28 Agosto 2016 - XXII DOMINGO ORDINARIO C

XXII DOMINGO ORDINARIO C
28 Agosto 2016

NO PRETENDAS LO QUE TE SOBREPASA



MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos paz y alegría en estos momentos que iniciamos nuestra celebración. Sed, pues, todos y todas bienvenidos a la casa del Señor. Nos reunimos en este último domingo de agosto para celebrar el Domingo Vigesimosegundo del Tiempo Ordinario y acudimos, un domingo más, a nuestra cita con el Señor. La mesa de su Cuerpo y de su Palabra está a nuestra disposición. Y ese milagro que se produce sobre el altar y ante nosotros ha de ayudarnos a vivir estos momentos tan difíciles… Cristo nos ayuda, somos discípulos de Jesús de Nazaret, y Él nos dice, hoy y siempre, que aprendamos de Él a ser mansos y humildes de corazón. Es un camino seguro de felicidad, de paz y de sosiego.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, sacada del libro del Eclesiástico, muestra que también las enseñanzas del Antiguo Testamento recomendaban la humildad. Lo cual hemos de tenerlo muy en cuenta.

SEGUNDA LECTURA: Leemos hoy el último fragmento de la Carta a los Hebreos de este tiempo ordinario, donde se explica también la sencillez de la actual relación con Dios, gracias a Cristo, lejos de los tonantes y sobrecogedores episodios del Sinaí. Esa enseñanza es una forma más de la humildad de Cristo.

EVANGELIO: Va ser Jesús de Nazaret quien hará de esa humildad –y de la mansedumbre—parte fundamental de su doctrina. El evangelio de san Lucas que oiremos hoy nos hace comprender que humillarse es una vía para enaltecerse de otra manera, más permanente, más fundamental para la forma de ser de todos los que son cristianos de verdad...

LECTURAS

Lectura del libro del Sirácide (Eclesiástico): 3, 19-21. 30-31

Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te amarán más que al hombre dadivoso. Hazte tanto más pequeño cuanto más grande seas y hallarás gracia ante el Señor, porque sólo Él es poderoso y sólo los humildes le dan gloria.
No hay remedio para el hombre orgulloso, porque ya está arraigado en la maldad. El hombre prudente medita en su corazón las sentencias de los otros, y su gran anhelo es saber escuchar.
Palabra de Dios

Salmo 67 R/.

R./  DIOS DA LIBERTAD Y RIQUEZA A LOS CAUTIVOS.

Ante el Señor, su Dios,
gocen los justos, salten de alegría.
Entonen alabanzas a su nombre.
En honor del Señor toquen la cítara. R/.

Porque el Señor, desde su templo santo,
a huérfanos y viudas da su auxilio;
Él fue quien dio a los desvalidos casa, libertad
y riqueza a los cautivos. R/.

A tu pueblo extenuado diste fuerzas,
nos colmaste, Señor, de tus favores
y habitó tu rebaño en esta tierra,
que tu amor preparó para los pobres. R./

Lectura de la carta a los hebreos: 12, 18-19. 22-24

Hermanos: Cuando ustedes se acercaron a Dios, no encontraron nada material, como en el Sinaí: ni fuego ardiente, ni obscuridad, ni tinieblas, ni huracán, ni estruendo de trompetas, ni palabras pronunciadas por aquella voz que los israelitas no querían volver a oír nunca.
Ustedes, en cambio, se han acercado a Sión, el monte y la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a la reunión festiva de miles y miles de ángeles, a la asamblea de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el juez de todos los hombres, y a los espíritus de los justos que alcanzaron la perfección. Se han acercado a Jesús, el mediador de la nueva alianza.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor,
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 14, 1. 7-14

Un sábado Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
“Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”.
Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: La humildad, el servicio son las tarjetas de presentación de un cristiano. Cristo nos mostró esta realidad de su corazón. Y como discípulos suyos también nosotros debemos aspirar a ello. Así pues nuestra plegaria hoy es:
PADRE DANOS UN CORAZÓN HUMILDE.
  • Padre que cada una de las piedras que componemos tu Iglesia vivamos desde la humildad, para que seas Tú quien construyas la Iglesia que Tú necesitas. OREMOS
  • Padre da sabiduría y prudencia a nuestros gobernantes, para que sepan atender las necesidades de todos los hombres, especialmente los más necesitados. OREMOS
  • Padre hazte presente en el que sufre, en el enfermo, en el necesitado, para que desde su situación de necesidad descubran el valor de la humildad en la extensión del Reino de Dios. OREMOS
  • Para que los problemas y desventuras nos ayuden a ser humildes y los aciertos y éxitos nos sirvan para serlo más, en recuerdo de los momentos malos. OREMOS
  • Por las familias cristianas, para que sea la humildad la base de su proceder diario los unos con los otros. OREMOS
  • Por todos los que nos hemos reunido a celebrar la muerte y resurrección de Cristo, para que entendamos la mansedumbre de su corazón y nos empeñemos en imitarla. OREMOS
Celebrante: Padre, atiende estas necesidades que tu pueblo te presenta y dótanos a cada uno de un corazón dispuesto al servicio humilde a los demás. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡QUIERO TUS GAFAS, SEÑOR!
Para ver como Tú; perdón frente al odio
Para ver como Tú; cielo después de la tierra
Para ver como Tú; alegría antes que tristeza
Para ver como Tú; humildad ante la soberbia
Por eso, y por tantas cosas, Señor
quiero ver, sentir y caminar como Tú.
Con tus gafas del Evangelio, Señor.

Amén.

AVISOS PARROQUIALES