23 de julio de 2017 - XVI Domingo del Tiempo Ordinario


XVI Domingo del Tiempo Ordinario
23 de julio de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a la Eucaristía. Celebramos el Domingo 16 del Tiempo Ordinario. Y hoy el Jesús de Nazaret nos va a relatar la Parábola de la Cizaña. La cizaña – una especie de mala hierba—crece junto al trigo y parece que va a terminar con él. Algunos se inquietan, pero Jesús, no. Ahí aparece la paciencia de Dios. No hay que cortar la cizaña. Y si esperar al final de los tiempos para la siega, porque Dios nos da todo el tiempo posible para que cambiemos y nos convirtamos. Hoy hemos de meditar sobre lo que Jesús nos dice. Hoy y siempre. Y hemos de tomar decisiones. Convertirnos totalmente al Señor, y, después, no tengamos prisa alguna para condenar a los que aún no han recibido la palabra de Dios, porque todo llegará. La Paciencia de Dios lo hace todo posible. Y nos salvaremos. Aunque el Mal haya intentado sembrar la cizaña en campo bueno.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Libro de la Sabiduría, nos muestra ese Dios grande, poderoso, soberano, que se acerca al hombre desde el perdón, la indulgencia y el amor. Cercano siempre a nuestras necesidades y al que acudimos a pedir ayuda. La verdad es que somos especia-listas en pedir y además queremos rapidez y eficacia al conseguirlo. Hemos olvidado que orar también es alabar, bendecir, adorar, dar gracias, pedir perdón, ofrecer, contemplar... Pero claro ¡tenemos tanto que pedir!

SEGUNDA LECTURA: Nos va a sorprender la observación que san Pablo hace en la Carta a los Romanos, que es la segunda lectura de hoy: "no sabemos pedir lo que nos conviene". Queremos poner a Dios las condiciones para que Él simplemente las firme Además queremos que se obedezcan nuestras sugerencias, que el Espíritu entre en nuestro juego en lugar de entrar nosotros en su acción imprevisible.

EVANGELIO: En el Evangelio San Mateo se muestra la parábola de Jesús donde nos dice que en nuestro campo habitan juntos el bien y el mal, el trigo y la cizaña. No podemos situarnos fuera del mal como si nosotros no fuéramos responsables de su difusión en el mundo, como si los malos fueran los otros. Cuántas veces el trigo y la cizaña aparecen en campos insospechados, de gente que nosotros no tomaríamos en consideración, ni como buenos, ni como malos. No os toca a vosotros quitar la cizaña, dice el Evangelio, y es verdad. Pero sí nos toca condenar el mal, llamar al pecado por su nombre, no quedarnos mirando resignadamente. El cristiano no encuentra el mal fuera de su campo sino dentro de él. Cristo nos lo dijo: hay muchas zonas sin curar dentro del Reino, en la Iglesia, en nuestro corazón. Hoy seria un gran día si tuviéramos la honradez de reconocerlo y tomárnoslo en serio.

LECTURAS
Lectura del primer libro de la Sabiduría
No hay más Dios que tú, Señor, que cuidas de todas las cosas. No hay nadie a quien tengas que rendirle cuentas de la justicia de tus sentencias. Tu poder es el fundamento de tu justicia, y por ser el Señor de todos, eres misericordioso con todos.
Tú muestras tu fuerza a los que dudan de tu poder soberano y castigas a quienes, conociéndolo, te desafían. Siendo tú el dueño de la fuerza, juzgas con misericordia y nos gobiernas con delicadeza, porque tienes el poder y lo usas cuando quieres.
Con todo esto has enseñado a tu pueblo que el justo debe ser humano, y has llenado a tus hijos de una dulce esperanza, ya que al pecador le das tiempo para que se arrepienta.
Palabra de Dios

Salmo Responsorial: Salmo 85
R./  TÚ, SEÑOR, ERES BUENO Y CLEMENTE.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente
y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración
y a mi súplica da respuesta pronta. R/.

Señor, todos los pueblos vendrán
para adorarte y darte gloria,
pues sólo tú eres Dios,
y tus obras, Señor, son portentosas. R/.

Dios entrañablemente compasivo,
todo amor y lealtad, lento a la cólera,
ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Señor, a toda hora. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos
Hermanos: El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña. Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: `Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’ El amo les respondió: `De seguro lo hizo un enemigo mío’. Ellos le dijeron: `¿Quieres que vayamos a arrancarla?’ Pero él les contestó: `No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero’ ".
Luego les propuso esta otra parábola: “El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas”. Les dijo también otra parábola: “El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. Luego despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo”. Jesús les contestó: “El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la buena semilla son los ciudadanos del Reino, la cizaña son los partidarios del maligno, el enemigo que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Celebrante: El ministerio que se nos ha confiado a nosotros, a la Iglesia, es rogar por todos y cada uno de nuestros hermanos, para que descubran el tesoro de la fe. Respondamos a cada petición:

ESCUCHA A TU PUEBLO, SEÑOR.

  • Por todos los cristianos, para que aprecien profundamente su fe y su vida en Cristo y sigan viviendo según sus convicciones, roguemos al Señor:
  • Por los hombres y mujeres del mundo entero, para que abran sus ojos y sus corazones a la Buena Noticia de salvación de Jesucristo, roguemos al Señor:
  • Por los líderes de las naciones, para que, cuando trabajen por la prosperidad y el progreso, no pierdan de vista lo que es esencial, es decir: las personas, y los valores humanos más profundos, roguemos al Señor:
  • Por los que son ricos en posesiones y en talentos, para que pongan sus dones y sus bienes al servicio de sus hermanos, roguemos al Señor:
  • Por los enfermos y los pobres entre nosotros, para que descubran en el cuidado cariñoso de los hermanos un algo de la bondad de Dios, roguemos al Señor:
  • Por nuestros jóvenes, para que sus padres y la Iglesia les transmita su fe viva y el espíritu para servir bien a Dios y a los hermanos, roguemos al Señor:

Celebrante: Señor, te damos gracias porque en ti hemos encontrado el tesoro que convierte nuestra vida en digna de vivirse. Guárdanos en tu amor, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡ QUIERO, SEÑOR!

Que lo que me des, yo esté dispuesto
a entregarlo a todos aquellos
que todavía no te conocen

QUIERO, SEÑOR
Que, siendo campo con tantas posibilidades,
metas Tú, la mano del Buen Sembrador,
y recojas lo que más necesites
para el mundo y para mis hermanos.
Amén.

16 de julio de 2017 - XV Domingo del Tiempo Ordinario


XV Domingo del Tiempo Ordinario
16 de julio de 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos y hermanas les deseamos la paz y el amor del Señor, nuestro Dios, en este inicio de nuestra Eucaristía. Y decirles que, como siempre, la enseñanza de Jesús de Nazaret sigue viva y fuerte. Dice la escritura: “Y los enseñaba con parábolas…” Realmente, a veces, sorprende el uso de las parábolas por el Señor. Pero, en realidad, esa fórmula nos llega también a nosotros de manera muy directa. La parábola del sembrador es verdaderamente bella y muy práctica. Lanzada la semilla por lo alto, ésta cae en lugares muy diferentes y muy diferentes somos, asimismo, los humanos que la recibimos. Lo que importa es que todos nos esforcemos por dar fruto. Estemos donde estemos, de vacaciones o en nuestras casas, lo fundamental es ser coherentes con las enseñanzas de Jesús y, por tanto, constituirnos en servidores permanentes de nuestros hermanos, principalmente de los más débiles y necesitados.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura, llena de esperanza, vemos a Isaías consolando a los que se acercan a él. A esos oyentes mortecinos, cansados, desalentados, como muchos de nosotros; que les hace llegar la fuerza de vida, la potencia creadora, la fertilidad que nace de recibir la Palabra de Dios anunciando la salvación. ¡Perfecta conexión con la parábola del sembrador!, que escucharemos en el Evangelio.

SEGUNDA LECTURA: Hemos de prestar una atención muy especial a la segunda lectura de hoy sacada de la Carta de los Romanos de San Pablo. Exhibe y crea la doctrina de la creación y de la salvación de los hijos de Dios gracias al Espíritu. Y es esa creación entera la que espera que nos manifestemos para cambiar el mundo para hacerlo más cercano y querido a lo que Dios pide a todos y cada uno de nosotros

EVANGELIO: En el Evangelio de Mateo vemos como Jesús siembra su Palabra dentro del hombre desde la generosidad total, sin mirar la circunstancia, ni el momento. Siempre. No le importa que hoy caiga en el camino, mañana entre piedras, o entre zarzas, o que se abrase... Él conoce la vida del hombre, y la diversidad de momentos por los que pasa, pero él confía que algún día caerá en tierra buena y la empapará y dará fruto, y cumplirá su cometido, y no volverá a él sin haber cumplido su misión. Él nos mandará su mensaje, pase lo que pase y caiga donde caiga, porque su comunicación siempre crea y vivifica.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Isaías 55, 10-11
Esto dice el Señor: “Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión”.
Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL - Salmo 64
R./  SEÑOR, DANOS SIEMPRE DE TU AGUA.

Señor, tú cuidas de la tierra, la riegas
y la colmas de riqueza.
Las nubes del Señor van por los campos,
rebosantes de agua, como acequias. R/.

Tú preparas las tierras para el trigo:
riegas los surcos, aplanas los terrenos,
reblandeces el suelo con la lluvia,
bendices los renuevos. R/.

Tú coronas el año con tus bienes,
tus senderos derraman abundancia,
están verdes los pastos del desierto,
las colinas con flores adornadas. R/.

Los prados se visten de rebaños,
de trigales los valles se engalanan.
Todo aclama al Señor.
Todo le canta. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 18-23
Hermanos: Considero que los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un día se manifestará en nosotros; porque toda la creación espera, con seguridad e impaciencia, la revelación de esa gloria de los hijos de Dios.
La creación está ahora sometida al desorden, no por su querer, sino por voluntad de aquel que la sometió. Pero dándole al mismo tiempo esta esperanza: que también ella misma va a ser liberada de la esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Sabemos, en efecto, que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-23
Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que Él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:
“Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga”.
Después se le acercaron sus discípulos y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?” Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.
Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.
Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador.
A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.
Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.
En cambio, lo sembrado en tierra buena representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta”.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos al Señor que siembra y cosecha, para que los hombres puedan acoger con entusiasmo su palabra y responder a su llamado urgente. Y digamos:

SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

  • Por los que siembran y difunden la palabra de la Buena Noticia de salvación: pastores y misioneros, catequistas y maestros, padres de familia, para que sigan sembrando la semilla aun cuando no vean todavía fruto, roguemos al Señor.
  • Por los que no se sienten movidos por la palabra de Dios, para que la Iglesia pueda percibir su anhelo silencioso y proclame la palabra de tal forma que ellos vean que es importante para su vida y su felicidad, roguemos al Señor.
  • Por los que han permanecido sordos a la palabra de Dios, para que se sientan movidos por ella, cuando vean que florece y da fruto en las vidas de los buenos cristianos, roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los que viven solos, los que sufren o lloran, para que la palabra de Dios les lleve consuelo, les dé el valor para aguantar su dolor y para seguir esperando en un Dios amoroso y bondadoso. roguemos al Señor.
  • Por nosotros y por todas las comunidades cristianas, para que no permitamos que los afanes de la vida asfixien la palabra de Dios en nosotros, roguemos al Señor.

Celebrante: Señor, que tu palabra no retorne a ti sin que tu voluntad se cumpla en nosotros, y que estas nuestras súplicas no retornen a nosotros sin que tú las hayas escuchado. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡ QUIERO, SEÑOR!

Que lo que me des, yo esté dispuesto
a entregarlo a todos aquellos
que todavía no te conocen

QUIERO, SEÑOR
Que, siendo campo con tantas posibilidades,
metas Tú, la mano del Buen Sembrador,
y recojas lo que más necesites
para el mundo y para mis hermanos
Amén.

9 de julio de 2017 - XIV Domingo del Tiempo Ordinario

XIV Domingo del Tiempo Ordinario
9 de julio de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a la Eucaristía. Jesús de Nazaret nos comunica desde el Evangelio de Mateo cosas notables, muy importantes. Nos muestra Jesús su gozo, ante el Padre, por haber dado su sabiduría a los pequeños, a los humildes. Y recuerda a sus discípulos que el yugo del Maestro es suave y su carga ligera. Nos dice, además, una frase que produce mucho consuelo: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Estas palabras suyas han estado muy presentes, durante más de dos mil años, en la realidad de muchos cristianos fatigados y abrumados. Busquemos, pues, a Jesús pues nos ayudará a descansar y a ser más felices. Fiémonos de Jesús que será Él quien nos dé el auténtico descanso. Abrimos pues esta primera eucaristía dominical del mes de julio con alegría, amor y confianza.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: 1.- En la primera de las lecturas de hoy, sacada del capítulo 9 de Zacarías, hay un rasgo que llama poderosamente la atención, "la llegada de un rey que cabalga en un asno”. El Señor opta siempre por lo humilde, lo sencillo; no quiere triunfalismos, ni poder, ni grandeza. Tampoco quiere dominar, ni vencer, ni imponer y mucho menos atemorizar, como veremos después en el Evangelio.

SEGUNDA LECTURA: Pablo de Tarso sigue con su teología de la conversión en los fragmentos de la Carta a los romanos que leemos en estos domingos. Dice San Pablo que si con el Espíritu damos muerte a las obras del cuerpo viviremos. Es la diatriba constante entre lo espiritual y lo corporal. Hemos de tenerlo en cuenta, sin despreciar al cuerpo, pero sin hacerle el centro de todo pues por encima esta nuestro espíritu y Espíritu de Dios.

EVANGELIO: De este domingo 14 del Tiempo Ordinario al 17 iremos escuchando las parábolas del Reino, procedentes del Evangelio de Mateo. Y en ellas, Jesús nos dice que viene "a traer la paz a las naciones" llegando a cada hombre, sin escatimar esfuerzos, siendo paciente y constante. También quiere que nosotros lleguemos a cada hombre, empezando por los más cercanos, sin importamos lo que cueste; y estas son las armas: tenacidad, entrega, trabajo y sacrificio, apoyados en el desprendimiento y la pobreza. ¡Con que claridad nos lo muestra el evangelio por boca de Jesús! Pero además Jesús nos ofrece su regazo, su refugio, su cercanía en forma de yugo suave y carga ligera para todos los que –como muchos en este tiempo— estamos cansados y agobiados. Él va a aliviarnos.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Zacarías 9, 9-10
Esto dice el Señor: “Alégrate sobremanera, hija de Sión; da gritos de júbilo, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde y montado en un burrito.
Él hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de guerra, y de Jerusalén, los caballos de combate. Romperá el arco del guerrero y anunciará la paz a las naciones. Su poder se extenderá de mar a mar y desde el gran río hasta los últimos rincones de la tierra”.
Palabra de Dios

Salmo 144
R./  Acuérdate, Señor, de tu misericordia.

Dios y rey mío, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre siempre y para siempre.
Un día tras otro bendeciré tu nombre,
y no cesará mi boca de alabarte. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. R/.

El Señor es siempre fiel a sus palabras,
y lleno de bondad en sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza
y al agobiado alivia. R/.

Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 9. 11-13
Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos a Jesús, Señor nuestro, que nos enseña la verdadera sabiduría: la de la compasión y el amor. Y digámosle:

SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN.

  • Señor Jesús, enseña a los sabios y a los ilustrados a hacerse pequeños y humildes, para que tú les reveles el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por los que tienen que soportar pesadas cargas, para que conozcan el yugo suave del evangelio, y de ese modo entiendan el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por los responsables del bienestar de las naciones; enséñales a abandonar las guerras y a buscar la paz en la justicia, para que lleguen a conocer el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por los que eligen servir a los más pobres; para que no se desalienten, y para que experimenten el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por todos nosotros en nuestras comunidades cristianas, para que encontremos en la oración y en el pan que compartimos la paz que tú nos has prometido. Y así te rogamos: OREMOS

Celebrante: Señor Jesús, ¡qué bueno estar contigo aquí en la eucaristía! Escúchanos, pues nos conoces y quieres que seamos felices. Tú eres nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡ QUÍTAME PESO, SEÑOR!

Del yugo de mis decepciones y de mis expectativas,
de mis egoísmos y vanidades
para que, fijándome en Ti
crea firmemente que, entre todo lo bueno, eres lo mejor:
pecho en el que poder arrimarme para escucharte
hombro en el que apoyarme para progresar
corazón en el que poder asomarme para amar
oasis en el que poder sentarme para descansar
¡QUÍTAME, DEL YUGO DE MI VIDA, ALGO DE PESO… SEÑOR!
Amén.

2 Julio 2017 - XIII Domingo del Tiempo Ordinario


XIII Domingo del Tiempo Ordinario
2 Julio 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Hoy vamos a escuchar a Jesús que nos lo pide todo, que le prefiramos a Él más que a nuestra propia familia. Pueden sorprendernos sus palabras, pero sabemos que su yugo es suave y su carga ligera. Y sabemos, también, que ÉL nos va a dar todo lo que necesitemos. La realidad profunda es que nosotros le preferimos a Él, porque, antes, nos eligió preferentemente a todos nosotros.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura está sacada del segundo Libro de los Reyes. Es un relato, breve y bello, donde se explica como Dios recompensa a quien no le pone condiciones. Una mujer rica recibió a Eliseo y le dio, sin condiciones, todo lo que el profeta necesitaba para vivir. Y Eliseo concedió a la mujer lo que más deseaba y necesitaba.

SEGUNDA LECTURA: Continuamos, como segunda lectura, con la Carta a los Romanos. Es uno de los grandes tratados del Apóstol San Pablo y en ella se condensa una gran parte de los elementos, hechos y verdades que conforman la verdadera condición de cristiano, de seguidor de Cristo. Vamos a escuchar como la muerte de Cristo es la muerte de nuestros pecados y la vuelta a la vida. Y eso es lo más importante. Ya no importa ni la muerte física, solo la meta que Cristo nos tiene prometida.

EVANGELIO: Lo enunciábamos ya al principio, cuando recibíamos al sacerdote: Jesús nos lo va a pedir todo. El fragmento del capítulo 10 del Evangelio de Mateo nos anuncia que tendremos una Cruz, como la suya y que ese fue su éxito recorrer el camino que le pidió el Padre y que le llevo a la muerte, pero después a la gloria de la Resurrección. Jesús quiere que le obedezcamos a Él, como Él lo hizo con el Padre Dios. Y el premio es seguro. De todas formas todos sabemos que Jesús no nos pide aquello que no seamos capaces de realizar o soportar. Él está con nosotros hasta el final de nuestro tiempo, de todos los tiempos.

LECTURAS
Lectura del segundo libro de los Reyes: 4, 8-11.14-16
Un día pasaba Eliseo por la ciudad de Sunem y una mujer distinguida lo invitó con insistencia a comer en su casa. Desde entonces, siempre que Eliseo pasaba por ahí, iba a comer a su casa. En una ocasión, ella le dijo a su marido: "Yo sé que este hombre, que con tanta frecuencia nos visita, es un hombre de Dios. Vamos a construirle en los altos una pequeña habitación. Le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que se quede allí, cuando venga a visitarnos".
Así se hizo y cuando Eliseo regresó a Sunem, subió a la habitación y se recostó en la cama. Entonces le dijo a su criado: "¿Qué podemos hacer por esta mujer?" El criado le dijo: "Mira, no tiene hijos y su marido ya es un anciano". Entonces dijo Eliseo: "Llámala". El criado la llamó y ella, al llegar, se detuvo en la puerta. Eliseo le dijo: "El año que viene, por estas mismas fechas, tendrás un hijo en tus brazos".
Palabra de Dios

Salmo 88
R./  Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor,
y daré a conocer que su fidelidad es eterna,
pues el Señor ha dicho: "Mi amor es para siempre,
y mi lealtad, más firme que los cielos". R/.

Señor, feliz el pueblo que te alaba
y que a tu luz camina,
que en tu nombre se alegra a todas horas
y al que llena de orgullo tu justicia. R/.

Feliz, porque eres tú su honor y fuerza
y exalta tu favor nuestro poder.
Feliz, porque el Señor es nuestro escudo
y el santo de Israel es nuestro rey. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 3-4. 8-11
Hermanos: Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre, y al resucitar vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios,
para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 10, 37-42
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará. Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo. Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Dios nos ha puesto hermanos a lo largo de nuestro camino. Pidamos a nuestro Padre que nos acoge en Cristo que encontremos siempre a otros hermanos como personas a las que él ama y a las que quiere que nosotros amemos. Y digamos como respuesta:

---- TXT PADRE,…..

  • Por la Iglesia, para que predique el Evangelio sin componendas ni transigencias, y sin embargo sea sensible a las aspiraciones y necesidades de nuestro tiempo y las vea a la luz de Cristo. OREMOS
  • Por los que en la Iglesia llevan el peso de la autoridad, para que se abran a todos sin favoritismos y hagan a todos corresponsables de todo el Pueblo de Dios. OREMOS
  • Por nuestros misioneros, para que ellos acojan los valores culturales del pueblo a que son enviados y se abran a su mentalidad. OREMOS
  • Por los que viven al margen de la sociedad, por los que viven solos y son desconocidos, los pobres y los ancianos, o los enfermos y los incomprendidos, para que encuentren hermanos afectuosos que les comprendan y acojan con bondad. OREMOS
  • Por ésta y por todas las otras comunidades cristianas, para que no toleremos entre nosotros ninguna forma de prejuicio o discriminación, sino que abramos unos a otros nuestras puertas y nuestros corazones. OREMOS

Celebrante: Señor Dios nuestro: Ayúdanos a acogernos unos a otros, para que tú nos acojas y permanezcas con nosotros para siempre, por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

QUÍTAME PESO, SEÑOR

Del yugo de mis decepciones y de mis expectativas,
de mis egoísmos y vanidades
para que, fijándome en Ti
crea firmemente que, entre todo lo bueno, eres lo mejor:
pecho en el que poder arrimarme para escucharte
hombro en el que apoyarme para progresar
corazón en el que poder asomarme para amar
oasis en el que poder sentarme para descansar
¡QUÍTAME, DEL YUGO DE MI VIDA, ALGO DE PESO… SEÑOR!
Amén.