11 Septiembre 2016 - XXIV Domingo del Tiempo Ordinario

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario
11 Septiembre 2016

La Misericordia del Padre

MONICIÓN DE ENTRADA

Tres parábolas importantes, angulares, nos narra hoy Jesús de Nazaret, según el texto de San Lucas. ¿La más atractiva?: La parábola del hijo pródigo que se sitúa perfectamente en la figura de Dios Padre que, Jesús, el Señor, nos ha enseñado. Jesús de Nazaret quiso mostrar al pueblo la auténtica imagen de Dios que fariseos y saduceos habían falseado. Sin embargo, hoy mismo, son todavía muchos los cristianos que se han hecho una imagen falsa del Padre, prefiriendo, como los antiguos judíos, un Dios implacable, justiciero y lejano. Pero además sabemos de un hombre que abandona el rebaño con 99 ovejas para ir a salvar a la descarriada y como, asimismo, una mujer se afana en limpiar su casa para encontrar la moneda pérdida. Los tres ejemplos son la vuelta de un pecador a la Casa del Padre y la alegría de éste por tener al fugitivo ya junto al Señor.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura, del Libro de Éxodo, nos muestra la conversación entre Dios y Moisés sobre las infidelidades del pueblo judío. El resultado final de tal conversación es el perdón de Dios y el ofrecimiento de una nueva oportunidad para seguir siendo el pueblo elegido.

SEGUNDA LECTURA: Comenzamos hoy la lectura de la Carta de san Pablo a Timoteo. Es una carta pastoral, de enseñanza, pero en ella se nos revela que el apóstol ha sido un buen ejemplo de la misericordia divina al pasar e perseguidor de la Iglesia a uno de sus más importantes pilares.

EVANGELIO: Vamos a escuchar en el evangelio de San Lucas tres parábolas sobre la misericordia de Dios: la de la oveja perdida, la de la moneda perdida y la extraordinaria narración del Hijo Pródigo. En ellas se muestra la alegría de Dios por la conversión de –aunque solo sea eso—de un pecador. La del Hijo Pródigo es, sobre todo, la gran catequesis de Jesús de Nazaret sobre la bondad, la ternura y el amor sin límites de Dios Padre hacia sus criaturas.

LECTURAS

Lectura del libro del Éxodo: 32, 7-11. 13-14

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Anda, baja del monte, porque tu pueblo, el que sacaste de Egipto, se ha pervertido. No tardaron en desviarse del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se han postrado ante él y le han ofrecido sacrificios y le han dicho: ‘Éste es tu Dios, Israel; es el que te sacó de Egipto’”. El Señor le dijo también a Moisés: “Veo que éste es un pueblo de cabeza dura. Deja que mi ira se encienda contra ellos hasta consumirlos. De ti, en cambio, haré un gran pueblo”.
Moisés trató de aplacar al Señor, su Dios, diciéndole: “¿Por qué ha de encenderse tu ira, Señor, contra este pueblo que tú sacaste de Egipto con gran poder y vigorosa mano? Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: ‘Multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo y les daré en posesión perpetua toda la tierra que les he prometido’”. Y el Señor renunció al castigo con que había amenazado a su pueblo.
Palabra de Dios

Salmo 50

R./  Me levantaré y volveré a mi padre.

Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos
y purifícame de mis pecados. R/.

Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu. R/.

Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.
Un corazón contrito te presento,
y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 1, 12-17

Querido hermano: Doy gracias a aquel que me ha fortalecido, a nuestro Señor Jesucristo, por haberme considerado digno de confianza al ponerme a su servicio, a mí, que antes fui blasfemo y perseguí a la Iglesia con violencia; pero Dios tuvo misericordia de mí, porque en mi incredulidad obré por ignorancia, y la gracia de nuestro Señor se desbordó sobre mí, al darme la fe y el amor que provienen de Cristo Jesús. Puedes fiarte de lo que voy a decirte y aceptarlo sin reservas: que Cristo Jesús vino a este mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero Cristo Jesús me perdonó, para que fuera yo el primero en quien Él manifestara toda su generosidad y sirviera yo de ejemplo a los que habrían de creer en Él, para obtener la vida eterna. Al rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Dios reconcilió al mundo consigo, por medio de Cristo,
y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 15, 1-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”.
Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse.
¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido’. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte”.
También les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera. Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: `Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’. Pero el padre les dijo a sus criados: ‘ ¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete. El hijo mayor estaba en el campo, y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’.
El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Nuestros problemas al caminar, derivan de vivir alejados de tu misericordia. Aceptar nuestra limitación ayuda a invocar tu misericordia. Con este espíritu presentamos nuestras necesidades repitiendo:
SEÑOR, LLÉNANOS DE TU MISERICORDIA
  • Por la Iglesia, para que sea capaz de anunciar la misericordia de Dios con todo aquel que se acerque a la Casa del Padre. OREMOS
  • Por la Paz en el mundo, para que cale en los corazones de los hombres la misericordia de Dios para con ellos y de ellos para con el prójimo. OREMOS
  • Por los más necesitados, los enfermos, los pobres, los emigrantes, los que no tienen trabajo, los que viven bajo la opresión o la guerra, para que en sus corazones la misericordia de Dios les conforte y les dé fuerzas para combatir su situación. OREMOS
  • Por las familias cristianas para que sea el perdón entre ellos la muestra más palpable del amor que se profesan cada día. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que una vez unidos a Cristo haga de nosotros fieles instrumentos de su misericordia. OREMOS
Celebrante: Padre, da al pueblo suplicante la ayuda necesaria para que sea fiel al Evangelio que han recibido. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


VOLVERÉ, SEÑOR, PERO EMPÚJAME

Para que no vacile y supere mis propios errores
Para que no malgaste los muchos talentos que me regalaste
Para que no exija más de lo que pueda ofrecer
Para que regrese y sea feliz de poder de nuevo verte
VOLVERÉ, SEÑOR, PERO EMPÚJAME
Y si por lo que sea dudo, dame fortaleza para triunfar
Y si por lo que sea caigo, levántame con tu Espíritu
Y si por lo que sea digo “imposible”, toca con tu mano mi mente pesimista
VOLVERÉ, SEÑOR,
PERO… EMPÚJAME PARA LLEGAR HASTA TU HOGAR
Amén.

AVISOS PARROQUIALES