30 Octubre 2016 - XXXI Domingo Ordinario C

XXXI DOMINGO ORDINARIO
30 Octubre 2016



MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos de corazón, queridos hermanos y hermanas, nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía de este Domingo 31 del Tiempo Ordinario. Vamos a celebrar, con alegría y fraternidad de hermanos que se aman, los misterios más sublimes de nuestra fe: Nuestro Señor Jesús se hace presente con su Cuerpo y su Sangre. Y escucharemos su Palabra. Y ella nos trae, hoy, la historia de Zaqueo, un hombre pecador y sin esperanza que recibió la gracia en una mirada del Maestro. Busquemos, queridos hermanos, siempre, la mirada amable y cariñosa de Jesús de Nazaret, mirada que salva y nos hace felices. Iniciemos, pues, con alegría y gozo nuestra Eucaristía.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Nuestra primera lectura está sacada del Libro de la Sabiduría y en ella se nos muestra, con palabras muy bellas, como Dios nos perdona y nos mantiene. Hemos sido creados por Él y jamás nos abandona.

SEGUNDA LECTURA: Tras haber leído en varios domingos la segunda Carta a Timoteo, empezamos hoy la también lectura continuada de la Carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, que leeremos hasta el final de este ciclo, hasta la llegada del Adviento. Pablo de Tarso, como siempre, nos da hoy una lección importante para mejor conocer y adorar a Cristo Jesús.

EVANGELIO: El Evangelio de San Lucas nos cuenta hoy la historia de Zaqueo, un pecador público, un recaudador de impuestos, que explotaba al pueblo y que abandonó todos sus excesos cuando se encontró la mirada de Jesús. Hay continuidad con el evangelio del domingo pasado, cuando el Señor también comparaba la soberbia del fariseo con la humildad y arrepentimiento del publicano. Busquemos, pues, todos esa mirada de Jesús…

LECTURAS

Del libro de la Sabiduría: 11, 22-12, 2

Señor, delante de ti, el mundo entero es como un grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero, que cae sobre la tierra.
Te compadeces de todos, y aunque puedes destruirlo todo, aparentas no ver los pecados de los hombres, para darles ocasión de arrepentirse. Porque tú amas todo cuanto existe y no aborreces nada de lo que has hecho; pues si hubieras aborrecido alguna cosa, no la habrías creado. ¿Y cómo podrían seguir existiendo las cosas, si tú no lo quisieras? ¿Cómo habría podido conservarse algo hasta ahora, si tú no lo hubieras llamado a la existencia?
Tú perdonas a todos, porque todos son tuyos, Señor, que amas la vida, porque tu espíritu inmortal, está en todos los seres. Por eso a los que caen, los vas corrigiendo poco a poco, los reprendes y les traes a la memoria sus pecados, para que se arrepientan de sus maldades y crean en ti, Señor.
Palabra de Dios

SALMO 144

R./  BENDECIRÉ AL SEÑOR ETERNAMENTE

Dios y rey mío, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre siempre y para siempre.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. R/.

Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y narren tus proezas a los hombres. R./

El Señor es siempre fiel a sus palabras
y lleno de bondad en sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza
y al agobiado alivia. R./

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 1, 11-2, 2

Hermanos: Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado, y con su poder, lleve a efecto tanto los buenos propósitos que ustedes han formado, como lo que ya han emprendido por la fe. Así glorificarán a nuestro Señor Jesús y Él los glorificará a ustedes, en la medida en que actúe en ustedes la gracia de nuestro Dios y de Jesucristo, el Señor.
Por lo que toca a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestro encuentro con Él, les rogamos que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se alarmen ni por supuestas revelaciones, ni por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día del Señor es inminente.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en Él, tenga vida eterna.

R/. Aleluya.

† Del santo Evangelio según san Lucas: 19, 1-10

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús; pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”.
Él bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.
Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Señor, nos has mostrado tu misericordia ante los problemas de todos los hombres, te pedimos que atiendas estas súplicas que te presentamos:
TEN MISERICORDIA, SEÑOR.
  • Señor, asiste con tu fuerza la vocación de nuestro Santo Padre Francisco para que por él nos llegue la Gloria del Padre. OREMOS
  • Señor, te pedimos por los gobernantes de los pueblos, para que también a ellos alcance tu misericordia y atiendan a los más desfavorecidos. OREMOS
  • Señor, entra a comer en la casa de tantos que sin saberlo te buscan, sólo tu visita puede dar luz a sus vidas. OREMOS
  • Señor, corrige a aquellos que van a caer, y endereza a los que ya se doblan. OREMOS
  • Señor, atiende a los que sufren, a los que viven lejos de sus familias, a los que están solos, a todos aquellos que pasan necesidad. OREMOS
  • Señor, te pedimos por los matrimonios para que sean fieles a su vocación y que tu fuerza les permita los buenos deseos y la tarea de educar a sus hijos en la fe. OREMOS
  • Señor, te rogamos, ahora, por todos los que nos hemos reunidos en esta Asamblea Santa para que la fuerza de la Palabra y el Cuerpo y Sangre de tu Hijo nos acerque, más y más, a los misterios que aquí celebramos. OREMOS
Celebrante: Señor, acoge con tu amor infinito estas súplicas haz que ese amor nos vaya renovando poco a poco para que lleguemos un día a vivir en Ti. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¿ME AYUDARÁS, SEÑOR?
No pases de largo, Jesús mío.
Que son muchos los tropiezos
los que de saltar para llegarme hasta tu encuentro
Que son incontables los intereses y, a veces las personas,
que me impiden darme el abrazo contigo

COMO ZAQUEO, SEÑOR
En la noche oscura de mi alma
haz que nunca me falte un árbol donde remontarme
Una rama donde agarrarme
Un tronco donde apoyarme para que, cuando pases,
aunque, por mi cobardía, no te diga nada
Tú, Señor, me digas…
¡en tu casa quiero yo hospedarme!
Amén.

23 Octubre 2016 - XXX Domingo Ordinario C

23 Octubre 2016
XXX DOMINGO ORDINARIO

DOMUND: Jornada Mundial por la Evangelización de los Pueblos

LOS GRITOS DEL POBRE



MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos nuestra más fraternal bienvenida a la Eucaristía en un día muy especial. Celebra la Iglesia el DOMUND, la Jornada Mundial por la Evangelización de los Pueblos. Toda la cristiandad se afana en este día en rezar y obtener recursos para ayudar a los pueblos más pobres y llevarles, asimismo, la fe de Cristo. Y litúrgicamente presentamos el Domingo 30 del Tiempo Ordinario. En el Evangelio de San Lucas, Jesús de Nazaret nos explica la diferencia entre la oración del fariseo, soberbia y fatua; y la del publicano arrepentido, plegaria humilde y realizada desde un corazón contrito. La evangelización y la oración humilde son, sin duda, han de ser dos grandes temas para nuestra meditación de hoy.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura de hoy procede del Libro del Eclesiástico. Y nos narra como Dios escucha las súplicas del pobre y del oprimido. Dice muy gráficamente el texto que “los gritos del pobre atraviesan las nubes hasta alcanzar a Dios. Y este fragmento nos va a recordar claramente lo que, después, nos contará el evangelio.

SEGUNDA LECTURA: Completamos hoy las lecturas que durante domingos sucesivos hemos hecho de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo. De ahí han procedido nuestras segundas lecturas durante semanas. En esta de hoy, Pablo de Tarso se despide de Timoteo… y de la vida, ya que pronto iba a ser martirizado. Él ha recorrido el camino indicado por el Señor. ¿Y nosotros? ¿Lo hemos hecho?

EVANGELIO: El evangelio de Lucas nos narra la parábola del Señor sobre el fariseo y el publicano que subieron a rezar al templo, tal como ya hemos dicho en nuestro saludo de entrada. Conviene que dediquemos tiempo a la meditación de esta parábola, para que nos demos cuenta si nuestra oración –nuestro cristianismo—está más cercano a la oración del fariseo que a la súplica del publicano. Jesús, como siempre, cuenta esa parábola para la gente de hoy. Es una advertencia a nosotros mismos, aquí y ahora.

LECTURAS

Lectura del libro del Sirácide (Eclesiástico): 35, 15-17. 20-22

El Señor es un juez que no se deja impresionar por apariencias. No menosprecia a nadie por ser pobre y escucha las súplicas del oprimido. No desoye los gritos angustiosos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda.
Quien sirve a Dios con todo su corazón es oído y su plegaria llega hasta el cielo. La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta que el Altísimo lo atiende y el justo juez le hace justicia.
Palabra de Dios

SALMO 33

R./  EL SEÑOR NO ESTÁ LEJOS DE SUS FIELES.

Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo. R/.

En contra del malvado está el Señor,
para borrar de la tierra su recuerdo.
Escucha, en cambio, al hombre justo
y lo libra de todas sus congojas. R/.

El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
Salva el Señor la vida de sus siervos.
No morirán quienes en Él esperan. R./

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 4, 6-8. 16-18

Querido hermano: Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará salvo a su Reino celestial. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Dios reconcilió al mundo consigo, por medio de Cristo,
y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 18, 9-14

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: “Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oracion Celebrante inicio
SEÑOR, DANOS LA PAZ POR SIEMPRE
  • Por el Papa Francisco para que sea siempre portavoz de la paz y del amor entre todos los hombres y mujeres de la Tierra. OREMOS
  • Por todos los misioneros y misioneros y por los organismos que, como la OMP, colaboran en la labor de las misiones y para que el DOMUND sea bien admitido por todos. OREMOS
  • Por los obispos, los presbíteros, los diáconos para que sus enseñanzas al pueblo de Dios estén basadas en la paz, en la concordia entre todos. OREMOS
  • Por la Iglesia de Venezuela, para que siempre se respiren en su seno palabras de perdón y gestos de concordia. OREMOS
  • Por los gobernantes de todos los países para que procuren la paz entre sus ciudadanos y también la paz entre las naciones. OREMOS
  • Por todas las víctimas de la violencia, de las guerras, del terrorismo para que su sangre derramada no sea inútil y sea fermento de paz y de amor. OREMOS
  • Por nosotros, presentes en esta Eucaristía, para que sepamos renovar con fe el compromiso bautismal y nos sintamos hijos de Dios al ser forjadores de paz. OREMOS
Celebrante: Dios Padre Bueno te rogamos atiendas las súplicas que te presentamos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


YO, SI SOY ASI, SEÑOR
Quiero adorarte, y me cuesta ponerme de rodillas
Quiero guardar silencio,
y no sé vivir sin el ruido
Quiero hablar con tu lenguaje,
y sólo utilizo el diccionario
que me ofrece el mundo
Quiero buscar tus huellas,
y voy detrás de aquellas
que conducen a la fama.

PORQUE, YO SI QUE SOY ASI, SEÑOR,
Dame humildad para reconocer mis fallos
Fortaleza para hacerles frente
Gratitud para agradecerte lo mucho
que Tú haces por mí
Oración para mirarte
y nunca ofender a los demás Espíritu
para dejarme moldear por tu Palabra
Amén.

AVISOS PARROQUIALES

XXIX DOMINGO ORDINARIO
16 Octubre 2016




MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban queridos hermanos y hermanas nuestra más fraternal bienvenida a la Eucaristía. Nos reunimos una semana más para rezar juntos y adorar con alegría a Dios Nuestro Padre. En este Domingo 29 del Tiempo Ordinario Jesús nos va a pedir que recemos siempre y con insistencia. La parábola del juez malvado y de la pobre viuda nos enseña a que la oración constante siempre alcanza sus objetivos. Y no hemos de rendirnos, aunque, a veces, parezca que Dios no nos escucha. Tengamos claro, desde hoy, que el Señor siempre nos da lo que verdaderamente necesitamos.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En el fragmento del capitulo 17 del Libro del Éxodo –que es nuestra primera lectura de hoy— se nos muestra que Moisés no rezaba solo. Le acompañaban Aarón y Jur, quienes sujetaban los brazos del profeta para que pudiera continuar con su plegaria. No estamos solos en la oración. Nos acompañan siempre los hermanos. Y hemos de tener en cuenta que hemos de rezar siempre. Dios espera nuestra oración, aunque no la necesite.

SEGUNDA LECTURA: Nuestra segunda lectura se sigue construyendo con fragmentos de la Segunda Carta del Apóstol Pablo a Timoteo, que hemos venido leyendo a lo largo de los últimos domingos. Y hoy Pablo aconseja a Timoteo que insista siempre en la oración y en la enseñanza de la Palabra. Todos tenemos que estar bien preparados ante la venida de Jesús de Nazaret, el cual, ciertamente, llega aquí todos los días gracias al portentoso milagro que se produce en la Eucaristía. Es bueno pensar siempre en esa presencia de Jesús siempre que celebramos la Eucaristía. No debemos olvidarlo.

EVANGELIO: La narración de la parábola del juez inicuo –presentada en el evangelio de San Lucas- tiene, incluso, su buena dosis de sentido del humor. En palabras de Jesús, el malvado juez satisface las demandas de una pobre viuda "no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme". Está claro que Jesús de Nazaret utilizaba esta parábola para enseñar a rezar en toda hora y en toda ocasión, insistiendo sin tregua ante el Padre Dios. Es lo que hacía el mismo Jesús. Y es el consejo importante, muy importante, que hoy Nuestro Señor nos da. Tengámoslo en cuenta.

LECTURAS

Lectura del libro del Exodo 17, 8-13

En aquellos días, los amalecitas vinieron a atacar a los israelitas en Refidín.
Moisés dijo entonces a Josué: «Elige algunos hombres y sal a combatir a los amalecitas. Mañana yo me colocaré en lo alto del monte con la vara de Dios en la mano». Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a pelear contra los amalecitas.
Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre del monte.
Mientras Moisés tenía las manos en alto dominaba Israel, pero cuando las bajaba, Amalec dominaba. Como se le cansaban los brazos a Moisés, sus compañeros lo hicieron sentar sobre una piedra; Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado.
Así Moisés pudo mantener en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a los amalecitas y acabó con ellos.
Palabra de Dios

SALMO 117

R./  EL AUXILIO ME VIENE DEL SEÑOR.

El auxilio me viene del Señor.
La mirada dirijo hacia la altura
de donde ha de venirme todo auxilio.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.

No dejará que des un paso en falso,
pues es tu guardián que nunca duerme.
No, jamás se dormirá
o descuidará el guardián de Israel. R/.

El Señor te protege y te da sombra,
está siempre a tu lado;
no te hará daño el sol durante el día,
ni la luna de noche. R./

Te guardará el Señor en los peligros
y cuidará tu vida;
protegerá tus íres y veníres,
ahora y para siempre. R./

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 14-17; 4, 1-3

Querido hermano: Permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado; bien sabes de quiénes lo aprendiste, y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, que puede darte la sabiduría que por la fe en Cristo Jesús conduce a la salvación.
Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté enteramente preparado para toda obra buena.
En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino: Anuncia la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

La palabra de Dios es viva y eficaz
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:
«En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que le solicitaba con frecuencia: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por mucho tiempo el juez no le hizo caso, pero después se dijo: “Aunque no temo a Dios ni respeto a nadie, por la insistencia de esta viuda le haré justicia para que no me siga molestando”.
Dicho esto, Jesús comentó: «Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche? ¿Que los hará esperar? Yo les aseguro que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará esta fe en la tierra?»
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Pidan y se les dará nos dice el Señor. Con esa confianza de que el Padre escuchará nuestra oración, le presentamos nuestras necesidades, las de la Iglesia y las del mundo. Digamos:
SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.
  • Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y todo el pueblo que formamos la Iglesia para que seamos fieles testigos de la resurrección de Cristo y vivamos según el hombre nuevo. OREMOS
  • Por los dirigentes de las naciones, los políticos, los legisladores, los que tienen el poder económico en sus manos, para que siempre les mueva el bien y así se extienda el Reino de Dios en este mundo. OREMOS
  • Por los que sufren la enfermedad, el azote del paro, los que viven en la miseria, los encarcelados para que encuentren en esta situación la luz de Cristo y éste les acompañe y fortalezca hasta que salgan de su situación. OREMOS
  • Por todos los que han dejado enfriar su fe, yendo tras ídolo de este mundo, para que reconozcan en Cristo al único Salvador y se vuelvan a Él. OREMOS
  • Por las familias cristianas, para que Cristo se siempre el centro de su hogar. OREMOS
  • Por los niños que mueren en el vientre de su madre a causa del aborto, para que Dios los acoja en su seno y haga comprender a este mundo el horror que está cometiendo. OREMOS
  • Por todos nosotros para no nos cansemos nunca de trabajar en el Reino de Dios. OREMOS
Celebrante: Padre, con la insistencia de aquella viuda te pedimos que acojas esta plegarias que te presentamos por medio de Jesucristo tu Hijo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


CUÁNTAS VECES
Cuántas veces, la puerta del Señor,
nos parece estar cerrada.
No es El, somos nosotros, los cerrados.

Cuántas veces, la puerta del Señor,
nos parece dura de abrir.
No es El, somos nosotros los duros.

Cuántas veces, la puerta del Señor,
se nos hace difícil el pasar.
No es El, somos nosotros los remisos.

Cuántas veces, la puerta del Señor,
parece desconocida.
No es El, somos nosotros los indiferentes.

Si quieres, que la puerta del Señor,
se abra y sea frágil, no lo dudes:
llama siempre que puedas…
el Señor contestará.
Amén.

AVISOS PARROQUIALES

9 Octubre 2016 - XXVIII - Domingo Ordinario C

XXVIII DOMINGO ORDINARIO
9 Octubre 2016

La gratitud de los antiguos leprosos


MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban, hermanos y hermanos nuestra más cordial bienvenida a esta eucaristía del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario. Hoy el Señor Jesús, con el relato de los diez leprosos, nos va a enseñar que debemos ser agradecidos. No es de cristianos –aunque ahora sea muy frecuente— la dureza de corazón, el egoísmo, la soberbia. Y si alguno de nosotros ve que, en el interior de su corazón, anidan esos sentimientos duros, pues apresurémonos para pedir a Dios Nuestro Señor que nos sane… Vivimos en un mundo cada vez más enfermo de insolidaridad, de egoísmo, de soledad y aislamiento. Por eso, hoy más que nunca deberíamos pedir a Jesús que nos cure de todo lo que nos aparta de los hermanos.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura de hoy corresponde al Libro de Segundo de los Reyes, al capítulo quinto, y corresponde al bello episodio en que el profeta Eliseo convierte y cura de la lepra al magnate sirio Naamán. Ese hecho guarda relación director con el Evangelio de Lucas que se proclama hoy.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo escribe la Segunda Carta a Timoteo —que es nuestra segunda lectura de hoy— ya en prisión. Es la última carta escrita por el apóstol. Poco después llegaría su martirio. Y aunque se siente profundamente solo todavía intentar enseñar a su discípulo que la perseverancia —sin importar los duros trabajos y el sufrimiento— nos llevará a reinar con Cristo. Ese es su mensaje.

EVANGELIO: El episodio de los diez leprosos, del capítulo 17 del Evangelio de San Lucas, nos indica claramente la dureza de corazón de los judíos de tiempo de Jesús. Solo uno de los curados de la lepra —terrible enfermedad— vuelve a dar gracias al Señor. El resto han preferido presentarse solamente a los sacerdotes y obtener su certificado de pureza. Ya podían vivir en la comunidad. Pero olvidan agradecer el favor recibido. ¡Que no seamos nosotros así!

LECTURAS

Lectura del segundo libro de los Reyes: 5, 14-17

En aquellos días, Naamán, el general del ejército de Siria, que estaba leproso, se bañó siete veces en el Jordán, como le había dicho Eliseo, el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño.
Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó diciendo: “Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel. Te pido que aceptes estos regalos de parte de tu siervo”. Pero Eliseo contestó: “Juro por el Señor, en cuya presencia estoy, que no aceptaré nada”. Y por más que Naamán insistía, Eliseo no aceptó nada.
Entonces Naamán le dijo: “Ya que te niegas, concédeme al menos que me den unos sacos con tierra de este lugar, los que puedan llevar un par de mulas. La usaré para construir un altar al Señor, tu Dios, pues a ningún otro dios volveré a ofrecer más sacrificios”.
Palabra de Dios

SALMO 97

R./  EL SEÑOR NOS HA MOSTRADO SU AMOR Y SU LEALTAD.

Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria. R/.

El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios su amor
y su lealtad hacia Israel. R/.

La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor. R./

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 2, 8-13

Querido hermano: Recuerda siempre que Jesucristo, descendiente de David, resucitó de entre los muertos, conforme al Evangelio que yo predico. Por este Evangelio sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo sobrellevo todo por amor a los elegidos, para que ellos también alcancen en Cristo Jesús la salvación, y con ella, la gloria eterna.
Es verdad lo que decimos: “Si morimos con Él, viviremos con Él; si nos mantenemos firmes, reinaremos con Él; si lo negamos, Él también nos negará; si le somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede contradecirse a sí mismo”.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús,
pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”.
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra. Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ése era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Padre, nos proponemos hoy “tenerte como luz” para desechar miedos y tinieblas que acobardan el corazón por eso nuestra plegaria es:
SEÑOR ILUMINA NUESTRA VIDA.
  • Ilumina a tu Iglesia: al Papa, Y por los frutos de su viaje al Georgia y Azerbaiyán; a los obispos, sacerdotes y todos los que trabajan en la propagación de la Buena Noticia, para que a través de ellos llegue tu luz al mundo. OREMOS
  • Ilumina a los que andan confusos, los que no te encuentran, los que se alejaron, los que sufren crisis de fe, para que al superar esos momentos difíciles salgan con una mayor fe en Jesucristo. OREMOS
  • Pon especialmente tu Luz en todos los hogares del mundo para limpiar de los corazones cualquier resquicio de falsedad y oscuridad. OREMOS
  • Ilumina también a los que deben dirigir los pueblos de la tierra para que fomenten la paz y la armonía entre todos. OREMOS
  • Que tu luz no deje nunca de acompañar a los que están enfermos, para que tu compañía les devuelva pronto la salud y retomen de nuevo la tarea de sembrar tu palabra. OREMOS
  • Danos, Padre, personas capaces de responder a tu llamada y reflejen la Luz que tu nos mandas para guiar a tu pueblo hacia el encuentro con Cristo. OREMOS
Celebrante: Padre, pon tu luz en nuestros corazones, para que se lleve las tinieblas y hagamos de nuestra vida un continuo vivir junto a aquel que nos ha creado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¿QUÉ ME DAS, SEÑOR, A CAMBIO?
¿Me darás, tal vez, la Vida Eterna,
frente a esta efímera?
¿Tal vez tus palabras verdaderas
en contra de las falsas que me rodean?
¿Tal vez tu mano cuando otras me abandonan?
¡Necesito que me des tanto, Señor!
Tú presencia, cuando me encuentro huérfano
Tu luz, cuando la oscuridad eclipsa mi esperanza
Tu cielo, cuando sólo veo tierra y más tierra
Tus mandamientos, cuando construyo una vida a la carta
Tu respuesta, cuando ya nadie me escucha ni me responde
¡Dame, Señor, sobre todo tu persona!
Que temo no encontrarte en la dirección por donde busco
o, tal vez, hacerme un “dios” a mi medida
Que temo encontrarte demasiado rápido
sin cambiar mis días en poco o en nada
Que temo confundirte con otros señores
y disfrazarte de comodidad y de riqueza
de orgullo y de existencia del todo fácil
Ven a mi encuentro, Jesús,
y aléjame de todo aquello que me impide ser tu testigo
de todo aquello que me aleja de tu reino
de todo aquello que me confunde y me degrada
de todo aquello que, simplemente, no eres Tú.

Amén.