5 junio 2016 - Domingo X del Tiempo Ordinario

Domingo X del Tiempo Ordinario
5 junio 2016

UN GRAN PROFETA HA SURGIDO ENTRE NOSOTROS



MONICIÓN DE ENTRADA

Sean bienvenidos a la Eucaristía de este Décimo Domingo del Tiempo Ordinario. El evangelio de Lucas nos va a contar como Jesús de Nazaret, acompañando de un gran y alegre cortejo de discípulos y seguidores, se tropieza, en la entrada de la ciudad de Naín. con otro también gran cortejo que sigue un féretro, con un entierro. Ha muerto el hijo único de una viuda, su único remedio futuro para su vejez. Y sus conciudadanos lo entienden y se solidarizan con la tragedia de la viuda de Naín. Jesús, consuela a la mujer, manda parar a los porteadores que llevaban el féretro y pide al muchacho muerto que se incorpore. Lo hace, ya vivo y sin parar de hablar… Jesús, como otras muchas veces, devuelve la alegría a mucha gente.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura esta sacada del Libro Primero de los Reyes y se narra la escena de cómo el profeta Elías resucita al niño de una viuda que le hospeda. Le pide al Señor Dios que los despierte. Y el niño resucita. Guarda el habitual paralelismo entre la primera lectura y el evangelio que observamos en nuestras eucaristías.

SEGUNDA LECTURA: El apóstol San Pablo en el capítulo primero de la Carta a los Gálatas narra directamente sus primera momentos tras su conversión y como conoció a los apóstoles Pedro y Santiago. Y ratifica que su conversión fue una elección sobre él de Dios, por medio de su Hijo, Jesucristo.

EVANGELIO: Es el relato minucioso y muy bello de la resurrección del hijo único de la viuda de Naín que nos hace el evangelista San Lucas. Nos muestras la capacidad de Jesús para conmoverse y de actuar para devolver la alegría a los afligidos.

LECTURAS

Lectura del primer libro de los Reyes: 17, 17-24

En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la dueña de la casa en la que se hospedaba Elías. La enfermedad fue tan grave, que el niño murió. Entonces la mujer le dijo a Elías: “¿Qué te he hecho yo, hombre de Dios? ¿Has venido a mi casa para que recuerde yo mis pecados y se muera mi hijo?”.
Elías le respondió: “Dame acá a tu hijo”. Lo tomó del regazo de la madre, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó sobre el lecho. Luego clamó al Señor: “Señor y Dios mío, ¿es posible que también con esta viuda que me hospeda te hayas irritado, haciendo morir a su hijo?”.
Luego se tendió tres veces sobre el niño y suplicó al Señor, diciendo: “Devuélvele la vida a este niño”. El Señor escuchó la súplica de Elías y el niño volvió a la vida. Elías tomó al niño, lo llevó abajo y se lo entregó a su madre, diciendo: “Mira, tu hijo está vivo”. Entonces la mujer dijo a Elías: “Ahora sé que eres un hombre de Dios y que tus palabras vienen del Señor”.
Palabra de Dios

Salmo 29

R./  Te alabaré, Señor, eternamente.

Te alabaré, Señor, pues no dejaste
que se rieran de mí mis enemigos.
Tú, Señor, me salvaste de la muerte
y a punto de morir, me reviviste R/.

Alaben al Señor los que lo aman,
den gracias a su nombre,
porque su ira dura un solo instante
y su bondad, toda la vida. .
El llanto nos visita por la tarde;
y en la mañana, el júbilo. R/.

Escúchame, Señor, y compadécete;
Señor, ven en mi ayuda.
Convertiste mi duelo en alegría,
te alabaré por eso eternamente. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 1, 11-19

Hermanos: Les hago saber que el Evangelio que he predicado, no proviene de los hombres, pues no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Ciertamente ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo, cuando yo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios, tratando de destruirla; deben saber que me distinguía en el judaísmo, entre los jóvenes de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo por las tradiciones paternas.
Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre, y por su gracia me llamó. Un día quiso revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos. Inmediatamente, sin solicitar ningún consejo humano y sin ir siquiera a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores a mí, me trasladé a Arabia y después regresé a Damasco. Al cabo de tres años fui a Jerusalén, para ver a Pedro y estuve con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles, excepto a Santiago, el pariente del Señor.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 7, 11-17

En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.
Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: “No llores”. Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: “Joven, yo te lo mando: Levántate”. Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”. La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy Cristo se muestra como el Señor de la vida, el que es capaz de devolver la fuerza a aquellos que ya no la tienen. Con esa confianza nos acercamos al Padre diciendo:
HAZNOS REVIVIR EN TU PRESENCIA.
  • Te pedimos Padre, por todos los miembros de la Iglesia para que, escuchando atentamente tu Palabra, seamos capaces de llevarla a cabo siguiendo tu voluntad. OREMOS
  • Te pedimos Padre, por todos los pueblos de la tierra, especialmente por aquellos que sufren la guerra, el hambre o alguna desgracia. OREMOS
  • Te pedimos Padre, por los que viven alejados de la Iglesia para que, encontrándose con Jesucristo, revivan de nuevo su fe y sean verdaderos discípulos de Cristo. OREMOS
  • Te pedimos Padre, por todos aquellos que sufren la enfermedad, para que, sanes sus dolencias y consueles su espíritu. OREMOS
  • Te pedimos Padre, por las familias para que cuenten siempre con tu ayuda y sepan buscarte en los momentos de dificultad. OREMOS
  • Te pedimos Padre, por todos nosotros, para que el alimento de tu Hijo nos haga partícipes de la vida eterna y llevemos por el mundo las primicias de tu Amor. OREMOS
Celebrante: Padre, que animas a cada hombre con la fuerza del Espíritu Santo, haz que seamos dóciles a su consuelo y lleguemos a vislumbrar el gozo de tu Amor. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡NO TODO ESTÁ PERDIDO!
El Señor, aquí o allá, siempre estará a nuestro lado
Saldrá en las horas amargas a nuestro encuentro
Nos dará vida cuando, aparentemente, estemos desgastados
Consuelo cuando, en nuestros afanes, nos agarre el desconcierto
Esperanza cuando, al sembrar, veamos que no hay fruto alguno
Ilusión cuando, al avanzar, el pesimismo
sea alforja de nuestro duro viaje.

¡NO TODO ESTÁ PERDIDO!
El Señor, hoy y siempre, en este Año de la Fe
nos dice: ¡A TI TE LO DIGO, LEVÁNTATE!
De tu frialdad y cobardía, de tu tristeza y de tu cerrazón
de tus caídas y de tus combates, de tus ideas y debilidades

¡LEVÁNTATE, HOMBRE O MUJER, NIÑO O JOVEN!
¡LEVÁNTATE QUE, TODO, NO ESTÁ PERDIDO!
Amén.

AVISOS PARROQUIALES