8 Octubre 2017 . Domingo XXVII

Domingo XXVII del Tiempo Ordinario
8 Octubre 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Reciban nuestro más fraternal abrazo en esta nuestra Eucaristía dominical correspondiente al Domingo 27 del Tiempo Ordinario. Jesús de Nazaret nos narra la parábola de los viñadores homicidas. Se trata de un avance profético de lo que sería el fin de su vida, entregada por nosotros y para nuestra salvación. Y decir –cuanto antes mejor— que vamos completando el Tiempo Ordinario en dirección hacia el Adviento… en los domingos últimos de este tiempo asistiremos a los momentos postreros de la lucha de Jesús contra la injusticia de fariseos, sumos sacerdotes y letrados. Porque así fue la vida de Jesús, que fue –y es— ejemplo y camino para todos nosotros.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura el profeta Isaías hace una amonestación a la gente de su tiempo, la cual, hoy, nos interpela hoy a nosotros: son los frutos los que cuentan, son las obras las que tienen valor a los ojos de Dios. No sirve que seamos conocedores de todos los dogmas, ni de las verdades, ni de los poderes, si no producimos los frutos que el Reino quiere, el Señor se quedará triste al contemplar hoy su viña. Y los frutos del Reino son: verdad, justicia, paz, perdón, acogida a los despreciados... y todo esto hecho desde la vida.

SEGUNDA LECTURA: Hay que poner nuestra confianza en el Señor, como dice la segunda lectura, sacada de la Carta San Pablo a los Filipenses. Hoy se respira una gran falta de fe, la vida de muchos está marcada por la ansiedad y la angustia, y Pablo de Tarso nos apremia a que recuperemos la fe perdida; y él mismo nos dice como encontrarla: en la oración.

EVANGELIO: El Evangelio de San Mateo nos cuenta como se aperciben los jefes de los sacerdotes y los fariseos de que las palabras de Jesús, que narran la parábola de la viña y de sus arrendadores asesinos, se refieren a ellos. También hoy se refieren a nosotros, pero, ¿somos capaces de reconocer que se refieren a nosotros, a nuestros graves delitos? No, porque, normalmente, cuando oímos en boca de Jesús cosas que no nos gustan, siempre creemos que las dice por los demás o para personas que otras épocas. Jesús de Nazaret nos habla directamente a nosotros, todos los días, a todas las horas.

LECTURAS
Del libro del profeta Isaías: 5,1-7
Voy a cantar, en nombre de mi amado, una canción a su viña. Mi amado tenía una viña en una ladera fértil. Removió la tierra, quitó las piedras y plantó en ella vides selectas; edificó en medio una torre y excavó un lagar. Él esperaba que su viña diera buenas uvas, pero la viña dio uvas agrias.
Ahora bien, habitantes de Jerusalén y gente de Judá, yo les ruego, sean jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?
Ahora voy a darles a conocer lo que haré con mi viña; le quitaré su cerca y será destrozada. Derribaré su tapia y será pisoteada. La convertiré en un erial, nadie la podará ni le quitará los cardos, crecerán en ella los abrojos y las espinas, mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.
Pues bien, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación preferida. El Señor esperaba de ellos que obraran rectamente y ellos, en cambio, cometieron iniquidades; él esperaba justicia y sólo se oyen reclamaciones.
Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL
Salmo 79

R./  LA VIÑA DEL SEÑOR ES LA CASA DE ISRAEL.

Señor, tú trajiste de Egipto una vid,
arrojaste de aquí a los paganos y la plantaste;
ella extendió sus sarmientos hasta el mar
y sus brotes llegaban hasta el río. R/.

Señor, ¿por qué has derribado su cerca,
de modo que puedan saquear tu viña los que pasan,
pisotearla los animales salvajes,
y las bestias del campo, destrozarla? R/.

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,
mira tu viña y visítala;
protege la cepa plantada por tu mano,
el renuevo que tú mismo cultivaste. R/.

Ya no nos alejaremos de ti;
consérvanos la vida y alabaremos tu poder.
Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos,
míranos con bondad y estaremos a salvo R/.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 4, 6-9
Hermanos: No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y el Dios de la paz estará con ustedes.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor,
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.
R/. Aleluya.

† Del santo Evangelio según san Mateo: 21, 33-43
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?". Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo". Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?
Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Unidos a nuestro Señor Jesucristo como sarmientos de una vid productiva, pidamos al Padre todo lo que la Iglesia y el mundo necesita, y digámosle:

SEÑOR, ESCUCHA AL PUEBLO QUE AMAS.

  • Por la Iglesia, que somos nosotros, todos juntos, para que se mantenga siempre joven y fiel e inspire a sus miembros y al mundo entero con un sentido de esperanza y profundo amor, roguemos al Señor.
  • Por todo el pueblo de Dios, para que mostremos paciencia y compasión a hermanos nuestros que van por caminos descarriados, y a los que nos defraudan; y que sepamos aceptarlos como el Señor nos acepta a nosotros, roguemos al Señor.
  • Por los que violan los derechos de los demás, para que vuelvan al Señor, y para que todos nosotros seamos justos e imparciales para con todos y que incluso enriquezcamos con amor nuestro sentido de justicia, roguemos al Señor.
  • Por todos aquellos, cristianos o no, que con sinceridad y con valor siguen esforzándose en llevar felicidad y bondad a la gente que les rodea, roguemos al Señor.
  • Y por todos nosotros en nuestra comunidad, para que seamos agradecidos porque el Señor nos ha hecho su viña y sus arrendatarios de quienes espera mucho, y para que respondamos a sus expectaciones, roguemos al Señor.

Celebrante: Oh Dios y Padre nuestro, que lleguemos a ser aquello para lo que nos has llamado: tu viña, tu pueblo santo, que respondamos a tu amor en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡ QUE NO SEA CRUEL CONTIGO, SEÑOR!

Que no vuelva la espalda a tantos signos de tu presencia
Que no presente mil excusas para dejarme llevar por tu Palabra
Que no viva como si Tú no existieras
Que no camine dudando, una y otra vez, de si “esto es cosa tuya”
Que no sea cruel contigo, señor
No se cumpla mi voluntad, sino la tuya
No avance por mi camino, sino por tu senda
No descalifique a los que me rodean, sino que los comprenda
No trabaje para mi causa… sino siempre para Ti, para lo tuyo
contigo y contigo, con lo tuyo y para tu Reino.
Amén.