19 Junio 2016 - XII Domingo del Tiempo Ordinario

XII Domingo del Tiempo Ordinario
19 Junio 2016

El que quiera venirse conmigo

MONICIÓN DE ENTRADA

Les deseamos nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía. La celebración de hoy se engrandece muy especialmente por esa pregunta que Jesús hace permanentemente a todo quien le sigue: “¿Y que soy yo para ti?... En fin que en este domingo XII del Tiempo Ordinario vamos a aprender que todas las lecturas tienen presente al Mesías. En la primera Zacarías profetiza sobre la pasión de Cristo. En la segunda Pablo habla de que todos estamos incorporados a Cristo y en el Evangelio de Lucas, Pedro profetiza, también y a su modo, anunciando que Jesús de Nazaret es el Mesías. Cristo está con nosotros y para con nosotros. Cristo nos salva. Iniciemos con alegría nuestra Asamblea de hermanos que se quieren…

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: El fragmento de la profecía de Zacarías nos relata el sufrimiento de Cristo en la Cruz por nuestra salvación. Es impresionante ver como en los textos del Antiguo Testamento se perfila, perfectamente, lo que después –muchos siglos después—será nuestra salvación.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo en el fragmento de la Carta a los Gálatas que vamos a leer hoy nos muestra la unidad de todos –judíos y griegos—en torno a la persona de Cristo. Todos somos uno en Cristo y es lo que el Bautismo impera en nosotros: la unidad con Jesús y para siempre.

EVANGELIO: El fragmento del evangelio de Juan, sobre la aparición a los discípulos y la conversión del Apóstol Tomás es el utilizado en los tres ciclos litúrgicos: A, B y C. Y es lógico porque reúne todos los elementos juntos que se dieron en la Resurrección. El evangelio de San Juan, escrito muchos años después que los otros tres evangelios sinópticos, encierra una enorme capacidad descriptiva y una gran hondura

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Zacarías: 12, 10-11; 13, 1

Esto dice el Señor: “Derramaré sobre la descendencia de David y sobre los habitantes de Jerusalén, un espíritu de piedad y de compasión y ellos volverán sus ojos hacia mí, a quien traspasaron con la lanza. Harán duelo, como se hace duelo por el hijo único y llorarán por él amargamente, como se llora por la muerte del primogénito.
En ese día será grande el llanto en Jerusalén, como el llanto en la aldea de HadadRimón, en el valle de Meguido”.
En aquel día brotará una fuente para la casa de David y los habitantes de Jerusalén, que los purificará de sus pecados e inmundicias.
Palabra de Dios

Salmo 62

R./  Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora
como el suelo reseco añora el agua. R/.

Para admirar tu gloria y tu poder,
con este afán te busco en tu santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia;
siempre, Señor, te alabarán mis labios. R/.

Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma.
Te alabaré con jubilosos labios. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 3, 26-29

Hermanos: Todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues, cuantos han sido incorporados a Cristo por medio del bautismo, se han revestido de Cristo. Ya no existe diferencia entre judíos y no judíos, entre esclavos y libres, entre varón y mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, son también descendientes de Abraham y la herencia que Dios le prometió les corresponde a ustedes.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 9, 18-24

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, que alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”. Él les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Respondió Pedro: “El Mesías de Dios”. Él les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.
Después les dijo: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.
Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy Cristo nos descubre su identidad y su misión. Y así nosotros nos involucramos en el camino de la cruz, el camino del bautizado, que lleva a la vida eterna. Para proseguir en ese caminar le pedimos al Padre:
DANOS FUERZA PARA LLEVAR NUESTRA CRUZ.
  • Por el Papa Francisco, para que encuentre colaboradores fieles en su empeño de extender por el mundo el mensaje misericordioso del Padre. OREMOS
  • Por nuestros dirigentes, para que sepan afrontar con coraje los problemas del país, haciendo un lugar lleno de concordia y prosperidad. OREMOS
  • Por los ancianos, los enfermos, los que viven en soledad para que el Señor les muestre su ayuda y puedan proseguir con alegría su caminar en este mundo. OREMOS
  • Por todos los niños y jóvenes que comienzan las vacaciones, para que sean un tiempo de descanso y encuentro con el Señor. OREMOS
  • Por los matrimonios cristianos, para que el Señor les ayude a soportar las cruces de cada día. OREMOS
  • Por nosotros, para que estemos atentos a las necesidades de los demás y ofrezcamos con prontitud nuestra ayuda. OREMOS
Celebrante: Padre, te pedimos que atiendas estas necesidades que tu pueblo te presenta. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡QUE SEAS PARA MI, SEÑOR!
Ilusión que me empuje a trabajar por tu Reino
Fe que me ayude a sentirte siempre presente
Esperanza que me anime en el desaliento
Amor que haga desplegar lo mejor de mí mismo
Ayúdame, Señor, en este Año de la Fe
a descubrir este tesoro que llevo entre manos.
Un tesoro que, tal vez por el paso del tiempo,
no lo veo con claridad o hasta lo he olvidado.
Un tesoro, la fe, que por mis falsas seguridades
digo conocerlo cuando, en realidad, vivo muy lejos.

Amén.

AVISOS PARROQUIALES