24 abril 2016 - V Domingo de Pascua


V Domingo de Pascua
24 abril 2016

Igual que yo los he amado


MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban, con todo nuestro amor fraterno, la bienvenida a la eucaristía del Quinto Domingo de Pascua. Hoy la palabra de Dios nos habla de amor. Jesús mismo nos habla de amor. Y muy adecuado que el Maestro nos lo recuerde porque vivimos en un momento en que la violencia –terrorismo, guerras, violencia doméstica-- está muy presente en nuestras vidas, con el consiguiente deterioro del amor. Jesús quiere decirnos en que consiste la victoria del amor: vivir, trabajar, amar, esforzarse por el bien de los demás; teniendo presente que no podremos alcanzar la paz sin amor. Pidámosle al Señor en esta Eucaristía que nos ayude a cambiar nuestro corazón para que en él tenga cabida el amor…

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura –del Libro de los Hechos de los Apóstoles--nos muestra, como al llegar las primeras pruebas a los seguidores de Jesús la fe empieza a decaer. Y esta historia vuelve a repetirse en nosotros. Pero los apóstoles alertan a los cristianos --de entonces y a los de hoy-- que el secreto consiste en perseverar.

SEGUNDA LECTURA: En el Libro del Apocalipsis --de donde procede la segunda lectura de hoy --nos hace una invitación a la esperanza, asegurándonos que algún día todo será nuevo para gozo del hombre. Y Dios será todo para todos. Y antes habrá enjugado las lágrimas de nuestros ojos.


EVANGELIO: En el evangelio—del Apóstol Juan-- Cristo es glorificado justamente cuando un amigo sale para entregarlo y revela a los apóstoles una gran recomendación salida de su alma grande: “os doy un mandamiento nuevo, que os améis los unos a los otros como yo os he amado, amaos también entre vosotros”. Gracias Señor, porque en la última cena partiste tu pan y vino en infinitos trozos, para saciar nuestra hambre y nuestra sed...

LECTURAS

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 14, 21-27

En aquellos días, volvieron Pablo y Bernabé a Listra, Iconio y Antioquía, y ahí animaban a los discípulos y los exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad designaban presbíteros, y con oraciones y ayunos los encomendaban al Señor, en quien habían creído.
Atravesaron luego Pisidia y llegaron a Panfilia; predicaron en Perge y llegaron a Atalía. De ahí se embarcaron para Antioquía, de donde habían salido, con la gracia de Dios, para la misión que acababan de cumplir.
Al llegar, reunieron a la comunidad y les contaron lo que había hecho Dios por medio de ellos y cómo les había abierto a los paganos las puertas de la fe.
Palabra de Dios

Salmo 144

R./  BENDECIRÉ AL SEÑOR ETERNAMENTE. ALELUYA.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. R/.

Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas. R/.

Que muestren a los hombres tus proezas,
el esplendor y la gloria de tu reino.
Tu reino, Señor, es para siempre,
y tu imperio, por todas las generaciones. R/.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan:,

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía. También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia, que va a desposarse con su prometido. Oí una gran voz, que venía del cielo, que decía:
“Ésta es la morada de Dios con los hombres; vivirá con ellos como su Dios y ellos serán su pueblo. Dios les enjugará todas sus lágrimas y ya no habrá muerte ni duelo, ni penas ni llantos, porque ya todo lo antiguo terminó”.
Entonces el que estaba sentado en el trono, dijo: “Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas”.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 13, 31-33.34-35

Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.
Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado; y por este amor reconoce-rán todos que ustedes son mis discípulos”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: El amor que ha sido derramado por Cristo sobre nosotros, es la seña que nos identifica en el mundo. Pedimos al Padre que nos conceda vivir en ese amor y mostrando su misericordia:
SEÑOR, AYÚDANOS A AMAR COMO TÚ AMAS
  • Padre alienta y fortalece al Papa Francisco en la cruzada de amor y misericordia que ha emprendido durante su pontificado, haz que la Iglesia sea portadora de dicha misericordia y que el mundo acoja su mensaje de amor. OREMOS
  • Por los frutos del viaje de Francisco a la Isla de Lesbos, para que el mundo entiende su gesto de amor y apoyo a los refugiados. OREMOS
  • Por todos los países que viven en guerra, para que el Señor se haga presente en los corazones de todos los hombres y lleguen a convivir en paz. OREMOS
  • Por todos los habitantes de Ecuador y Japón afectados por los terremotos de esta semana pasada, para que Dios acoja las almas de los difuntos, dé ánimo a los heridos y consuelo a los familiares. OREMOS
  • Por todos los que sufren la enfermedad, la pobreza o la exclusión para que encuentren en los cristianos corazones llenos de amor y los acompañen y atiendan en sus necesidades. OREMOS
  • Por todos nosotros, para acercándonos con asiduidad al sacramento del Amor, seamos portadores de la gracia de Dios a todos los rincones del mundo. OREMOS
Celebrante: Padre, te pedimos que en tu Amor infinito acojas y atiendas estas súplicas que tu pueblo confiado te ha presentado. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN



POR TI, SEÑOR
Mantendremos, eternamente nuevo,
el mandamiento que Tú nos dejaste:
amar, sin mirar a quién
amar, sin contar las horas
amar, con corazón y desde el corazón
amar, buscando el bien del contrario
amar, buscándote en el hermano

POR TI, SEÑOR
Daremos razón de tu nombre,
aunque, el hablar de Ti,
nos cause desasosiego o incomprensión
Ofreceremos, nuestras manos abiertas,
aún a riesgo de ser tratados como ilusos
de que, lo que damos o hacemos,
no sirve de nada ante un mundo
en el que sólo se valora lo que se paga

POR TI, SEÑOR
Miraremos al cielo
buscando un rasgo de tu presencia
Miraremos hacia el duro asfalto
para llevar tu Buena Noticia
la alegría de tu ser resucitado
tu Palabra, como aliento y vida
tu rostro que tonifique
nuestra triste existencia.

POR TI, SEÑOR
Amaremos, aun no siendo amados
Y, en medida rebosante y sin cuenta,
colmaremos y calmaremos
los corazones que necesitan paz
las almas que se han tornado en tibias
los pies que se resisten a caminar
los ojos que se han quedado en el vacío

AVISOS PARROQUIALES