2 de abril de 2017 - V Domingo de Cuaresma


V Domingo de Cuaresma
2 de abril de 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Reciban nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía del Quinto Domingo de Cuaresma, que es el último antes de la Semana Santa. El evangelista San Juan nos cuenta el relato de la resurrección de Lázaro, en Betania. Jesús de Nazaret llega a Betania, al lado de Jerusalén, aún a sabiendas que sus enemigos le buscan para matarle. No importa. Tiene la misión de resucitar a Lázaro, su amigo. La narración del evangelista Juan nos volverá a impresionar por su belleza… Estamos en el último domingo de Cuaresma. El próximo es ya Domingo de Ramos y comenzaremos la Semana Santa, la semana grande de nuestra fe que nos encamina hacia la Cruz y hacia Resurrección. Nos convendría reflexionar a una semana del final de la cuaresma si hemos aprovechado el tiempo y si estamos preparados para vivir con intensidad la Semana Santa… Pero, ahora, con devoción, entrega y mucho gozo iniciemos la Eucaristía.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura está sacada del Libro de Ezequiel. El profeta está en el exilio cuando escribe y anuncia la resurrección de los muertos realizada por Dios para su pueblo, como perdón. Y este gesto que narra Ezequiel entronca directamente con el Evangelio de hoy.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo, en la segunda que es del capitulo octavo de la carta a los Romanos, habla también de Resurrección. Es la de Cristo, por medio del Espíritu, la que nos a salvar. Y así este texto guarda total relación con la primera lectura y con Evangelio.

EVANGELIO: La escena de Betania constituye uno de los pasajes más hermosos de todo el Evangelio. Juan nos narra la resurrección de Lázaro, personaje prominente de Betania, en cuya casa Jesús descansaba con frecuencia y lo hizo en los días anteriores a la Pasión que ya se acerca, Jesús nos va a mostrar que es resurrección y vida. Y es notable también en este pasaje de san Juan comprobar los sentimientos de dolor de Jesús por la muerte de un amigo. Como no podía ser de otra forma.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 37, 12-14
Esto dice el Señor Dios: "Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí".
Palabra de Dios

Salmo 129
R./  PERDÓNANOS, SEÑOR, Y VIVIREMOS.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos
a mi voz suplicante. R/.

Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos. R/.

Confío en el Señor, mi alma espera
y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que a la aurora el centinela. R/.

Como aguarda a la aurora el centinela,
aguarda Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 8-11
Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús..
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí no morirá para siempre.
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 11, 1-45
En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: "Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo".
Al oír esto, Jesús dijo: "Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella". Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: "Vayamos otra vez a Judea". Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?" Jesús les contestó: "¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz".
Dijo esto y luego añadió: "Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo". Entonces le dijeron sus discípulos: "Señor, si duerme, es que va a sanar". Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: "Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, para que crean. Ahora, vamos allá". Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: "Vayamos también nosotros, para morir con él".
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano.
Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas".
Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta respondió: "Ya sé que resucitará en la resurrección del último día". Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo".
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: "Ya vino el Maestro y te llama". Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar allí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano". Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: "¿Dónde lo han puesto?" Le contestaron: "Ven, Señor, y lo verás".
Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: "De veras ¡cuánto lo amaba!" Algunos decían: "¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?"
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: "Quiten la losa". Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: "Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días". Le dijo Jesús: "¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: "Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado". Luego gritó con voz potente: "¡Lázaro, sal de allí!" Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: "Desátenlo, para que pueda andar".
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy Cristo intenta fortalecer la fe de sus discípulos, cuando ya no hay esperanza, Cristo acude a atender al hombre. Aún es tiempo de salvación, aún es tiempo de conversión. Hoy repetimos:

RESUCITANOS, SEÑOR, A TU VIDA ETERNA.

  • Por el Papa Francisco, para que el Señor aliente su labor en el Pontificado y los miembros de la Iglesia sepamos llevar la Vida Eterna al mundo necesitado de ella. OREMOS
  • Por todos aquellos que sufren por motivos de la guerra, el odio, la persecución o la tiranía de otros, para que el Señor los llame a una nueva situación libre de esta lacra que los atenaza. OREMOS
  • Por todos aquellos que vivían en el seno de la Iglesia y que se alejaron un día de ella, para que en este tiempo de conversión encuentren una luz que les haga revivir la alegría del encuentro gozoso con Cristo que es la Vida. OREMOS
  • Por los moribundos, para que el Señor perdone sus pecados y puedan alcanzar pronto el Reino prometido. OREMOS
  • Por los matrimonios para que Cristo renueve cada día el amor que un día se profesaron y así se mantengan fieles en la promesa matrimonial. OREMOS
  • Por todos los que nos acercamos al pan de la Vida, para que viviendo las primicias del Reino sepamos llevar esta vida a los hermanos. OREMOS

Celebrante: Padre, da luz, fuerza y perseverancia a tu pueblo que camina en esta Cuaresma hacia la meta de la Resurrección para que un día comparta el gozo de la Vida Eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡TAMBIÉN YO, SEÑOR, QUIERO SALIR!

Pero, mientras no llegue ese momento,
guárdame en tu corazón, amigo y Señor,
no olvides que, mientras estuve y caminé en la tierra,
pensé en Ti, di gracias por haberte conocido
cerré los ojos al mundo con el sueño de poder escuchar un día:

¡AMIGO, SAL DE AHÍ!
Haz, Señor, que mientras asoma ese instante de partir
cuando algunos lloren y otros recen por mí
te siga amando con todo mi corazón, fuerza y afecto
Amén.

26 marzo 2017 - IV Domingo de Cuaresma

IV Domingo de Cuaresma
26 marzo 2017





MONICIÓN DE ENTRADA

Sean hermanas y hermanos bienvenidos a la Eucaristía de este Cuarto Domingo de Cuaresma. Siempre, durante muchos siglos, se ha llamado a este domingo, el de la alegría, el domingo “laetare” que significa “alegraos”, tal como dice la antífona de entrada con la que el sacerdote inicia esta celebración. Pero es también el domingo de la Luz. Cristo nos permite ver. Cura nuestra ceguera y nos muestra la belleza del mundo que nos rodea. Jesús es luz y camino. Verdad y vida. Y para verle hay que convertirse, hacerse humilde ante quien siendo Dios se humilló para enseñarnos a vivir. La Cuaresma avanza y el próximo domingo –el quinto— ya será el último. Al siguiente comienza la Semana Santa. Seguimos, pues, subiendo la Cuaresma, camino de la Cruz y de la Resurrección. Pero iniciemos nuestra eucaristía con la máxima alegría. Alegrémonos como nos pide el Apóstol

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS


PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Libro Primero de Samuel, nos cuenta como David es ungido Rey de Israel por Samuel. Es una búsqueda minuciosa y el relato nos da muchos detalles. Es la búsqueda del bien. Luego, en el Evangelio veremos como esa minuciosidad se va a convertir en persecución.


SEGUNDA LECTURA: Estamos en el domingo de la luz. San Pablo en su carta a los fieles de Éfeso, también invoca la luz de Cristo y nos pide que caminemos como hijos de la Luz.

EVANGELIO: El Evangelio de hoy, del capítulo noveno de San Juan, nos narra con todo detalle, la persecución religiosa que sufre un ciego a quien Jesús de Nazaret ha devuelto la vista. Los fariseos quieren que el ciego que ya ve acuse a Jesús de pecador. Y el ciego se convierte en juez contra sus acusadores. Ya, como un libre de pecado y enfermedad, el hombre que ha recuperado la vista reconocerá a Jesús como Mesías, como Señor de la luz y de la libertad.

LECTURAS

Lectura del primer libro de Samuel (6, 1. 6-7. 10-13)

En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: "Ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete".
Cuando llegó Samuel a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó: "Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey". Pero el Señor le dijo: "No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones".
Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: "Ninguno de éstos es el elegido del Señor". Luego le preguntó a Jesé: "¿Son éstos todos tus hijos?" Él respondió: "Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño".
Samuel le dijo: "Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue". Y Jesé lo mandó llamar. El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque éste es". Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos. A partir de aquel día, el espíritu del Señor estuvo con David.
Palabra de Dios

Salmo 22


R./  El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R/.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R/.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 5, 8-14


Hermanos: En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz. Los frutos de la luz son la bondad, la santidad y la verdad. Busquen lo que es agradable al Señor y no tomen parte en las obras estériles de los que son tinieblas.
Al contrario, repruébenlas abiertamente; porque, si bien las cosas que ellos hacen en secreto da vergüenza aun mencionarlas, al ser reprobadas abiertamente, todo queda en claro, porque todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz. Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 9, 1-41


En aquel tiempo, Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?" Jesús respondió: "Ni él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy la luz del mundo".
Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: "Ve a lavarte en la piscina de Siloé" (que significa 'Enviado').
Él fue, se lavó y volvió con vista. Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, preguntaban:
"¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?" Unos decían: "Es el mismo". Otros: "No es él, sino que se le parece". Pero él decía: "Yo soy". Y le preguntaban: "Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?" Él les respondió: "El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo puso en los ojos y me dijo: 'Ve a Siloé y lávate'. Entonces fui, me lavé y comencé a ver". Le preguntaron: "¿En dónde está él?" Les contestó: "No lo sé".
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él les contestó: "Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo".
Algunos de los fariseos comentaban: "Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo puede un pecador hacer semejantes prodigios?" Y había división entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: "Y tú, ¿qué piensas del que te abrió los ojos?" Él les contestó: "Que es un profeta".
Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego, hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron: "¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" Sus padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo es que ahora veo quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúntenselo a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo". Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos, porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron: 'Ya tiene edad; pregúntenle a él'.
Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador". Contestó él: "Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo". Le preguntaron otra vez: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?" Les contestó: "Ya se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?"
Entonces ellos lo llenaron de insultos y le dijeron: "Discípulo de ése lo serás tú. Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene". Replicó aquel hombre: "Es curioso que ustedes no sepan de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder". Le replicaron: "Tú eres puro pecado desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?" Y lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?" Él contestó: "¿Y quién es, Señor, para que yo crea en él?" Jesús le dijo: "Ya lo has visto; el que está hablando contigo, ése es". Él dijo: "Creo, Señor". Y postrándose, lo adoró.
Entonces le dijo Jesús: "Yo he venido a este mundo para que se definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos". Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: "¿Entonces, también nosotros estamos ciegos?" Jesús les contestó: "Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que ven, siguen en su pecado".
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Cristo viene a abrirnos los ojos a una nueva realidad. Debemos pues acercarnos a Él y pedir al Padre que con su intercesión nos abra los ojos del corazón. Hoy repetimos:
ABRE NUESTRO CORAZÓN A TU LUZ.
  • Por la Iglesia portadora de la Luz de Cristo, para que no cese en su afán de encender la llama del Evangelio por todos los rincones de la tierra, especialmente en aquellos donde se ha debilitado su resplandor. OREMOS
  • Por todos los dirigentes del mundo, para que el Señor ilumine sus decisiones y vayan siempre en orden al bienestar y desarrollo de todos. OREMOS
  • Por todos los que ven debilitar su luz con el paso de los años y el cansancio de la rutina, para que Cristo se haga presente en su realidad actual y limpie los ojos cegados por el polvo del camino. OREMOS
  • Por aquellos que han descubierto en Cristo a la luz del mundo, para que sepan donarla a los demas. OREMOS
  • Por las familias cristianas para que nunca falte en ellas el Amor de Dios, verdadera luz para la vida. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que la Eucaristía que celebramos ilumine nuestro corazón, abra nuestros ojos y vivamos en continua alabanza a nuestro creador. OREMOS
Celebrante: Padre, atiende a tu pueblo que camina en tinieblas, y concédele lo que con insistencia te solicita por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡ QUIERO VER, SEÑOR, PERO CONTIGO!
Que, en el horizonte, sepa descubrirte como lo más importante
Que no me falle, hoy ni nunca, el telescopio de la fe
Ese telescopio que sabe llegar donde el ojo humano no alcanza
Esa fe que es lente perfecta para sentirte y vivirte
y para reconocerte como lo que eres: ¡El Señor!
Ayúdame, Señor, a creer en Ti, a esperar en Ti
sin condiciones, pruebas ni exigencias.
Ayúdame, Señor, a verte por encima de toda apariencia
más allá de aquello que, mi ceguera espiritual,
me invita a engañarme diciéndome que no existes.
Amén.

19 marzo 2017 - III DOMINGO DE CUARESMA

III DOMINGO DE CUARESMA
19 marzo 2017




MONICIÓN DE ENTRADA

Sean todos, hermanos y hermanas, bienvenidos a la Eucaristía. Este Tercer Domingo de Cuaresma se sitúa en la mitad de este Tiempo. Vamos avanzando hacia la Pascua recibiendo la enseñanza de Jesús de Nazaret. Y, hoy, Jesús, en su encuentro con la Samaritana, le ofrece Agua Viva, un agua de eternidad que calmará siempre la sed. Nuestra insatisfacción cotidiana, la sed de poder y riquezas, la envidia y el egoísmo, sólo pueden calmarse con el Agua Viva que da Jesús. En la mitad del camino cuaresmal, debemos de recapacitar sobre nuestras insatisfacciones y carencias… y como la Samaritana aceptar el agua que Jesús nos ofrece. No perdamos la oportunidad de beber para no tener nunca más sed.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: El pueblo tiene sed y murmura de Dios. Pero el Señor, compasivo y misericordioso muestra a Moisés como sacar agua de las piedras. Es el relato de nuestra primera lectura de hoy sacada del capítulo 17 del Libro del Éxodo. Dios socorre al pueblo peregrino por el desierto pero le va a recordar el lugar de la revuelta de la protesta.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo, en la segunda lectura, que es de la carta a los Romanos, condensa con sabiduría esa compasión y misericordia de Dios que llega a entregar a su propio Hijo para que en un momento difícil de la historia el género humano no desaparezca por el pecado. El agua del Horeb es la entrega de Jesucristo.

EVANGELIO: El texto evangélico de hoy es largo y muy bello. San Juan narra la escena magnifica entre Jesús y la samaritana, en la que esta mujer va saliendo de su asombro por lo que le dice el Señor y se convierte, asume con sinceridad y honradez su turbulenta vida pasada. Y además Jesús de Nazaret le ofrece la salvación por el culto a verdad y en espíritu de verdadero Dios. Debemos escuchar con mucha atención el evangelio de hoy que además de una gran belleza literaria tiene un profundo significado en cuanto a la salvación eterna.

LECTURAS

Lectura del libro del Éxodo 17, 3-7

En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndole: “¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?”
Moisés clamó al Señor y le dijo: “¿Qué puedo hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen”. Respondió el Señor a Moisés: “Preséntate al pueblo, llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel, toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo”.
Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”
Palabra de Dios

SALMO 94

R./  Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a Él, llenos de júbilo,
y démosle gracias. R/.

Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues Él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
Él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. R/.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
“No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras”. R./

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 1-2. 5-8

Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por Él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que Él mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.
Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Señor, tú eres el Salvador del mundo.
Dame de tu agua viva para que no vuelva a tener sed.

R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan 4, 5-42

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía. Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.
La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”. La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, Él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.
En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde Él estaba.
Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.
Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde Él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en Él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es, de veras, el Salvador del mundo”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: El agua es el elemento principal en las lecturas. Un agua que apacigua la sed, un agua que salta a la vida eterna. Jesucristo es esa agua para nuestra sed interior. Le pedimos al Padre como la samaritana a Cristo:
SEÑOR, DANOS SIEMPRE DE ESE AGUA.
  • Por toda la Iglesia portadora del Agua viva, para que fecunde con su acción todas las almas de la tierra. OREMOS
  • Por todos los pueblos del mundo que tienen sed de Dios, para que acercándose al pozo de la Iglesia descubran en ella a Jesucristo Agua Viva. OREMOS
  • Por todos aquellos que se alejaron de la acequia de Dios y buscan agua en fuentes que no sacian, para que descubran en Jesucristo la verdadera agua. OREMOS
  • Por todos aquellos que se preparan para recibir el Bautismo, para que esa agua les lleve a descubrir el manantial que brota del Corazón de Jesús. OREMOS
  • Por todos los matrimonios cristianos, para que, en momentos de dificultad, recuerden llenar de agua las tinajas para que Cristo las convierta en vino que cure las heridas de la cotidianidad. OREMOS
  • Por nosotros, que nos acercamos a la mesa de Cristo para que no nos cansemos de acudir a esta fuente de agua viva. OREMOS
Celebrante: Padre, acude con premura a atender a tu pueblo que camina hacia la Pascua y haz que reconociendo en Cristo al único mediador se convierta a Él de palabra y de obra. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN



¡TÚ, SEÑOR, ERES EL POZO DEL AGUA VIVA!


Entra, Señor, en el pozo de mi alma:
es hondo, como el de la Samaritana
con fragilidades, como la vida de la Samaritana
con sed de agua limpia, como la de la Samaritana
con sed de Dios, como la de la Samaritana
Entra, Señor, en el pozo de mi alma
Y que, como la Samaritana, pueda decir también
He estado con Jesús…y sabe todo lo que he hecho
Amén.

II Domingo de Cuaresma 12 de marzo de 2017

II Domingo de Cuaresma
12 marzo 2017



MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos la más cordial y fraterna bienvenida a nuestra Eucaristía. Hoy es el Segundo Domingo de Cuaresma y, en nuestra celebración, la Palabra de Dios nos va a presentar el prodigio de la Transfiguración del Señor. Hecho extraordinario, pleno de aires de eternidad, con el que Jesús de Nazaret quiso apuntalar la fe de sus discípulos antes de los hechos difíciles de su Pasión y Muerte. También, hoy a nosotros Jesús nos muestra el camino de conversión, de paz y de amor que trae la Cuaresma. Y, además, sabemos –porque Él nos lo ha dicho— que el final de nuestro camino es la Resurrección, la Pascua. Por su esfuerzo y sacrificio estamos redimidos y hoy, y siempre, hemos de ser coherentes con nuestra Redención. Iniciemos alegría y esperanza la Eucaristía.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura, del libro del Génesis, el Señor pide a Abrahán que lo deje todo para iniciar una misión enorme: crear el pueblo de Dios. A todos nosotros, alguna vez, Dios también nos pide que demos prioridad al camino que Él nos sugiere y que, así, abandonemos lo superfluo, lo que nada vale para mejor servirle a Él y a los hermanos. Hemos de tenerlo en cuenta.

SEGUNDA LECTURA: Pablo en su carta a Timoteo —que es nuestra segunda lectura-- anuncia que Jesús sacó a la luz la vida inmortal por medio del Evangelio. Es una de sus conclusiones, tras aconsejar a Timoteo que observe y siga la doctrina del Salvador. Esa luz y esa vida inmortal nos están presentes la luminosidad de la Transfiguración.

EVANGELIO: El relato de San Mateo sobre la Transfiguración, en el evangelio que vamos a escuchar, es sencillamente emocionante. Desde el relato de la escena, plena de luz y de aires de eternidad, hasta la ingenuidad de Pedro que pretende continuar allí para siempre. Jesús quiso mostrar a sus discípulos la Gloria, antes de iniciar el camino hacia su muerte redentora.

LECTURAS

Lectura del libro del Génesis 12, 1-4

En aquellos días, dijo el Señor a Abram: “Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra”. Abram partió, como se lo había ordenado el Señor.
Palabra de Dios

Salmo 32

R./  Señor, ten misericordia de nosotros.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
Él ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades. R/.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida. R/.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues Él es nuestra ayuda y nuestro amparo.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R/.


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8-10

Querido hermano: Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Pues Dios es quien nos ha salvado y nos ha llamado a que le consagremos nuestra vida, no porque lo merecieran nuestras buenas obras, sino porque así lo dispuso él gratuitamente.
Este don, que Dios nos ha concedido por medio de Cristo Jesús desde toda la eternidad, ahora se ha manifestado con la venida del mismo Cristo Jesús, nuestro Salvador, que destruyó la muerte y ha hecho brillar la luz de la vida y de la inmortalidad, por medio del Evangelio.
Palabra de Dios

R./ Honor y gloria a ti, Señor Jesús. 
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía:
“Este es mi Hijo amado; escúchenlo”.

R./ Honor y gloria a ti, Señor Jesús. 

†  Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con Él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.
Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Señor Dios Padre Nuestro, tu Hijo Unigénito quiso mostrar a sus discípulos su Gloria en el Monte Tabor. Nosotros te pedimos que, con tu amor y benevolencia, nos muestres tu Reino, aquí en la tierra. Y con ese conocimiento de paz y de entrega podamos ayudar a los hermanos. Y respondemos:
R/. ESPERAMOS TU REINO, SEÑOR
  • Por el Papa Francisco, por todos los obispos, sacerdotes y diáconos para que sepan conducir al rebaño a ellos encomendado a fuentes tranquilas y en horas de sosiego. OREMOS
  • Por los seminaristas y por el seminario de nuestra diócesis de (…) para que El Señor les apoye en su entrega y formación y el seminario reciba de nosotros nuestras oraciones y nuestra ayuda económica. OREMOS
  • Por los gobernantes del todo el mundo para que busquen el bienestar de sus pueblos y la paz entre todas las naciones OREMOS
  • Por los educadores, maestros, profesores universitarios, para que basen sus enseñanzas en la paz y en el amor de Cristo OREMOS
  • Por los más pobres, por los ancianos sin medios y poca salud, por los enfermos incurables y crónicos, para que encuentren en los hermanos alivio a sus dolores y problemas OREMOS
  • Por todos nosotros, presentes en la Eucaristía, que caminamos con paz y amor en esta cuaresma a la espera de asistir a los misterios sublimes de nuestra fe. OREMOS
Celebrante: Padre Bueno y pacífico, danos lo que con fe y humildad te pedimos en este día. Por Jesucristo nuestro Señor
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡QUE SALGA, SEÑOR!
Que no me quede bajo las bóvedas
de un mundo fácil que todo lo contamina
que todo lo desvirtúa
que todo lo confunde
que todo lo frivoliza

¡QUE SALGA, SEÑOR!
Que no me pierda, ni un solo Domingo,
este momento de paz y de gracia
de amor y de Palabra
de presencia y de perdón
que es la Eucaristía.
¡QUE SALGA, SEÑOR!
Amén.

5 de marzo de 2017 - I Domingo de Cuaresma

I Domingo de Cuaresma
5 de marzo de 2017

No sólo de pan vive el hombre




MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía del Primer Domingo de Cuaresma. Jesús impulsado por el Espíritu va al desierto. Allí será tentado, como cualquier otro hombre o mujer. La tentación forma parte de nuestras vidas, aunque lo importante es no caer. Hemos iniciado el pasado miércoles –el Miércoles de Ceniza— esta Cuaresma 2017, que nos llevará a la contemplación de los misterios más sublimes de nuestra Fe: la Muerte y Resurrección del Señor. Sepamos aprovechar este tiempo de mejora y conversión. Iniciemos, por tanto, con la máxima esperanza nuestra Eucaristía.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: El relato, bello y entrañable, del pecado del Edén nos va a llegar a lo más hondo. Esta sacado del Libro del Génesis y es nuestra primer lectura. La tentación del árbol trajo la muerte al género humano. Adán y Eva perdieron su vida de casi dioses por querer ser Dios mismo.

SEGUNDA LECTURA: Pablo cuenta en la segunda lectura, sacada de la Carta a los Romanos, la realidad entre Adán, que nos perdió y Cristo que nos ha salvado. Y como todas las cosas del Apóstol de los Gentiles, San Pablo crea con maestría la doctrina del nuevo Adán, del Salvador del Pueblo de Dios.

EVANGELIO: El Evangelio de San Mateo es casi un guión cinematográfico del episodio de las tentaciones de Cristo. Es de una belleza formidable. Jesús fue tentado como lo han sido, son y serán todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Pero se trata de no escuchar al Tentador y solo aceptar el camino y misión que Dios nos ha marcado.

LECTURAS

Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

Después de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. La serpiente era el más astuto de los animales del campo que había creado el Señor Dios. Un día le dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?”
La mujer respondió: “Podemos comer del fruto de todos los árboles del jardín, pero del árbol que está en el centro, dijo Dios: ‘No comerán de él ni lo tocarán, porque de lo contrario, habrán de morir’”.
La serpiente replicó a la mujer: “De ningún modo. No morirán. Bien sabe Dios que el día que coman de los frutos de ese árbol, se les abrirán a ustedes los ojos y serán como Dios, que conoce el bien y el mal”. La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a la vista y codiciable, además, para alcanzar la sabiduría. Tomó, pues, de su fruto, comió y le dio a su marido, que estaba junto a ella, el cual también comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se cubrieron con ellas.
Palabra de Dios

SALMO 50

R./  LA MISERICORDIA DEL SEÑOR ES ETERNA. ALELUYA.

Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos
y purifícame de mis pecados. R/.

Puesto que reconozco mis culpas,
tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti solo pequé, Señor,
haciendo lo que a tus ojos era malo. R/.

Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu. R./

Devuélveme tu salvación, que regocija,
mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza. R./

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 12-19

Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya había pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se imputa cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el delito de uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos! Y con el don no sucede como con las consecuencias del pecado de uno solo, porque ciertamente la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, pero la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación.
En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, por un solo hombre, ¡con cuánta más razón los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por uno solo, Jesucristo!
Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura para todos los hombres la justificación, que da la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.

R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.
Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a Él sólo servirás”.
Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Dios se ha hecho hombre para enseñarnos y ayudarnos a vivir según el proyecto del Padre y eso pasa por vencer la tentación que nos asedia. Hoy Repetimos.
SEÑOR, LLÉNANOS DE TU MISERICORDIA
  • Padre, orienta con tu sabiduría a la Iglesia para que sepamos ser verdaderos portadores de la Buena Noticia acercando a otros a tu presencia. OREMOS
  • Padre, haz que todos los hombres de buena voluntad sepan resistir la tentación de dejarse guiar por el egoísmo y sepan vivir pendientes de las necesidades de los demás. OREMOS
  • Padre, hazte presente en los necesitados para que sintiendo tu compañía sepan vencer los obstáculos que les impiden seguir adelante. OREMOS
  • Padre, te pedimos especialmente por todos aquellos catecúmenos que se preparan para recibir el Bautismo la noche de Pascua, para que este recorrido les lleve a un verdadero encuentro con Jesús Resucitado. OREMOS
  • Padre, llena de tu Amor a las familias cristianas para que sean sepan sobreponerse a las dificultades del vivir cotidiano. OREMOS
  • Padre, te pedimos, por todos los que nos acercamos a tu altar, haz que, alimentados con el pan del cielo, sepamos, con su fuerza, hacer frente a la tentación de cada día. OREMOS
Celebrante: Padre, concede a tu pueblo los dones necesarios para que en esta Cuaresma sea un tiempo fuerte de conversión. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


GRACIAS, SEÑOR
Conocerte ha merecido la pena
Servirte es mi lucha cada día
Y, no caer en la tentación de la debilidad,
es mi oración a Ti confiada.
Guárdame y ayúdame, Señor,
a salir victorioso de tantas dudas
que siembran en mí interior incertidumbre.
Amén.