2 de abril de 2017 - V Domingo de Cuaresma


V Domingo de Cuaresma
2 de abril de 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Reciban nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía del Quinto Domingo de Cuaresma, que es el último antes de la Semana Santa. El evangelista San Juan nos cuenta el relato de la resurrección de Lázaro, en Betania. Jesús de Nazaret llega a Betania, al lado de Jerusalén, aún a sabiendas que sus enemigos le buscan para matarle. No importa. Tiene la misión de resucitar a Lázaro, su amigo. La narración del evangelista Juan nos volverá a impresionar por su belleza… Estamos en el último domingo de Cuaresma. El próximo es ya Domingo de Ramos y comenzaremos la Semana Santa, la semana grande de nuestra fe que nos encamina hacia la Cruz y hacia Resurrección. Nos convendría reflexionar a una semana del final de la cuaresma si hemos aprovechado el tiempo y si estamos preparados para vivir con intensidad la Semana Santa… Pero, ahora, con devoción, entrega y mucho gozo iniciemos la Eucaristía.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura está sacada del Libro de Ezequiel. El profeta está en el exilio cuando escribe y anuncia la resurrección de los muertos realizada por Dios para su pueblo, como perdón. Y este gesto que narra Ezequiel entronca directamente con el Evangelio de hoy.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo, en la segunda que es del capitulo octavo de la carta a los Romanos, habla también de Resurrección. Es la de Cristo, por medio del Espíritu, la que nos a salvar. Y así este texto guarda total relación con la primera lectura y con Evangelio.

EVANGELIO: La escena de Betania constituye uno de los pasajes más hermosos de todo el Evangelio. Juan nos narra la resurrección de Lázaro, personaje prominente de Betania, en cuya casa Jesús descansaba con frecuencia y lo hizo en los días anteriores a la Pasión que ya se acerca, Jesús nos va a mostrar que es resurrección y vida. Y es notable también en este pasaje de san Juan comprobar los sentimientos de dolor de Jesús por la muerte de un amigo. Como no podía ser de otra forma.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 37, 12-14
Esto dice el Señor Dios: "Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí".
Palabra de Dios

Salmo 129
R./  PERDÓNANOS, SEÑOR, Y VIVIREMOS.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante. R/.

Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos. R/.

Confío en el Señor, mi alma espera
y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que a la aurora el centinela. R/.

Como aguarda a la aurora el centinela,
aguarda Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 8-11
Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús..
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí no morirá para siempre.
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 11, 1-45
En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: "Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo".
Al oír esto, Jesús dijo: "Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella". Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: "Vayamos otra vez a Judea". Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?" Jesús les contestó: "¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz".
Dijo esto y luego añadió: "Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo". Entonces le dijeron sus discípulos: "Señor, si duerme, es que va a sanar". Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: "Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Ahora, vamos allá". Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: "Vayamos también nosotros, para morir con él".
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano.
Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas".
Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta respondió: "Ya sé que resucitará en la resurrección del último día". Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo".
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: "Ya vino el Maestro y te llama". Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar allí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano". Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: "¿Dónde lo han puesto?" Le contestaron: "Ven, Señor, y lo verás".
Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: "De veras ¡cuánto lo amaba!" Algunos decían: "¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?"
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: "Quiten la losa". Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: "Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días". Le dijo Jesús: "¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: "Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado". Luego gritó con voz potente: "¡Lázaro, sal de allí!" Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: "Desátenlo, para que pueda andar".
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy Cristo intenta fortalecer la fe de sus discípulos, cuando ya no hay esperanza, Cristo acude a atender al hombre. Aún es tiempo de salvación, aún es tiempo de conversión. Hoy repetimos:

RESUCITANOS, SEÑOR, A TU VIDA ETERNA.

  • Por el Papa Francisco, para que el Señor aliente su labor en el Pontificado y los miembros de la Iglesia sepamos llevar la Vida Eterna al mundo necesitado de ella. OREMOS
  • Por todos aquellos que sufren por motivos de la guerra, el odio, la persecución o la tiranía de otros, para que el Señor los llame a una nueva situación libre de esta lacra que los atenaza. OREMOS
  • Por todos aquellos que vivían en el seno de la Iglesia y que se alejaron un día de ella, para que en este tiempo de conversión encuentren una luz que les haga revivir la alegría del encuentro gozoso con Cristo que es la Vida. OREMOS
  • Por los moribundos, para que el Señor perdone sus pecados y puedan alcanzar pronto el Reino prometido. OREMOS
  • Por los matrimonios para que Cristo renueve cada día el amor que un día se profesaron y así se mantengan fieles en la promesa matrimonial. OREMOS
  • Por todos los que nos acercamos al pan de la Vida, para que viviendo las primicias del Reino sepamos llevar esta vida a los hermanos. OREMOS

Celebrante: Padre, da luz, fuerza y perseverancia a tu pueblo que camina en esta Cuaresma hacia la meta de la Resurrección para que un día comparta el gozo de la Vida Eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡TAMBIÉN YO, SEÑOR, QUIERO SALIR!

Pero, mientras no llegue ese momento,
guárdame en tu corazón, amigo y Señor,
no olvides que, mientras estuve y caminé en la tierra,
pensé en Ti, di gracias por haberte conocido
cerré los ojos al mundo con el sueño de poder escuchar un día:

¡AMIGO, SAL DE AHÍ!
Haz, Señor, que mientras asoma ese instante de partir
cuando algunos lloren y otros recen por mí
te siga amando con todo mi corazón, fuerza y afecto
Amén.