17 Julio 2016 - XVI DOMINGO ORDINARIO

17 Julio 2016
XVI DOMINGO ORDINARIO

YA NO PUEDEN MORIR

MONICIÓN DE ENTRADA

Sean todos bienvenidos a nuestra Eucaristia correspondiente al Domingo XvI (16) del Tiempo Ordinario. El evangelio de hoy nos va a traer la visita de Jesús de Nazaret a sus amigos de Betania, a María, Marta y Lázaro. Marta y María quieren agasajarle y cada una lo hace de una manera. La actitud de María y Marta nos trae la idea de trabajar para el Reino de Dios desde la acción o la contemplación. Pero también se pone de manifiesto el principio de la hospitalidad. Jesús es huésped de sus amigos y ellos se desviven para atenderles. ¿Hacemos nosotros lo mismo? ¿Somos hospitalarios? ¿O está nuestra casa cerrada con cien candados? Estamos en verano. Muchos viajan. La hospitalidad es una fórmula magnífica de ejercitar el amor al prójimo.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura, del capítulo 18 del Génesis, Abrahán da ejemplo de hospitalidad en Mambré. Y es que hoy como veremos en las siguientes lecturas es el domingo de la hospitalidad.

SEGUNDA LECTURA: Y es Pablo quien, en la aceptación total que de Cristo da en su cuerpo, utiliza una muy especial hospitalidad a la presencia total de Jesús en él. Lo refleja en la Carta a los Colosenses, que es nuestra segunda lectura.

EVANGELIO: En el Evangelio, el muy interesante episodio de Betania, es buena prueba de ello. Marta y María –cada una a su modo— se esfuerzan por ofrecer su hospitalidad a Jesús. Y Él, el Señor, en su conversación con las dos hermanas de Betania va a definir sendas formas de vivir la espiritualidad.

LECTURAS

Lectura del libro del Génesis: 18, 1-10

Un día, el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré. Abraham estaba sentado en la entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando la vista, vio de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda, y postrado en tierra, dijo: “Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a mí sin detenerte. Haré que traigan un poco de agua para que se laven los pies y descansen a la sombra de estos árboles; traeré pan para que recobren las fuerzas y después continuarán su camino, pues sin duda para eso han pasado junto a su siervo”. Ellos le contestaron: “Está bien. Haz lo que dices”. Abraham entró rápidamente en la tienda donde estaba Sara y le dijo: “Date prisa, toma tres medidas de harina, amásalas y cuece unos panes”.
Luego Abraham fue corriendo al establo, escogió un ternero y se lo dio a un criado para que lo matara y lo preparara. Cuando el ternero estuvo asado, tomó requesón y leche y lo sirvió todo a los forasteros. Él permaneció de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras comían. Ellos le preguntaron: “¿Donde está Sara, tu mujer?” Él respondió: “Allá, en la tienda”. Uno de ellos le dijo: “Dentro de un año volveré sin falta a visitarte por estas fechas; para entonces, Sara, tu mujer, habrá tenido un hijo”.
Palabra de Dios

Salmo 14

R./  ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

El hombre que procede honradamente
y obra con justicia;
el que es sincero en sus palabras
y con su lengua a nadie desprestigia. R/.

Quien no hace mal al prójimo
ni difama al vecino;
quien no ve con aprecio a los malvados,
pero honra a quienes temen al Altísimo. R/.

Quien presta sin usura
y quien no acepta soborno
en perjuicio de inocentes.
Quienes vivan así
serán gratos a Dios eternamente. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 1, 24-28

Hermanos: Ahora me alegro de sufrir por ustedes, porque así completo lo que falta a la pasión de Cristo en mí, por el bien de su cuerpo, que es la Iglesia.
Por disposición de Dios, yo he sido constituido ministro de esta Iglesia para predicarles por entero su mensaje, o sea el designio secreto que Dios ha mantenido oculto desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a su pueblo santo.
Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza que este designio encierra para los paganos, es decir, que Cristo vive en ustedes y es la esperanza de la gloria. Ese mismo Cristo es el que nosotros predicamos cuando corregimos a los hombres y los instruimos con todos los recursos de la sabiduría, a fin de que todos sean cristianos perfectos.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero,
y perseveran hasta dar fruto.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”. El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”. Palabra del Señor.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Cristo nos invita a su tienda, que es la Iglesia. Pidamos al Padre que nos mantenga fieles en su escucha y en la acogida y el servicio al hermano diciendo:
SEÑOR, AUMENTA NUESTRA FIDELIDAD
  • Te pedimos por la Iglesia, para que sea verdadera acogedora de todos los hombres y atienda con generosidad a todos los que se acercan. OREMOS
  • Te pedimos por el mundo, para que todos los hombres escuchen la Palabra, la acojan en su corazón y sean serviciales unos con otros. OREMOS
  • Te pedimos por los médicos, los profesores, lo camareros, los dependientes, y todos aquellos cuyo trabajo es un servicio a los demás, para que sean sus gestos y actitudes dignas de Aquél, que vino a nosotros para servir y no para ser servido. OREMOS
  • Por los enfermos, los pobres, los emigrantes y todos los necesitados, para que encuentren siempre una mano generosa que los atienda y ayude. OREMOS
  • Por familias para que sean verdadero caldo de cultivo del servicio generoso y desinteresado de unos con los otros. OREMOS
  • Por todos los que nos alimentamos con la Palabra y el Cuerpo de Cristo, para que sepamos escuchar y dar respuesta a las necesidades de nuestro tiempo. OREMOS
Celebrante: Padre, atiende estas necesidades que tu pueblo te presenta y no dejes de alimentarlo con para que seamos siempre fieles a tus mandatos. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


QUIERO DARME
A Ti, que sales al encuentro del que te busca
y, también, allá donde mis hermanos reclaman mi presencia
A Ti, que buscas la mirada de mis ojos
y, a Ti, sin vivir de espaldas al necesitado de cariño
Sí, Señor; quiero darme y entregarme
Como, Marta, en los mil detalles de cada jornada
y, como María, arrodillándome ante el Misterio de tu Palabra
Como, Marta, no olvidando mis dones de generosidad
y, como María, no dejándote siempre para el final.
Amén.

AVISOS PARROQUIALES