27 noviembre 2016 - Domingo 1 de Adviento

Domingo 1 de Adviento
27 noviembre 2016



BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

MONICIÓN: Hermanos ¡Llama el Señor! ¡Nos llama, el Señor, en medio del desierto! A recuperar la alegría de la fe. Viene a nuestro encuentro, en cada circunstancia, para llenarnos de valor y de entereza, de audacia y de esperanza. ¿Seremos capaces de levantar las antenas de nuestra existencia para dejarnos guiar y llevar por El? ¡Vino, viene y vendrá el Señor! Para infundirnos ánimo y sacarnos de tantas fosas en las que nos hemos metido. ¡Necesitamos salvación! ¡Necesitamos a Jesucristo! ¡Bienvenido sea el adviento, tiempo de esperanza y días que nos adentran en los caminos de Dios! Vamos a bendecir la Corona de Adviento. Su color verde nos habla de la esperanza, de la vida que hemos de tener todos los creyentes que anhelamos la llegada del Salvador. Las lámparas, que en cada domingo iremos encendiendo, simbolizan la luz de Cristo que viene a nuestro encuentro y que se imponen sobre la oscuridad del mundo.

BENDICIÓN de la corona
La tierra, Señor, se alegra estos días y tu Iglesia desborda de gozo
ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa,
para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia,
del dolor, apatía y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona
con ramos y la ha adornado con cirios.
Ahora, pues, que comenzamos el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona con nuevas luces,
nos ilumines a nosotros con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo,
iluminará todas las oscuridades.
--Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.

(Se acerca una persona y enciende el primer cirio)

MONICIÓN DE ENTRADA 

Sean todos cordialmente bienvenidos a esta Eucaristía. Les recibimos con la máxima alegría pues vamos a iniciar un tiempo de alegría, paz y amor. Con el acto de encender esta primera vela de esta corona iniciamos el Tiempo de Adviento y con ello el nuevo año Litúrgico, dentro del Ciclo A. ¡Qué la luz de Cristo nos ilumine a todos! Y en esta época en el que todos instalamos alarmas para defender nuestras propiedades, la Palabra de Dios nos dice: “vigilen, no duerman, esten en vela”. Y es que mientras custodiamos las cosas materiales, descuidamos las riquezas verdaderas de nuestra vida y en lugar de liberarnos nos sentimos esclavizados. El Adviento es tiempo, además, de conversión, de mejora, de crecer lo más posible en las cosas del Espíritu. Iniciemos, pues, nuestra Eucaristía con júbilo y esperanza.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Nuestra primera lectura de hoy es del capítulo segundo del Libro del Profeta Isaías y marca el tiempo mesiánico. Ese día en que todos los pueblos caminarán hacía quien va a venir. Y el Señor –dice Isaías—reunirá a todos en la paz eterna del Reino de Dios.

SEGUNDA LECTURA: De la Carta del Apóstol San Pablo a los romanos sale nuestra segunda lectura de hoy. Y es una invitación a la conversión activa, a salir del mundo viejo y caminar hacia lo nuevo. Pablo, además, anuncia algo muy importante: que nuestra salvación está cerca.

EVANGELIO: Jesús nos pide que estemos vigilantes ante su llegada. Eso nos dice el Evangelio de Mateo que se va a proclamar inmediatamente. San Mateo es el autor evangélico que llena este ciclo A que comenzamos, igual que Lucas lo fue del C, que concluíamos el domingo pasado. Y como Mateo nos dice pues hay que estar en vela para no desaprovechar este tiempo de Adviento y nuestra más profunda conversión. Eso es lo que Jesús quiere. Sería una pena, pues, que no supiéramos ver la oportunidad que se nos presenta.

LECTURAS

Del libro del profeta Isaías: 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén: En días futuros, el monte de la casa del Señor será elevado en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas, y hacia él confluirán todas las naciones.
Acudirán pueblos numerosos, que dirán: "Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor".
Él será el árbitro de las naciones y el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados y de las lanzas, podaderas; ya no alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra. ¡Casa de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor.
Palabra de Dios

SALMO 121

R./  VAYAMOS CON ALEGRÍA AL ENCUENTRO DEL SEÑOR.

¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
"Vayamos a la casa del Señor"!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas. R/.

A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.
En ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Digan de todo corazón:
"Jerusalén, que haya paz entre aquellos que te aman,
que haya paz dentro de tus murallas
y que reine la paz en cada casa". R./

Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: "La paz esté contigo".
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes. R./

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 13,11-14

Hermanos: Tomen en cuenta el momento en que vivimos. Ya es hora de que se despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y revistámonos con las armas de la luz.
Comportémonos honestamente, como se hace en pleno día. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujurias ni desenfrenos, nada de pleitos ni envidias. Revístanse más bien, de nuestro Señor Jesucristo y que el cuidado de su cuerpo no dé ocasión a los malos deseos.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.

R/. Aleluya.

† Del santo Evangelio según san Mateo: 24, 37-44

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.
Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre".
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Como dice San Pablo es hora de espabilarse y dejar aquellas actividades que nos alejan de Dios. Pidámosle al Dios que viene:
AYUDÁNOS A PREPARAR TU VENIDA.
  • Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes, para que con sus palabras, gestos, estímulos y ejemplos nos hagan despertar a la vida que Cristo viene a traernos. OREMOS
  • Por el fin de las guerras y las hostilidades, por el cambio en los corazones, para que todos aceptemos Dios con juez supremo, y juntos construyamos la paz. OREMOS
  • Por los niños, para que puedan celebrar una Navidad llena de amor, fiel reflejo del Amor que Cristo nos trae. OREMOS
  • Por los que sufren, los que viven solos, los que tienen necesidad, para que encuentren a su alrededor la comprensión necesaria para seguir adelante. OREMOS
  • Por los que en otros años celebraron el Adviento con nosotros y ya no están aquí, para que estén junto al Padre disfrutando de su Reino. OREMOS
  • Por todos los presentes en esta Eucaristía y que desde hoy preparamos tu venida, para que este tiempo de espera sirva de reflexión y cambio en nuestra rutina. OREMOS
  • Celebrante: Padre, en este comienzo de Adviento te pedimos que acojas estas súplicas y nos ayudes a preparar la venida de tu Hijo. Por Jesucristo nuestro Señor.
    Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR
Prepara mi vida personal: que sea la tierra donde crezcas
Trabaja mi corazón: que sea la cuna donde nazcas
Ilumina mis caminos: para que pueda ir por ellos y encontrarte
Dame fuerza: para que pueda ofrecer al mundo lo que tú me das

Quiero estar, en vela, Señor
Entre otras cosas porque, tu Nacimiento,
será la mejor noticia de la Noche Santa
que se hará madrugada de amor inmenso en Belén.
¡VEN, SEÑOR!
Amén.

20 de noviembre de 2016 - Domingo XXXIV (34) del Tiempo Ordinario

Domingo XXXIV (34) del Tiempo Ordinario
20 de noviembre de 2016


Jesucristo Rey del Universo



MONICIÓN DE ENTRADA

Sean todos bienvenidos, queridos hermanos y hermanas, a la celebración de este último Domingo del Tiempo Ordinario. El próximo domingo iniciamos el Adviento y con ello un nuevo ciclo y año litúrgico, el A. Hoy vamos a celebrar la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que también se conoce como el Día de Cristo Rey. Jesús nos quiere contar que la única manera de ser un auténtico Rey es poniéndose al servicio de los demás. Una verdadera novedad en el mundo en que vivimos, en el que se gobierna ignorando, abusando, sometiendo o pisando a los que deberían ser servidos. Pero ello fue, también, novedad absoluta y también totalmente incomprendida en los tiempos que Jesús. Y eso le llevó a la muerte en la cruz, que Él convirtió en trono de amor y de misericordia. Hemos de dedicar esta jornada a pensar en el Reino de Dios. Nuestro Maestro, Jesús de Nazaret, nos recuerda que cada uno de nosotros podemos convertirnos en verdaderos ciudadanos de su Reino, si nos ponemos al servicio del prójimo, sobre todo de aquellos más débiles y pobres…

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Cristo es el Ungido. Es lo que significa Cristo. Los judíos, tal como nos cuenta nuestra primera lectura de hoy –del Libro Segundo de Samuel-, ungían a sus Reyes en nombre del Señor. David es ungido como rey de Israel ante todo el pueblo y es un antecedente de la realeza de Jesús, el Cristo.

SEGUNDA LECTURA: Las palabras que vanos a escuchar, como segunda lectura, de la Carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses, las hemos oído muchas veces, forman parte de un Himno muy bello y muy habitual en la liturgia eucarística y en la de las horas. Nos llevan al Reino del Hijo querido de Dios.

EVANGELIO: El fragmento del evangelio de Lucas en que se narra la crucifixión del Señor está lleno de símbolos de realeza. Es como si nos quisiera decir que la Cruz es el auténtico trono de Cristo Rey. El rótulo que puso Pilato habla del Rey de los judíos. Y el buen ladrón invoca la misericordia de Jesús para llegar ese mismo día al Reino. Escuchemos con el alma y el corazón en la mano esta lectura que nos muestra la auténtica realeza de Jesús de Nazaret.

LECTURAS

Del segundo libro de Samuel: 5,1-3

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David, de la tribu de Judá, y le dijeron: "Somos de tu misma sangre. Ya desde antes, aunque Saúl reinaba sobre nosotros, tú eras el que conducía a Israel, pues ya el Señor te había dicho: 'Tú serás el pastor de Israel, mi pueblo; tú serás su guía' ".
Así pues, los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver a David, rey de Judá. David hizo con ellos un pacto en presencia del Señor y ellos lo ungieron como rey de todas las tribus de Israel.
Palabra de Dios

SALMO 121

R./  VAYAMOS CON ALEGRÍA AL ENCUENTRO DEL SEÑOR.

¡Qué alegría sentí cuando me dijeron:
"Vayamos a la casa del Señor"!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas. R/.

A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor. R/.

Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: "La paz sea contigo".
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes. R./

De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 1, 12-20

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre, el cual nos ha hecho capaces de participar en la herencia de su pueblo santo, en el reino de la luz.
Él nos ha liberado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al Reino de su Hijo amado, por cuya sangre recibimos la redención, esto es, el perdón de los pecados.
Cristo es la imagen de Dios invisible, el primogénito de toda la creación, porque en él tienen su fundamento todas las cosas creadas, del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, sin excluir a los tronos y dominaciones, a los principados y potestades. Todo fue creado por medio de él y para él.
Él existe antes que todas las cosas, y todas tienen su consistencia en él. Él es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que sea el primero en todo.
Porque Dios quiso que en Cristo habitara toda plenitud y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas, del cielo y de la tierra, y darles la paz por medio de su sangre, derramada en la cruz.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!

R/. Aleluya.

† Del santo Evangelio según san Lucas: 23, 35-43

Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve así mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido".
También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: La victoria de Cristo sobre la muerte tras su Resurrección, lo hace digno de todo principado, poder y majestad como nos dice San Pablo. Por mediación de ese Rey nos dirigimos al Padre diciendo:
SEÑOR, ATIENDE NUESTRA PLEGARIA
  • Por el Papa Francisco, para que el Señor le siga colmando de gracia y sabiduría para guiar la Iglesia en estos momentos tan importantes de la historia. OREMOS
  • Por todos los reyes y dirigentes de la tierra, para que aprendan de Cristo Rey que da la vida por todos y así sepan hacer de su labor una donación permanente de su persona hacia los demás. OREMOS
  • Por todos los que viven en soledad para que encuentren personas que los ayuden a y acompañen con el fin de caminar en unión con la Iglesia hacia la casa del Padre. OREMOS
  • Por los enfermos, para que sabiendo que Cristo vino a la tierra para sanar los corazones y curar a los aquejados por el mal, sientan el consuelo que nos viene de Él. OREMOS
  • Por las familias cristianas para que aprendan de Cristo a ser servidores unos de otros, para instaurar su Reino en el seno familiar. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que, no cejemos en el esfuerzo de extender el Reino de Dios hasta los confines de la tierra. OREMOS
Celebrante: Padre, en la solemnidad de Cristo Rey del Universo, te pedimos que por su mediación obtenga para tu pueblo lo que con confianza te suplica.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR
Anunciando tu misericordia y tu lealtad
Tu presencia y tu comunión con el Padre
Tu fidelidad y tu reinado de vida y verdad

REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR
Y, con tu Espíritu, me empujarás
por el sendero de la verdad y lejos de la mentira
Apartándome de aquellos que, dicen ser de los tuyos,
pero se comportan como si nunca te hubieran conocido
Dando gracias por tu nombre y proclamando
que, Tú Señor, eres Rey, siempre Rey, sólo Rey

Amén.

13 Noviembre 2016 - Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
13 Noviembre 2016




MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos nuestra más cordial y fraterna bienvenida a la celebración de la Eucaristía de este Domingo 33 del Tiempo Ordinario, el penúltimo del año litúrgico. Jesús de Nazaret nos habla hoy de tiempos difíciles. Y nosotros sabemos que tampoco nuestros tiempos son fáciles. Las guerras, la violencia y las tragedias naturales siempre están presentes. Pero, a pesar de todo, tenemos la completa fe de que Él estará junto a nosotros hasta el final, hasta la consumación de los tiempos. Y esa es nuestra esperanza. Hoy es también la jornada del Jubileo de la Misericordia, la celebración conclusiva del Jubileo en las iglesias particulares. Iniciemos, pues, la Asamblea con felicidad y gozo con la mirada puesta en el Adviento, ya muy próximo, tiempo alegre que nos ayudará a llegar a la Navidad.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: El profeta Malaquías nos describe lo que será el Día del Señor, un momento difícil y terrible que los judíos esperaban como final de todo y como principio de muchas cosas. Hoy la lectura del breve texto del Libro de Malaquías –que es nuestra primera lectura—guardia especial concordancia con el evangelio de Lucas que escucharemos después.

SEGUNDA LECTURA: La capacidad de fabulación del ser humano en torno al final del mundo ha existido siempre. Pablo de Tarso en la segunda lectura de hoy, que, como en domingos anteriores, sigue aconsejando a los fieles de Tesalónica, ya advierte a aquellos que allí pasan el tiempo sin trabajar , más ocupados en especular sobre un final que no llega y sin trabajar . Y Pablo es directo y práctico: “el que no trabaje que no coma”, dice. ¿Tendremos que decir nosotros lo mismo ante tanto esotérico que anda suelto por ahí sin trabajar en nada útil?

EVANGELIO: Jesús acaba de entrar triunfal en Jerusalén y los discípulos se siente maravillados por la belleza del Templo de Jerusalén. En esos momentos, el Maestro profetiza sobre la destrucción total y definitiva de Jerusalén que se iba a producir menos de cuarenta años después de que Jesús expresara su mensaje. Tienen, no obstante, las palabras del Maestro un camino de reflexión hacia lo nuevo, hacia lo que nace tras los tiempos difíciles. Nosotros, hoy, oteamos el Adviento que no es otra cosa que la espera confiada en la llegada del Niño Dios.

LECTURAS

Del libro del profeta Malaquías: 3, 19-20

"Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos".
Palabra de Dios

SALMO 97

R./  TODA LA TIERRA HA VISTO AL SALVADOR.

Cantemos al Señor
al son del arpa,
aclamemos al son de los clarines
al Señor, nuestro Rey. R/.

Alégrese el mar y el mundo submarino,
el orbe y todos los que en él habitan.
Que los ríos estallen en aplausos y
las montañas salten de alegría. R/.

Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones. R./

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 3, 7-12

Hermanos: Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: "El que no quiera trabajar, que no coma". Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Estén atentos y levanten la cabeza,
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor.

R/. Aleluya.

† Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 5-19

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: "Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido".
Entonces le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?". Él les respondió: "Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: 'Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado'. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin". Luego les dijo: "Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles. Pero antes de todo esto los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida".
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: La clave está en la perseverancia, pero para ello necesitamos la ayuda del Señor, que anime constantemente nuestro caminar, por eso le pedimos:
SEÑOR, AYÚDANOS A PERSEVERAR.
  • Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que el Señor les sostenga y no se cansen nunca de predicar la Buena Noticia. OREMOS
  • Por la celebración conclusiva del Jubileo de la Misericordia en las Iglesias particulares OREMOS
  • Por todos los pueblos de la tierra para que busquen entre ellos la paz y la concordia para llegar a un mundo más justo y próspero. OREMOS
  • Por todos los que viven lejos de sus países de origen, para que encuentren una mano amiga y puedan abrirse camino en una tierra extraña. OREMOS
  • Por los que sufren en su cuerpo o su espíritu para que el amor misericordioso del Padre les ayude en estos momentos de dolor. OREMOS
  • Por los matrimonios cristianos, especialmente los que están en crisis, para que el Señor les fortalezca en el amor y puedan proseguir unidos hasta llegar a la casa del Padre. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que, no nos cansemos en nuestra labor diaria de extensión del Reino. OREMOS
Celebrante: Padre, escucha a tu pueblo y atiende con generosidad todo aquello que te suplica. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡HASTA QUE VUELVAS, SEÑOR!
Haz que seamos decididos y vigilantes
Aventureros y heraldos de tus valores
Auténticos y comprometidos con tu causa.

¡HASTA QUE VUELVAS, SEÑOR!
Hasta el final de todo, Señor
En este Año de la Misericordia,
contigo, Señor
por Ti, Señor
para Ti, Señor
Amén.

6 Noviembre 2016 - XXXII Domingo Ordinario

XXXII Domingo Ordinario
6 Noviembre 2016

La esperanza en la vida plena

MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban, hermanos y hermanas, nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía del domingo 32 del Tiempo Ordinario. Jesús nos va a hablar de vida eterna y de la Resurrección de todos, siendo Él el primero. Es, pues, un mensaje que contiene esperanza, amor y gozo. Pero en el origen de la respuesta del Maestro estaba una pregunta mal intencionada del grupo de los saduceos, que no creían ni en la resurrección, ni en casi nada. La pregunta es, a su vez, lo que motivó la famosa frase de “la trampa saducea” que tanto se utiliza como trampa malintencionada. Pero Jesús aprovechó para mostrar un camino de eternidad: “seremos como ángeles”. Y con la alegría y esperanza que nos da esa promesa de Nuestro Señor Jesús iniciamos jubilosamente nuestra celebración con el canto de entrada...

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura pertenece al capítulo 7 del Libro de los Macabeos y narra el martirio que siete hermanos sufrieron por confesar y no negar al único Dios verdadero. Los judíos creían en una resurrección que solamente alcanzaba a los justos y a los mártires. Pero Jesús nos dice que todos resucitaremos y que seremos como ángeles…

SEGUNDA LECTURA: La segunda lectura procede la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, que ya hemos leído la semana pasada y que seguiremos leyendo hasta el Adviento. Pablo sugiere que no debe haber temor ante los Tiempos Últimos porque tenemos la fuerza de Dios que nos lleva a obrar y hablar bien. Es Dios quien nos inspira.

EVANGELIO: El Evangelio de Lucas que se proclama hoy contiene una figura llamada “la trampa saducea” y que es frecuente en el lenguaje político o jurídico. Cuando los saduceos –que no creían en la resurrección—se acercan a Jesús quieren proponerle un tema sin más solución que la de ellos. Pero Jesús les enseña algo en lo que nunca habían pensado: que cuando resucitemos seremos como ángeles y que las necesidades de esta vida mortal no aparecerán en esa Vida Futura. Para nosotros, Jesús de Nazaret nos hace una promesa de eternidad que, creyendo en ella, ha de cambiar nuestra existencia terrena.

LECTURAS

Lectura del segundo libro de los Macabeos: 7, 1-2. 9-14

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epífanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo: “¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres”. El rey se enfureció y lo mandó matar. Cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey: “Asesino, tú nos arrancas la vida presente, pero el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes”. Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó la lengua como se lo exigieron, extendió las manos con firmeza y declaró confiadamente: “De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de él espero recobrarlos”. El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquel muchacho despreciaba los tormentos.
Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para expirar, dijo: “Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida”.
Palabra de Dios

SALMO 16

R./  AL DESPERTAR ME SACIARÉ DE TU SEMBLANTE, SEÑOR.

Al despertar, Señor, contemplaré tu rostro.
Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende;
presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten. R/.

Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes, no tembló mi pisada.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras. R/.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos,
bajo la sombra de tus alas escóndeme,
pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro
y al despertarme, espero saciarme de tu vista. R./

Lectura de la segunda carta de san Pablo a los tesalonicenses: 2, 16-3, 5

Hermanos: Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.
Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se propague con rapidez y sea recibida con honor, como aconteció entre ustedes. Oren también para que Dios nos libre de los hombres perversos y malvados que nos acosan, porque no todos aceptan la fe.
Pero el Señor, que es fiel, les dará fuerza a ustedes y los librará del maligno. Tengo confianza en el Señor de que ya hacen ustedes y continuarán haciendo cuanto les he mandado. Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente la venida de Cristo.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Jesucristo es el primogénito de entre los muertos;
a Él sea dada la gloria y el poder por siempre.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 20, 27-38

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”
Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues Él los habrá resucitado.
Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para El todos viven”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: La luz de la fe nos llega desde la Resurrección, pero a veces el cansancio del camino nos impide levantar los ojos para verlo, Hoy pedimos al Señor que nos aumente la fe diciendo:
SEÑOR, ILUMINA NUESTRA FE.
  • Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que el Señor sostenga sus vidas, aliente su trabajo en el Reino y acompañe sus decisiones. OREMOS
  • Por todos los regidores de la Tierra, para que busquen la paz, la estabilidad y la colaboración para alcanzar el desarrollo de sus pueblos. OREMOS
  • Por todos aquellos que tienen dudas de fe, que flaquean en su seguimiento al Señor, para que descubran en Cristo la razón de su caminar. OREMOS
  • Por los enfermos y sus familiares para que el Señor los aliente en estos momentos de sufrimiento y sepan con su ayuda aguardar pacientemente su recuperación. OREMOS
  • Por las familias cristianas que sean luz para el mundo, viviendo en la constante presencia del Señor. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que, alimentados con el pan de la eternidad, vivamos fieles a la promesa de Cristo, trabajando en su Reino. OREMOS
Celebrante: Padre, acrecienta la fe de tus hijos y concédenos aquello que confiados te pedimos. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


QUE NO ME IMPORTE, SEÑOR
La burla de los que no se molestan en buscarte
La sonrisa de los que, sintiéndose poderosos,
serán nada y polilla después de su grandeza

QUE NO ME IMPORTE, SEÑOR
Las falsas promesas que el mundo me ofrece
frente a las tuyas que han de ser eternas

Amén.