22 Mayo 2016 - La Santísima Trinidad

Domingo después de Pentecostés
22 Mayo 2016
La Santísima Trinidad


MONICIÓN DE ENTRADA

Sean hermanos y hermanas especialmente bienvenidos e iniciemos con júbilo la Eucaristía. En ella vamos a celebrar lo esencial que sobre Dios nos reveló Jesucristo: que nuestro Dios no es un Dios solitario y lejano y que en el conjunto insondable que es la divinidad hay tres personas unidas por el amor: la Trinidad Santísima. No nos importe hoy repetir ahora esa oración fundamental del cristiano: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Deciros también que hemos iniciado el Tiempo Ordinario –estamos en la octava semana— que llegará hasta el 27 de noviembre que iniciaremos el Adviento. Es el Tiempo Ordinario un periodo de consolidación y de repaso histórico y espiritual de la Vida de Jesús.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura, sacada del Libro de los Proverbios, se explica de manera muy gráfica la creación del mundo por el Dios único que tiene poder para todo. Ha sido la Sabiduría de Dios quien lo ha hecho todo que había sido engendrada antes de la creación del mundo.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo, en la Carta a los Romanos, que es nuestra segunda lectura, revela que el amor de Dios está en nuestros corazones por el Espíritu Santo “que se nos ha dado”. Marca, sin duda, una continuidad con el Día de Pentecostés.

EVANGELIO: El Evangelio de San Juan, se recuerda la maravilla de la venida del Espíritu Santo como continuador de la obra de Jesús, pero sobre todo define con maestría la realidad trinitaria. En las palabras de Jesús, referidas por Juan, el Hijo revela la presencia del Padre y del Espíritu.

LECTURAS

Lectura del libro de los Proverbios: 8, 22-31

Esto dice la sabiduría de Dios: “El Señor me poseía desde el principio, antes que sus obras más antiguas. Quedé establecida desde la eternidad, desde el principio, antes de que la tierra existiera. Antes de que existieran los abismos y antes de que brotaran los manantiales de las aguas, fui concebida. Antes de que las montañas y las colinas quedaran asentadas, nací yo. Cuando aún no había hecho el Señor la tierra ni los campos ni el primer polvo del universo, cuando Él afianzaba los cielos, ahí estaba yo. Cuando ceñía con el horizonte la faz del abismo, cuando colgaba las nubes en lo alto, cuando hacía brotar las fuentes del océano, cuando fijó al mar sus límites y mandó a las aguas que no los traspasaran, cuando establecía los cimientos de la tierra, yo estaba junto a Él como arquitecto de sus obras, yo era su encanto cotidiano; todo el tiempo me recreaba en su presencia, jugando con el orbe de la tierra y mis delicias eran estar con los hijos de los hombres”.
Palabra de Dios

Salmo 8

R./  ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas, que has creado, me pregunto:
¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes,
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R/.

Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos
y todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas,
todos los animales salvajes, las aves del cielo
y los peces del mar,
que recorren los caminos de las aguas. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 1-5

Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por Él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos hasta de los sufrimientos, pues sabemos que el sufrimiento engendra la paciencia, la paciencia engendra la virtud sólida, la virtud sólida engendra la esperanza, y la esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que Él mismo nos ha dado.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Al Dios que es, que era y que vendrá.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 16, 12-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, Él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Señor, tus ojos están puestos en los que esperan tu misericordia, por eso ponemos nuestras peticiones ante Ti, confiando en la generosidad de tu corazón.
QUE TU MISERICORDIA VENGA SOBRE NOSOTROS
  • Por la Iglesia; para que dé razones sólidas para creer y esperar, y para que nos ayude a poner nuestras vidas en las manos de Dios, con la certeza de que la Trinidad habita en cada uno de nosotros. OREMOS
  • Por el Papa, los obispos, los sacerdotes; para que nos enseñen a creer en la Trinidad y arrodillarnos ante el misterio para experimentar: la vida, el amor y la plenitud de Dios. OREMOS
  • Por las naciones, los pueblos, las familias, las personas que no encuentran la paz; para que el Señor ablande su corazón y los lleve: a aceptar, a perdonar, a compartir, llegando así a la concordia y la tranquilidad. OREMOS
  • Por las familias; para que la Trinidad las marque con su sello, siendo creadoras de vida, portadoras de amor y constantes en comunicación. OREMOS
  • Por los enfermos, los que sufren, los que están fuera de sus hogares; para que encuentren en la Iglesia una mano tendida que les ayude en sus necesidades y los anime a creer y a esperar. OREMOS
  • Por todo este pueblo fiel que se reúne en este Día Santo en la celebración de esta Eucaristía para que la meditación frecuente en el Misterio de Santísima Trinidad, nos acerque a todos al gozo de la eternidad OREMOS
Celebrante: Todo esto lo ponemos en manos de Dios en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


ESTÁS AQUÍ, SEÑOR
Tu secreto, un secreto a voces,
es el amor del Padre, con el Hijo y en el Espíritu.
Una familia que, estando sentada en el cielo,
camina con los pies de Cristo en la tierra.
Una conversación que, dándose en el cielo,
se escucha con nitidez a través del Espíritu Santo
Una mesa que, asentándose en el cielo,
se prolonga en la casa de todos aquellos
que cantan, creen, viven y se asombran
ante el Misterio Trinitario.
Amén.

AVISOS PARROQUIALES