29 de enero de 2017 - IV Domingo del Tiempo Ordinario

IV Domingo del Tiempo Ordinario
29 de enero de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y hermanas, a su casa, a la casa de todos, que es la Iglesia, aquí, a nuestra parroquia de Jesús Nazareno. Hoy Jesús nos va a mostrar su programa: las Bienaventuranzas del Reino de Dios. Constituyen una auténtica revolución de paz y de amor para los hombres y mujeres de hoy y de todos los tiempos. Revolución muy superior a la de cualquier intento humano de buscar paz duradera y amor de verdad. Y fueron palabras revolucionarias cuando las dijo, por vez primera, Jesús de Nazaret allá, en lo alto del Monte. Lo son para nosotros, hoy; aunque apenas terminemos de entenderlas, porque, este mundo en el que vivimos, está muy alejado de ellas y del mismo Jesús de Nazaret. Preparémonos para escuchar y aprender. Y no dejemos que Jesús pase de largo sin aprovechar la ocasión que nos enseñe un auténtico secreto de felicidad permanente…

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: El profeta Sofonías nos pide en la primera lectura que busquemos la justicia y la moderación. Es todo un programa de vida que siglos después enseñará a sus discípulos Cristo, el Señor. Y que ocupa la parte fundamental de nuestra celebración.

SEGUNDA LECTURA: Pablo hace una buena fotografía de la asamblea cristiana, de ayer, hoy y siempre. Y lo hace en la segunda lectura, sacada de la primera carta a los Corintios. Es verdad que si nosotros miramos a nuestra derecha e izquierda no vemos personajes prominentes ni sabios, ni ricos. Contemplamos gente sencilla y esperanzada que espera aprender a vivir, domingo a domingo, con la doctrina de Jesús de Nazaret.

EVANGELIO: El Evangelio de san Mateo nos narra el principio del Sermón del Monte con la enumeración, por parte de Jesús, de las bienaventuranzas. Es el gran programa de nuestro Salvador. Nos marca una realidad paradójica, difícil, pero que es camino de la verdadera felicidad, aquí en la tierra y allá en el cielo. Estemos muy atentos para comprender e impregnarnos del mensaje fundamental de Jesús de Nazaret. Nos transmite una fórmula infalible para ser felices, ya en esta vida terrena.

LECTURAS

Del libro del profeta Sofonías: 2, 3; 3,12-13

Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.
"Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, un puñado de gente pobre y humilde. Este resto de Israel confiará en el nombre del Señor. No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará en su boca una lengua embustera. Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los moleste".
Palabra de Dios

SALMO 145

R./  DICHOSOS LOS POBRES DE ESPÍRITU,
PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.


El Señor siempre es fiel a su palabra,
y es quien hace justicia al oprimido;
él proporciona pan a los hambrientos
y libera al cautivo. R/.

Abre el Señor los ojos de los ciegos
y alivia al agobiado.
Ama el Señor al hombre justo
y toma al forastero a su cuidado. R/.

A la viuda y al huérfano sustenta
y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente,
reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. R./


  De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 26-31

Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.
En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Alégrense y salten de contento,
porque su premio será grande en los cielos.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles y les dijo:
"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos".
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy Cristo ensalza a los humildes, a los pobres, a los perseguidos. Hoy nos miramos en el espejo y nos damos cuenta todo lo que nos falta, o nos sobra, para ser los preferidos de Cristo. Por eso le pedimos al Padre:
DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN SENCILLO.
  • Por la Iglesia y sus dirigentes, para que busquen el bien de Cristo con su predicación y no la gloria pasajera del mundo. OREMOS
  • Por todos los pueblos del mundo, especialmente los más necesitados, para que desde un corazón sencillo encuentren la alegría en medio de las dificultades. OREMOS
  • Por los enfermos, los pobres, los marginados, para que sientan la preferencia de Cristo por ellos y puedan paliar pronto sus vicisitudes. OREMOS
  • Por todos aquellos que escuchan la palabra de Dios, para que entiendan que solo un corazón sencillo puede llevar a cabo lo que ésta les propone. OREMOS
  • Por los matrimonios cristianos para que sean las Bienaventuranzas el espejo donde se mire cada uno de ellos y así aportar todo el Amor de Cristo a su matrimonio y a su alrededor. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que entendamos el verdadero sentido de las Bienaventuranzas y llevemos a cabo lo que en ellas se proclama. OREMOS
Celebrante: Padre, atiende estas plegarias que tu pueblo te presenta por mediación de Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡HAZME BIENAVENTURADO, SEÑOR!
Sencillo y humilde
para, desde la simplicidad y la fidelidad,
encontrarte y hacerte de mi vida mi confidente;
y, en la tribulación, fuerte y combativo
para que nunca la cruz
sea más grande que mis fuerzas
para soportarla y hacerle frente

Amén.