, Fundador de los Oblatos de María Inmaculada, te pedimos que haya muchos jóvenes dispuestos a entregar su vida al servicio del Evangelio. Envía trabajadores a tu viña en estos días en que la mies es abundante y los trabajadores pocos. Te lo pedimos por Je-sucristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro… Dios te salve… San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros. Beato José Gerard, Ruega por nosotros. Beato José Cebula, Ruega por nosotros. Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros. Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

TERCER DÍA VOCACIÓN – EL RETO

Celebrante:, Jesús dijo: "No me han elegido ustedes a mí, soy Yo el que os he elegido a ustedes... vayan, pues, y den fruto en abundancia".

1ª Lectura: De la carta de San Pablo a los Romanos:

Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará. Pero ¿cómo invocarán a aquél en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquél a quien no han oí-do? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el bien! Por tanto, la fe viene por la Palabra de Cristo.

2ª Lectura: Eugenio de Mazenod, de los escritos del Papa Pablo VI:

Como Cristo, la Iglesia tiene también ante sí una inmensa muchedumbre humana que necesita del Evangelio y tiene derecho al mismo, pues Dios "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad." Sensible a su deber de predicar la salvación a todos sabiendo que el mensaje evangélico no está reservado a un pe-queño grupo de iniciados, de privilegiados o elegidos, sino que está destinado a todos, la Iglesia hace suya la angus-tia de Cristo ante las multitudes errantes y abandonadas "como ovejas sin pastor", hambrientas de la palabra libera-dora de Dios que ofrece vida y esperanza. La Palabra de Dios debe ser dicha, compartida, proclamada y vivida.

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Dios de la esperanza gozosa y del amor fiel: nos llamas a participar ple-namente en la misión de tu Hijo. Inspíranos, en este tiempo de cambio y de inmensa es-peranza, para que seamos testigos del poder y de la pre-sencia de Jesús. Que amemos y respetemos todo cuanto Tú has creado y seamos discípulos de la Buena Nueva espe-cialmente entre los desposeídos. Que guiados e inspirados por el Espíritu Santo haya otros que lo dejen todo por el Evangelio para convertirse en Oblatos de María Inmacu-lada. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

CUARTO DÍA VOCACIÓN – LA MISIÓN

Celebrante: Jesús dijo: "Vengan y síganme"... Ellos lo dejaron todo y le siguieron.

1ª Lectura: Del Evangelio según San Lucas:

Vino a Nazaret y entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde es-taba escrito: "El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vis-ta a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Se-ñor."

2ª Lectura: Del Bienaventurado José Gerard, Misionero Oblato en Sudá-frica, escribió:

Imagino a un sacerdote, a un Misionero Oblato de María Inmaculada en una Misión. Quiere ver todo con sus ojos, conocer con su corazón, alegrar todo con su presencia, hacerse todo para todos para ganarlos para Jesu-cristo… no se contenta con esas relaciones generales, en que el sacerdote es el sacerdote de todos, pero no suficien-te el sacerdote de cada uno. Este sacerdote ama de tal modo que cada uno podría creerse únicamente amado por él. … Hay que amarlos, amarlos a pesar de todo, amarlos siem-pre. El mundo pertenece a quien lo ama más y se lo de-muestra.

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Dios Padre Nuestro, nos has amado tanto que enviaste a tu único Hijo para que fuera nuestro Salva-dor; aviva la gracia de una santa vocación en los corazo-nes de muchos jóvenes. Que tengan la generosidad y la volun-tad de servirte con su vi-da entera como Oblatos de María Inmaculada y ganar a muchos para el Amor de tu Hi-jo, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

QUINTO DÍA VOCACIÓN – EL DON

Celebrante:, Jesús dijo: "El que pierda su vida por mi causa y por el Evangelio… la encontrará".

1ª Lectura: Del Evangelio según San Mateo:

El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hom-bre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, ven-de todo lo que tiene y compra el campo aquel. También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

2ª Lectura: De los escritos de San Eugenio de Mazenod, Fundador de los Oblatos de María Inmaculada

Cada congregación religiosa en la Iglesia tiene un espíritu peculiar; el Espíritu de Dios lo ha inspirado según las circunstancias y las necesidades de la Iglesia para la salvación de las almas. Mediante nuestra particular vocación colaboramos en la redención de la humanidad… Quiera Dios, por nuestra completa entrega y sacrificio, cooperar de tal manera que no hagamos infructuosa Su redención para nosotros y para aquellos a los que somos en-viados a evangelizar.

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Te pedimos, aviva la llama de la fe y el fuego del amor en los corazones de los jóvenes, e inspírales a consagrarse a tu servicio con una confianza y un celo sin límites. Que por intercesión de Nuestra Madre Inmaculada lleguen numerosas vocacio-nes a los Oblatos de María Inmaculada para que su ministerio pueda continuar. Por Je-su-cristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

SEXTO DÍA VOCACIÓN – EL IDEAL

Celebrante:, Jesús dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame".

1ª Lectura: Del Evangelio según San Marcos:

Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Si-món, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Vengan con-migo, y les haré llegar a ser pescadores de hombres.» Al ins-tante, dejando las redes, le siguieron.

2ª Lectura: De las Constituciones y Reglas.

Nuestra misión es proclamar el Reino de Dios y buscarlo sobre todo. Cumplimos esta misión en comu-nidad, que es un signo de que, en Cristo, Dios lo es todo para nosotros. Juntos aguardamos la venida del Señor en la plenitud de su justicia, para que «Dios sea todo en todos». Creciendo en la fe, la esperanza y el amor, nos compro-metemos a ser levadura de las Bienaventuranzas en el corazón del mundo. Como lo exige su misión, los Oblatos quieren seguir de forma radical el ejemplo de Je-sús que fue casto y pobre y rescató el mundo con su obediencia. Así pues, por un don del Padre, escogen el camino de los consejos evangélicos.

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Jesús, Nuestro Señor y hermano, aún sigues invitándonos hoy a ser tus discípulos. Te pedimos que siga habiendo muchos que encuentren dentro de sí la fe y la generosidad necesarias para oír y responder a tu llama-da. Suscita hombres que sirvan a tu altar, hombres llenos de esperanza y dedicación que te sigan sin reservas en la Con-gregación de los Oblatos de María Inmaculada, sirviendo a tu pueblo con amor y gozo. Te lo pedimos por Jesu-cristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

SÉPTIMO DÍA - VOCACIÓN – LA RESPUESTA

Celebrante: "He aquí la esclava del Señor… hágase en mí según tu Pala-bra".

1ª Lectura: Del Evangelio según San Lucas:

El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios... ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: «He aquí la es-clava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

2ª Lectura: Del Prefacio de la Regla

¿Qué han de hacer a su vez los hombres que desean seguir las huellas de Jesucristo, su divino Maes-tro, para reconquistarle tantas almas que han sacudido su yugo? Deben trabajar seriamente por ser santos, y caminar resueltamente por los sende-ros que recorrieron tantos obreros evangélicos, que nos dejaron tan buenos ejemplos de virtud en el ejercicio del mismo ministerio al que ellos se sienten llamados. Deben re-nunciarse completamente a sí mismos, sin más miras que la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la edificación y salvación de las almas.

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Padre, Tú sigues llamando hoy a algunos hombres a una entrega, com-promiso y servicio totales: hombres abiertos al Espíritu, que a través del ministerio sa-cerdotal y de la vida religiosa hagan presente a Jesús en el mundo de hoy. Concede a aquellos a quienes llamas el don de oír tu dulce voz y de responder con valentía, con un corazón totalmente entregado y lleno de confianza. Aviva la gracia de la vocación en los corazones de numerosos jóvenes generosos para que el ministerio de los Oblatos pueda continuar y florecer en la Iglesia. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

OCTAVO DÍA VOCACIÓN – EL CARISMA

Celebrante: "Me envió para evangelizar a los pobres… los pobres son evangelizados".

1ª Lectura: Del Profeta Isaías:

El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungi-do Yahveh. A anunciar la bue-na nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los cora-zones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad... para consolar a todos los que lloran... Edificarán las ruinas seculares, los lugares de antiguo desolados levantarán, y restaurarán las ciudades en ruinas, los lugares por siempre de-solados.

2ª Lectura: Un Sermón de San Eugenio

¡Criados, labradores, campesino, pobres! Vengan ahora a aprender de nosotros lo que son a los ojos de la fe. Pobres de Jesucris-to, afligidos, desgraciados, enfermos, cubiertos de llagas, etc., ustedes todos, agobiados por la miseria, hermanos míos, mis queridos hermanos, mis respetables hermanos, escú-chenme. Son los hijos de Dios, los hermanos de Jesucristo, los coherederos de su Reino eterno, la parcela escogida de su herencia; Levanten su espíritu: Son los hijos de Dios. Que sus ojos traspasen de una vez los harapos que les cubren. Hay dentro de ustedes un alma inmortal, hecha a imagen de Dios y destinada a poseerlo algún día; un alma resca-tada con el precio de la sangre de Jesucristo, más preciosa para Dios que todas las ri-quezas de la tierra, que todos los reinos del mundo. ¡Cristianos! ¡Reconozcan su digni-dad! ¡Partícipes de la naturaleza divina! ¡Hijos de Dios! ¡Hijos del Altísimo!

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Padre, Tú has escogido a Eugenio de Mazenod, le has inspirado un amor maravilloso para con los pobres, dándole el don de saber tocar sus corazones. Que los Oblatos, los hijos de San Eugenio, perseveren, crezcan y florezcan en la Iglesia. Que nunca dejen de proclamar la liberación que trae el Evangelio de Jesucristo a los pobres siguiendo el ejemplo de su Fundador. Suscita en la familia oblata hombres llenos de celo y de fe para mayor gloria de tu nombre. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Se-ñor. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.

NOVENO DÍA VOCACIÓN – EL ENCUENTRO

Celebrante:, "Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos… que por tu san-ta cruz has redimido al mundo.

1ª Lectura: De la primera carta de San Pablo a los Corintios:

Pues yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a anunciaros el misterio de Dios, pues no quise saber entre vo-sotros sino a Jesucristo, y éste crucificado... para que vuestra fe se fundase, no en sabi-duría de hombres, sino en el poder de Dios... Nosotros predicamos a un Cristo cru-cificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

2ª Lectura: De las Constituciones y Reglas.

La cruz de Jesús ocupa el centro de nuestra misión. Como el Apóstol Pablo, predicamos «a Jesucris-to, y éste crucificado». Si llevamos «en el cuerpo la muerte de Jesús», es con la esperanza «de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo». A través de la mirada del Salvador crucificado vemos el mundo resca-ta-do por su sangre, con el deseo de que los hombres en quienes continúa su pasión co-nozcan también la fuerza de su resurrección.

Oración:

Padre Santo, acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos para que envíes trabajadores a tu mies. Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apa-sionados por Jesús, dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti, a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio. Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio; que formen parte de su misma familia y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención. María In-maculada, que ofreciste, la primera de todas, a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración. Amen.

O bien:

Señor Jesús, tu redimiste el mundo por tu pasión y tu amor. Tu sufri-miento revela la profundidad de tu amor. Suscita jóvenes en la Iglesia que, inspirados por tu amor, consagren su tiempo, sus talentos y hasta a sí mis-mos, - su vida entera- a tu servicio. Que tu Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada crez-ca en número, en fortaleza y santidad a la vez que comparte tu amor por las almas más pobres y abandonadas. Por Jesu-cristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Nuestro…
Dios te salve…
San Eugenio de Mazenod, Ruega por nosotros.
Beato José Gerard, Ruega por nosotros.
Beato José Cebula, Ruega por nosotros.
Beato Francisco Esteban y compañeros mártires, Rueguen por nosotros.
Beatos mártires oblatos de Laos, Rueguen por nosotros
Alabado sea Jesucristo…, y María Inmaculada.