26 de febrero de 2017 - VIII Domingo del tiempo ordinario

VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
26 DE FEBRERO DE 2017
Miren los lirios del campo


MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos nuestra más cordial bienvenida en este inicio de nuestra Eucaristía dedicada al Octavo Domingo del Tiempo Ordinario. El consejo que nos ofrecerá, dentro de unos momentos, Jesús de Nazaret, nos sirve para romper nuestra angustia, para no sufrir con lo que, realmente, no existe, como son el pasado y el futuro. El pasado ya no está, el futuro no ha llegado. El Maestro nos pide que estemos atentos al día de hoy porque cada jornada tiene su afán, sus problemas o sus gozos. Y eso es lo que debemos de tener en cuenta. Jesús nos pide que confiemos en el amor del Padre que nos dará, día a día, el pan y el gozo que necesitamos. Lo de ayer o lo de mañana importa menos. Abramos, pues, nuestro corazón a la confianza en Dios y seremos más felices. Y tengamos especialmente en cuenta todo esto, cuando nos vamos acercando al tiempo de Cuaresma, con su contenido purificador y de conversión.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Es brevísimo el texto del Profeta Isaías que vamos a escuchar a continuación. Contiene poco más de un par de líneas del capítulo 49 de su libro. Pero son más que suficientes. Nos dice que Dios no nos olvidará nunca y concuerdan, dentro del lenguaje del amor, con el Evangelio de hoy.

SEGUNDA LECTURA: Terminamos hoy los domingos en que hemos leído fragmentos de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios. El Apóstol nos dice algo fundamental: que nosotros, como él, hemos conocido la salvación única y total que nos ofrece el Señor Jesús. Y que hemos de transmitir ese conocimiento a los demás para entregarles una sabiduría salvadora que sólo pertenece a Nuestro Señor Jesucristo.

EVANGELIO: El fragmento del capítulo sexto del evangelista Mateo, que vamos a escuchar, es uno de los más bellos de toda la Escritura. Jesús de Nazaret nos enseña a poner toda nuestra confianza en Dios como hacen los lirios salvajes, o los pájaros del campo. Dios les da vestido y comida para subsistir. Nos da, pues, una receta infalible para destruir la angustia: solo pensar en el día de hoy porque, evidentemente, “cada día tiene su afán”.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Isaías (49, 14-15)

“Sión había dicho: ‘El Señor me ha abandonado, el Señor me tiene en el olvido’. ¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas? Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti”, dice el Señor todopoderoso.
Palabra de Dios

SALMO 61

R./  SÓLO EN DIOS HE PUESTO MI CONFIANZA.

Sólo en Dios he puesto mi confianza,
porque de Él vendrá el bien que espero.
Él es mi refugio y mi defensa,
ya nada me inquietará. R/.

Sólo Dios es mi esperanza,
mi confianza es el Señor:
es mi baluarte y firmeza,
es mi Dios y salvador. R/.

De Dios viene mi salvación y mi gloria;
Él es mi roca firme y mi refugio.
Confía siempre en Él, pueblo mío,
y desahoga tu corazón en su presencia. R./


 
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (4, 1-5)

Hermanos: Procuren que todos nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano; pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. Es cierto que mi conciencia no me reprocha nada, pero no por eso he sido declarado inocente. El Señor es quien habrá de juzgarme. Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen a que venga el Señor. Entonces Él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas, pondrá al descubierto las intenciones del corazón y dará a cada uno la alabanza que merezca.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

La palabra de Dios es viva y eficaz
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (6, 24-34)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no le hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero. Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?
¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe? No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy nos pide el Señor que busquemos ante todo el Reino de Dios y su justicia. Reconocemos ante el Padre que muchas veces nos desviamos de ese camino y buscamos nuestro egoísmo y actuamos injustamente. Le pedimos al Señor que ilumine nuestros actos para obrar desde su misericordia, diciendo:
ILUMÍNANOS, PARA ACTUAR CON TU MISERICORDIA.
  • Padre, te pedimos por toda la Iglesia, llamada a ser fermento de misericordia y anticipo del Reino de Dios. OREMOS
  • Padre, te pedimos por todos los pueblos del mundo llamados a vivir en paz y armonía fomentando un desarrollo global y sostenible. OREMOS
  • Padre, te pedimos por todos aquellos los que sufren en el cuerpo y en el Espíritu y que fueron los predilectos del Señor. OREMOS
  • Padre, te pedimos por todos los que fueron llamados a predican tu Palabra y aún hoy continúan con pasión esa labor. OREMOS
  • Padre, te pedimos por todos los matrimonios cristianos llamados a ser fermento de tu Reino. OREMOS
  • Padre, te pedimos por todos los que nos acercamos al banquete eucarístico llamados a ser portadores de tu misericordia. OREMOS
Celebrante: Padre, llena nuestro corazón de tu justicia y misericordia pues andamos perdidos en nuestros egoísmo e injusticias. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


AYÚDAME, SEÑOR
Ayúdame, Señor
A vivir comprometido pero sin ansiedad
A caminar ligero, pero sin prisas
A trabajar con empeño, pero sin nervios
A soñar con un futuro mejor
sin olvidar que puedo superar el presente

Ayúdame, Señor
A confiar en tu mano providente
A no tener miedo al mañana que me aguarda
Contigo, Señor, me basta.
Amén.