22 de enero de 2017 - III Domingo del Tiempo Ordinario

III Domingo del Tiempo Ordinario
22 de enero de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos una muy cordial bienvenida a la Eucaristía. El Domingo III del Tiempo Ordinario nos trae la proclamación de Jesús como la gran luz que iluminó una tierra de paganos, tal como nos anuncia el profeta Isaías. Es la profecía sobre el Mesías. Jesús, asimismo, se instala en Cafarnaún e inicia su predicación anunciando la llegada inmediata del Reino de Dios. Además elige a los primeros discípulos. Iniciemos, pues, nuestra eucaristía con gran gozo y esperanza.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La profecía de Isaías que escucharemos como primera lectura incluye el oráculo en el que se decía –y el pueblo de Israel estaba convencido— como y donde se iniciaría la andadura del Mesías, que iba a ser luz que ilumina el mundo. El pasaje, además, tiene resonancias navideñas, del tiempo de la Epifanía.

SEGUNDA LECTURA: En la segunda lectura Pablo de Tarso pone el dedo en la llaga sobre las divisiones de los fieles que seguimos viviendo y sufriendo. Son los personalismos de los fieles de Corinto los que explica San Pablo en su carta, pero que son perfectamente aplicables a nuestros tiempos. Y todos entendemos perfectamente a lo que se refiere el Apóstol, porque somos culpables –aquí y ahora--de mantener preferencias sin razón y “capillitas” que impiden la paz y la concordia en el seno de la Iglesia.

EVANGELIO: San Mateo, en el evangelio, alude al cumplimiento de la profecía de Isaías, que hemos oído como primera lectura, cuando Jesús se instala en Cafarnaún y comienza su predicación en Galilea. Y es también para nosotros el inicio regular de la lectura del texto de Mateo que seguirá durante todo este año litúrgico, dentro del ciclo A.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Isaías: 8, 23-9, 3

En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián.

Palabra de Dios

SALMO 26

R./ 
EL SEÑOR ES MI LUZ Y MI SALVACIÓN.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién podrá hacerme temblar? R/.

Lo único que pido, lo único que busco,
es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor
y estar continuamente en su presencia. R/.

La bondad del Señor
espero ver en esta misma vida.
Ármate de valor y fortaleza
y en el Señor confía. R./

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 10-13. 17

Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar.
Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: "Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo". ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo?
Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Jesús predicaba la buena nueva del Reino
y curaba a la gente de toda enfermedad.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: "Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos".
Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme y los haré pescadores de hombres". Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.
Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Cristo sale hoy, a llamar a sus discípulos, estemos atentos a la voz de Dios para que sepamos discernir su voluntad en nuestro caminar, digamos:
SEÑOR, ILUMINA NUESTRA VIDA
  • Por la Iglesia, para todos anunciemos sin descanso y con pasión la buena noticia de la Salvación. OREMOS
  • Por todos los pueblos del mundo, para que, en cada uno de ellos, suscite el Señor seguidores y predicadores de su Palabra. OREMOS
  • Por los enfermos, especialmente los de larga duración, para que el Señor les asista a ellos y sus familiares y puedan vivir con paz y alegría esta situación. OREMOS
  • Por los niños y jóvenes para que desde su realidad sean verdaderos catequistas y misioneros para los demás, y el Señor premie su aportación al Reino. OREMOS
  • Por las familias cristianas, para que sean sementeras de nuevas vocaciones e inunden con la alegría del Evangelio a todo su entorno. OREMOS
  • Por todos los que atendimos un día la llamada de Cristo, para que hoy renovemos nuestro compromiso y sigamos echando las redes en favor de la Iglesia. OREMOS
Celebrante: Padre, con corazón ardiente te elevamos nuestra súplica, atiéndela con prontitud para que seamos constantes en la fe, la esperanza y el amor. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


HAS VENIDO POR MÍ, SEÑOR
Has venido por mí, Señor
Para que, mis dolores, siguiéndote
se sientan aliviados por tu presencia
Para que, mis pecados, llorando ante Ti
sean perdonados por tu mano misericordiosa
¡Has venido, por mí, Señor!
¡Gracias Señor!
Amén.