24 de julio de 2016 - Domingo XVII del Tiempo Ordinario

Domingo XVII del Tiempo Ordinario
24 de julio de 2016




MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a esta Eucaristía del Domingo XVII del Tiempo Ordinario, en la que se refuerza nuestra unidad en torno a Dios Padre… Y es que hoy Jesús nos va a enseñar que somos comunidad y no individualidades. Nos enseña a rezar llamando al Padre “Nuestro” y no “Mío”. Nos reunimos en esta asamblea que es la Eucaristía como comunidad viva y jamás como una reunión de extraños. Somos grupo y ese grupo reza al Padre que es Nuestro. Esa es la enseñanza de Jesús de Nazaret.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Se nos muestra en la primera lectura, del Libro del Génesis, un relato entrañable: cuando Abrahán, de manera insistente, negocia con Dios la salvación de Sodoma y Gomorra. Y esa negociación se lleva acabo en proximidad total, en diálogo de amistad. Abrahán fue un gran amigo de Dios.

SEGUNDA LECTURA: En la Carta a los Colosenses, la segunda lectura de hoy, Pablo señala que el misterio pascual de Cristo está presente en el bautismo y su poder regenerador alcanza a todos por la fe. Nos dice, además, que Dios nos dio la vida en Cristo, perdonándonos todos los pecados.

EVANGELIO: Sabemos por la Sagrada Escritura que Jesús rezaba constantemente y que iba a un lugar despoblado a rezar al Padre. Hoy, el Evangelio de Lucas nos muestra como es Él quien nos enseña a orar. Enseña a sus apóstoles –y a nosotros-- el Padrenuestro, que es una plegaria fundamental y modélica. Pero además nos revela la constante disposición del Padre a escuchar a sus hijos.

LECTURAS

Lectura del libro del Génesis: 18, 20-32

En aquellos días, el Señor dijo a Abraham: “El clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado es demasiado grave. Bajaré, pues, a ver si sus hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré”.
Los hombres que estaban con Abraham se despidieron de él y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham se quedó ante el Señor y le preguntó: “¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta justos? Lejos de ti tal cosa: matar al inocente junto con el culpable, de manera que la suerte del justo sea como la del malvado; eso no puede ser. El juez de todo el mundo ¿no hará justicia?” El Señor le contestó: “Si encuentro en Sodoma cincuenta justos, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos”. Abraham insistió: “Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos, ¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?” Y le respondió el Señor: “No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco justos”. Abraham volvió a insistir: “Quizá no se encuentren allí Señor, enséñanos a orar más que cuarenta”. El Señor le respondió: “En atención a los cuarenta, no lo haré”. Abraham siguió insistiendo: “Que no se enoje mi Señor, si sigo hablando, ¿y si hubiera treinta?” El Señor le dijo: “No lo haré, si hay treinta”. Abraham insistió otra vez: “Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte?” El Señor respondió: “En atención a los veinte, no la destruiré”. Abraham continuó: “No se enoje mi Señor, hablaré sólo una vez más, ¿y si se encuentran sólo diez?” Contestó el Señor: “Por esos diez, no destruiré la ciudad”.
Palabra de Dios

Salmo 137

R./  TE DAMOS GRACIAS DE TODO CORAZÓN.

De todo corazón te damos gracias, Señor,
porque escuchaste nuestros ruegos.
Te cantaremos delante de tus ángeles,
te adoraremos en tu templo. R/.

Señor, te damos gracias
por tu lealtad y por tu amor;
siempre que te invocamos,
nos oíste y nos llenaste de valor. R/.

Se complace el Señor en los humildes
y rechaza al engreído.
En las penas, Señor, me infundes ánimo,
me salvas del furor del enemigo. R/.

Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo
y así concluirás en nosotros tu obra.
Señor, tu amor perdura eternamente;
obra tuya soy, no me abandones. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 2, 12-14

Hermanos: Por el bautismo fueron ustedes sepultados con Cristo y también resucitaron con Él, mediante la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos por sus pecados y no pertenecían al pueblo de la alianza. Pero Él les dio una vida nueva con Cristo, perdonándoles todos los pecados. Él anuló el documento que nos era contrario, cuyas cláusulas nos condenaban, y lo eliminó clavándolo en la cruz de Cristo.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Hemos recibido un espíritu de hijos,
que nos hace exclamar: ¡Padre!

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 11, 1-13

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación’”. También les dijo: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán? Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Cristo nos muestra al Padre y nos da el camino para acercarnos a Él: El Padrenuestro, pidiéndonos que seamos perseverantes. A ese Padre, le pedimos diciendo:
SEÑOR, HAZNOS PERSEVERANTES.
  • Por la Iglesia, el Papa, los Obispos, sacerdotes y consagrados, por el pueblo laico, para que rezando al Padre común, nos ayude a caminar en la unidad. OREMOS
  • Por los gobernantes, los que imparten justicia, los legisladores de todos los pueblos, por todos los que ejercen una labor pública de servicio a los demás, para que se dejen siempre guiar por la voluntad de Cristo, que vino a servir y no a ser servido. OREMOS
  • Por los hambrientos, los que no tienen hogar, los que pasan necesidad, los que están enfermos o desamparados, para que reciban el pan de cada día que alivie sus necesidades. OREMOS
  • Por todos aquellos que viven alejados de la Iglesia, para que reconociendo a Cristo como Hijo del Padre y a la Iglesia como cuerpo de Cristo, se acerquen al altar a recibir a Cristo hecho pan de vida eterna. OREMOS
  • Por familias para que el amor entre ellos, sea la semilla de perdón que produzca el reconocimiento de alabanza al Padre que nos amó primero. OREMOS
  • Por todos los que hemos hecho de Jesucristo nuestro alimento celeste, para que cada día más se reconozcan en nosotros los mismos sentimientos de Jesús hacia los demás. OREMOS
Celebrante: Padre nuestro, elevamos estas súplicas a tu presencia para que nos concedas vivir siempre según tu voluntad y corrijas nuestro rumbo cuando nos desviemos.Te lo pedimos por J.C.N.S.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


ORACIÓN DE CHARLES DE FOUCAULD

Padre, me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.
v Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor
de que soy capaz,
porque te amo.

Y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre
Porque, sé que, los Apóstoles
Amén.

AVISOS PARROQUIALES