7 Agosto 2016 - Domingo XIX del Tiempo Ordinario

Domingo XIX del Tiempo Ordinario
7 Agosto 2016

DONDE TENGAN SU RIQUEZA
TENDRÁN SU CORAZÓN



MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban nuestra más cordial bienvenida a nuestra Eucaristía. Somos una asamblea de hermanos que se aman tal como nos pidió Jesús de Nazaret. Pero hemos de reconocer que no todo el mundo ama, ni busca la paz. Los tiempos no son buenos. La violencia no desaparece, ni tampoco los ejemplos de opresión o corrupción, o de falsa libertad. La crisis económica está cambiando mucho nuestras vidas. Ante ello, Jesús nos pide hoy que estemos vigilantes, muy atentos, porque no sabemos exactamente cuando nuestros hermanos nos pedirán ayuda. Todos los problemas, por muy complicados que parezcan, pueden resolverse con nuestro esfuerzo y la Palabra de Jesús.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Este fragmento del Libro de la Sabiduría, que vamos a escuchar hoy como primera lectura, nos habla de la liberación del pueblo de Israel de la opresión de los egipcios. Es la crónica de una esperanza alimentada por la creencia de que Dios los iba a liberar

SEGUNDA LECTURA: Vamos a comenzar la lectura –este domingo—de la parte de la Carta a los Hebreos, donde se establece la superioridad del sacerdocio de Cristo, por encima del sacerdocio de la Antigua Alianza. Anuncia también tiempos nuevos, como los que nosotros esperamos.

EVANGELIO: Nuestro Salvador nos pide hoy que estemos atentos ante la llegada de ese día en seremos libres. El evangelio de Lucas ha narrado las amplias páginas de la catequesis de Jesús. Hoy el Señor nos va a pedir que estemos atentos para mejor entender los tiempos que vivimos.

LECTURAS

Lectura del libro de la Sabiduría: 18, 69

La noche de la liberación pascual fue anunciada con anterioridad a nuestros padres, para que se confortaran al reconocer la firmeza de las promesas en que habían creído. Tu pueblo esperaba a la vez la salvación de los justos y el exterminio de sus enemigos. En efecto, con aquello mismo con que castigaste a nuestros adversarios nos cubriste de gloria a tus elegidos. Por eso, los piadosos hijos de un pueblo justo celebraron la Pascua en sus casas, y de común acuerdo se impusieron esta ley sagrada, de que todos los santos participaran por igual de los bienes y de los peligros. Y ya desde entonces cantaron los himnos de nuestros padres.
Palabra de Dios

Salmo 32 R./  Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
 Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
dichoso el pueblo que eligió por suyo. R/.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida. R/.

En el Señor está nuestra esperanza,
pues Él es nuestra ayuda y nuestro amparo.
Muéstrate bondadoso con nosotros,
puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R/.

Lectura de la carta a los hebreos: 11, 12. 819

Hermanos: La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven. Por ella fueron alabados nuestros mayores. Por su fe, Abraham, obediente al llamado de Dios, y sin saber a dónde iba, partió hacia la tierra que habría de recibir como herencia. Por la fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, en tiendas de campaña, como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa después de él. Porque ellos esperaban la ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por su fe, Sara, aun siendo estéril y a pesar de su avanzada edad, pudo concebir un hijo, porque creyó que Dios habría de ser fiel a la promesa; y así, de un solo hombre, ya anciano, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como las arenas del mar. Todos ellos murieron firmes en la fe. No alcanzaron los bienes prometidos, pero los vieron y los saludaron con gozo desde lejos. Ellos reconocieron que eran extraños y peregrinos en la tierra. Quienes hablan así, dan a entender claramente que van en busca de una patria; pues si hubieran añorado la patria de donde habían salido, habrían estado a tiempo de volver a ella todavía. Pero ellos ansiaban una patria mejor: la del cielo. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios, pues les tenía preparada una ciudad. Por su fe, Abraham, cuando Dios le puso una prueba, se dispuso a sacrificar a Isaac, su hijo único, garantía de la promesa, porque Dios le había dicho: De Isaac nacerá la descendencia que ha de llevar tu nombre. Abraham pensaba, en efecto, que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos; por eso le fue devuelto Isaac, que se convirtió así en un símbolo profético.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Estén preparados,
porque no saben a qué hora
va a venir el Hijo del hombre.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 12, 3248

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido a bien darte el Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón. Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.
Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre”.
Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?”. El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales. El siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Danos fuerza Señor, y no dejes de alimentar a tu pueblo que confiadamente presenta estas súplicas. Repetimos:
ESCUCHA A TU PUEBLO, SEÑOR.
  • Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes todos aquellos que proclaman al mundo el Pan de Vida, para no se cansen nunca de proclamar la eficacia de la Eucaristía. OREMOS
  • Por los presidentes de estado y de gobierno, por los presidentes regionales y locales, para que actúen de forma conjunta y esto revierta en beneficio del pueblo. OREMOS
  • Por aquellos que sufren desesperación, por los que dudan ante el valor de la vida, para que se vean alimentados con la fuerza de Dios para enfrentar la dificultad del camino. OREMOS
  • Por los creyentes que se encuentran alejados de Dios, para que encuentren en la oración la ayuda ante sus angustias. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que como nos pide Pablo seamos buenos comprensivos y misericordiosos. OREMOS
Celebrante: Padre, atiende estas plegarias y aquellas otras necesidades que sabes que tenemos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¿TE CONOCEMOS, SEÑOR?
¿Te conocemos, Señor?
¿Sentimos al que te envió?
¿Acogemos al que te hizo nacer pobre y niño en Belén?
¿Obedecemos al que te hizo obedecer subiendo a la cruz?
¡Creemos, Señor, pero aumenta nuestra fe!
Fe para verte como Hijo de Dios
Fe para recibirte como el enviado del Padre
Fe para dejarte compartir nuestra existencia
Fe para transformarnos con el pan de la vida
Fe para llenarnos de felicidad con el pan de la Eucaristía
Amén.

AVISOS PARROQUIALES