9 Octubre 2016 - XXVIII - Domingo Ordinario C

XXVIII DOMINGO ORDINARIO
9 Octubre 2016

La gratitud de los antiguos leprosos


MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban, hermanos y hermanos nuestra más cordial bienvenida a esta eucaristía del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario. Hoy el Señor Jesús, con el relato de los diez leprosos, nos va a enseñar que debemos ser agradecidos. No es de cristianos –aunque ahora sea muy frecuente— la dureza de corazón, el egoísmo, la soberbia. Y si alguno de nosotros ve que, en el interior de su corazón, anidan esos sentimientos duros, pues apresurémonos para pedir a Dios Nuestro Señor que nos sane… Vivimos en un mundo cada vez más enfermo de insolidaridad, de egoísmo, de soledad y aislamiento. Por eso, hoy más que nunca deberíamos pedir a Jesús que nos cure de todo lo que nos aparta de los hermanos.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura de hoy corresponde al Libro de Segundo de los Reyes, al capítulo quinto, y corresponde al bello episodio en que el profeta Eliseo convierte y cura de la lepra al magnate sirio Naamán. Ese hecho guarda relación director con el Evangelio de Lucas que se proclama hoy.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo escribe la Segunda Carta a Timoteo —que es nuestra segunda lectura de hoy— ya en prisión. Es la última carta escrita por el apóstol. Poco después llegaría su martirio. Y aunque se siente profundamente solo todavía intentar enseñar a su discípulo que la perseverancia —sin importar los duros trabajos y el sufrimiento— nos llevará a reinar con Cristo. Ese es su mensaje.

EVANGELIO: El episodio de los diez leprosos, del capítulo 17 del Evangelio de San Lucas, nos indica claramente la dureza de corazón de los judíos de tiempo de Jesús. Solo uno de los curados de la lepra —terrible enfermedad— vuelve a dar gracias al Señor. El resto han preferido presentarse solamente a los sacerdotes y obtener su certificado de pureza. Ya podían vivir en la comunidad. Pero olvidan agradecer el favor recibido. ¡Que no seamos nosotros así!

LECTURAS

Lectura del segundo libro de los Reyes: 5, 14-17

En aquellos días, Naamán, el general del ejército de Siria, que estaba leproso, se bañó siete veces en el Jordán, como le había dicho Eliseo, el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño.
Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó diciendo: “Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel. Te pido que aceptes estos regalos de parte de tu siervo”. Pero Eliseo contestó: “Juro por el Señor, en cuya presencia estoy, que no aceptaré nada”. Y por más que Naamán insistía, Eliseo no aceptó nada.
Entonces Naamán le dijo: “Ya que te niegas, concédeme al menos que me den unos sacos con tierra de este lugar, los que puedan llevar un par de mulas. La usaré para construir un altar al Señor, tu Dios, pues a ningún otro dios volveré a ofrecer más sacrificios”.
Palabra de Dios

SALMO 97

R./  EL SEÑOR NOS HA MOSTRADO SU AMOR Y SU LEALTAD.

Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria. R/.

El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios su amor
y su lealtad hacia Israel. R/.

La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor. R./

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 2, 8-13

Querido hermano: Recuerda siempre que Jesucristo, descendiente de David, resucitó de entre los muertos, conforme al Evangelio que yo predico. Por este Evangelio sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo sobrellevo todo por amor a los elegidos, para que ellos también alcancen en Cristo Jesús la salvación, y con ella, la gloria eterna.
Es verdad lo que decimos: “Si morimos con Él, viviremos con Él; si nos mantenemos firmes, reinaremos con Él; si lo negamos, Él también nos negará; si le somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede contradecirse a sí mismo”.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús,
pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”.
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra. Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ése era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Padre, nos proponemos hoy “tenerte como luz” para desechar miedos y tinieblas que acobardan el corazón por eso nuestra plegaria es:
SEÑOR ILUMINA NUESTRA VIDA.
  • Ilumina a tu Iglesia: al Papa, Y por los frutos de su viaje al Georgia y Azerbaiyán; a los obispos, sacerdotes y todos los que trabajan en la propagación de la Buena Noticia, para que a través de ellos llegue tu luz al mundo. OREMOS
  • Ilumina a los que andan confusos, los que no te encuentran, los que se alejaron, los que sufren crisis de fe, para que al superar esos momentos difíciles salgan con una mayor fe en Jesucristo. OREMOS
  • Pon especialmente tu Luz en todos los hogares del mundo para limpiar de los corazones cualquier resquicio de falsedad y oscuridad. OREMOS
  • Ilumina también a los que deben dirigir los pueblos de la tierra para que fomenten la paz y la armonía entre todos. OREMOS
  • Que tu luz no deje nunca de acompañar a los que están enfermos, para que tu compañía les devuelva pronto la salud y retomen de nuevo la tarea de sembrar tu palabra. OREMOS
  • Danos, Padre, personas capaces de responder a tu llamada y reflejen la Luz que tu nos mandas para guiar a tu pueblo hacia el encuentro con Cristo. OREMOS
Celebrante: Padre, pon tu luz en nuestros corazones, para que se lleve las tinieblas y hagamos de nuestra vida un continuo vivir junto a aquel que nos ha creado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¿QUÉ ME DAS, SEÑOR, A CAMBIO?
¿Me darás, tal vez, la Vida Eterna,
frente a esta efímera?
¿Tal vez tus palabras verdaderas
en contra de las falsas que me rodean?
¿Tal vez tu mano cuando otras me abandonan?
¡Necesito que me des tanto, Señor!
Tú presencia, cuando me encuentro huérfano
Tu luz, cuando la oscuridad eclipsa mi esperanza
Tu cielo, cuando sólo veo tierra y más tierra
Tus mandamientos, cuando construyo una vida a la carta
Tu respuesta, cuando ya nadie me escucha ni me responde
¡Dame, Señor, sobre todo tu persona!
Que temo no encontrarte en la dirección por donde busco
o, tal vez, hacerme un “dios” a mi medida
Que temo encontrarte demasiado rápido
sin cambiar mis días en poco o en nada
Que temo confundirte con otros señores
y disfrazarte de comodidad y de riqueza
de orgullo y de existencia del todo fácil
Ven a mi encuentro, Jesús,
y aléjame de todo aquello que me impide ser tu testigo
de todo aquello que me aleja de tu reino
de todo aquello que me confunde y me degrada
de todo aquello que, simplemente, no eres Tú.

Amén.