LeccTestos4

Leccionario

700

Apareció en el cielo una figura prodigiosa.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

11, 19; 12, 1-6. 10

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa; una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.

Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gober- * nar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.

Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía; “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”.

Palabra de Dios.

701

Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

12, 7-12

En el cielo se trabó una gran batalla: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón. El dragón y sus ángeles lucharon ferozmente, pero fueron vencidos y arrojados del cielo para siempre. Así, el dragón, que es la antigua serpiente, la que se llama Diablo y Satanás, la que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra, junto con sus ángeles.

Entonces yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acusaba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan”.

Palabra de Dios.

702

Su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

12, 10-12

Yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acusaba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan”.

Palabra de Dios.

703

Dichosos los que mueren en el Señor.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

14, 13

Yo, Juan, oí una voz que venía del cielo y me decía: “Escribe: ‘Dichosos ya desde ahora los muertos que han muerto en el Señor. El Espíritu es quien lo dice: Que descansen ya de sus fatigas, pues sus obras los acompañan’

Palabra de Dios.

704

¿Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero!

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

19, 1. 5-9

Yo, Juan, oí algo parecido a la voz potente de una gran muchedumbre, que decía en el cielo: “¡Aleluya! Nuestro Dios es un Dios salvador, lleno de gloria y de poder”.

Y del trono de Dios salió una voz que decía: “Alaben a nuestro Dios, todos sus siervos, los que lo temen, pequeños y grandes”.

Oí entonces algo como el rumor de una muchedumbre inmensa, como el estruendo de un río caudaloso y el retumbar imponente de los truenos. Decían: “¡Aleluya! El Señor, Dios nuestro, todopoderoso, ha establecido su reinado. Llenémonos de gozo y alegría y alabemos la grandeza del Señor, porque ha llegado el tiempo de las bodas del Cordero, y su esposa ya está preparada. Dios le ha concedido vestirse de lino finísimo y deslumbrante”. El lino representa las obras buenas de los santos.

Entonces un ángel me dijo: “Escribe: ‘Dichosos los invitados al ban quete de bodas del Cordero’ ”

Palabra de Dios.

705

Los muertos fueron juzgados conforme a sus obras.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

20, 11-21, 1

Yo, Juan, vi un trono brillante y magnífico y al que estaba sentado en él. El cielo y la tierra desaparecieron de su presencia sin dejar rastro. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante dej trono. Fueron abiertos unos libros y también el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados conforme a sus obras, que estaban escritas en esos libros.

El mar devolvió sus muertos; la muerte y el abismo devolvieron los muertos que guardaban en su seno. Cada uno fue juzgado según sus obras. La muerte y el abismo fueron arrojados al lago de fuego; este lago es la muerte definitiva. Y a todo el que no estaba escrito en el libro de la vida lo arrojaron al lago de fuego.

Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

Palabra de Dios.

706

Ya no existirán muerte ni duelo, ni penas ni llantos, porque ya todo lo antiguo terminó.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

21, 1-7

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia que va a desposarse con su prometido. Oí una gran voz, que venía del cielo, que decía:

“Esta es la morada de Dios con los hombres;
vivirá con ellos como su Dios
y ellos serán su pueblo.
Dios les enjugará todas sus lágrimas
y ya no habrá muerte ni duelo,
ni penas ni llantos,
porque ya todo lo antiguo terminó”.

Entonces el que estaba sentado en el trono, dijo: “Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas”. Y añadió: “Estas son palabras fieles y verdaderas. Escríbelas”. Finalmente me dijo: “¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al sediento le daré a beber gratis del manantial del agua de la vida. El vencedor recibirá esta herencia, y yo seré su Dios y él será mi hijo”.

Palabra de Dios.

707

Ya no habrá duelo ni penas ni llantos.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

21, 1-5. 6-7

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia que va a desposarse con su prometido. Oí una gran voz, que venía del cielo, que decía:

“Esta es la morada de Dios con los hombres;
vivirá con ellos como su Dios
y ellos serán su pueblo.
Dios les enjugará todas sus lágrimas
y ya no habrá muerte ni duelo,
ni penas ni llantos,
porque ya todo lo antiguo terminó”.

Entonces el que estaba sentado en el trono, dijo: “Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas.

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al sediento le daré a beber gratis del manantial del agua de la vida. El vencedor recibirá esta herencia, y yo seré su Dios y él será mi hijo”.

Palabra de Dios.

708

Esta es la morada de Dios con los hombres.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

21, 1-5

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia que va a desposarse con su prometido. Oí una gran voz, que venía del cielo, que decía:

“Esta es la morada de Dios con los hombres;
vivirá con ellos como su Dios
y ellos serán su pueblo.
Dios les enjugará todas sus lágrimas
y ya no habrá muerte ni duelo,
ni penas ni llantos,
porque ya todo lo antiguo terminó”.

Entonces el que estaba sentado en el trono, dijo: “Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas”.

Palabra de Dios.

709

Ya no habrá muerte.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

21, 1. 3-5

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, y oí una gran voz, que venía del cielo, que decía:

“Esta es la morada de Dios con los hombres; vivirá con ellos como su Dios y ellos serán su pueblo.

Dios les enjugará todas sus lágrimas y ya no habrá muerte ni duelo, ni penas ni llantos, porque ya todo lo antiguo terminó”.

Entonces el que estaba sentado en el trono, dijo: “Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas”.

Palabra de Dios.

710

Al vencedor le reservo esta herencia.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

21, 5-7

El que estaba sentado en el trono, dijo: “Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas”. Y añadió: “Estas son palabras fieles y verdaderas. Escríbelas”. Finalmente me dijo: “¡Ya está hecho! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al sediento le daré a beber gratis del manantial del agua de la vida. El vencedor recibirá esta herencia, y yo seré su Dios y él será mi hijo”.

Palabra de Dios.

711

Te enseñaré a la desposada, a la esposa del Cordero.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

21, 9-14

Uno de los ángeles me habló y me dijo: “Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero”. Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.

Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios.

712

¡Ven, Señor Jesús!

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

22, 12-14. 16-17. 20

Yo, Juan, escuché una voz que me decía: “Mira, volveré pronto y traeré conmigo la recompensa que voy a dar a cada uno según sus obras. Yo soy el Alfa y la Omega, yo soy el primero y el último, el principio y el fin. Dichosos los que lavan su ropa en la sangre del Cordero, pues ellos tendrán derecho a alimentarse del árbol de la vida y a entrar por la puerta de la ciudad.

Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para que dé testimonio ante ustedes de todas estas cosas en sus asambleas. Yo soy el retoño de la estirpe de David, el brillante lucero de la mañana”.

El Espíritu y la Esposa dicen: “¡Ven!” El que oiga, diga: “¡Ven!”. El que tenga sed, que venga; y el que quiera, que venga a beber gratis del agua de la vida.

Quien da fe de todo esto asegura: “Volveré pronto”. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!

Palabra de Dios.

713

¡Ven, Señor Jesús!

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan

22, 17. 20-21

El Espíritu y la Esposa dicen: “¡Ven!” El que oiga, diga: “¡Ven!” El que tenga sed, que venga; y el que quiera, que venga a beber gratis del agua de la vida.

Quien da fe de todo esto asegura: “Volveré pronto”. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!

Que la gracia de Jesús, el Señor, esté con todos. Amén.

Palabra de Dios.

Salmos

714

Del Salmo 1

R. Dichoso quien ama la ley de Dios. R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. R. Los justos florecerán como las palmas en los atrios de casa del Señor.

Dichoso aquel que no se guía
por mundanos criterios,
que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno,
que ama la ley de Dios
y se goza en cumplir sus mandamientos. R/.

Es como un árbol plantado junto al río,
que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito. R/.

En cambio los malvados
serán como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo
y al malo sus caminos acaban por perderlo. R/.

715

Del Salmo 1

R. Dichoso quien confía en el Señor.

Dichoso aquel que no se guía
por mundanos criterios,
que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno,
que ama la ley de Dios
y se goza en cumplir sus mandamientos. R/.

Es como un árbol plantado junto al río,
que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito. R/.

En cambio los malvados
serán como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo
y al malo sus caminos acaban por perderlo. R/.

716

Del Salmo 2

R. Dichoso quien confía en el Señor.

¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos hacen planes torpes?
Se sublevan los reyes de la tierra
y los príncipes se alían contra el Señor
y contra su Mesías, diciendo:
“Rompamos sus cadenas,
sacudamos sus ataduras”. R/.

El que vive en el cielo sonríe;
desde lo alto, el Señor se ríe de ellos.
Después les habla con ira
y los espanta con su cólera:
“Yo mismo lo he constituido
como rey en Sión, mi monte santo”. R/.

Escuchen y comprendan estas cosas,
reyes y gobernantes de la tierra.
Adoren al Señor con reverencia,
sírvan-lo con temor. R/.

716

Del salmo 2

R. Dichoso quien confía en el Señor.

¿Por qué se amotinan las naciones
y los pueblos hacen planes torpes?
Se sublevan los reyes de la tierra
y los príncipes se alian contra el Señor
y contra su Mesías, diciendo:
“Rompamos sus cadenas, sacudamos sus ataduras”. R.

El que vive en el cielo sonríe;
desde lo alto, el Señor se ríe de ellos.
Después les habla con ira
y los espanta con su cólera:
“Yo mismo lo he constituido como rey
en Sión, mi monte santo”. R.

Escuchen y comprendan estas cosas,
reyes y gobernantes de la tierra.
Adoren al Señor con reverencia,
sírvanlo con temor. R.

717

Del Salmo 6

R. Compadécete de mí, Señor, estoy enfermo.

En tu ira, Señor, no me reprendas,
ni en medio de tu enojo me castigues.
Ten compasión de mí, me encuentro enfermo;
cura, Señor, mis huesos dislocados.
El terror hace presa de mi alma.
Señor, ¡no tardes tanto! R.

Vuélvete a mí, Señor, salva mi vida;
por tu misericordia ponme a salvo;
porque los muertos, Señor, no te recuerdan
y nadie en el abismo te ha alabado. R.

Apártense de mí, hombres perversos,
porque al fin el Señor oyó mi llanto.
El Señor ha escuchado mis plegarias,
mi oración ha aceptado. R.

718

Del salmo 8

R.¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

O bien:

R. Despierta, tú que duermes; levántate de entre 1os muertos
y Cristo será tu luz.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas, que has creado, me pregunte
¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes;
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R.

Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos
y todo lo sometiste bajo sus pies. R.

Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas,
todos los animales salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar,
que recorren los caminos de las aguas. R.

719

Del salmo 8

R.¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado, me pregunto:
¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes;
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R.

Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos
y todo lo sometiste bajo sus pies. R.

Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas,
todos los animales salvajes,
las aves del cielo y los peces del mar,
que recorren los caminos de las aguas. R.

720

Del salmo 14

R.¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

El hombre que procede honradamente
y obra con justicia;
el que es sincero en todas sus palabras
y con su lengua a nadie desprestigia. R.

Quien no hace mal al prójimo
ni difama al vecino;
quien no ve con aprecio a los malvados,
pero honra a quienes temen al Altísimo, R.

Quien presta sin usura y quien no acepta
soborno en perjuicio de inocentes,
ese será agradable
a los ojos de Dios eternamente. R.

721

Del salmo 15

R. Tú, Señor, eres mi herencia.

Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor.
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia:
mi vida está en sus manos. R.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor
y con él a mi lado jamás tropezaré. R.

Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti. R.

722

Del salmo 15

R. Tu, Señor, eres mi herencia y mi cáliz.

El Señor es la parte que me ha tocado en herencia:
mi vida está en sus manos.
Tengo siempre presente al Señor
y con él a mi lado, jamás tropezaré. R.

Por eso se me alegran el corazón y el alma
y mi cuerpo vivirá tranquilo,
porque tú no me abandonarás a la muerte
ni dejarás que sufra yo la corrupción. R.

Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti. R.

723

Del salmo 18

R. Los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.

O bien:

R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.

En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas
las normas del Señor,
y más dulces que la miel
de un panal que gotea. R.

724

Del salmo 18

R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.

En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas
las normas del Señor,
y más dulces que la miel
de un panal que gotea. R

725

Del salmo 18

R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.

En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas
las normas del Señor,
y más dulces que la miel
de un panal que gotea. R.

726

Del salmo 18

R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.

En los mandamientos de Dios hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.

Que te sean gratas las palabras de mi boca
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación. R.

727

Del salmo 18

R. El mensaje del Señor llega a toda la tierra.

Los cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día comunica su mensaje al otro día
y una noche se lo trasmite a la otra noche. R.

Sin que pronuncien una palabra,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido
y su mensaje, hasta el fin del mundo. R.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.
Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor. R.

728

Del salmo 18

R. Los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R.

En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas
las normas del Señor,
y más dulces que la miel
de un panal que gotea. R.

729

Del salmo 18

R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R.

Más deseables que el oro y las piedras preciosas
las normas del Señor,
y más dulces que la miel
de un panal que gotea. R.

730

Del salmo 18

R. El mensaje del Señor llega a toda la tierra.

Los cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día comunica su mensaje al otro día
y una noche se lo trasmite a la otra noche. R.

Sin que pronuncien una palabra,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido
y su mensaje, hasta el fin del mundo. R.

731

Del salmo 21

R. Contaré tu gloria a mis hermanos.

O bien:

R. Cuando venga el Espíritu Santo,
ustedes darán testimonio de mí.

A mis hermanos contaré tu gloria
y en la asamblea alabaré tu nombre.
Que alaben al Señor los que lo temen.
Que el pueblo de Israel siempre lo adore. R.

Le cumpliré mis promesas al Señor
delante de sus fieles.
Los pobres comerán hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
su corazón ha de vivir para siempre. R
Recordarán al Señor y volverán a él
desde los últimos lugares del mundo;
en su presencia se postrarán
todas las familias de los pueblos. R.

Mi descendencia lo servirá
y le contará a la siguiente generación,
al pueblo que ha de nacer,
la justicia del Señor
y todo lo que él ha hecho. R.

732

Del salmo 21

R. Los pobres comerán hasta saciarse.

A mis hermanos contaré tu gloria
y en la asamblea alabaré tu nombre.
Que alaben al Señor los que lo temen.
Que el pueblo de Israel siempre lo adore. R.

Le cumpliré mis promesas al Señor
delante de sus fieles.
Los pobres comerán hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
su corazón ha de vivir para siempre. R.

Recordarán al Señor y volverán a él
desde los últimos lugares del mundo;
en su presencia se postrarán
todas las familias de los pueblos. R.

Mi descendencia lo servirá
y le contará a la siguiente generación,
ai pueblo que ha de nacer,
la justicia del Señor
y todo lo que él ha hecho. R.

733

Del salmo 21

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? R.

O bien:

R. Padre mío, hágase tu voluntad. R.

Todos los que me ven, de mí se burlan;
me hacen gestos y dicen:
“Confiaba en el Señor, pues que él lo salve;
si de veras lo ama, que lo libre”. R.

Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se pueden contar todos mis huesos. R.

Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame,
no te quedes de mí tan alejado. R.

A mis hermanos contaré tu gloria
y en la asamblea alabaré tu nombre.
Que alaben al Señor los que lo temen.
Que el pueblo de Israel siempre lo adore. R.

734

Del salmo 22

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto. R.

Así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.

735

Del salmo 22

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

O bien:

R. Andaban como ovejas descarriadas,
pero ahora han vuelto al que es su pastor.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto. R.

Así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.

736

Del salmo 22

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto.
Así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.

737

Del salmo 22

R. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú estás conmigo.

O bien:

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto. R.

Así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.

738

Del salmo 22

R. Tú mismo me preparas la mesa
y llenas mi copa hasta los bordes.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto.
Así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.

739

Del salmo 22

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

O bien:

R. Aleluya.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto. R.

Así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.

740

Del salmo 22

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

O bien:

R. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú estás conmigo.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto. R.

Así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R.

741

Del salmo 23

R. Esta es la clase de hombres que te buscan, Señor.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene,
el orbe todo y los que en él habitan,
pues él lo edificó sobre los mares,
él fue quien lo asentó sobre los ríos. R.

¿Quién subirá hasta el monte del Señor?
¿Quién podrá entrar en su recinto santo?
El de corazón limpio y manos puras
y que no jura en falso. R.

Ese obtendrá la bendición de Dios,
y Dios, su salvador, le hará justicia.
Esta es la clase de hombres que te buscan
y vienen ante ti, Dios de Jacob. R.

742

Del salmo 24

R. A ti, Señor, levanto mi alma.

Muéstrame tus caminos
e instrúyeme, Señor, en tus senderos;
haz que camine con lealtad
y enséñame a cumplir tus mandamientos,
pues eres tú mi Dios y Salvador
y en ti continuamente espero. R.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Señor, acuérdate de mí
con ese mismo amor y esa ternura. R.

Porque el Señor es recto y bondadoso,
muestra a los pecadores el camino,
hace andar rectamente a los humildes
y descubre su senda a los sencillos. R.

El Señor es leal y bondadoso
con quien guarda su alianza y sus mandatos.
El Señor se descubre a quien lo teme
y le enseña el sentido de su alianza. R.

Puestos en el Señor tengo los ojos
pues él libra mis pies de toda trampa.
Señor, mírame solo y afligido
y ten piedad de mí. R.

743

Del salmo 24

R. Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura.

Muéstrame tus caminos
e instruyeme, Señor, en tus senderos;
haz que camine con lealtad
y enséñame a cumplir tus mandamientos,
pues eres tú mi Dios y Salvador
y en ti continuamente espero. R.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Señor, acuérdate de mí
con ese mismo amor y esa ternura. R.

Porque el Señor es recto y bondadoso,
muestra a los pecadores el camino,
hace andar rectamente a los humildes
y descubre su senda a los sencillos. R.

El Señor es leal y bondadoso
con quien guarda su alianza y sus mandatos.
El Señor se descubre a quien lo teme
y le enseña el sentido de su alianza. R-

744

Del salmo 24

R. Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura.

Haz que camine con lealtad
y enséñame a cumplir tus mandamientos,
pues eres tú mi Dios y Salvador
y en ti continuamente espero. R.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Señor, acuérdate de mí
con ese mismo amor y esa ternura. R.

Porque el Señor es recto y bondadoso,
muestra a los pecadores el camino,
hace andar rectamente a los humildes
y descubre su senda a los sencillos. R.

El Señor es leal y bondadoso
con quien guarda su alianza y sus mandatos.
El Señor se descubre a quien lo teme
y le enseña el sentido de su alianza. R.

745

Del salmo 24

R. A ti, Señor, levanto mi alma.

O bien:

R. Cuantos en ti viven confiados, no serán confundidos.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Señor, acuérdate de mí
con ese mismo amor y esa ternura. R.

Alivia mi angustiado corazón
y haz que lleguen mis penas a su fin.
Contempla mi miseria y mis trabajos
y perdóname todas mis ofensas. R.

Protégeme, Señor, mi vida salva,
que jamás quede yo decepcionado
de haberte entregado mi confianza;
la rectitud e inocencia me defiendan,
pues en ti tengo puesta mi esperanza. R.

746

Del salmo 24

R. A ti, Señor, levanto mi alma.

Muéstrame tus caminos
e instrúyeme, Señor, en tus senderos;
haz que camine con lealtad
y enséñame a cumplir tus mandamientos,
pues eres tú mi Dios y Salvador
y en ti continuamente espero. R.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Señor, acuérdate de mí
con ese mismo amor y esa ternura. R.

Protégeme, Señor, mi vida salva,
que jamás quede yo decepcionado
de haberte entregado mi confianza;
la rectitud e inocencia me defiendan,
pues en ti tengo puesta mi esperanza. R.

747

Del salmo 24

R. A ti, Señor, levanto mi alma.

O bien:

R. Cuantos en ti viven confiados, no serán confundidos.

Muéstrame tus caminos
e instrúyeme, Señor, en tus senderos;
haz que camine con lealtad
y enséñame a cumplir tus mandamientos,
pues eres tú mi Dios y Salvador
y en ti continuamente espero. R.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Señor, acuérdate de mí
con ese mismo amor y esa ternura. R.

Alivia mi angustiado corazón
y haz que lleguen mis penas a su fin.
Protégeme, Señor, mi vida salva,
que jamás quede yo decepcionado
de haberte entregado mi confianza. R.

748

Del salmo 26

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

O bien:

R. Despierta, tú que duermes;
levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R.

El corazón me dice que te busque
y buscándote estoy.
No rechaces con cólera a tu siervo,
tú eres mi único auxilio.
No me abandones ni me dejes solo. R.

La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía. R.

749

Del salmo 26

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R.

El corazón me dice que te busque
y buscándote estoy.
No rechaces con cólera a tu siervo,
tú eres mi único auxilio.
No me abandones ni me dejes solo. R.

La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía. R.

750

Del salmo 26

R. Armate de valor y en el Señor confía.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R.

Porque el Señor me procuró un refugio
en los tiempos aciagos;
me esconderá en lo oculto de su tienda
y él me pondrá a salvo. R.

Oye, Señor, mi voz y mis clamores
y tenme compasión;
el corazón me dice que te busque
y buscándote estoy. R.

No rechaces con cólera a tu siervo,
tú eres mi único auxilio;
no me abandones ni me dejes solo,
Dios y salvador mío. R.

Aun mis padres podrán abandonarme,
pero el Señor, jamás. R.

751

Del salmo 26

R. Lo único que busco es vivir en la casa del Señor
toda mi vida.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R.

Porque el Señor me procuró un refugio
en los tiempos aciagos;
me esconderá en lo oculto de su tienda
y él me pondrá a salvo. R.

Te estoy buscando, Señor,
no rechaces con cólera a tu siervo,
no me abandones ni me dejes solo. R.

Dios y salvador mío,
enséñame tu camino,
guíame por una senda plana,
porque tengo enemigos. R.

752

Del salmo 26

R. No me abandones, Dios y salvador mío.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Cuando los malos contra mí se lanzan
para devorar mi carne,
ellos, mis enemigos y adversarios,
se tropiezan y caen. R.

Aunque se lance contra mí un ejército,
no temerá mi corazón;
aun cuando hagan la guerra contra mí,
tendré plena confianza en el Señor. R.

Porque el Señor me procuró un refugio
en los tiempos aciagos;
me esconderá en lo oculto de su tienda
y él me pondrá a salvo. R.

753

Del salmo 26

R. El corazón me dice que te busque

y buscándote estoy.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R.

Porque el Señor me procuró un refugio
en los tiempos aciagos;
me esconderá en lo oculto de su tienda
y él me pondrá a salvo. R.

El corazón me dice que te busque
y buscándote estoy.
No rechaces con cólera a tu siervo,
tú eres mi único auxilio;
no me abandones ni me dejes solo,
Dios y salvador mío. R.

Aun mis padres podrán abandonarme,
pero el Señor, jamás.
Enséñame, Señor, el buen camino
y guíame al andar. R.

754

Del salmo 26

R. El corazón me dice que te busque
y buscándote estoy.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R.

Porque el Señor me procuró un refugio
en los tiempos aciagos;
me esconderá en lo oculto de su tienda
y él me pondrá a salvo. R.

El corazón me dice que te busque
y buscándote estoy.
No rechaces con cólera a tu siervo,
tú eres mi único auxilio. R.

No me abandones ni me dejes solo,
Dios y salvador mío.
Enséñame, Señor, el buen camino
y guíame al andar. R.

755

Del salmo 26

R. No me abandones, Dios y salvador mío.

O bien:

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Cuando los malos contra mí se lanzan
para devorar mi carne,
ellos, mis enemigos y adversarios,
se tropiezan y caen. R.

Aunque se lance contra mí un ejército,
no temerá mi corazón;
aun cuando hagan la guerra contra mí,
tendré plena confianza en el Señor. R.

Porque el Señor me procuró un refugio
en los tiempos aciagos;
me esconderá en lo oculto de su tienda
y él me pondrá a salvo. R-

756

Del salmo 26
R- El Señor es mi luz y mi salvación. O bien:

R. Espero ver la bondad del Señor.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R.

Lo único que pido, lo único que busco
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R.

Oye, Señor, mi voz y mis clamores
y tenme compasión.
Te estoy buscando, Señor;
no rechaces con cólera a tu siervo. R.

La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía. R.

757

Del salmo 30

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Sé tú mi fortaleza y mi refugio,
mi muro de resguardo.
Pues eres mi refugio y fortaleza,
por tu nombre, Señor, guía mis pasos. R.

En tus manos encomiendo mi espíritu
y tu lealtad me librará, Dios mío.
Tu amor, Señor, me llenará de gozo
cuando te hayas de mí compadecido. R.

Líbrame del poder de mi enemigo
que viene tras mis pasos.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo
y por tu amor tan grande, ponme a salvo. R.

758

Del salmo 30

R. Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

A ti, Señor, me acojo,
que no quede yo nunca defraudado;
Señor, tú que eres justo,
ponme a salvo.
Escucha mi oración. R.

Ven a rescatarme sin retardo,
sé tú mi fortaleza y mi refugio.
Pues eres mi refugio y fortaleza,
por tu nombre, Señor, guía mis pasos. R.

Sácame de la red que me han tendido,
pues eres tú mi amparo.
En tus manos encomiendo mi espíritu
y tu lealtad me librará, Dios mío. R.

Pero yo en ti confío;
“tú eres mi Dios”, Señor, siempre te digo;
mi suerte está en tus manos,
líbrame del poder de mi enemigo
que viene tras mis pasos. R.

Qué grande es la bondad que has reservado,
Señor, para tus fíeles.
Con quien se acoge a ti, Señor,
y a la vista de todos, ¡qué bueno eres! R.

759

Del salmo 30

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti, Señor, me acojo,
que no quede yo nunca defraudado;
Señor, tú que eres justo,
ponme a salvo.
En tus manos encomiendo mi espíritu
y tu lealtad me librará, Dios mío. R.

Tu amor, Señor, me llenará de gozo
cuando te hayas de mí compadecido
y me hayas librado de la angustia;
cuando en vez de entregarme al enemigo,
concedas a mis pies senda segura. R.

Pero yo en ti confío;
“tú eres mi Dios”, Señor, siempre te digo;
mi suerte está en tus manos,
líbrame del poder de mi enemigo
que viene tras mis pasos. R.

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo
y por tu amor tan grande, ponme a salvo.
Den ánimo y valor al corazón,
todos ustedes,
que ponen su confianza en el Señor. R.

760

Del salmo 30

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti, Señor, me acojo,
que no quede yo nunca defraudado;
Señor, tú que eres justo,
ponme a salvo.
En tus manos encomiendo mi espíritu
y tu lealtad me librará, Dios mío. R.

Me aborrecen, Señor, mis adversarios,
soy la burla de todos mis vecinos,
causo horror a la gente que conozco;
si en la calle me ven, cambian camino.
Estoy en el olvido como un muerto,
como a cacharro inútil me han excluido. R.

Pero yo en ti confío;
“tú eres mi Dios”, Señor, siempre te digo;
mi suerte está en tus manos,
líbrame del poder de mi enemigo
que viene tras mis pasos. R.

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo
y por tu amor tan grande, ponme a salvo.
Den ánimo y valor al corazón,
todos ustedes,
que ponen su confianza en el Señor. R.

761

Del salmo 31

R. Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado.

O bien:

R. En el Señor alégrense los justos.

Dichoso aquel que ha sido absuelto
de su culpa y su pecado.
Dichoso aquel en el que Dios no encuentra
ni delito ni engaño. R.

Ante el Señor reconocí mi culpa,
no oculté mi pecado.
Te confesé, Señor, mi gran delito
y tú me has perdonado. R.

En el Señor alégrense los justos
y llénense de gozo;
que los hombres de recto corazón
lo aclamen jubilosos. R.

762

Del salmo 32

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

O bien:

R. Señor, ten misericordia de nosotros.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho;
la tierra llena está de sus bondades. R.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor;
dichoso el pueblo que él eligió por suyo.
Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres. R.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en tiempos de penuria les da vida. R.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
muéstrate bondadoso con nosotros,
Señor, como esperamos. R.

763

Del salmo 32

R. La tierra llena está de tus bondades.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor;
dichoso el pueblo que él eligió por suyo.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían. R.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
en el Señor el corazón se alegra
y en él hemos confiado. R.

Muéstrate bondadoso con nosotros,
Señor, como esperamos. R.

764

Del salmo 32

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Den gracias al Señor al son del arpa;
con música de lira entonen cantos.
Eleven al Señor nuevos cantares;
toquen con arte al aclamarlo. R.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho;
la tierra llena está de sus bondades. R.

Los proyectos de Dios duran por siempre;
los planes de su amor, todos los siglos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor;
dichoso el pueblo que él eligió por suyo. R.

Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres;
desde el lugar de su morada observa
a todos los que habitan en el orbe. R.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en tiempos de penuria les da vida. R.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
en el Señor el corazón se alegra
y en él hemos confiado. R.

765

Del salmo 32

R. La tierra llena está de tus bondades.

O bien:

R. Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.

Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los buenos alabarlo.
Den gracias al Señor al son del arpa;
con música de lira entonen cantos. R.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho;
la tierra llena está de sus bondades. R.

Los proyectos de Dios duran por siempre;
los planes de su amor, todos los siglos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor;
dichoso el pueblo que él eligió por suyo. R.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en tiempos de penuria les da vida. R.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo;
en el Señor el corazón se alegra
y en él hemos confiado. R.

766

Del salmo 33

R. El Señor me libró de todos mis temores.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

767

Del salmo 33

R. Bendigamos al Señor a todas horas.

O bien:

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

Que amen al Señor todos sus ñeles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor nada le falta. R.

768

Del salmo 33

R. Vuélvanse al Señor y quedarán radiantes.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

Guarda del mal tu lengua
y aleja de tus labios la mentira;
apártate del mal, procura el bien;
busca la paz y síguela. R.

Los ojos del Señor cuidan al justo,
sus oídos escuchan sus lamentos.
En contra del malvado está el Señor;
borrará de la tierra su recuerdo. R.

Escucha el Señor al que lo invoca
y lo libra de todos sus tormentos.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que agobia el desaliento. R.

769

Del salmo 33

R. Vuélvanse al Señor y quedarán radiantes.

O bien:

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

Guarda del mal tu lengua
y aleja de tus labios la mentira;
apártate del mal, procura el bien;
busca la paz y síguela. R.

Los ojos del Señor cuidan al justo,
sus oídos escuchan sus lamentos.
En contra del malvado está el Señor;
borrará de la tierra su recuerdo. R.

Escucha el Señor al que lo invoca
y lo libra de todos sus tormentos.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que agobia el desaliento. R.

770

Del salmo 33

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta. R.

770

R. El Señor está cerca del que sufre.

O bien:

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta. R.

Vengan y escúchenme, hijos míos;
cómo amar al Señor voy a decirles.
¿Quién quiere larga vida
y desea tener días felices? R.

En contra del malvado está el Señor;
borrará de la tierra su recuerdo.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que agobia el desaliento. R.

772

Del salmo 33

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta. R.

773

Del salmo 33

R. Bendigamos al Señor a todas horas.

O bien:

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

774

Del salmo 33

R. Vengan y escúchenme, hijos míos;
les voy a decir cómo amar a Dios.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta. R.

Vengan y escúchenme, hijos míos;
cómo amar al Señor voy a decirles.
¿Quién quiere larga vida
y desea tener días felices? R.

775

Del salmo 33**

R. Bendigamos al Señor a todas horas.

O bien:

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

O bien: (con las mismas respuestas)

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta. R.

Vengan y escúchenme, hijos míos;
cómo amar al Señor voy a decirles.
¿Quién quiere larga vida
y desea tener días felices? R.

Guarda del mal tu lengua
y aleja de tus labios la mentira;
apártate del mal, procura el bien;
busca la paz y síguela. R.

En contra del malvado está el Señor;
borrará de la tierra su recuerdo.
El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que agobia el desaliento. R.

776

Del salmo 33

R. Bendigamos al Señor a todas horas.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta. R.

777

Del salmo 33

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

O bien:

R. Aleluya.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al afligido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

Que amen al Señor todos sus fieles,
pues nada faltará a quienes lo aman.
El rico empobrece y pasa hambre;
a quien busca al Señor, nada le falta. R.

778

Del salmo 33

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor;
que se alegre su pueblo al escucharlo. R.

Proclamemos qué grande es el Señor
y alabemos su nombre.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores. R.

Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados.
El Señor siempre escucha al añigido,
de su tribulación lo pone a salvo. R.

A quien teme al Señor,
el ángel del Señor lo salva y cuida.
¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor;
dichoso quien en él confía. R.

En contra del malvado está el Señor;
borrará de la tierra su recuerdo.
Escucha el Señor al que lo invoca
y lo libra de todos sus tormentos. R.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que agobia el desaliento.
Salva el Señor a aquellos que le sirven,
nadie que de él se fíe irá al tormento. R.

779

Del salmo 36

R. Rectas y sabias son las palabras del justo.

Confía en el Señor, practica el bien
y vivirás tranquilo en esta tierra;
que agradar al Señor sea tu deleite,
y él te dará cuanto deseas. R.

Pon tu vida en las manos del Señor,
en él confía,
y él hará que tu justicia y tu derecho
brillen igual que el sol de mediodía. R.

Rectas y sabias son
las palabras del justo;
pues lleva en su interior la ley de Dios,
sus pasos son seguros. R.

780

Del salmo 39

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Con una gran confianza
esperé en el Señor;
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
El me puso en la boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.

Sacrificios y ofrendas ya no quieres,
en cambio me has dejado oír tu voz;
no pides expiaciones ni holocaustos,
así que dije: “Aquí estoy”. R.

En el libro sagrado se me ordena
cumplir lo que tu mandas.
Me agrada hacer tu voluntad, Dios mío,
pues tu ley es la entraña de mi entraña. R.

He dado a conocer tu salvación
ante todo tu pueblo;
tú bien sabes, Señor,
que no guardé silencio. R.

781

Del salmo 39

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Con una gran confianza
esperé en el Señor;
él se inclinó hacia mí
y escuchó mi clamor.
El me puso en la boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.

Sacrificios y ofrendas ya no quieres,
en cambio me has dejado oír tu voz;
no pides expiaciones ni holocaustos,
así que dije: “Aquí estoy”. R.

En el libro sagrado se me ordena
cumplir lo que tú mandas.
Me agrada hacer tu voluntad, Dios mío,
pues tu ley es la entraña de mi entraña. R.

He dado a conocer tu salvación
ante todo tu pueblo;
tú bien sabes, Señor,
que no guardé silencio. R.

Tú, Señor, no me niegues tu clemencia;
que tu amor y lealtad,
por siempre me protejan. R.

782

Del salmo 39

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú, Señor y Dios mío,
¡qué de prodigios y de planes
en favor de nosotros no has dispuesto;
nadie contigo puede compararse! R.

Me agrada hacer tu voluntad, Dios mío,
pues tu ley es la entraña de mi entraña. R.

He dado a conocer tu salvación
ante todo tu pueblo;
tú bien sabes, Señor,
que no guardé silencio. R.

No callé tu justicia,
proclamé tu lealtad y salvación. R.

783

De los salmos 41 y 42

R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Como el venado busca
el agua de los ríos,
así, cansada, mi alma,
te busca a ti, Dios mío.
Del Dios que da la vida
está mi ser sediento.
¿Cuándo será posible
ver de nuevo tu templo? R.

Envíame tu iuz y tu verdad;
que ellas me guíen
y hasta tu monte santo me conduzcan,
ahí donde tú vives.
Me acercaré al altar de Dios,
al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias
al compás de la cítara. R.

784

De los salmos 41 y 42

R. Mi alma te busca a ti, Dios mío.

Del Dios que da la vida
está mi ser sediento.
¿Cuándo será posible
ver de nuevo tu templo? R.

Yo recuerdo —¡y mi alma
cómo lo echa de menos!—
cuando iba hasta tu casa,
mi Dios, hasta tu templo
entre vivas y cantos
y el júbilo del pueblo. R.

Envíame tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen
y hasta tu monte santo me conduzcan,
ahí donde tú vives. R.

Me acercaré al altar de Dios,
al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias
al compás de la cítara. R.

785

De los salmos 41 y 42

R. Mi alma te busca a ti, Dios mío.

Como el venado busca
el agua de los ríos,
así, cansada, mi alma,
te busca a ti, Dios mío. R.

Del Dios que da la vida
está mi ser sediento.
¿Cuándo será posible
ver de nuevo tu templo? R.

Yo recuerdo —¡y mi alma
cómo lo echa de menos!—
cuando iba hasta tu casa,
mi Dios, hasta tu templo
entre vivas y cantos
y el júbilo del pueblo. R.

Envíame tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen
y hasta tu monte santo me conduzcan,
ahí donde tú vives. R.

Me acercaré al altar de Dios,
al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias
al compás de la cítara. R.

¿Por qué te acongojas, alma mía?
¿Por qué tu turbación?
Espera en Dios, que aún alabarás,
a tu Dios Salvador. R.

786

De los salmos 41 y 42

R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Como el venado busca
el agua de los ríos,
así, cansada, mi alma,
te busca a ti, Dios mío. R.

Del Dios que da la vida
está mi ser sediento.
¿Cuándo será posible
ver de nuevo tu templo? R.

Yo recuerdo —¡y mi alma
cómo lo echa de menos!—
cuando iba hasta tu casa,
mi Dios, hasta tu templo
entre vivas y cantos
y el júbilo del pueblo. R.

Envíame tu luz y tu verdad;
que ellas me guíen
y hasta tu monte santo me conduzcan,
ahí donde tú vives. R.

Me acercaré al altar de Dios,
al Dios que es mi alegría,
y a mi Dios, el Señor, le daré gracias
al compás de la cítara. R.

¿Por qué te acongojas, alma mía?
¿Por qué tu turbación?
Espera en Dios, que aún alabarás,
a tu Dios Salvador. R.

787

Del salmo 44

R. Escúchame, hija mía, y presta oído

Escúchame, hija mía, y presta oído,
olvida tu nación y tu familia:
prendado está el rey de tu hermosura,
ante él, que es tu Señor, la frente inclina. R.

Revestida de oro y de brocados,
majestuosa penetra la princesa;
la llevan ante el rey
y un grupo de doncellas va tras ella. R.

En gozoso cortejo
del palacio del rey cruzan las puertas.
A cambio de tus padres tendrás hijos
que príncipes harás sobre la tierra. R.

788

Del salmo 44

R. Escúchame, hija mía, y presta oído.

O bien:

R.¡Ya viene el esposo! ¡Salgan al encuentro de Cristo, el Señor!

Escúchame, hija mía, y presta oído,
olvida tu nación y tu familia:
prendado está el rey de tu hermosura,
ante él, que es tu Señor, la frente inclina. R.

Revestida de oro y de brocados,
majestuosa penetra la princesa;
la llevan ante el rey
y un grupo de doncellas va tras ella. R.

En gozoso cortejo
del palacio del rey cruzan las puertas.
A cambio de tus padres tendrás hijos
que príncipes harás sobre la tierra. R.

789

Del salmo 44

R.¡Ya viene el esposo! ¡Salgan al encuentro de Cristo, el Señor!

Escúchame, hija mía, y presta oído,
olvida tu nación y tu familia:
prendado está el rey de tu hermosura,
ante él, que es tu Señor, la frente inclina. R.

Revestida de oro y de brocados,
majestuosa penetra la princesa;
la llevan ante el rey
y un grupo de doncellas va tras ella. R.

En gozoso cortejo
del palacio del rey cruzan las puertas.
A cambio de tus padres tendrás hijos
que príncipes harás sobre la tierra. R.

790

Del salmo 45

R. Un río alegra a la ciudad de Dios,
su morada el Altísimo hace santa.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
quien en todo peligro nos socorre.
Por eso no tememos, aunque tiemble
y aunque al fondo del mar caigan los montes. R.

Un río alegra a la ciudad de Dios,
su morada el Altísimo hace santa.
Teniendo a Dios, Jerusalén no teme,
porque Dios la protege desde el alba. R.

El Dios de los Ejércitos nos cuida,
y es el Dios de Jacob nuestra defensa.
Vengan a ver las cosas sorprendentes
que realiza el Señor sobre la tierra. R.

791

Del salmo 48

R. Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

O bien:

R. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia.

Escuchen, pueblos todos de la tierra;
habitantes del mundo, estén atentos,
los ricos y los pobres,
lo mismo el hombre noble que el plebeyo. R.

¿Por qué temer en días de desgracia
cuando nos cerca la malicia
de aquellos que hacen gala de riqueza
y en sus bienes confían? R.

Nadie puede comprar su propia vida,
ni pagarle por ella a Dios, rescate.
No hay dinero capaz de hacer que alguno
de la muerte se escape. R.

Lo mismo que los necios e ignorantes
también los sabios mueren
y a las manos de extraños
van a parar sus bienes. R.

No te inquietes cuando alguien se enriquece
y aumentan las riquezas su poder.
Nada podrá llevarse cuando muera
ni podrá su poder bajar con él. R.

792

Del salmo 50

R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.

O bien:

R. Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo.

Señor, apiádate de mí,
por tu misericordia inmensa,
y por tu compasión sin límites
olvida mis ofensas;
lávame más y más de mis delitos
y borra de mi culpa toda huella. R.

La rectitud de corazón te agrada
y me vas enseñando internamente.
Lávame tú, Señor, y purifícame,
y quedaré más blanco que la nieve. R.

Dame, Señor, un corazón sincero
y un espíritu firme.
No me arrojes, Señor, lejos de ti
ni tu santo espíritu me retires. R.

De tu perdón el júbilo devuélveme
y un generoso espíritu disponme;
abre, Señor, mis labios
y tu alabanza cantará mi boca. R.

793

Del salmo 50

R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Señor, apiádate de mí,
por tu misericordia inmensa,
y por tu compasión sin límites
olvida mis ofensas;
lávame más y más de mis delitos
y borra de mi culpa toda huella. R.

Dame, Señor, un corazón sincero
y un espíritu firme.
No me arrojes, Señor, lejos de ti
ni tu santo espíritu me retires. R.

De tu perdón el júbilo devuélveme
y un generoso espíritu disponme;
enseñaré tus sendas a los malos
y volverán a ti los pecadores. R.

794

Del salmo 50

R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Señor, apiádate de mí,
por tu misericordia inmensa,
y por tu compasión sin límites
olvida mis ofensas;
lávame más y más de mis delitos
y borra de mi culpa toda huella. R.

Pues mi maldad conozco,
cargo siempre mi culpa en la conciencia.
A ti, Señor, a ti fue al que ofendí,
al cometer el mal, que tú detestas. R.

Dame, Señor, un corazón sincero
y un espíritu firme.
No me arrojes, Señor, lejos de ti
ni tu santo espíritu me retires. R.

De tu perdón el júbilo devuélveme
y un generoso espíritu disponme;
abre, Señor, mis labios
y tu alabanza cantará mi boca. R.

795

Del salmo 54

R. Descarga en el Señor lo que te agobia.

O bien:

R. Aleluya.

Dentro del pecho el corazón es presa
de una mortal angustia;
el temor y el temblor me han invadido
y el pánico me inunda. R.

Si fuera mi enemigo el que me agravia,
yo lo soportaría;
si el que me odia se alzara contra mí,
huiría de su vista. R.

Pero eres tú, mi compañero,
confidente y amigo,
con quien vivía en dulce intimidad
y con quien iba
a la casa de Dios, en el bullicio. R.

Pero yo invoco a Dios,
y mi Dios, el Señor, me salvará;
no dejo de gritarle ni un momento
y Dios me escuchará. R.

Descarga en el Señor lo que te agobia
pues él te aliviará.
La derrota del justo para siempre
nunca permitirá. R.

796

Del salmo 60

R. Señor, tú eres mi refugio.

A mis plegarias atiende;
oye mi clamor, Dios mío.
Desde muy lejos te invoca
mi corazón abatido. R.

Llévame cerca de ti
hasta tu templo bendito,
pues eres tú mi refugio,
fortín contra el enemigo. R.

Me quedaré en tu morada,
de tus alas al abrigo.
Escucharás mis promesas,
me darás lo prometido. R.

Entonces te alabaré
por los siglos de los siglos,
y cumpliré cada día
lo que tengo prometido. R.

797

Del salmo 62

R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora,
como el suelo reseco añora el agua. R.

Para admirar tu gloria y tu poder,
anhelo contemplarte en el santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia,
siempre, Señor, te alabarán mis labios. R.

Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con júbilo en los labios. R.

Fuiste mi auxilio
y a tu sombra canté lleno de gozo.
A ti se adhiere mi alma,
y tu diestra me da seguro apoyo. R.

798

Del salmo 62

R. Señor, Dios mío, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora,
como el suelo reseco añora el agua. R.

Para admirar tu gloria y tu poder,
anhelo contemplarte en el santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia,
siempre, Señor, te alabarán mis labios. R.

Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con júbilo en los labios. R.

Fuiste mi auxilio
y a tu sombra canté lleno de gozo.
A ti se adhiere mi alma,
y tu diestra me da seguro apoyo. R.

799

Del salmo 62

R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora,
como el suelo reseco añora el agua.
Para admirar tu gloria y tu poder,
anhelo contemplarte en el santuario. R.

Pues mejor es tu amor que la existencia,
siempre, Señor, te alabarán mis labios.
Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con júbilo en los labios. R.

Cuando estoy en el lecho te recuerdo
y en ti medito al despegar los ojos,
porque fuiste mi auxilio
y a tu sombra canté lleno de gozo.
A ti se adhiere mi alma,
y tu diestra me da seguro apoyo. R.

800

Del salmo 64

R. Tú mereces, Dios nuestro, que cantemos tus alabanzas.

Tú mereces, Dios nuestro, que se canten
en Sión tus alabanzas,
y han de cumplirte todos sus promesas,
pues oyes las plegarias. R.

Todo mortal acude a ti
por razón de sus faltas;
si el peso del delito nos abruma,
tu perdón nos regalas. R.

Dichoso el ser humano a quien eliges
e invitas a tu casa:
que sepamos saciarnos de tus bienes
y de las cosas santas. R.

Tu lealtad nos responde con prodigios,
Dios nuestro, que nos salvas:
esperanza de todos los que habitan
tierras e islas lejanas. R.

801

Del salmo 64

R. Señor, danos siempre de tu agua.

Tú cuidas de la tierra,
la riegas y enriqueces sin medida;
los canales de Dios rebosan de agua,
preparas las espigas. R.

Riegas los surcos de la tierra,
igualas sus terrones,
reblandeces el suelo con la lluvia
y bendices sus brotes.
Tú coronas el año con tus bienes,
tus senderos derraman abundancia. R.

Están verdes los pastos del desierto,
las colinas con flores se acicalan.
Los prados se visten de rebaños,
de trigales los valles se engalanan.
Todo aclama al Señor,
todo le canta. R.

802

Del salmo 65

R. Que aclame al Señor toda la tierra.

Que aclame al Señor toda la tierra,
que en honor de su nombre, todos canten;
tribútenle alabanzas a su gloria
y digan al Señor: “Tu obra es admirable”.
Admiremos las obras del Señor,
los prodigios que ha hecho por su pueblo:
El convirtió el Mar Rojo en tierra firme,
cruzaron el Jordán por lecho seco.
Por eso hay que alegrarse en el Señor. R.

Que a nuestro Dios bendigan las naciones
y hagan oír muy alto su alabanza,
pues él nos devolvió la vida
y evitó que los pies trastabillaran. R.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen
y les diré lo que él ha hecho conmigo.
A él dirigí mis oraciones,
mi lengua no cesó de bendecirlo. R.

803

R. Que te alaben. Señor, todos los pueblos

Que Dios se compadezca de nosotros,
nos bendiga y nos mire con amor,
asi Unios los pueblos de la tierra
conocerán tu salvación. R.

Que canten de alegria las naciones
porque riges el mundo con justicia;
con equidad gobiernas a los pueblos,
con rectitud los guías R.

La tierra ha producido ya sus frutos.
Dios nos ha bendecido en esta forma,
que el Señor continué bendiciendonos
para que todo el orbe lo conoceca R.

804

R. Que te alaben. Señor, todos los pueblos.

O bien:

R. Todos los pueblos de la tierra conocerán tu salvación.

Que Dios se compadezca de nosotros,
nos bendiga y nos mire con amor,
asi Unios los pueblos de la tierru
conocerán tu salvación R.

Que canter) de alegría las nacumes
porque riges el mundo con justicia,
con equidad gobiernas a los pueblos,
con rectitud los guias. R.

La tierra ha producido ya sus frutos,
Dios nos ha bendecido en esta forma;
que el Señor continúe bendiciéndonos
para que todo el orbe lo conozca. R.

805

Del salmo 66

R. Dios nos ha bendecido: la tierra ha producido ya sus frutos

O bien:

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Que Dios se compadezca de nosotros,
nos bendiga y nos mire con amor;
así todos los pueblos de la tierra
conocerán tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones
porque riges el mundo con justicia;
con equidad gobiernas a los pueblos,
con rectitud los guías. R.

La tierra ha producido ya sus frutos,
Dios nos ha bendecido en esta forma;
que el Señor continúe bendiciéndonos
para que todo el orbe lo conozca. R.

806

Del salmo 68

R. En tu gran amor, respóndeme, Señor.

O bien:

R. Espero compasión y no la hay;
consoladores y no los encuentro.

Por ti he sufrido injurias
y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo
aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa,
el odio del que te odia en mí recae. R.

Sácame de este cieno,
no vaya a ser que me hunda;
ponme a salvo, Señor, de los que me odian
y de estas aguas tan profundas.
No dejes que me arrastre la corriente
ni el abismo me engulla;
no permitas que cierre sobre mí
el pozo su apertura. R.

Escúchame, Señor, pues eres bueno,
y en tu ternura vuelve a mí tus ojos;
Señor, no te le escondas a tu siervo
y a mi aflicción, responde pronto.
Acércate a mí, sé mi defensor,
de mi enemigo líbrame, y de su odio. R.

Tú conoces mi afrenta,
conoces mi vergüenza y mi deshonra,
pues a tu vista están los que me acosan;
la afrenta me destroza el corazón
y desfallezco;
espero compasión, y no la encuentro. R.

880 SALMOS
Me pusieron veneno en la comida
y mi sed apagaron con vinagre,
porque persiguen al que tú has herido
y aumentan el dolor del que llagaste. R.

El nombre del Señor y su grandeza
agradecido, alabaré con cantos.
Se alegrarán al verlo los que sufren,
quienes buscan a Dios, tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre,
ni olvida al que se encuentra encadenado. R.

807

Del salmo 70

R. Dios mío, ven aprisa a socorrerme.

O bien:

R. Mis labios te aclamarán, Señor.

A ti, Señor, me acojo,
que no quede yo nunca defraudado;
tú que eres justo, ayúdame y defiéndeme,
escucha mi oración y ponme a salvo. R.

Desde mi juventud, Señor,
mi esperanza tú fuiste;
desde antes de nacer me apoyé en ti
y tú me protegiste. R.

Mis labios no han cesado de alabarte
y pregonan tu gloria todo el día.
Señor, en la vejez no me rechaces
ni me abandones falto de energía. R.

En ti, Señor, yo seguiré confiando
y más y más te alabará mi boca.
Yo proclamaré siempre tu justicia
y tu gran compasión, a todas horas. R.

808

Del salmo 71

R. Que en sus días florezcan la justicia y la paz.

Comunica, Señor, al rey tu juicio
y tu justicia al que es hijo de reyes;
que gobierne a tu pueblo con justicia
y dirija a tus pobres rectamente. R.

Que las colinas traigan paz al pueblo
y justicia, los montes;
que el rey salga en defensa del humilde
y socorra a los hijos de los pobres. R.

Que en sus días florezca la justicia
y haya paz abundante, era tras era;
que extienda su poder de mar a mar
y de un extremo al otro de la tierra. R.

Pues él librará al pobre que suplica
y ayudará al que se encuentra sin amparo;
se apiadará del desvalido y pobre
y salvará la vida al desdichado. R.

Que su fama perdure
y tanto como el sol, viva su nombre;
que para todos sea bendición
y lo llamen dichoso las naciones. R.

809

Del salmo 77

R. El Señor les dio pan del cielo.

Cuanto hemos escuchado y aprendido
y nos han trasmitido nuestros padres,
nuestros hijos lo oirán de nuestra boca:
el poder del Señor y sus bondades. R.

El ordenó a las nubes
que abrieran las compuertas de los cielos;
hizo llover maná sobre su pueblo;
trigo celeste envió como alimento. R.

Así el hombre comió pan de los ángeles,
Dios les dio de comer hasta saciarlos.
Hasta la tierra santa los condujo,
hasta el monte adquirido por su mano. R.

810

Del salmo 77

R. El Señor les dio pan del cielo.

Cuanto hemos escuchado y aprendido
y nos han trasmitido nuestros padres,
no vamos a ocultarlo a nuestros hijos,
para que en Dios coloquen su esperanza
y no echen sus hazañas al olvido. R.

El ordenó a las nubes
que abrieran las compuertas de los cielos;
hizo llover maná sobre su pueblo;
trigo celeste envió como alimento. R.

Así el hombre comió pan de los ángeles,
Dios les dio de comer hasta saciarlos.
Hasta la tierra santa los condujo,
hasta el monte adquirido por su mano. R.

811

Del salmo 79

R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Tú, que apacientas a Israel, escúchanos;
desde tu trono de querubes, muéstrate;
despierta tu poder, y ayúdanos. R.

¿Hasta cuándo, Señor de los Ejércitos,
resistirá tu enojo a nuestras súplicas?
Para nuestros vecinos somos
objeto de disputa,
y nuestros enemigos
de nosotros se burlan. R.

812

Del salmo 83

R.¡Qué agradable, Señor, es tu morada!

O bien:

R. Esta es la morada de Dios con los hombres.

Anhelando los atrios del Señor,
mi alma se ha consumido;
todo mi ser de gozo se estremece,
por causa del Dios vivo. R.

Hasta el gorrión halló una casa;
la golondrina, un nido
en tu altar, Señor de los Ejércitos,
rey mío y Dios mío. R.

Felices los que habitan en tu casa
y pueden alabarte de continuo.
Protege, Dios, a nuestro escudo,
y mira el rostro de tu ungido. R.

Un día en tus atrios vale más
que mil fuera de ellos; yo prefiero
el umbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R.

813

Del salmo 83

R. Señor, dichosos los que viven en tu casa.

Anhelando los atrios del Señor,
mi alma se ha consumido;
todo mi ser de gozo se estremece,
por causa del Dios vivo. R.

Hasta el gorrión halló una casa;
la golondrina, un nido
en tu altar, Señor de los Ejércitos,
rey mío y Dios mío. R.

Felices los que habitan en tu casa
y pueden alabarte de continuo. R.

Un día en tus atrios vale más
que mil fuera de ellos; yo prefiero
el umbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R.

814

Del salmo 83

R.¡Qué agradable, Señor, es tu morada!

Anhelando los atrios del Señor,
mi alma se ha consumido;
todo mi ser de gozo se estremece,
por causa del Dios vivo. R.

Hasta el gorrión halló una casa;
la golondrina, un nido
en tu altar, Señor de los Ejércitos,
rey mío y Dios mío. R.

Felices los que habitan en tu casa
y pueden alabarte de continuo.
Con creciente vigor, ellos avanzan. R.

Un día en tus atrios vale más
que mil fuera de ellos; yo prefiero
el umbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R.

Porque el Señor es sol y escudo,
el dador de la gracia y de la gloria;
y no niega sus bienes
a los que bien se portan. R.

815

Del salmo 83

R.¡Qué agradable, Señor, es tu morada!

O bien:

R. Esta es la morada de Dios con los hombres.

O bien:

R. Dios estará con ellos y él será su Dios.

Anhelando los atrios del Señor,
mi alma se ha consumido;
todo mi ser de gozo se estremece,
por causa del Dios vivo. R.

Hasta el gorrión halló una casa;
la golondrina, un nido
en tu altar, Señor de los Ejércitos,
rey mío y Dios mío. R.

Felices los que habitan en tu casa
y pueden alabarte de continuo.
Protege, Dios, a nuestro escudo,
y mira el rostro de tu ungido. R.

Un día en tus atrios vale más
que mil fuera de ellos; yo prefiero
el umbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R.

816

Del salmo 83

R. Dichosos los que viven en tu casa.

Anhelando los atrios del Señor,
mi alma se ha consumido;
todo mi ser de gozo se estremece,
por causa del Dios vivo. R.

Hasta el gorrión halló una casa;
la golondrina, un nido
en tu altar, Señor de los Ejércitos,
rey mío y Dios mío. R.

Felices los que habitan en tu casa
y pueden alabarte de continuo. R.

Dichosos los que en ti su fuerza hallan,
con creciente vigor, ellos avanzan. R.

Un día en tus atrios vale más
que mil fuera de ellos; yo prefiero
el umbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R.

817

Del salmo 83

R. Dichosos los que viven en tu casa.

Anhelando los atrios del Señor,
mi alma se ha consumido;
todo mi ser de gozo se estremece,
por causa del Dios vivo.
Hasta el gorrión halló una casa;
la golondrina, un nido
en tu altar, Señor de los Ejércitos,
rey mío y Dios mío. R.

Dichosos los que en ti su fuerza hallan
y hacia tu templo emprenden el camino.
Con creciente vigor, ellos avanzan. R.

Un día en tus atrios vale más
que mil fuera de ellos; yo prefiero
el umbral de la casa de mi Dios,
al lujoso palacio del perverso. R.

818

Del salmo 81

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Señor, has sido bueno con tu tierra,
la suerte de Jacob has restaurado,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados.
Toda tu indignación has reprimido
y el ardor de tu enojo has aplacado. R.

Restáuranos, oh Dios, salvador nuestro,
olvida tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar disgustado para siempre?
¿Eternamente mantendrás tu enojo? R.

¿No volverás a darnos vida
a fin de que tu pueblo en ti se alegre?
Permítele, Señor, ver tu bondad,
tu salvación concédele. R.

819

Del salmo 84

R. Dale, Señor, la paz a tu pueblo.

Lo que dice el Señor voy a escuchar:
Dios anuncia la paz para su pueblo.
La salvación se acerca ya a sus fieles
y habitará la gloria en nuestro suelo. R.

La verdad y el amor se encontrarán,
la justicia y la paz daránse un beso;
brotará de la tierra la verdad,
mirará la justicia desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia,
producirá su fruto nuestra tierra.
Le irá abriendo camino la justicia,
y seguirá la salvación sus huellas. R.

820

Del salmo 8-1

R. Dale, Señor, la paz a tu pueblo.

¿No volverás a darnos vida
a fin de que tu pueblo en ti se alegre?
Permítele, Señor, ver tu bondad,
tu salvación concédele. R.

Lo que dice el Señor voy a escuchar:
Dios anuncia la paz para su pueblo
y para los que a él se vuelvan
con corazón sincero. R.

La verdad y el amor se encontrarán,
la justicia y la paz daránse un beso;
brotará de la tierra la verdad,
mirará la justicia desde el cielo. R.

821

Del salmo 85

R. Presta, Señor, oídos a mi súplica.

O bien:

R. Dios entrañablemente compasivo, ten compasión de mí.

Presta, Señor, oídos a mi súplica,
pues soy un pobre lleno de desdichas.
Protégeme, Señor, porque te amo;
salva a tu servidor, que en ti confía. R.

Ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Dios mío, todo el día,
y ya que a ti, Señor, levanto el alma,
llena a este siervo tuyo de alegría. R.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente
y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración
y a mi súplica da respuesta pronta. R.

Condúceme, Señor, por tu camino,
así, con tu verdad viviré acorde;
orienta tú mi corazón entero
al temor de tu nombre. R.

Te alabaré de todo corazón
y viviré, Señor, agradecido,
pues fue grande el amor que me mostraste,
al salvar a tu siervo del abismo. R.

Dios entrañablemente compasivo,
todo amor y lealtad, lento a la cólera,
ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Señor, a toda hora. R.

822

Del salmo 85

R. A mi súplica, Señor, da respuesta pronta.

Presta, Señor, oídos a mi súplica,
pues soy un pobre lleno de desdichas.
Protégeme, Señor, porque te amo;
salva a tu servidor, que en ti confía. R.

Ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Dios mío, todo el día,
y ya que a ti, Señor, levanto el alma,
llena a este siervo tuyo de alegría. R.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente
y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración
y a mi súplica da respuesta pronta. R.

Los soberbios, Dios mío,
contra mí se levantan;
y sin tomarte en cuenta,
un grupo de insolentes
contra mi vida atenta. R.

Muéstrame tu bondad,
para que mis contrarios
se llenen de vergüenza al ver que tú,
Señor, me has ayudado y consolado. R.

823

Del salmo 88

R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Cantaré eternamente
del Señor las bondades
y anunciará mi boca tu lealtad
por todas las edades.
Pues el Señor ha dicho:
“Mi amor es un amor eterno
y mi fidelidad,
más firme que los cielos”. R.

Una alianza pacté con mi elegido,
a mi siervo David, yo le he jurado:
“Perpetuaré tu descendencia
y afirmaré para siempre tu reinado”. R.

Hallé a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado
a fin de que mi mano lo sostenga
y lo revista de valor, mi brazo. R.

Su poder en mi nombre crecerá,
mi amor y mi lealtad serán su escolta.
El me podrá decir: “Tú eres mi Padre,
mi Dios, mi roca salvadora”. R.

824

Del salmo 88

R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Pues el Señor ha dicho:
“Mi amor es un amor eterno
y mi fidelidad,
más firme que los cielos”.
Una alianza pacté con mi elegido,
hice a David, mi siervo, un juramento. R.

Señor, dichoso el pueblo que te alaba,
porque a tu luz camina,
en tu nombre se alegra a todas horas
y lo llena de orgullo tu justicia. R.

Hallé a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado
a fin de que mi mano lo sostenga
y lo revista de valor, mi brazo. R.

Su poder en mi nombre crecerá,
mi amor y mi lealtad serán su escolta.
El me podrá decir: “Tú eres mi Padre,
mi Dios, mi roca salvadora”. R.

825

Del salmo 88

R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Hallé a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado
a fin de que mi mano lo sostenga
y lo revista de valor, mi brazo. R.

Su poder en mi nombre crecerá,
mi amor y mi lealtad serán su escolta.
El me podrá decir: “Tú eres mi Padre,
mi Dios, mi roca salvadora”. R.

826

Del salmo 88

R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Una alianza pacté con mi elegido,
a mi siervo David, yo le he jurado:
“Perpetuaré tu descendencia
y afirmaré para siempre tu reinado” R.

Hallé a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado
a fin de que mi mano lo sostenga
y lo revista de valor, mi brazo. R.

Su poder en mi nombre crecerá,
mi amor y mi lealtad serán su escolta.
El me podrá decir: “Tú eres mi Padre,
mi Dios, mi roca salvadora”. R.

827

Del salmo 89

R. Tú eres, Señor, nuestro refugio.

Desde antes que surgieran las montañas
y la tierra y el mundo apareciesen,
existes tú, Dios mío,
desde siempre y por siempre. R.

Tú haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años para ti son como el día
que ya pasó, como una breve noche. R.

Nuestra vida es tan corta como un sueño;
se parece a la hierba
que despunta y florece en la mañana
y en la tarde la cortan y se seca. R.

Bajo tu enojo corren nuestros días;
como un suspiro pasan nuestros años.
Sesenta son los años que vivimos,
llegar a los ochenta es más bien raro. R.

Pena y trabajo son la mayor parte,
como un suspiro pasan y pasamos.
Haznos captar lo breve de la vida
y seremos sensatos. R.

Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos
puedan mirar tus obras y tu gloria. R.

828

Del salmo 89

R. Haz, Señor, que prosperen las obras de nuestras

Desde antes que surgieran las montañas
y la tierra y el mundo apareciesen,
existes tú, Dios mío,
desde siempre y por siempre. R.

Tú haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años para ti son como el día
que ya pasó, como una breve noche. R.

Nuestra vida es tan corta como un sueño;
se parece a la hierba
que despunta y florece en la mañana
y en la tarde la cortan y se seca. R.

Haznos captar lo breve de la vida
y seremos sensatos.
¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tu siervos? ¿Hasta cuándo? R.

Alégranos ahora por los días
y los años de males y congojas.
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos
puedan mirar tus obras y tu gloria. R.

829

Del salmo 89

R. Haz, Señor, que prosperen las obras de nuestras manos

Desde antes que surgieran las montañas
y la tierra y el mundo apareciesen,
existes tú, Dios mío,
desde siempre y por siempre. R.

Tú haces volver al polvo a los humanos,
diciendo a los mortales que retornen.
Mil años para ti son como el día
que ya pasó, como una breve noche. R.

Haznos captar lo breve de la vida
y seremos sensatos.
¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R.

Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos
puedan mirar tus obras y tu gloria. R.

830

Del salmo 91

R.¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo,
y celebrar tu nombre,
pregonando tu amor cada mañana,
y tu fidelidad, todas las noches! R.

Tus acciones, Señor, son mi alegría;
mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué estupendas, Señor, todas tus obras!
¡Tus prodigios, qué sabios! R.

Los justos crecerán como las palmas,
como los cedros en los altos montes;
plantados en la casa del Señor,
en medio de sus atrios darán llores. R.

Seguirán dando fruto en su vejez,
frondosos y lozanos como jóvenes,
para anunciar que en Dios, mi protector,
ni maldad ni injusticia se conocen. R.

831

Del salmo 9 t

R. Lleguemos hasta el Señor dándole gracias.

Vengan, lancemos vivas al Señor,
la Roca que nos salva;
al son de instrumentos, aclamémoslo
y lleguemos hasta él, dándole gracias. R.

Porque el Señor es un gran Dios
y de todos los dioses, soberano;
son suyos los abismos de la tierra
y suyo, de los montes, lo más alto;
suyo es el mar, pues él lo hizo;
suya la tierra que formó su mano. R.

Entren, postrémonos por tierra
y al Señor que nos hizo, bendigamos,
pues él es nuestro Dios
y nosotros su pueblo y su rebaño. R.

832

Del salmo 95

R. Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo. R.

Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos,
de nación en nación, sus maravillas. R.

Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre. R.

‘‘Reina el Señor”, anuncien a los pueblos,
él afianzó con su poder el orbe,
con toda rectitud rige a los pueblos. R.

833

Del salmo 95

R. Cantemos la grandeza del Señor.

Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo. R.

Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos,
de nación en nación, sus maravillas. R.

Adoren al Señor aquí en su templo;
tiemble la tierra toda en su presencia,
“Reina el Señor”, anuncien a los pueblos. R.

Alégrense los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino.
Salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques regocijo. R.

834

Del salmo 95

R. Vayan por todo el mundo, aleluya,
y enseñen a todas las naciones, aleluya.

Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo. R.

Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos,
de nación en nación, sus maravillas. R.

“Reina el Señor”, anuncien a los pueblos,
él afianzó con su poder el orbe,
con toda rectitud rige a los pueblos. R.

835

Del salmo 95

R. Cantemos la grandeza del Señor.

O bien:

R. Vayan por todo el mundo y enseñen a todas las naciones.

Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo. R.

Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos,
de nación en nación, sus maravillas. R.

Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre. R.

Adoren al Señor aquí en su templo;
tiemble la tierra toda en su presencia,
“Reina el Señor”, anuncien a los pueblos. R.

836

Del salmo 95

R. Cantemos la grandeza del Señor.

O bien:

R. Vayan por todo el mundo, aleluya,
y enseñen a todas las naciones, aleluya.

Cantemos al Señor un nuevo canto,
que le cante al Señor toda la tierra;
cantemos al Señor y bendigámoslo. R.

Proclamemos su amor día tras día,
su grandeza anunciemos a los pueblos,
de nación en nación, sus maravillas. R.

Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre. R.

Adoren al Señor aquí en su templo;
tiemble la tierra toda en su presencia,
“Reina el Señor”, anuncien a los pueblos. R.

837

Del salmo 97

R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Cantemos al Señor un canto nuevo
pues ha hecho cosas portentosas:
el poder de su diestra y de su brazo
le han dado la victoria. R.

El Señor reveló su salvación,
y a los pueblos mostró lo justo que es.
Se acordó de su amor y su lealtad
al pueblo de Israel. R.

La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios;
que todos los pueblos y naciones
aclamen jubilosos al Señor. R.

Que alaben al Señor al son del arpa
y de instrumentos musicales;
que al son de trompetas y clarines,
al Señor, que es el rey, todos aclamen. R.

838

Del salmo 97

R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

O bien:

R. Toda la tierra ha visto al Salvador.

Cantemos al Señor un canto nuevo
pues ha hecho cosas portentosas:
el poder de su diestra y de su brazo
le han dado la victoria. R.

El Señor reveló su salvación,
y a los pueblos mostró lo justo que es.
Se acordó de su amor y su lealtad
al pueblo de Israel. R.

La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios;
que todos los pueblos y naciones
aclamen jubilosos al Señor. R.

Que alaben al Señor al son del arpa
y de instrumentos musicales;
que al son de trompetas y clarines,
al Señor, que es el rey, todos aclamen. R.

839

Del salmo 99

R. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando,
dice el Señor.

Loemos al Señor sus fieles todos,
sirvamos al Señor con alegría
y entremos en su templo, jubilosos. R.

Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él nos hizo y a él pertenecemos,
que formamos su pueblo y su rebaño. R.

Entremos por sus puertas dando gracias,
por sus atrios, con himnos,
alabando al Señor y bendiciéndolo. R.

Porque el Señor es bueno,
eterna es su bondad
y su fidelidad no tiene término. R.

840

Del salmo 99

R. Sirvamos al Señor con alegría.

Loemos al Señor sus fieles todos,
sirvamos al Señor con alegría
y entremos en su templo, jubilosos. R.

Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él nos hizo y a él pertenecemos,
que formamos su pueblo y su rebaño. R.

Entremos por sus puertas dando gracias,
por sus atrios, con himnos,
alabando al Señor y bendiciéndolo. R.

Porque el Señor es bueno,
eterna es su bondad
y su fidelidad no tiene término. R.

841

Del salmo 99

R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.

Loemos al Señor sus fieles todos,
sirvamos al Señor con alegría
y entremos en su templo, jubilosos. R.

Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él nos hizo y a él pertenecemos,
que formamos su pueblo y su rebaño. R.

Entremos por sus puertas dando gracias,
por sus atrios, con himnos,
alabando al Señor y bendiciéndolo. R.

Porque el Señor es bueno,
eterna es su bondad
y su fidelidad no tiene término. R.

842

Del salmo 99

R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.

O bien:

R. Sirvamos al Señor con alegría.

Loemos al Señor sus fieles todos,
sirvamos al Señor con alegría
y entremos en su templo, jubilosos. R.

Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él nos hizo y a él pertenecemos,
que formamos su pueblo y su rebaño. R.

Entremos por sus puertas dando gracias,
por sus atrios, con himnos,
alabando al Señor y bendiciéndolo. R.

Porque el Señor es bueno,
eterna es su bondad
y su fidelidad no tiene término. R.

843

Del salmo 101

R. Señor, escucha mi plegaria.

Señor, escucha mi plegaria,
que a tu presencia lleguen mis clamores;
el día de la desgracia,
Señor, no me abandones.
Cuando te invoco, escúchame
y enseguida respóndeme. R.

En el camino quebrantó mis fuerzas
y me acortó los días.
Yo le dije: “Señor, no me arrebates
en mitad de la vida,
siendo así que tus años
nunca jamás terminan. R.

Tú al principio pusiste los cimientos
de la tierra; los cielos son tu obra.
Ellos perecerán; tú sólo permaneces.
Ellos se gastarán como la ropa.
Tú siempre seguirás
igual que ahora,
pues tus años, Señor,
interminablemente se prolongan”. R.

Esto se escribirá para el futuro
y alabará al Señor el pueblo nuevo,
pues se inclinó el Señor desde su altura
y ha mirado a la tierra desde el cielo
para oír los gemidos del cautivo
y salvar de la muerte al prisionero. R.

844

Del salmo 101

R. Señor, escucha mi plegaria.

Señor, escucha mi plegaria,
que a tu presencia lleguen mis clamores;
el día de la desgracia,
Señor, no me abandones.
Cuando te invoco, escúchame
y enseguida respóndeme. R.

En el camino quebrantó mis fuerzas
y me acortó los días.
Yo le dije: “Señor, no me arrebates
en mitad de la vida,
siendo así que tus años
nunca jamás terminan”. R.

Esto se escribirá para el futuro
y alabará al Señor el pueblo nuevo,
pues se inclinó el Señor desde su altura
y ha mirado a la tierra desde el cielo
para oír los gemidos del cautivo
y salvar de la muerte al prisionero. R.

845

Del salmo 102

R. Bendice al Señor, alma mía.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores. R.

Pues el Señor perdona tus pecados
y tus dolencias cura;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo, pronto a la indulgencia;
no está siempre acusando
ni su rencor por siglos alimenta. R.

Como un padre amoroso con su hijo
así es tierno el Señor con quien lo quiere;
pues sabe bien de lo que estamos hechos
y no olvida que somos barro débil. R.

El amor del Señor
por siempre permanece,
y su justicia llega hasta los hijos
y a la generación siguiente
de los hombres que cumplen con su alianza
y sus leyes recitan y obedecen. R.

846

Del salmo 102

R. Como un padre amoroso con su hijo,
así es tierno el Señor con quien lo ama.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo, pronto a la indulgencia;
no nos trata según nuestros pecados
ni según nuestras culpas merecieran. R.

Como desde la tierra al cielo,
así de grande es su amor para sus fíeles;
aleja de nosotros nuestras faltas,
cuanto dista el oriente del poniente. R.

Como un padre amoroso con su hijo
así es tierno el Señor con quien lo quiere;
con los hombres que cumplen con su alianza
y sus leyes recitan y obedecen. R.

847

Del salmo 102

R. Bendice al Señor, alma mía.

O bien:

R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores. R.

Pues el Señor perdona tus pecados
y tus dolencias cura;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. R.

Como desde la tierra al cielo,
así de grande es su amor para sus fieles;
aleja de nosotros nuestras faltas,
cuanto dista el oriente del poniente. R.

Como un padre amoroso con su hijo
así es tierno el Señor con quien lo quiere;
pues sabe bien de lo que estamos hechos
y no olvida que somos barro débil. R.

La vida humana dura lo que el heno:
brota como una flor silvestre,
la roza el viento, y ya no existe
y a verla, nadie vuelve. R.

El amor del Señor, por el contrario,
por siempre permanece,
y su justicia llega hasta los hijos
y a la generación siguiente
de los hombres que cumplen con su alianza
y sus leyes recitan y obedecen. R.

848

Del salmo 102

R. El Señor es compasivo y misericordioso.

O bien:

R. La misericordia del Señor dura por siempre.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo, pronto a la indulgencia;
como un padre amoroso con su hijo
así es tierno el Señor con quien lo quiere. R.

El amor del Señor
por siempre permanece,
y su justicia llega hasta los hijos
y a la generación siguiente
de los hombres que cumplen con su alianza
y sus leyes recitan y obedecen. R.

849

Del salmo 102

R. El Señor no nos trata según nuestros pecados.

O bien:

R. El Señor es compasivo y bondadoso.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores. R.

Pues e] Señor perdona tus pecados
y tus dolencias cura;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo, pronto a la indulgencia;
no está siempre acusando
ni su rencor por siglos alimenta. R.

Como desde la tierra al cielo,
así de grande es su amor para sus fieles;
aleja de nosotros nuestras faltas,
cuanto dista el oriente del poniente. R.

850

Del salmo 102

R. El Señor es compasivo y bondadoso.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores. R.

Pues el Señor perdona tus pecados
y tus dolencias cura;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo, pronto a la indulgencia;
no está siempre acusando
ni su rencor por siglos alimenta. R.

Como desde la tierra al cielo,
así de grande es su amor para sus fíeles;
aleja de nosotros nuestras faltas,
cuanto dista el oriente del poniente. R.

851

Del salmo 102

R. La misericordia del Señor dura por siempre.

Bendice al Señor, alma mía,
y todo lo que soy, su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no eches al olvido sus favores. R.

Pues el Señor perdona tus pecados
y tus dolencias cura;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. R.

Hace el Señor justicia
y le da la razón al oprimido;
él mostró sus caminos a Moisés
y a Israel, sus prodigios. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo, pronto a la indulgencia;
no nos trata según nuestros pecados
ni según nuestras culpas merecieran. R.

852

Del salmo 102

R. El Señor es compasivo y bondadoso.

O bien:

R. La salvación del justo es el Señor.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo, pronto a la indulgencia;
no nos trata según nuestros pecados
ni según nuestras culpas merecieran. R.

Como un padre amoroso con su hijo
así es tierno el Señor con quien lo quiere;
pues sabe bien de lo que estamos hechos
y no olvida que somos barro débil. R.

La vida humana dura lo que el heno:
brota como una flor silvestre,
la roza el viento, y ya no existe
y a verla, nadie vuelve. R.

El amor del Señor, por el contrario,
por siempre permanece,
y su justicia llega hasta los hijos
y a la generación siguiente
de los hombres que cumplen con su alianza
y sus leyes recitan y obedecen. R.

853

Del salmo 103

R. Envía, Señor, tu espíritu a renovar la tierra.

Bendice al Señor, alma mía.
¡Dios mío, qué grande eres!
¡Señor, qué numerosas son tus obras,
y en todas tu sapiencia resplandece!
Llena de ellas está la tierra toda. R.

Todos los seres vivos de ti esperan
que les des, a su tiempo, el alimento;
apenas se lo das, ellos lo toman,
abres tu mano, y quedan satisfechos. R.

Cuando envías tu espíritu, los creas
y renuevas la cara de la tierra.
Gloria a Dios para siempre,
que el Señor en sus obras se recree. R.

Al Señor cantaré mientras yo viva,
toda mi vida alabaré al Señor.
Que le sean agradables mis palabras,
y yo me alegraré con el Señor. R.

854

Del salmo 103

R. De tus creaturas, Señor, llena está la tierra.

Bendice al Señor, alma mía.
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
como un manto, Señor, la luz te envuelve. R.

Tú haces brotar el pasto del ganado
y las plantas que sirven para el hombre;
de los campos él saca el pan y el vino,
que alegra corazones. R.

¡Señor, qué numerosas son tus obras,
y en todas tu sapiencia resplandece!
Llena de ellas está la tierra toda. R.

Todos los seres vivos de ti esperan
que les des, a su tiempo, el alimento;
apenas se lo das, ellos lo toman,
abres tu mano, y quedan satisfechos. R

855

Del salmo 105

R. Por tu pueblo, Señor, acuérdate de nosotros.

En el Horeb se hicieron un becerro,
un ídolo fundido, y lo adoraron,
cambiando así tu gloria
por la imagen de un buey, que come pasto. R.

Se olvidaron del Dios que los salvó
y que hizo cosas grandes en Egipto;
en el país de Cam, muchos portentos,
y cerca del Mar Rojo, mil prodigios. R.

Por eso hablaba Dios de aniquilarlos;
pero Moisés, quien era su elegido,
se interpuso, con miras a evitar
que en su enojo, el Señor, fuera a destruirlos. R.

856

Del salmo 106

R. Demos gracias al Señor, porque su misericordia es eterna

Que lo digan aquellos que el Señor
rescató del poder del enemigo,
los que reunió de todos los países
donde estaban dispersos y cautivos. R.

Caminaban sin rumbo
por el yermo sin agua,
sin hallar el camino
de ciudad habitada;
hambrientos y sedientos,
su vida se agotaba. R.

Pero al Señor clamaron en su angustia,
él los libró de su desgracia
y los llevó por el camino recto
a ciudad habitada. R.

Den gracias al Señor por su bondad,
pues en favor del hombre hace portentos.
Sació a los que tenían sed
y dejó a los hambrientos satisfechos. R.

857

Del salmo 106

R. Demos gracias a Dios, porque es bueno.

El convierte en lagunas los desiertos,
el arenal, en ricos manantiales.
A los que sufren hambre, ahí establece
y ellos fundan ciudades. R.

Campos y huertos siembran y cultivan
y recogen cosechas abundantes.
El Señor los bendice y multiplica
familias y animales. R.

Alivia la miseria de los pobres
y los hace crecer y propagarse.
Al ver esto, los justos denle gracias
y los malvados, callen. R.

858

Del salmo 106

R. Demos gracias al Señor, porque su misericordia es eterna.

Que lo digan aquellos que el Señor
rescató del poder del enemigo,
los que reunió de todos los países
donde estaban dispersos y cautivos. R.

Caminaban sin rumbo
por el yermo sin agua,
sin hallar el camino
de ciudad habitada;
hambrientos y sedientos,
su vida se agotaba. R.

Pero al Señor clamaron en su angustia,
él los libró de su desgracia
y los llevó por el camino recto
a ciudad habitada. R.

Den gracias al Señor por su bondad,
pues en favor del hombre hace portentos.
Sació a los que tenían sed
y dejó a los hambrientos satisfechos. R.

859

Del salmo 106

R. Demos gracias a Dios, porque su misericordia es eterna.

O bien:

R. Aleluya.

Cambia el Señor los ríos en desiertos
y los veneros de agua en arenales;
por la maldad de aquellos que las viven
empobrece las tierras más feraces. R.

El convierte en lagunas los desiertos,
el arenal, en ricos manantiales.
A los que sufren hambre, ahí establece
y ellos fundan ciudades. R.

Alivia la miseria de los pobres
y los hace crecer y propagarse.
Al ver esto, los justos denle gracias
y los malvados, callen. R.

860

Del salmo 109

R. Tú eres sacerdote para siempre.

Esto ha dicho el Señor a mi Señor:
“Siéntate a mi derecha;
yo haré de tus contrarios el estrado
donde pongas los pies”. R.

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro
y tú dominarás al enemigo. R.

Es tuyo el señorío;
el día en que naciste,
en su monte santo
te consagró el Señor antes del alba. R.

Juró el Señor y no ha de retractarse:
“Tú eres sacerdote para siempre,
según el rito de Melquisedec”. R.

861

Del salmo 109

R. Cristo, sacerdote para siempre, ofreció pan y vino,
como Melquisedec.

O bien:

R. Tú eres sacerdote para siempre.

Esto ha dicho el Señor a mi Señor:
“Siéntate a mi derecha;
yo haré de tus contrarios el estrado
donde pongas los pies”. R.

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro
y tú dominarás al enemigo. R.

Es tuyo el señorío;
el día en que naciste,
en su monte santo
te consagró el Señor antes del alba. R.

Juró el Señor y no ha de retractarse:
“Tú eres sacerdote para siempre,
según el rito de Melquisedec”. R.

862

Del salmo 111

R. Dichosos los que temen al Señor.

O bien:

R. Aleluya.

Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes,
Dios bendice a los hijos de los buenos. R.

Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre actuarán conforme a la justicia.
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla. R.

Quienes, compadecidos, prestan
y llevan sus negocios rectamente,
jamás se desviarán,
vivirá su recuerdo para siempre. R.

No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón,
pues vencidos verán a sus contrarios. R.

Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R.

863

Del salmo 111

R. Dichosos los que aman de corazón
los mandamientos del Señor.

O bien:

R. Aleluya.

Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes,
Dios bendice a los hijos de los buenos. R.

Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre actuarán conforme a la justicia.
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla. R.

Quienes, compadecidos, prestan
y llevan sus negocios rectamente,
jamás se desviarán,
vivirá su recuerdo para siempre. R.

No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón,
pues vencidos verán a sus contrarios. R.

Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R.

864

Del salmo 111

R. Dichosos los que temen al Señor.

Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes,
Dios bendice a los hijos de los buenos. R.

Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre actuarán conforme a la justicia.
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla. R.

Quienes, compadecidos, prestan
y llevan sus negocios rectamente,
jamás se desviarán,
vivirá su recuerdo para siempre. R.

No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón,
pues vencidos verán a sus contrarios. R.

Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R.

865

Del salmo 111

R. Dichosos los que dan limosna al pobre.

Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes,
Dios bendice a los hijos de los buenos. R.

Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre actuarán conforme a la justicia.
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla. R.

Quienes, compadecidos, prestan
y llevan sus negocios rectamente,
jamás se desviarán,
vivirá su recuerdo para siempre. R.

No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón,
pues vencidos verán a sus contrarios. R.

Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R.

866

Del salmo 111

R. Dichosos los que dan limosna al pobre.

O bien:

R. Aleluya.

Dichosos los que temen al Señor
y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes,
Dios bendice a los hijos de los buenos. R.

Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre actuarán conforme a la justicia.
Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla. R.

Quienes, compadecidos, prestan
y llevan sus negocios rectamente,
jamás se desviarán,
vivirá su recuerdo para siempre. R.

No temerán malas noticias,
puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón,
pues vencidos verán a sus contrarios. R.

Al pobre dan limosna,
obran siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R.

867

Del salmo 112

R. Bendito sea el Señor, ahora y para siempre.

O bien:

R. Aleluya.

Bendigan al Señor,
bendíganlo sus siervos.
Bendigan al Señor,
ahora y por los siglos venideros. R.

Desde que sale el sol hasta su ocaso
bendigan al Señor todos sus siervos.
El está sobre todas las naciones;
su gloria por encima de los cielos. R.

¿Quién igual que el Señor, que es nuestro Dios,
que reina en trono excelso
y, sin embargo, abaja su mirada
para ver tierra y cielo? R.

El levanta del polvo al desvalido
y saca al indigente del estiércol
para hacerlo sentar entre los nobles
con los grandes del pueblo. R.

868

Del salmo 112

R. Bendito sea el Señor ahora y para siempre.

Bendigan al Señor,
bendíganlo sus siervos.
Bendigan al Señor,
ahora y por los siglos venideros.
Desde que sale el sol hasta su ocaso
bendigan al Señor todos sus siervos. R.

El está sobre todas las naciones;
su gloria por encima de los cielos.
¿Quién igual que el Señor, que es nuestro Dios,
que reina en trono excelso
y, sin embargo, abaja su mirada
para ver tierra y cielo? R.

El levanta del polvo al desvalido
y saca al indigente del estiércol
para hacerlo sentar entré los nobles
con los grandes del pueblo. R.

869

Del salmo 112

R. Bendito sea el Señor ahora y para siempre.

O bien:

R. Aleluya.

Bendigan al Señor,
bendíganlo sus siervos.
Bendigan al Señor,
ahora y por los siglos venideros. R.

Desde que sale el sol hasta su ocaso
bendigan al Señor todos sus siervos.
El está sobre todas las naciones;
su gloria por encima de los cielos. R.

¿Quién igual que el Señor, que es nuestro Dios,
que reina en trono excelso
y, sin embargo, abaja su mirada
para ver tierra y cielo? R.

870

De los salmos 114 y 115

R. Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.

O bien:

R. Aleluya.

El Señor es bueno y justo,
nuestro Dios es compasivo.
A mí, débil, me salvó
y protege a los sencillos. R.

No dejé de confiar, aunque exclamaba:
“Qué grande es mi desdicha”.
Y en mi aflicción pensaba:
“Los hombres son un saco de mentiras”. R.

Penoso es a los ojos del Señor
que sus amigos mueran.
Porque soy siervo tuyo,
rompiste mis cadenas. R.

871

Del salmo 115

R. El cáliz con el que damos gracias
nos une a Cristo por medio de su sangre.

O bien:

R. Aleluya.

¿Cómo pagaré al Señor
por todos sus favores?
El cáliz alzaré de salvación
invocando su nombre. R.

Voy a hacer sacrificios de alabanza,
invocando tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor,
ante todos los hombres. R.

872

Del salmo 115

R. Levantaré el cáliz de la salvación
invocando el nombre del Señor.

¿Cómo pagaré al Señor
por todos sus favores?
El cáliz alzaré de salvación
invocando su nombre. R.

Penoso es a los ojos del Señor
que sus amigos mueran.
Porque soy siervo tuyo,
tu servidor e hijo de tu sierva,
por eso tú, Señor,
rompiste mis cadenas. R.

Voy a hacer sacrificios de alabanza,
invocando tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor,
ante todos los hombres. R.

873

Del salmo 115

R. Caminaré ante el Señor por la tierra de los vivos.

O bien:

R. Levantaré el cáliz de la salvación
invocando el nombre del Señor.

O bien:

R. Aleluya.
¿Cómo pagaré al Señor
por todos sus favores?
El cáliz alzaré de salvación
invocando su nombre. R.

Penoso es a los ojos del Señor
que sus amigos mueran.
Porque soy siervo tuyo,
tu servidor e hijo de tu sierva,
por eso tú, Señor,
rompiste mis cadenas. R.

Voy a hacer sacrificios de alabanza,
invocando tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor,
ante todos los hombres. R.

874

Del salmo 115

R. El cáliz con el que damos gracias
nos une a Cristo por medio de su sangre.

O bien:

R. Aleluya.

¿Cómo pagaré al Señor
por todos sus favores?
El cáliz alzaré de salvación
invocando su nombre. R.

Penoso es a los ojos del Señor
que sus amigos mueran.
Porque soy siervo tuyo,
tu servidor e hijo de tu sierva,
por eso tú, Señor,
rompiste mis cadenas. R.

Voy a hacer sacrificios de alabanza,
invocando tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor,
ante todos los hombres. R.

875

Del salmo 116

R. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

O bien:

R. Aleluya.

Que alaben al Señor todos los pueblos,
que todas las naciones lo festejen. R.

Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre. R.

876

Del salmo 116

R. Ustedes serán mis testigos
hasta los últimos rincones de la tierra.

O bien:

R. Aleluya.

Que alaben al Señor todos los pueblos,
que todas las naciones lo festejen. R.

Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre. R.

877

Del salmo 116

R. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Que alaben al Señor todos los pueblos,
que todas las naciones lo festejen. R.

Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre. R.

878

Del salmo 117

R. Te damos gracias, Señor, porque tu misericordia es eterna.

Escuchemos el canto de victoria
que sale de la casa de los justos:
“La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo”. R.

Abranme las puertas del triunfo,
que quiero entrar a dar gracias a Dios.
Esta es la puerta del Señor
y por ella entrarán los que le viven fieles. R.

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente. R.

Que el Señor, nuestro Dios, nos ilumine.
Ordenemos una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar. R.

879

Del salmo 117

R. La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.

O bien:

R. Aleluya.

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente. R.

Libéranos, Señor, y danos tu victoria.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Que Dios desde su templo nos Bendiga. R.

Tú eres mi Dios, y te doy gracias.
Tú eres mi Dios, yo te alabo. R.

880

Del salmo 117**

R. Te damos gracias, Señor, porque tu misericordia es eierrva

O bien:

R. Aleluya.

En mi angustia clamé al Señor,
él me escuchó y me pnso a salvo.
El Señor me protege, nada temo.
¿Qué podrá hacerme el enemigo?
Ño habrá quien me derrote,
porque el Señor está conmigo. R.

Las naciones vecinas me cercaban;
las derroté en el nombre del Señor;
por los cuatro costados me asediaban*,
en el nombre de Dios las derroté. R.

Me rodeaban zumbando como avispas,
ardiendo como fnego entre las zarzas;
en el nombre de Dios las derroté. R.

Querían a empujones derribarme,
pero Dios me ayudó.
El Señor es mi fuerza y mi alegría,
en el Señor está mi salvación.
Escuchemos el canto de victoria
que sale de la casa de los justos. R.

O bien:

R. Te damos gracias, Señor, porque tu misericordia es eterna.

O bien:

R. Aleluya.

“La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo”.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor me ha hecho.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me abandonó a la muerte. R.

Abranme las puertas del triunfo,
que quiero entrar a dar gracias a Dios.
Esta es la puerta del Señor
y por ella entrarán los que le viven fieles.
Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste
y fuiste para mí la salvación. R.

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Este es el día del triunfo del Señor,
día de júbilo y de gozo. R.

881

Del salmo 118

R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.

Sólo cumpliendo todos tus mandatos
puede un joven vivir honestamente. R.

Con todo el corazón te estoy buscando,
de tu ley no permitas que me aleje. R.

Guardo tus mandamientos en mi pecho
para nunca ofenderte. R.

Bendito eres, Señor,
enséñale a tu siervo lo que ordenas. R-
Todos los mandamientos de tu boca
mis labios enumeran. R.

Me gozo más cumpliendo tus preceptos,
que teniendo riquezas. R.

882

Del salmo 118

R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.

Sólo cumpliendo todos tus mandatos
puede un joven vivir honestamente. R.

Con todo el corazón te estoy buscando,
de tu ley no permitas que me aleje. R.

Guardo tus mandamientos en mi pecho
para nunca ofenderte. R.

Bendito eres, Señor,
enséñale a tu siervo lo que ordenas. R.

883

Del salmo 118

R. Tu palabra, Señor, es antorcha para mis pasos.

Tus preceptos, Señor, son admirables,
por eso yo los cumplo. R.

pa luz la explicación de tu palabra
y enseña a los incultos. R.

Endereza mis pasos con tus leyes
y que no me domine nada inicuo. R.

Muéstrate bondadoso con tu siervo
y dame a conocer tus ordenanzas. R.

Eternamente justas son tus normas,
dámelas a entender para que viva. R.

884

Del salmo 120

R. El auxilio me viene del Señor.

Dirijo la mirada hacia la altura
en busca de asistencia.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

Pues tu guardián no duerme, evitará
que resbale tu pie;
no duerme ni dormita,
el guardián de Israel. R.

El Señor te custodia y te da sombra,
a tu lado se encuentra como ayuda;
no te dañará el sol durante el día,
ni en la noche, la luna. R.

Te preserva el Señor de todo mal
y tu vida protege;
cuida el Señor tus ires y venires
ahora y para siempre. R.


885

Del salmo 120

R. El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo

Dirijo la mirada hacia la altura
en busca de asistencia.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

Pues tu guardián no duerme, evitará
que resbale tu pie;
no duerme ni dormita,
el guardián de Israel. R.

El Señor te custodia y te da sombra,
a tu lado se encuentra como ayuda;
no te dañará el sol durante el día,
ni en la noche, la luna. R.

Te preserva el Señor de todo mal
y tu vida protege;
cuida el Señor tus ires y venires
ahora y para siempre. R.

886

Del salmo 121

R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Qué alegría sentí cuando dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”.
Y hoy estamos, por fin, Jerusalén,
pisando tus umbrales. R.

Jerusalén ha sido edificada
como un conjunto armónico.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado
a celebrar su nombre. R.

Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes. R.

887

Del sal mu 121

R. Qué alegría sentí cuando dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”.

O bien:

R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

O bien:

R. Alégrense con Jerusalén todos los que la aman.

Qué alegría sentí cuando dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”.
Y hoy estamos, por fin, Jerusalén,
pisando tus umbrales. R.

Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado
a celebrar su nombre;
porque allí, en el palacio de David
están los tribunales de justicia R.

Para Jerusalén, pidan la paz:
“Que prosperen aquellos que te aman,
que reine la paz entre tus muros
y la seguridad en tus palacios”. R.


Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes. R.

888

Del salmo 121

R. Escucha, Señor, las súplicas de tus siervos y dales tu paz.

Qué alegría sentí cuando dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”.
Y hoy estamos, por fin, Jerusalén,
pisando tus umbrales. R.

Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado
a celebrar su nombre;
porque allí, en el palacio de David
están los tribunales de justicia. R.

Para Jerusalén, pidan la paz:
“Que prosperen aquellos que te aman,
que reine la paz entre tus muros
y la seguridad en tus palacios”. R.

Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes. R.

889

Del salmo 121

R. Qué alegría sentí cuando dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”.

O bien:

R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Qué alegría sentí cuando dijeron:
“Vayamos a la casa del Señor”.
Y hoy estamos, por fin, Jerusalén,
pisando tus umbrales. R.

Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado
a celebrar su nombre;
porque allí, en el palacio de David
están los tribunales de justicia. R.

Para Jerusalén, pidan la paz:
“Que prosperen aquellos que te aman,
que reine la paz entre tus muros
y la seguridad en tus palacios”. R.

Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: “La paz esté contigo”.
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes. R.

890

Del salmo 122

R. Nuestros ojos están fijos en el Señor
hasta que se apiade de nosotros.

En ti, Señor, que habitas en lo alto,
fijos los ojos tengo,
como fijan sus ojos en las manos
de su señor, los siervos. R.

Así como la esclava en su señora
tiene fijos los ojos,
fijos en el Señor están los nuestros,
hasta que Dios se apiade de nosotros. R.

891

Del salmo 122

R. Nuestros ojos están fijos en el Señor,
hasta que se apiade de nosotros.

O bien:

R. Ten piedad de nosotros, ten piedad.

En ti, Señor, que habitas en lo alto,
fijos los ojos tengo,
como fijan sus ojos en las manos
de su señor, los siervos. R.

Así como la esclava en su señora
tiene fijos los ojos,
fijos en el Señor están los nuestros,
hasta que Dios se apiade de nosotros. R.

892

Del salmo 122

R. Nuestros ojos están fijos en el Señor,
Dios nuestro, hasta que se apiade de nosotros.

En ti, Señor, que habitas en lo alto,
fijos los ojos tengo,
como fijan sus ojos en las manos
de su señor, los siervos. R.

Así como la esclava en su señora
tiene fijos los ojos,
fijos en el Señor están los nuestros,
hasta que Dios se apiade de nosotros. R.

893

Del salmo 123

R. Nuestra alma se salvó como un ave
de la trampa del cazador.

De no estar el Señor de nuestra parte
cuando nos perseguían
nos habrían ahí tragado vivos;
contra nosotros tanto ardía su ira. R.

Las aguas nos habrían arrollado,
nos habría el torrente sumergido;
tragado nos habría
el turbulento río. R.

Las redes se rompieron
y escapamos de ellas.
Nuestra ayuda nos viene del Señor
que hizo el cielo y la tierra. R.

894

Del salmo 125

R. Entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar:
entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la' lengua de cantar. R.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
“Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor”.
Y estábamos alegres,
pues ha hecho cosas grandes por su pueblo el Señor. R.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora, nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo,
cosecharán aquellos que siembran con dolor. R.

Al ir, iban llorando,
cargando su semilla;
al regresar, cantando
vendrán con sus gavillas. R.

895

Del salmo 125

R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar:
entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la lengua de cantar. R.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
“Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor”.
Y estábamos alegres,
pues ha hecho cosas grandes por su' pueblo el Señor. R.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora, nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo,
cosecharán aquellos que siembran con dolor. R.

Al ir, iban llorando,
cargando su semilla;
al regresar, cantando
vendrán con sus gavillas. R.

896

Del salmo 125

R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
“Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor”.
Y estábamos alegres,
pues ha hecho cosas grandes por su pueblo el Señor. R.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora, nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo,
cosecharán aquellos que siembran con dolor. R.

Al ir, iban llorando,
cargando su semilla;
al regresar, cantando
vendrán con sus gavillas. R.

897

Del salmo 126

R. Que el Señor nos construya la casa y proteja la ciudad

Si el Señor no construye el edificio,
en vano se fatigan los obreros;
si el Señor no protege la ciudad,
en vano el centinela está en su puesto. R.

Es inútil del todo que madruguen
y hasta las altas horas se desvelen
para buscar el pan de cada día:
Dios lo da a sus amigos mientras duermen. R.

898

Del salmo 127

R. Dichosos los que temen al Señor.

Dichosos los que temen al Señor
y siguen los caminos de su ley.
Comerán del trabajo de sus manos,
serán felices y les irá bien. R.

Será su esposa como vid fecunda
en la paz hogareña;
serán sus hijos como olivos nuevos
en torno de su mesa. R.

Así bendecirá el Señor
al hombre que le teme y lo respeta.
Que el Señor te bendiga desde Sión
y, de Jerusalén, veas la dicha,
todos los días de tu vida. R.

899

Del salmo 127

R. Dichosos los que temen al Señor.

O bien:

R. El Señor bendecirá al hombre que le teme y lo respeta.

Dichosos los que temen al Señor
y siguen los caminos de su ley.
Comerán del trabajo de sus manos,
serán felices y les irá bien. R.

Será su esposa como vid fecunda
en la paz hogareña;
serán sus hijos como olivos nuevos
en torno de su mesa. R.

Así bendecirá el Señor
al hombre que le teme y lo respeta.
Que el Señor te bendiga desde Sión
y, de Jerusalén, veas la dicha,
todos los días de tu vida. R.

900

Del salmo 129

R. Del Señor viene el perdón, la redención copiosa.

Desde el abismo clamo a ti, Señor:
Señor, oye mi voz;
préstale oído atento
a mi clamor. R.

Si guardas el recuerdo de las culpas,
¿quién se podrá salvar?
Pero de ti, Señor, viene el perdón
que nos infunde un gran temor filial. R.

Confío en el Señor,
espero en su palabra que perdona.
Mi alma suspira ya por el Señor
más que los centinelas por la aurora. R.

901

Del salmo 129

R. Si guardas el recuerdo de las culpas, Señor,
¿quién se podrá salvar?

Desde el abismo clamo a ti, Señor:
Señor, oye mi voz;
préstale oído atento
a mi clamor. R.

Si guardas el recuerdo de las culpas,
¿quién se podrá salvar?
Pero de ti, Señor, viene el perdón
que nos infunde un gran temor filial. R.

Confío en el Señor,
espero en su palabra que perdona.
Mi alma suspira ya por el Señor
más que los centinelas por la aurora. R.

Que suspire Israel por el Señor
más que los centinelas por la aurora,
pues del Señor viene el perdón,
la redención copiosa. R.

Y al pueblo de Israel redimirá
de su maldad y de sus malas obras. R.

902

Del salmo 129

R. Desde el abismo clamo a ti, Señor.

O bien:

R. Confío en el Señor, espero en su palabra.

Desde el abismo clamo a ti, Señor:
Señor, oye mi voz;
préstale oído atento
a mi clamor. R.

Si guardas el recuerdo de las culpas,
¿quién se podrá salvar?
Pero de ti, Señor, viene el perdón
que nos infunde un gran temor filial. R.

Confío en el Señor,
espero en su palabra que perdona.
Mi alma suspira ya por el Señor
más que los centinelas por la aurora. R.

Que suspire Israel por el Señor
más que los centinelas por la aurora,
pues del Señor viene el perdón,
la redención copiosa. R.

Y al pueblo de Israel redimirá
de su maldad y de sus malas obras. R.

903

Del salmo 130

R. Dame, Señor, la paz junto a ti.

Señor, mi corazón no es ambicioso
ni mis ojos, soberbios;
grandezas que superan mis alcances
ni de lejos pretendo. R.

Kstoy, Señor, por lo contrario,
tranquilo y en silencio,
como niño recién alimentado,
en los brazixs materno» R.

Que igual en él Señor esperen.
los hijos de Israel, ahora y siempre R.

904

Del salmo 137

R. Te daré, Señor, las gracias por tu fidelidad y por tu amor

Te doy gracias, Señor, de corazón
por haber escuchado mis lamentos.
Te cantaré delante de tus ángeles,
me postrare mirando hacia tu templo. R.

Y te daré, Señor, las gracias,
por tu fidelidad y por tu amor,
y porque tu promesa,
tu fama superó.
Siempre que te invoque, tu me escuchaste
y me diste valor. R.

Que den gracias también todos los reyes
al oír las palabras de tu laica,
y alaben los designios del Señor,
porque inmensa es su gloria R.

905

Del salmo 142

R. Señor, escucha mi oración.

O bien:

R. Por amor a tu nombre, Señor, manténme vivo.

Pues eres justo y fiel, Señor, escúchame
y a mi plegaria atiende.
No vayas a juzgarme,
pues ante ti ninguno es inocente. R.

Cuando me pongo a recordar tus obras,
y pienso en tus proezas,
tiendo hacia ti mis manos,
de ti sediento, como tierra seca. R.

Ya que tú eres mi Dios,
enséñame a cumplir tus mandamientos.
Haz que tu bondadoso espíritu
me enseñe el buen sendero. R.

906

Del salmo 142

R. Señor, escucha mi oración.

Pues eres justo y fiel, Señor, escúchame
y a mi plegaria atiende.
No vayas a juzgarme,
pues ante ti ninguno es inocente. R.

Cuando me pongo a recordar tus obras,
y pienso en tus proezas,
tiendo hacia ti mis manos,
de ti sediento, como tierra seca. R.

Señor, respóndeme enseguida,
pues me falta el aliento.
Hazme saber tu amor por la mañana,
puesto que en ti yo espero. R.

Ya que tú eres mi Dios,
enséñame a cumplir tus mandamientos.
Haz que tu bondadoso espíritu
me enseñe el buen sendero. R.

907

Del salmo 144

R. Bendeciré al Señor eternamente.

Yo te bendeciré día tras día
y alabaré tu nombre hasta que muera.
Muy digno de alabanza es el Señor,
pues es incalculable su grandeza. R.

Que una generación pondere a la otra
tus obras y proezas;
que hable de tu esplendor y de tu gloria
y anuncie tu grandeza. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo y lleno de ternura;
bueno es el Señor para con todos,
cariñoso con todas sus creaturas. R.

Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan;
que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas. R.

Todos vuelven sus ojos hacia ti
y les das, a su tiempo, la comida.
Abres tu mano generosa
y colmas de favores toda vida. R.

Que mis labios alaben al Señor
y que todo viviente
bendiga el santo nombre del Señor
por siempre y para siempre. R.

908

Del salmo 144

R. Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.

Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan;
que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas. R.

Todos vuelven sus ojos hacia ti
y les das, a su tiempo, la comida.
Abres tu mano generosa
y colmas de favores toda vida. R.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan,
muy cerca está el Señor de quien lo invoca. R.

909

Del salmo 144

R. El Señor no está lejos de aquellos que lo buscan.

Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan.
Da su apoyo el Señor al que tropieza,
y al agobiado, alivia. R.

Todos vuelven sus ojos hacia ti
y les das, a su tiempo, la comida.
Abres tu mano generosa
y colmas de favores toda vida. R.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan,
muy cerca está el Señor de quien lo invoca. R.

910

Del salmo 144

R. El Señor es bueno con todos.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo y lleno de ternura;
bueno es el Señor para con todos,
cariñoso con todas sus creaturas. R.

Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan.
Todos vuelven sus ojos hacia ti
y les das, a su tiempo, la comida. R.

Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan,
muy cerca está el Señor de quien lo invoca. R.

911

Del salmo 144

R. Bendeciré al Señor, eternamente.

Yo te bendeciré día tras día
y alabaré tu nombre hasta que muera.
Muy digno de alabanza es el Señor,
pues es incalculable su grandeza. R.

Que una generación pondere a la otra
tus obras y proezas;
que hable de tu esplendor y de tu gloria
y anuncie tu grandeza. R.

Que publique tus hechos prodigiosos
y alabe lo imponente de tus obras,
que haga memoria de tu gran bondad
y aclame tu victoria. R.

El Señor es clemente y bondadoso,
lento al enojo y lleno de ternura;
bueno es el Señor para con todos,
cariñoso con todas sus creaturas. R.

Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fíeles te bendigan;
que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas. R.

912

Del salmo 147

R. Glorifica al Señor, Jerusalén.

El envía a la tierra su mensaje
y corre velozmente su palabra.
La nieve como lana nos envía
y la ceniza esparce como escarcha. R.

Como migas de pan lanza el granizo,
con su frío las aguas se hacen bloques;
envía su palabra y se derriten,
sopla su aliento, y corren. R.

Reveló sus promesas a Jacob,
a Israel, sus mandatos y preceptos;
con ninguna nación hizo algo igual,
ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

913

Del salmo 147

R. El que come de este pan vivirá para siempre.

Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión.
El reforzó tus puertas
y a tus hijos bendijo en tu interior. R.

El mantiene la paz en tus fronteras,
te da del mejor trigo en abundancia.
El envía a la tierra su mensaje
y corre velozmente su palabra. R.

Reveló sus promesas a Jacob,
a Israel, sus mandatos y preceptos;
con ninguna nación hizo algo igual,
ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

914

Del salmo 147

R. El que come de este pan vivirá para siempre.

O bien:

R. Aleluya.

Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión.
El reforzó tus puertas
y a tus hijos bendijo en tu interior. R.

El mantiene la paz en tus fronteras,
te da del mejor trigo en abundancia.
El envía a la tierra su mensaje
y corre velozmente su palabra. R.

Reveló sus promesas a Jacob,
a Israel, sus mandatos y preceptos;
con ninguna nación hizo algo igual,
ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

915

Del salmo 148

R. Jóvenes y doncellas, alaben al Señor.

O bien:

R. Aleluya.

Alaben al Señor en las alturas,
alábenlo en el cielo;
que alaben al Señor todos sus ángeles,
celestiales ejércitos. R.

Reyes y pueblos todos de la tierra,
gobernantes y jueces de este mundo;
jóvenes y doncellas,
niños y ancianos juntos,
el nombre del Señor alaben todos. R.

Su gloria sobrepasa cielo y tierra
y ha hecho fuerte a su pueblo.
Que lo alaben los fieles de Israel,
a quien él eligió como su pueblo. R.

916

Del salmo 148

R. Que todos alaben al Señor.

O bien:

R. Aleluya.

Alaben al Señor en las alturas,
alábenlo en el cielo;
que alaben al Señor todos sus ángeles,
celestiales ejércitos. R.

Que alaben al Señor el sol, la luna
y todos los luceros.
Que lo alabe la bóveda celeste
y las aguas que cuelgan de los cielos. R.

Montes y sierras todas,
plantas de ornato y árboles frutales,
animales domésticos y fieras,
reptiles y volátiles. R.

Reyes y pueblos todos de la tierra,
gobernantes y jueces de este mundo;
jóvenes y doncellas,
niños y ancianos juntos,
el nombre del Señor alaben todos. R.

Su gloria sobrepasa cielo y tierra
y ha hechp fuerte a su pueblo. R.

917

Del salmo 148

R. Jóvenes y doncellas, alaben al Señor.

Alaben al Señor en las alturas,
alábenlo en el cielo;
que alaben al Señor todos sus ángeles,
celestiales ejércitos. R.

Reyes y pueblos todos de la tierra,
gobernantes y jueces de este mundo;
jóvenes y doncellas,
niños y ancianos juntos,
el nombre del Señor alaben todos,
pues su nombre es excelso. R.

Su gloria sobrepasa cielo y tierra
y ha hecho fuerte a su pueblo.
Que lo alaben los fieles de Israel,
a quien él eligió como su pueblo. R.

918

Del salmo 148

R. Que todos alaben al Señor.

O bien:

R. Aleluya.

Alaben al Señor en las alturas,
alábenlo en el cielo;
que alaben al Señor todos sus ángeles,
celestiales ejércitos. R.

Reyes y pueblos todos de la tierra,
gobernantes y jueces de este mundo;
jóvenes y doncellas,
niños y ancianos juntos,
el nombre del Señor alaben todos,
pues su nombre es excelso. R.

Su gloria sobrepasa cielo y tierra
y ha hecho fuerte a su pueblo.
Que lo alaben los fieles de Israel,
a quien él eligió como su pueblo. R.

919

1 Samuel 2

R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.

Mi corazón se alegra en el Señor,
en Dios me siento yo fuerte y seguro.
Ya puedo responder a mis contrarios,
pues eres tú, Señor, el que me ayuda. R.

El arco de los fuertes se ha quebrado,
los débiles se ven de fuerza llenos.
Se ponen a servir por un mendrugo
los antes satisfechos;
y sin tener que trabajar,
pueden saciar su hambre los hambrientos.
Siete veces da a luz la que era estéril
y la fecunda, ya dejó de serlo. R.

Da el Señor muerte y vida,
deja morir y salva de la tumba;
él es quien empobrece y enriquece,
quien abate y encumbra. R.

El levanta del polvo al humillado,
al oprimido saca de su oprobio,
para hacerlo sentar entre los príncipes
en un trono glorioso. R.

920

1 Crónicas 29

R. Te alabamos, Señor y Dios nuestro.

Bendito seas, Señor,
Dios de nuestro padre Jacob,
desde siempre y para siempre. R.

Tuya es la grandeza y el poder,
el honor, la majestad y la gloria,
pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra.
Tuyo, Señor, es el reino;
tú estás por encima de todos los reyes. R.

De ti provienen las riquezas y la gloria.
Tú lo gobiernas todo,
en tu mano están la fuerza y el poder,
y de tu mano proceden la gloria y la fortaleza. R.

921

Tobias 13

R. Bendito sea Dios, que vive eternamente.

Bendito sea Dios, que vive eternamente
y cuyo reino dura por los siglos,
pues él es quien castiga y quien se apiada,
quien hunde hasta el abismo
y del abismo salva;
nada ni nadie de su mano escapa. R.

Que Israel lo confiese ante los pueblos,
pues el Señor nos dispersó entre ellos
para que proclamemos su grandeza
y ante todo viviente lo alabemos,
pues él es nuestro Dios, nuestro Señor
y por todos los siglos, padre nuestro. R.

Si se vuelven a él
con todo el corazón y toda el alma
y actúan rectamente en su presencia,
él nunca más les volverá la espalda. R.

Verán entonces lo que puede hacer
el Señor con ustedes
y lo proclamarán a gritos,
bendecirán a Dios, el Señor justo,
alabarán a Dios, Rey de los siglos. R.

Yo lo confieso aquí, en mi cautiverio,
y a un pueblo pecador
anuncio su poder y su grandeza:
¡pecadores, conviértanse
y actúen rectamente en su presencia!
Quizá el Señor los mire con amor
y les muestre clemencia. R.

922

Judit 13

R. Tú eres la honra de nuestro pueblo.

Que el Altísimo te bendiga,
más que a todas las mujeres de la tierra.
Bendito sea el Señor, creador de cielo y tierra. R.

Hoy el Señor te ha engrandecido tanto,
que no dejarán de alabarte aquellos hombres
que se acuerden en la tierra del poder de Dios. R.

923

Isaías 12

R. El Señor es nuestro Dios y salvador.

El Señor es mi Dios y salvador,
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación. R.

Den gracias al Señor
e invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R.

Alaben al Señor por sus proezas,
anuncíenlas a toda la tierra.
Griten, jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel
ha sido grande con ustedes. R.

924

Isaías 12

R. Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación.

El Señor es mi Dios y salvador,
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación. R.

Den gracias al Señor
e invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R.

Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda la tierra.
Griten, jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel
ha sido grande con ustedes. R.

925

Isaías 38

R. Sálvame, Señor, y viviré.

Yo pensaba que a la mitad de mi vida
tendría que dirigirme hacia las puertas del abismo
y me privarían del resto de mis años. R.

Yo pensaba que ya no volvería a ver al Señor
en la tierra de los vivos,
que ya no volvería a ver a los hombres
entre los habitantes del mundo. R.

Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor tejía yo mi vida,
y me cortaron la trama. R.

A los que Dios protege viven,
y entre ellos vivirá mi espíritu;
me has curado,
me has hecho revivir. R.

926

Jeremías 31

R. Reúne, Señor, a tu pueblo.

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor
y anúncienla aun en las islas más remotas:
“El que dispersó a Israel lo reunirá
y lo cuidará, como el pastor a su rebaño”. R.

Porque el Señor redimió a Jacob
y lo rescató de las manos del poderoso.
Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión
y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R.

Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando;
se sentirán felices jóvenes y viejos,
porque yo convertiré su tristeza en alegría,
los llenaré de gozo y aliviaré sus penas.
Alimentaré a los sacerdotes con manjares sustanciosos
y mi pueblo se saciará de mis bienes. R.

927

Lucas 1

R. Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre.

O bien:

R.¡Dichosa tú. Virgen María,

porque llevaste en tu seno al Hijo del eterno Padre!
Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. R.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre.
Y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen. R.

Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero.
Destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió sin nada. R.

Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia, para siempre. R.

Aclamaciones antes del Evangelio

928

1 Crón 29, 10. 11

R. Aleluya, aleluya.

Bendito seas, Señor,
Dios de nuestro padre Jacob.
Tuyo es cuanto hay en el cielo y la tierra.

R. Aleluya.

929

2 Crón 7, 16

R. Aleluya, aleluya.

He elegido y santificado este lugar, dice el Señor,
para que siempre habite ahí mi nombre.

R. Aleluya.

930

Sal 32, 22

R. Aleluya, aleluya.

Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor,
puesto que en ti hemos confiado.

R. Aleluya.

931

Sal 65, 16

R. Aleluya, aleluya.

Vengan a escuchar y les contaré
todo lo que ha hecho el Señor por mí.

R. Aleluya.

932

Sal 67, 20

R. Aleluya, aleluya.

Bendito sea el Señor día tras día,
que nos lleve en sus alas y nos salve.

R. Aleluya.

933

Sal 84, 13

R. Aleluya, aleluya.

Cuando el Señor nos muestre su bondad,
nuestra tierra producirá su fruto.

R. Aleluya.

934

Sal 95, 2

R. Aleluya, aleluya.

Cantemos al Señor y bendigamos su nombre,
proclamemos día tras día su misericordia.

R. Aleluya.

935

Sal 125, 5

R. Aleluya, aleluya.

Los que lloran cuando siembran,
gozarán al cosechar.

R. Aleluya.

936

Sal 132, 1

R. Aleluya, aleluya.

¡Dichosos los hermanos que viven unidos!

R. Aleluya.

937

Sal 137, 1

R. Aleluya, aleluya.

De todo corazón te damos gracias, Señor,
porque escuchaste nuestros ruegos.

R. Aleluya.

Is 66, 1

R. Aleluya, aleluya.

El cielo es mi trono, y la tierra,
el estrado de mis pies, dice el Señor.
¿Qué casa podrán ustedes construirme?

R. Aleluya.

939

Ez 33, 11

R. Aleluya, aleluya.

No quiero la muerte del pecador,
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.

R. Aleluya.

940

Ez 37, 27

R. Aleluya, aleluya.

Yo pondré entre ellos mi morada, dice el Señor.
Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

R. Aleluya.

941

Dan 3, 52

R. Aleluya, aleluya.

Bendito sea tu nombre santo y glorioso;
gloria y alabanza a ti por los siglos.

R. Aleluya.

942

Mt 5, 3

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

R. Aleluya.

943

Mt 5, 4

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que lloran
porque serán consolados.

R. Aleluya.

944

Mt 5, 6

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.

R. Aleluya.

945

Mt 5, 8

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los limpios de tura/on,
porque ellos veí an a Dios, dice «1 Señor

R. Aleluya.

946

Mt 5, 8

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se lea llamará hijos de Dios

R. Aleluya.

947

Mt 5, 10

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguido* por causa de la justicia,
porque de ellos *s el Remo de los cielos, dice el Señor

R. Aleluya.

948

Mt 5, 16

R. Aleluya, aleluya.

Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor,
para que, viendo las buenas obras que ustedes hacen,
den gloria a su Padre, que está en los cielos.

R. Aleluya.

949

Cfr Mt 7, 8

R. Aleluya, aleluya.

En mi casa, dice el Señor, todo el que pide recibe;
el que busca encuentra, y al que toca se le abre.

R. Aleluya.

950

Mt 8, 17

R. Aleluya, aleluya.

Cristo hizo suyas nuestras debilidades
y cargó con nuestros dolores.

R. Aleluya.

951

Cfr Mt 11, 25

R. Aleluya, aleluya.

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.

R. Aleluya.

952

Mt U, 28

R. Aleluya, aleluya.

Vengan a mí todos los que están fatigados
y agobiados por la carga,
y yo los aliviaré, dice el Señor.

R. Aleluya.

953

Mt 11, 29

R. Aleluya, aleluya.

Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor,
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.

R. Aleluya.

954

Mt 16, 18

R. Aleluya, aleluya.

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y los poderes del infierno
no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.

R. Aleluya.

955

Mt 23, 9. 10

R. Aleluya, aleluya.

Su Maestro es uno solo, Cristo,
y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor.

R. Aleluya.

956

Mt 23, 11. 12

R. Aleluya, aleluya.

Que el mayor entre ustedes sea su servidor,
porque el que se humilla será enaltecido,
dice el Señor.

R. Aleluya.

957

Mt 24, 42. 44

R. Aleluya, aleluya.

Estén preparados, porque no saben
a qué hora va a venir el Hijo del hombre.

R. Aleluya.

958

Mt 25, 34

R. Aleluya, aleluya.

Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor;
tomen posesión del Reino preparado para ustedes
desde la creación del mundo.

R. Aleluya.

959

Mt 28, 19. 20

R. Aleluya, aleluya.

Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor,
y sepan que yo estaré con ustedes todos los días
hasta el fin del mundo.

R. Aleluya.

960

Me 1, 15

R. Aleluya, aleluya.

El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.

R. Aleluya.

961

Me 1, 17

R. Aleluya, aleluya.

Síganme, dice el Señor,
y haré de ustedes pescadores de hombres.

R. Aleluya.

962

Me 16, 15

R. Aleluya, aleluya.

Vayan por todo el mundo, dice el Señor,
y prediquen el Evangelio a toda creatura.

R. Aleluya.

963

Cfr Le 1, 28

R. Aleluya, aleluya.

Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor está contigo,
bendita tú entre las mujeres.

R. Aleluya.

964

Cfr Le 1, 45

R. Aleluya, aleluya.

Dichosa tú, santísima Virgen María, que has creído,
porque se cumplirá cuanto te fue anunciado

de parte del Señor.

R. Aleluya.

965

Le 1, 49

R. Aleluya, aleluya.

Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede
y cuyo nombre es Santo.

R. Aleluya.

966

Cfr Le 2, 19

R. Aleluya, aleluya.

Dichosa la Virgen María,
que guardaba la palabra de Dios
y la meditaba en su corazón.

R. Aleluya.

967

Le 4, 18

R. Aleluya, aleluya.

El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.

R. Aleluya.

968

Cfr Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya.

El Espíritu del Señor está sobre mí;
él me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva.

R. Aleluya.

969

Lc 11, 28

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios
y la ponen en práctica, dice el Señor.

R. Aleluya.

970

Lc 21, 36

R. Aleluya, aleluya.

Velen y oren,
para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre.

R. Aleluya.

971

Jn 1, 41. 17

R. Aleluya, aleluya.

Hemos encontrado a Cristo, el Mesías.
La gracia y la verdad nos han llegado por él.

R. Aleluya.

972

Jn 3, 16

R. Aleluya, aleluya.

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en él tenga vida eterna.

R. Aleluya.

973

Cfr Jn 4, 23. 24

R. Aleluya, aleluya.

Mi Padre busca que lo adoren en verdad,
que lo adoren en espíritu y verdad, dice el Señor.

R. Aleluya.

974

Jn 6, 35

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el pan de la vida, dice el Señor.
El que viene a mí no tendrá hambre,
y el que cree en mí nunca tendrá sed.

R. Aleluya.

975

Jn 6, 39

R. Aleluya, aleluya.

La voluntad del que me envió, dice el Señor,
es que yo no pierda a ninguno de los que él me ha dado,
sino que los resucite en el último día.

R. Aleluya.

976

Jn 6, 40

R. Aleluya, aleluya.

El que cree en mí tiene la vida eterna, dice el Señor,
y yo lo resucitaré en el último día.

R. Aleluya.

977

Jn 6, 51

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.

R. Aleluya.

978

Jn 6, 54

R. Aleluya, aleluya.

El que come mi carne y bebe mi sangre, dice el Señor,
tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

R. Aleluya.

979

Jn 6, 56

R. Aleluya, aleluya.

El que come mi carne y bebe mi sangre,
permanece en mí y yo en él, dice el Señor.

R. Aleluya.

980

Jn 6, 57

R. Aleluya, aleluya.

Como el Padre, que me ha enviado,
posee la vida y yo vivo por él,
así también, el que me come vivirá por mí,
dice el Señor.

R. Aleluya.

981

Jn 6, 63. 68

R. Aleluya, aleluya.

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna.

R. Aleluya.

982

Jn 8, 12

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.

R. Aleluya.

983

Jn 8, 31. 32

R. Aleluya, aleluya.

Si se mantienen fieles a mi palabra, dice el Señor,
serán verdaderamente discípulos míos
y conocerán la verdad.

R. Aleluya.

984

Jn 10, 9

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy la puerta, dice el Señor;
quien entre por mí, se salvará
y encontrará pastos.

R. Aleluya.

985

Jn 10, 11

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor, dice el Señor.
El buen pastor da la vida por sus ovejas.

R. Aleluya.

986

Jn 10, 14

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.

R. Aleluya.

987

Jn 11, 25; 14, 6

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
nadie va al Padre, si no es por mí.

R. Aleluya.

988

Jn 11, 25. 26

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí, no morirá para siempre.

R. Aleluya.

989

Jn 12, 26

R. Aleluya, aleluya.

El que quiera servirme, que me siga,
para que donde yo esté,
también esté mi servidor.

R. Aleluya.

990

Jn 13, 1

R. Aleluya, aleluya.

Sabiendo Jesús que había llegado la hora
de pasar de este mundo al Padre
y habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo,
los amó hasta el extremo.

R. Aleluya.

991

Jn 13, 34

R. Aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.

R. Aleluya.

992

Jn 14, 6

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor.

R. Aleluya.

993

Jn 14, 16

R. Aleluya, aleluya.

Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador,
que se quedará para siempre con ustedes, dice el Señor.

R. Aleluya.

994

Jn 14, 23

R. Aleluya, aleluya.

El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.

R. Aleluya.

995

Jn 14, 27

R. Aleluya, aleluya.

La paz les dejo, mi paz les doy,
dice el Señor.

R. Aleluya.

984 ACLAMACIONES

996

Jn 15, 4. 5

R. Aleluya, aleluya.

Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor;
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

R. Aleluya.

997

Jn 15, 5

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy la vid y ustedes los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

R. Aleluya.

998

Jn 15, 9

R. Aleluya, aleluya.

Como el Padre me ama, así los amo yo, dice el Señor.
Permanezcan en mi amor.

R. Aleluya.

999

Jn 15, 9. 5

R. Aleluya, aleluya.

Permanezcan en mi amor, dice el Señor;
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

R. Aleluya.

1000

Jn 15, 11

R. Aleluya, aleluya.

Les he dicho esto, dice el Señor,
para que mi alegría esté en ustedes
y su alegría sea plena.

R. Aleluya.

1001

Jn 15, 12

R. Aleluya, aleluya.

Este es mi mandamiento:

que se amen los unos a los otros,
como yo los he amado.

R. Aleluya.

1002

Jn 15, 15

R. Aleluya, aleluya.

A ustedes los llamo amigos, dice el Señor,
porque les he dado a conocer
todo lo que le he oído a mi Padre.

R. Aleluya.

1003

Cfr Jn 15, 16

R. Aleluya, aleluya.

Yo los he elegido del mundo, dice el Señor,
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.

R. Aleluya.

1004

Jn 15, 26. 27

R. Aleluya, aleluya.

El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor,
y también ustedes serán mis testigos.

R. Aleluya.

1005

Jn 16, 13; 14, 26

R. Aleluya, aleluya.

Cuando venga el Espíritu de verdad,
él les enseñará toda la verdad
y les recordará todo cuanto yo les he dicho, dice el Señor.

R. Aleluya.

1006

Jn 17, 19

R. Aleluya, aleluya.

Yo me santifico a mí mismo por ellos,
para que también ellos sean santificados en la verdad,
dice el Señor.

R. Aleluya.

1007

Jn 17, 21

R. Aleluya, aleluya.

Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí
y yo en ti, somos uno.
Así el mundo creerá que tú me has enviado,
dice el Señor.

R. Aleluya.

1008

Cfr Hechos 16, 14

R. Aleluya, aleluya.

Abre, Señor, nuestros corazones,
para que comprendamos las palabras de tu Hijo.

R. Aleluya.

1009

Rom 8, 15

R. Aleluya, aleluya.

No han recibido ustedes un espíritu de esclavos,
que los haga temer de nuevo,
sino un espíritu de hijos,
en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.

R. Aleluya.

1010

1 Cor 1, 18

R. Aleluya, aleluya.

La predicación de la cruz es una locura
para los que van por el camino de la perdición;
en cambio, para los que van por el camino de la salvación,
es fuerza de Dios.

R. Aleluya.

1011

1 Cor 1, 23. 24

R. Aleluya, aleluya.

Nosotros predicamos a Cristo crucificado,
que es la fuerza y la sabiduría de Dios.

R. Aleluya.

1012

1 Cor 2, 7

R. Aleluya, aleluya.

Predicamos una sabiduría divina, misteriosa,
que fue prevista por Dios antes de los siglos,
para conducirnos a la gloria.

R. Aleluya.

1013

2 Cor 1, 3. 4

R. Aleluya, aleluya.

Bendito sea el Padre, lleno de misericordia
y Dios que siempre consuela,
porque nos conforta en todas nuestras tribulaciones.

R. Aleluya.

1014

2 Cor 5, 19

R. Aleluya, aleluya.

Dios ha reconciliado consigo al mundo,
por medio de Cristo, y nos ha encomendado
a nosotros el mensaje de la reconciliación.

R. Aleluya.

1015

2 Cor 8, 9

R. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
para enriquecernos con su pobreza.

R. Aleluya.

ACLAMACIONES 98!

1016

Gál 6, 14

R. Aleluya, aleluya.

No permita Dios que yo me gloríe en algo
que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo,
por el cual el mundo está crucificado para mí

y yo para el mundo.

R. Aleluya.

1017

Ef 1, 3

R. Aleluya, aleluya.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en él,
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

R. Aleluya.

1018

Ef 4, 5-6

R. Aleluya, aleluya.

Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
un solo Dios y Padre de todos.

R. Aleluya.

1019

Flp 2, 8-9

R. Aleluya, aleluya.

Cristo se humilló por nosotros
y por obediencia aceptó incluso la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.

R. Aleluya.

1020

Flp 3, 8-9

R. Aleluya, aleluya.

Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo y vivir unido a él.

R. Aleluya.

1021

Cfr Flp 3, 20

R. Aleluya, aleluya.

Nosotros somos ciudadanos del cielo,
de donde esperamos que venga
nuestro salvador, Jesucristo.

R. Aleluya.

1022

Col 1, 24

R. Aleluya, aleluya.

Completo lo que falta a la pasión de Cristo en mí,
por el bien de su cuerpo, que es la Iglesia.

R. Aleluya.

1023

Cfr Col 2, 12

R. Aleluya, aleluya.

Por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo
y también hemos resucitado con él.

R. Aleluya.

1024

Col 3, 1

R. Aleluya, aleluya.

Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.

R. Aleluya.

1025

Col 3, 15

R. Aleluya, aleluya.

Que la paz de Cristo reine en sus corazones,
esa paz a la que ustedes han sido llamados
como miembros de un solo cuerpo.

R. Aleluya.

1026

1 Tes 5, 18

R. Aleluya, aleluya.

Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús,
pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan.

R. Aleluya.

1027

Cfr 2 Tim 1, 10

R. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.

R. Aleluya.

1028

2 Tim 2, 11-12

R. Aleluya, aleluya.

Si morimos con Cristo, viviremos con él;
si nos mantenemos firmes, reinaremos con él.

R. Aleluya.

1029

Heb 13, 8

R. Aleluya, aleluya.

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

R. Aleluya.

1030

Heb 13, 14

R. Aleluya, aleluya.

No tenemos aquí nuestra patria definitiva,
sino que vamos en busca de la patria futura.

R. Aleluya.

1031

Sant 1, 12

R. Aleluya, aleluya.

Dichoso el hombre que sufre la tentación
porque, después de haberla superado,
recibirá en premio la corona de la vida.

R. Aleluya.

1032

1 Pedro 2, 9

R. Aleluya, aleluya.

Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real,
nación consagrada a Dios,
para que proclamen las obras maravillosas
de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

R. Aleluya.

1033

1 Pedro 4, 14

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos ustedes, si los injurian por ser cristianos,
porque el Espíritu de Dios descansa en ustedes.

R. Aleluya.

1034

1 Jn 4, 7

R. Aleluya, aleluya.

Todo el que ama ha nacido de Dios
y conoce a Dios.

R. Aleluya.

1035

1 Jn 4, 8. 11

R. Aleluya, aleluya.

Dios es amor.
Si Dios nos ha amado tanto,
también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.

R. Aleluya.

1036

1 Jn 4, 10

R. Aleluya, aleluya.

Dios nos amó y nos envió a su Hijo,
como víctima de expiación por nuestros pecados.

R. Aleluya.

1037

1 Jn 4, 12

R. Aleluya, aleluya.

Si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros
y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

R. Aleluya.

1038

1 Jn 4, 16

R. Aleluya, aleluya.

Quien permanece en el amor,
permanece en Dios, y Dios en él, dice el Señor.

R. Aleluya.

1039

Cfr Apoc 1, 5

R. Aleluya, aleluya.

Señor Jesús, testigo fiel, primogénito de los muertos,
tu amor por nosotros es tan grande,
que has lavado nuestras culpas con tu sangre.

R. Aleluya.

1040

Cfr Apoc 1, 5. 6

R. Aleluya, aleluya.

Jesucristo es el primogénito de los muertos;
a él sea dada la gloria y el poder por siempre.

R. Aleluya.

1041

Cfr Apoc 1, 5. 6

R. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, testigo fiel, primogénito de los muertos,
tú has hecho de nosotros un reino de sacerdotes
para nuestro Dios y Padre.

R. Aleluya.

1042

Apoc 2, 10

R. Aleluya, aleluya.

Sé fiel hasta la muerte
y te daré como premio la vida,
dice el Señor.

R. Aleluya.

1043

Apoc 5, 9

R. Aleluya, aleluya.

Tú eres digno, Señor, de tomar el libro
y de abrir sus sellos,
porque fuiste sacrificado
y con tu sangre nos compraste para Dios.

R. Aleluya.

1044

Apoc 14, 13

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que mueren en el Señor;
que descansen ya de sus fatigas,
pues sus obras los acompañan.

R. Aleluya.

1045

R. Aleluya, aleluya.

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

R. Aleluya.

1046

R. Aleluya, aleluya.

Que se reúna, Señor, tu Iglesia,
desde los últimos rincones de la tierra,
para consolidar tu Reino,
porque tuyo es el poder y la gloria,
por Jesucristo, para siempre.

R. Aleluya.

1047

R. Aleluya, aleluya.

La Iglesia del Señor es una sola luz,
que no se divide ni se separa,
cuyo resplandor ilumina al mundo entero.

R. Aleluya.

1048

R. Aleluya, aleluya.

Dichosa tú, santísima Virgen María,
y digna de toda alabanza,
porque de ti nació el sol de justicia,
Jesucristo, nuestro Dios.

R. Aleluya.

1049

R. Aleluya, aleluya.

Dichosa la Virgen María,
que sin morir, mereció la palma del martirio
junto a la cruz del Señor.

R. Aleluya.

1050

R. Aleluya, aleluya.

Esta es la joven virgen previsora,
a quien el Señor encontró en vela,
y que, al llegar el Señor,
entró con él a la boda.

R. Aleluya.

1051

R. Aleluya, aleluya.

Por un árbol fuimos esclavos;
y libres, por la santa cruz.
Nos condena el fruto del árbol,
nos redime el Hijo de Dios.

R. Aleluya.

1052

R. Aleluya, aleluya.

Todos los días te bendecimos
y alabamos tu nombre eternamente.

R. Aleluya.

1053

R. Aleluya, aleluya.

La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.

R. Aleluya.

1054

R. Aleluya, aleluya.

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos,
a ti nuestra alabanza.
A ti, Señor, el ejército glorioso de los mártires te aclama

R. Aleluya.

1055

R. Aleluya, aleluya.

A ti, Dios, te alabamos; a ti, Señor, te bendecimos.
A ti por toda la tierra te alaba la santa Iglesia.

R. Aleluya.

1056

R. Aleluya, aleluya.

Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz para iluminarnos.

R. Aleluya.

1057

R. Aleluya, aleluya.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

R. Aleluya.

1058

R. Aleluya, aleluya.

Ven, esposa de Cristo, a recibir la corona
que el Señor te ha preparado para siempre.

R. Aleluya.