5 de Febrero de 2017 - V Domingo del Tiempo Ordinario

V Domingo del Tiempo Ordinario
5 de Febrero de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban, queridos hermanos, nuestra más cordial y alegre bienvenida a la Eucaristía de este Quinto Domingo del Tiempo Ordinario. Hace unos días, el jueves, 2, celebrábamos la Presentación del Señor, la fiesta de la Candelaria, una fiesta de la luz. Hoy, Jesús de Nazaret nos emplaza a que llevemos su luz a todos aquellos que están lejos de la luz, y viven en la tiniebla. Y nos dice, además, que si Él es la luz que guía nuestras vidas, nosotros debemos ser luz para todo aquel que está en la oscuridad. Añade una buena receta: que seamos sal para que nuestra fe, llena de sabor, atraiga a todos. Es decir, nos hace una invitación clara a la transmisión feliz y luminosa de su Palabra. Pudiera ser que nuestra forma de transmitir haga el mensaje algo soso y sin atractivo. Hoy más que nunca debemos preguntarnos si realmente sabemos atraer a nuestros hermanos a la luz de Cristo. Y con esa idea comencemos con alegría nuestra celebración.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura el Profeta Isaías avanza el futuro mensaje de Cristo. Ser luz del mundo es compartir con los hermanos, no oprimir, no perseguir. Siendo así, lo dice el profeta, Dios estará con nosotros. Es una gran promesa.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo, en la segunda lectura que corresponde a su primera carta dirigida a los fieles de Corinto, condensa su doctrina sobre que Dios actúa por medio de nuestra debilidad y que el poder de la fe, sin duda, hace milagros.

EVANGELIO: El Evangelio de San Mateo nos dice que por mandato de Cristo todos los discípulos tienen una misión primordial y universal, dar sentido a la vida de todos mediante el amor y las buenas obras. Hemos de ser luz del mundo. Tengámoslo en cuenta y escuchemos con mucha atención.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Isaías: 58, 7-10

Esto dice el Señor: "Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano. Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha.
Entonces clamarás al Señor y él te responderá; lo llamarás y él te dirá: 'Aquí estoy'.
Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía".
Palabra de Dios

SALMO 111

EL JUSTO BRILLA COMO UNA LUZ EN LAS TINIEBLAS.

Quien es justo, clemente y compasivo,
como una luz en las tinieblas brilla.
Quienes, compadecidos,
prestan y llevan su negocio honradamente,
jamás se desviarán. R/.

El justo no vacilará;
vivirá su recuerdo para siempre.
No temerá malas noticias,
porque en el Señor vive confiadamente. R/.

Firme está y sin temor su corazón.
Al pobre da limosna,
obra siempre conforme a la justicia;
su frente se alzará llena de gloria. R./

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.
Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 5, 13-16

Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 5, 13-16 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos".
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos a Dios Padre que es luz y amor y pidámosle por la felicidad de todos los hombres y mujeres de la tierra. Respondemos:
DANOS, PADRE, TU LUZ
  • Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes y diáconos para que iluminen con su caridad un mundo oscuro por el desamor y el pecado. OREMOS
  • Por todos los laicos comprometidos, que sean sal del mundo y ayuden a que todos los hermanos nos amemos. OREMOS
  • Por los gobernantes de todas las naciones, para que su gestión, traiga la paz, la fraternidad y el justo reparto de las riquezas. OREMOS
  • Por todas las naciones afectadas por intensamente por las guerras, el terrorismo, la violencia... para que la paz les llegue cuanto antes. OREMOS
  • Por los enfermos, de alma y cuerpo, por los pobres, los marginados, los presos y los tristes, para que reciban el aliento del Espíritu Santo y nuestra ayuda moral y material. OREMOS
  • Por nosotros, presentes en esta Eucaristía, para que recibamos la gracia que Dios nos ofrece y seamos capaces de ser sal y luz de un mundo que sufre. OREMOS
Celebrante: Escucha Padre de bondad, las súplicas que con fe te dirigimos. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡ HAZME, SEÑOR, SER SAL Y LUZ!
Que dé gusto, no a lo que el mundo quiere,
y sí a una nueva forma de vivir y de sentir
Que ofrezca, la luz de tu presencia,
a los que viven como si no existieras
a los que, creyendo en Ti,
caminan como si el Evangelio no conocieran
Que sepa ser conservante como la sal:
que guarde, para mí y para los demás,
tu gracia y poder, mi fe y mi fidelidad
mi oración y mi confianza en Ti.
Amén.