25 de junio de 2017 - XII Domingo del Tiempo Ordinario

XII Domingo del Tiempo Ordinario
25 de junio de 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos, hermanos, a la eucaristía. La liturgia nos invita en este domingo a escuchar desde dentro la voz del Señor, y oír lo que nos dice. Pues hoy, concretamente, nos hace una petición: "lo que os digo de noche, decidlo de día; lo que os digo al oído, pregonadlo". Hay en ello dos prioridades: primero escuchar, después salir a proclamarlo. Salir fuera, dejar la comodidad, las facilidades, las gratificaciones. Pregonar lo que Dios nos dice sin tener miedo de llegar al fondo, sin importarnos el juicio de los hombres, con la confianza de que el Señor sostiene a sus enviados tan sólo con que estos se fíen de Él. Recibamos al sacerdote pidiendo al Señor un corazón generoso que se ponga en camino desde la libertad más profunda que surge del encuentro con Él.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Profeta Jeremías, nos describe un hombre dolido y solo interiormente, que podría ser cualquier hombre del mundo de hoy. Un hombre perseguido, humillado, sospechoso, cercano a caer en una trampa que le han tendido sus enemigos. Y ¿quién de nosotros no ha sentido alguna vez en su vida la soledad, el miedo, la prueba el silencio de Dios?

SEGUNDA LECTURA: San Pablo en su Carta a los Romanos explica que el mensaje de Cristo nos libera y que Jesús es el gran libertador. Nos libra de la muerte y del pecado y, sobre todo, limpia nuestro interior, el “yo personal” mediante el conocimiento de la realidad santa de Jesucristo, médico permanente de cuerpos y almas.

EVANGELIO: En medio de cualquier adversidad surge siempre un rayo de luz, "no tengas miedo, el Señor está a tu lado, camina contigo". Ahí está el proceder del hombre que siente la cercanía de Dios. Ni siquiera se defiende, su confianza está puesta en el Señor. ¡Qué parangón tan claro con el evangelio de Mateo que escucharemos hoy! Una persona que opta libremente por Cristo desempeña su misión entre contrariedades, críticas, oposición... Siempre habrá alguien que quiera callarlo. Pero si todo lo hace por el Señor, tendrá coraje y fuerza para ser testigo de Cristo donde se encuentre.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Jeremías: 20,10-13
En aquel tiempo, dijo Jeremías: "Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: 'Denunciemos a Jeremías, denunciemos al profeta del terror'. Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera, diciendo: 'Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él'.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable. Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa. Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados".
Palabra de Dios

Del Salmo 68
R./  ESCÚCHAME, SEÑOR, PORQUE ERES BUENO.

Por ti he sufrido oprobios y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa, el odio del que te odia, en mí recae. R/.

A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia, Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno y en tu ternura vuelve a mí tus ojos. R/.

Se alegrarán, al verlo, los que sufren; quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre ni olvida al que se encuentra encadenado.
Que lo alaben por esto cielo y tierra, el mar y cuanto en él habita. R/.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 12-15
Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya había pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se imputa cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el delito de uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos!
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí, dice el Señor,
y también ustedes serán mis testigos.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos con plena confianza al Padre del cielo para que, libres de todo miedo paralizante, tengamos el valor que nace de la fe para construir su reino. Y así digamos:

SEÑOR, CONFIAMOS PLENAMENTE EN TI.

  • Por la Iglesia, para que nuestros líderes no se desalienten por las pruebas y sufrimientos de la renovación, y que cuenten siempre con nuestras oraciones y nuestro apoyo. OREMOS
  • Por nuestro país, para que, sin miedo, sigamos dando testimonio del Evangelio, trabajando por la justicia y por la dignidad del hombre. OREMOS
  • Por los enfermos y por todos los que sufren, los pobres y los oprimidos, para que no se desalienten; para que salgan de su apatía y fatalismo, y que nosotros sepamos darles esperanza y amor. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que no tengamos miedo a los que nos amenacen o nos ridiculicen, sino que vivamos con confianza en Dios, que nos lleva en sus manos. OREMOS
  • Por nuestras comunidades cristianas, para que no estemos divididos en facciones y no nos rechacemos mutuamente, sino que confiemos unos en otros y construyamos juntos el reino de Dios. OREMOS

Celebrante: Señor Dios nuestro, contigo a nuestro lado no hay ninguna razón para temer. Despiértanos, haznos caminar, y danos la fuerza para ir radicalmente hacia ti, con Jesucristo nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

DEL SALMO 33

Bendigo al Señor en todo momento,
Su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ver qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.


Amén.

18 Junio 2017 - Corpus Domini

Corpus Domini
18 JUNIO 2017





MONICIÓN DE ENTRADA
Les deseamos la más cordial bienvenida a la Eucaristía. Vamos a celebrar, todos juntos, la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Es el Corpus Christi. Fiesta celebrada por toda la Iglesia desde 1264 y por decisión del Papa Urbano IV. Ya desde entonces se hacía la exposición solemne del Sacramento y se celebraba la procesión. Nosotros, ahora, al iniciar nuestra Misa queremos decir que sentimos la enorme alegría de que Jesús, nuestro Maestro, no nos dejó solos y que Él está siempre cerca de nosotros. Iniciemos pues la Eucaristía con gran gozo y toda nuestra alegría.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, sacada del Libro de Deuteronomio, nos lleva al desierto, porque el desierto ayuda a vivir con intensidad, ayuda a vivir el momento presente, ayuda a dar sentido a nuestra sed, nos recuerda nuestras carencias y nos encamina a la interminable sorpresa que da la búsqueda de un sustento gratuito capaz de saciar nuestra hambre de lo auténtico.

SEGUNDA LECTURA: Y el punto de unión de la primera lectura con la segunda, que procede de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios es éste: "El Cáliz de nuestra acción de gracias". Porque comer el mismo pan y beber el mismo vino en la Eucaristía compromete a una sólida comunión, no sólo superficial durante la liturgia, sino auténtica en nuestra propia vida.

EVANGELIO: En el Evangelio que oiremos ahora procede del Capítulo Sexto del Apóstol San Juan: Jesús se proclama sin rodeos que es el Pan Vivo bajado del cielo y es lo que produce en nosotros la vida eterna. Por eso la Eucaristía es la celebración de la vida, y así la comunidad cristiana que se congrega para celebrarla se acerca a un Dios próximo y lleno de amor y recibe la seguridad de sentirse amada, perdonada, purificada y feliz.

LECTURAS
Lectura del libro del Deuteronomio: 8, 2-3. 14-16
En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer si ibas a guardar sus mandamientos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto y de la esclavitud; que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, lleno de serpientes y alacranes; que en una tierra árida hizo brotar para ti agua de la roca más dura, y que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres".
Palabra de Dios

Del salmo 147
R./  Bendito sea el Señor.

Glorifica al Señor, Jerusalén,
 a Dios ríndele honores, Israel.
 Él refuerza el cerrojo de tus puertas
 y bendice a tus hijos en tu casa. R/.

Él mantiene la paz en tus fronteras,
 con su trigo mejor sacia tu hambre.
 Él envía a la tierra su mensaje
 y su palabra corre velozmente. R/.

Le muestra a Jacob sus pensamientos,
 sus normas y designios a Israel.
 No ha hecho nada igual con ningún pueblo
 ni le ha confiado a otro sus proyectos. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 10, 16-17
Hermanos: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.
Palabra de Dios


SECUENCIA
Al Salvador alabemos, que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos y canciones de alegría.

Esto nuevo, siempre nuevo, es la luz de la verdad.
que sustituye a lo viejo con reciente claridad.

Alabémoslo sin límites y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor, que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos a Cristo, que es nuestro pan,
pues El es el pan de vida que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron, y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza y llena de alegres cantos;
que nuestro ser se desborde en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución
de este banquete divino, el banquete del Señor.

Esta es la nueva Pascua, Pascua del único Rey,
que termina con la alianza tan pesada de la ley.

En aquella última cena Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia, consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen, y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe, entraran al corazón.

Bajo símbolos diversos y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino Cristo está todo completo

Quien lo come, no lo rompe, no lo parte ni divide;
El es el todo y la parte; vivo esta en quien lo recibe.

Cuando parten lo exterior, solo parten lo que has visto;
no es una disminución de la persona de Cristo.

Puede ser tan solo uno el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes: Cristo no se acabará.
v Lo comen buenos y malos, con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte y a los buenos les da vida.
¡Qué efecto tan diferente tiene la misma comida!

El pan que del cielo baja es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente, es figura de este pan,
con el cordero de Pascua y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros, buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos y condúcenos al cielo.

Si lo parten, no te apures, solo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento entero late el Señor.

Todo lo puedes y sabes, pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo gozar la herencia contigo. Amén.


Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 6, 51-58
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos para que Jesús, el Señor, sustente a todos los que tienen hambre de él en el camino de la vida. Y digámosle:

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR.

  • Para que en todo el mundo nuestro Señor sea la fuerza de los que reciben su cuerpo y su sangre, y sea su compañero en la vida, roguemos al Señor: 
  • Para que Jesús, nuestro Señor, sea la fuerza de los que comparten su pan con sus hermanos, de forma que sirvan de inspiración para los que no saben todavía cómo compartir, roguemos al Señor: 
  • Para que Jesús sea la fuerza de los que ganan su pan con dificultad y de todos los que o no tienen o han perdido su empleo, roguemos al Señor: 
  • Para que Jesús, nuestro Señor, sea la fuerza de los enfermos que lo reciben en comunión y también de los que no pueden recibirle, para que de algún modo él esté siempre cercano a todos ellos, roguemos al Señor: 
  • Para que Jesús, nuestro Señor, sea la fuerza para todos nosotros, reunidos aquí para la eucaristía; que él sea nuestra alegría y la fuente de nuestra unidad y de nuestra entrega a los hermanos, roguemos al Señor: 

Celebrante: Quédate con nosotros, Señor, sé nuestra vida y nuestra felicidad, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

ALABANZA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Alabado, adorado, amado
y correspondido sea,
a cada momento,
el Corazón eucarístico de Jesús
en todos los tabernáculos del mundo,
hasta la consumación de los siglos.
Así sea.
Amén.

11 de junio de 2017 - La Santísima Trinidad

La Santísima Trinidad
11 de junio de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA
En la fiesta de hoy, fiesta de la Santísima Trinidad, ¿qué podemos decir realmente acerca de Dios? Si tratamos de dar una definición de Dios, describir quién es Dios realmente, no podemos hacer más que balbucear y hacer uso de algunas imágenes que nos aproximen al misterio. Comenzamos a entender a Dios de un modo mucho más fácil si reflexionamos en lo que él ha hecho por nosotros y por todo su pueblo. Y entonces descubrimos que, sobre todo, Dios nos ha amado y nos sigue amando como un Dios misericordioso que perdona, un Padre que se preocupa de nosotros y es tierno como una madre para con nosotros.
Descubrimos también a Dios como el Hijo que se hizo uno de nosotros y nos hizo libres a costa de su vida. Y también le descubrimos como un Espíritu de amor, de unidad y de fuerza, que sigue guiándonos e inspirándonos, y que ruega con nosotros y dentro de nosotros, aquí y ahora, en esta eucaristía.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera de las lecturas, sacada del Libro del Éxodo, se nos presenta a Moisés subiendo al monte para encontrarse con el Señor que baja en la nube para encontrarse con él. Dios siempre toma la iniciativa y hace que el hombre suba para descender Él a su encuentro. Los grandes acontecimientos siempre suceden en un monte: Moisés, las Bienaventuranzas, la Transfiguración, la Ascensión...Y es que cuando se va al encuentro de Dios hay que ascender en la vida, sin cansancio, sin equipaje, sin seguridades materiales.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo en el fragmento de la segunda carta a los fieles de Corinto, que conforma nuestra segunda lectura de hoy, va a construir una de las oraciones litúrgicas más notables de las que hacen referencia a la Trinidad y que definen los dones de cada una de las personas divinas. Hemos de prestar especial atención al mensaje que ofrece Pablo de Tarso.

EVANGELIO: San Juan en el evangelio, condensa la voluntad de Dios, respecto a la Redención. Y en ello es similar a la acción relatada en la primera lectura y en la que Moisés experimenta la intimidad de Dios, sus consejos para mejor vivir en la Tierra. Juan explica que el amor de Dios nos ofreció a su Hijo Único para que todos fuésemos felices y nos salváramos.

LECTURAS
Lectura del libro del Éxodo: 34, 4-6. 8-9
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente. Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: "Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".
Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: "Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya".
Palabra de Dios

Daniel 3, 52. 53. 54. 55. 56.
R./  BENDITO SEAS PARA SIEMPRE, SEÑOR.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres.
Bendito sea tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito seas en el templo santo y glorioso.
Bendito seas en el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos
y te sientas en un trono rodeado de querubines.
Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. R/.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 13, 11-13
Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes. Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz. Los saludan todos los fieles. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Al Dios que es, que era y que vendrá.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 3, 16-18
"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Dios es nuestro creador y nuestro Padre, y se nos mostró visible en su Hijo. Por medio de su Espíritu él nos ama y quiere que Jesús sea conocido y amado. Oremos:

DIOS, SEÑOR NUESTRO, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN.

  • Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, ayúdanos a respetar tu creación, a desarrollar este mundo y a hacer fructífera esta tierra para beneficio de todos, y así te pedimos:
  • Dios Padre, tú has hecho visible tu amor a todos en tu querido Hijo Jesucristo, uno de nosotros, humano como nosotros, y Salvador nuestro. Ayúdanos a crecer más como él y a continuar en la tierra su misión de llevar salvación y libertad a todos, y así te pedimos:
  • Dios Padre, tú derramas tu vida y tu amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo. Por su mediación también, ayúdanos a curar lo que está herido, a suavizar lo endurecido y a dar calor a lo que está frío, y así te pedimos:
  • Padre, Hijo y Espíritu Santo, que esta nuestra comunidad y toda tu Iglesia sean para este mundo necesitado una señal visible y viva de tu misma comunidad de amor en la Trinidad, y así te pedimos:

Celebrante: Dios, Señor nuestro, sé tú nuestro fundamento y da sentido profundo a nuestra vida cristiana. Conduce a tu Iglesia peregrina a la plenitud de tu vida y de tu amor, en la unidad del Espíritu Santo, por Jesucristo nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¿CÓMO LO HACES, OH DIOS?

¿Cómo llegas a tal comunión íntima y perfecta?
¿Cómo, sin perder naturaleza alguna
te presentas de formas tan distintas
y, a la vez, tan armónicamente unidas?
Amor; sí; amor que busca el bien y la felicidad divina
Amor; sí; amor que disfruta entregándose
Amor; sí; amor que es secreto de la grandeza trinitaria
Amor; sí; amor que asombra y nos acerca a este Misterio
Amor; sí; amor que irradia el núcleo del corazón trinitario
Amor; sí; amor que exige ser también UNO con Dios
como, el Hijo y el Espíritu son también con el Padre.
Amén.

4 junio 2017 - DOMINGO DE PENTECOSTÉS

DOMINGO DE PENTECOSTÉS
4 DE JUNIO DE 2017



MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos y hermanas: bienvenidos a la Eucaristía del Domingo de Pentecostés. Vamos a asistir a un milagro prodigioso: unos atemorizados e ignorantes pescadores se convierten, por inspiración del Espíritu Santo, en eficaces misioneros. Pedro lanza una predicación con una fuerza y autoridad inusitadas. E inicia, con ello, la misión permanente de la Iglesia: llevar la Palabra de Dios hasta los confines del mundo. Con Pentecostés terminamos un largo camino que hemos recorrido juntos, Hemos vivido con emoción la Cuaresma, el Triduo Pascual, la Pascua, la Ascensión… Todos –hoy— debemos estar dispuestos a llevar la enseñanza vivida en esos días santos –la Palabra de Dios— hasta los confines de la tierra.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, sacada del libro de los Hechos de los Apóstoles, nos narra la llegada del Espíritu Santo y la sorpresa que supuso para todos. Hoy deberíamos sorprendernos tanto como ellos de ese Espíritu que llega a cada uno de nosotros. Ya no estamos solos, el Espíritu de Jesús vive y actúa en cada hombre. Esto ha de movernos a llevar, sin miedo, el mensaje allí donde nos encontremos.

SEGUNDA LECTURA: Esta responsabilidad es para todos, como dice la segunda lectura, de la Carta de Pablo a los fieles de Corinto, somos miembros de un único Cuerpo, bautizados en un mismo Espíritu y cada uno tendrá que responder de su tarea.. Pentecostés no es una cosa de ayer. Tenemos cada uno que vivir nuestro Pentecostés.

EVANGELIO: Las claves de lo que es Pentecostés las encontraremos en el Evangelio de Juan: Igual que Jesús penetra en el Cenáculo en medio de personas aterradas por el miedo, así aparece hoy Jesús en nuestro corazón. Vamos a dejarle entrar; Él nos trae el amor, la paz, la fortaleza, la luz, la compañía... Y nos ofrece para siempre el Espírito.

LECTURAS
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 1-11
El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".
Palabra de Dios

Salmo 103
R./  Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía;
Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor!
La tierra llena está de tus creaturas. R/.

Si retiras tu aliento,
toda creatura muere y vuelve al polvo;
pero envías tu espíritu, que da vida,
y renuevas el aspecto de la tierra. R/.

Que Dios sea glorificado para siempre
y se goce en sus creaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras
y yo me alegraré en el Señor. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 12, 3-7. 12-13
Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.
Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.
Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.
Palabra de Dios

SECUENCIA

Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz, para iluminamos.

Ven ya, padre de los pobres,
luz que penetra en las almas,
dador de todos los dones.

Fuente de todo consuelo,
amable huésped del alma,
paz en las horas de duelo.
Eres pausa en el trabajo,
brisa, en un clima de fuego,
consuelo, en medio del llanto.

Ven, luz santificadora,
y entra hasta el fondo del alma
de todos los que te adoran.

Sin tu inspiración divina
los hombres nada podemos
y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias,
fecunda nuestros desiertos
y cura nuestras heridas.

Doblega nuestra soberbia,
calienta nuestra frialdad,
endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen
en ti su fe y su confianza
tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos,
danos una buena muerte
y contigo el gozo eterno.

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 20, 19-23…
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo".
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Roguemos a Dios Padre que derrame sobre nosotros y sobre el mundo entero el Espíritu de audacia y de unidad. Y digamos:

Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

  • Sobre las iglesias locales esparcidas por toda la tierra, sobre las comunidades con mil rostros, sobre los cristianos diseminados por todo el ancho mundo, Señor: derrama tu Espíritu. OREMOS
  • Sobre el Papa y demás líderes de las Iglesias, sobre obispos y sobre pastores, sobre todos aquellos que tienen un ministerio de servicio, Señor: derrama tu Espíritu. OREMOS
  • Sobre los cristianos perseguidos por su fe, sobre los que dudan, vacilan o flaquean, sobre todos los que buscan a Dios y esperan al Espíritu Consolador, Señor: derrama tu Espíritu. OREMOS
  • Sobre los que oprimen a sus hermanas y hermanos, sobre los que ostentan posiciones de poder, sobre los que son y se sienten marginados y esclavizados, y también sobre los que se sienten liberados y libres, Señor: derrama tu Espíritu. OREMOS
  • Sobre los que extienden y proclaman el evangelio, sobre aquellos cuya misión es perdonar pecados, sobre aquellos atrapados por los cepos de sus vicios y pasiones, Señor: derrama tu Espíritu. OREMOS
  • Sobre todos los que estamos reunidos aquí, ahora, en tu nombre, sobre aquellos que han abandonado nuestra comunidad, sobre los nuevos bautizados en estos días pascuales, Señor: derrama tu Espíritu. OREMOS

Celebrante: Por todos ellos te rogamos, Señor Dios nuestro. Envía tu Espíritu a cada uno de nosotros; que él nos inflame con su amor siempre, todos los días de nuestra vida, y por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡PENTECOSTÉS ES EL DIOS DE LA BRISA!

El Dios que nos rodea con su silencio
El Dios que nos indica con su consejo
El Dios que nos alza con su fortaleza
El Dios que nos hace grandes con su sabiduría
El Dios que nos hace felices con su entendimiento
El Dios que nos hace reflexivos con su santo temor
El Dios que nos hace comprometidos, con el don de piedad
El Dios que nos hace expertos, por el don de la ciencia
Pentecostés, entre otras cosas,
es valorar, vivir, comprender y estar orgullosos
de todo lo que nos prometió Jesús de Nazaret.
¿Cómo? Dejándonos guiar por su Espíritu.
Amén.