13 Noviembre 2016 - Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
13 Noviembre 2016




MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos nuestra más cordial y fraterna bienvenida a la celebración de la Eucaristía de este Domingo 33 del Tiempo Ordinario, el penúltimo del año litúrgico. Jesús de Nazaret nos habla hoy de tiempos difíciles. Y nosotros sabemos que tampoco nuestros tiempos son fáciles. Las guerras, la violencia y las tragedias naturales siempre están presentes. Pero, a pesar de todo, tenemos la completa fe de que Él estará junto a nosotros hasta el final, hasta la consumación de los tiempos. Y esa es nuestra esperanza. Hoy es también la jornada del Jubileo de la Misericordia, la celebración conclusiva del Jubileo en las iglesias particulares. Iniciemos, pues, la Asamblea con felicidad y gozo con la mirada puesta en el Adviento, ya muy próximo, tiempo alegre que nos ayudará a llegar a la Navidad.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: El profeta Malaquías nos describe lo que será el Día del Señor, un momento difícil y terrible que los judíos esperaban como final de todo y como principio de muchas cosas. Hoy la lectura del breve texto del Libro de Malaquías –que es nuestra primera lectura—guardia especial concordancia con el evangelio de Lucas que escucharemos después.

SEGUNDA LECTURA: La capacidad de fabulación del ser humano en torno al final del mundo ha existido siempre. Pablo de Tarso en la segunda lectura de hoy, que, como en domingos anteriores, sigue aconsejando a los fieles de Tesalónica, ya advierte a aquellos que allí pasan el tiempo sin trabajar , más ocupados en especular sobre un final que no llega y sin trabajar . Y Pablo es directo y práctico: “el que no trabaje que no coma”, dice. ¿Tendremos que decir nosotros lo mismo ante tanto esotérico que anda suelto por ahí sin trabajar en nada útil?

EVANGELIO: Jesús acaba de entrar triunfal en Jerusalén y los discípulos se siente maravillados por la belleza del Templo de Jerusalén. En esos momentos, el Maestro profetiza sobre la destrucción total y definitiva de Jerusalén que se iba a producir menos de cuarenta años después de que Jesús expresara su mensaje. Tienen, no obstante, las palabras del Maestro un camino de reflexión hacia lo nuevo, hacia lo que nace tras los tiempos difíciles. Nosotros, hoy, oteamos el Adviento que no es otra cosa que la espera confiada en la llegada del Niño Dios.

LECTURAS

Del libro del profeta Malaquías: 3, 19-20

"Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos".
Palabra de Dios

SALMO 97

R./  TODA LA TIERRA HA VISTO AL SALVADOR.

Cantemos al Señor
al son del arpa,
aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro Rey. R/.

Alégrese el mar y el mundo submarino,
el orbe y todos los que en él habitan.
Que los ríos estallen en aplausos y
las montañas salten de alegría. R/.

Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones. R./

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 3, 7-12

Hermanos: Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: "El que no quiera trabajar, que no coma". Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Estén atentos y levanten la cabeza,
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.

R/. Aleluya.

† Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 5-19

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: "Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido".
Entonces le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?". Él les respondió: "Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: 'Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado'. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin". Luego les dijo: "Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles. Pero antes de todo esto los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida".
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: La clave está en la perseverancia, pero para ello necesitamos la ayuda del Señor, que anime constantemente nuestro caminar, por eso le pedimos:
SEÑOR, AYÚDANOS A PERSEVERAR.
  • Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que el Señor les sostenga y no se cansen nunca de predicar la Buena Noticia. OREMOS
  • Por la celebración conclusiva del Jubileo de la Misericordia en las Iglesias particulares OREMOS
  • Por todos los pueblos de la tierra para que busquen entre ellos la paz y la concordia para llegar a un mundo más justo y próspero. OREMOS
  • Por todos los que viven lejos de sus países de origen, para que encuentren una mano amiga y puedan abrirse camino en una tierra extraña. OREMOS
  • Por los que sufren en su cuerpo o su espíritu para que el amor misericordioso del Padre les ayude en estos momentos de dolor. OREMOS
  • Por los matrimonios cristianos, especialmente los que están en crisis, para que el Señor les fortalezca en el amor y puedan proseguir unidos hasta llegar a la casa del Padre. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que, no nos cansemos en nuestra labor diaria de extensión del Reino. OREMOS
Celebrante: Padre, escucha a tu pueblo y atiende con generosidad todo aquello que te suplica. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡HASTA QUE VUELVAS, SEÑOR!
Haz que seamos decididos y vigilantes
Aventureros y heraldos de tus valores
Auténticos y comprometidos con tu causa.

¡HASTA QUE VUELVAS, SEÑOR!
Hasta el final de todo, Señor
En este Año de la Misericordia,
contigo, Señor
por Ti, Señor
para Ti, Señor
Amén.