1 mayo 2016 - VI Domingo de Pascua


VI Domingo de Pascua
1 mayo 2016

Las dolorosas despedidas


MONICIÓN DE ENTRADA

Sean todos bienvenidos a la Eucaristía. Hemos avanzado en esta Pascua y así lo demuestra ya este domingo sexto del Tiempo Pascual. Hemos seguido, todo el tiempo, en la presencia de Jesús Resucitado. Hemos recorrido un importante trecho, pero la emoción no se acaba. El próximo domingo celebraremos la Ascensión del Señor y el siguiente –dentro de quince días—será Pentecostés con la llegada del Espíritu Santo que nos ha prometido Jesús. Jesús hoy nos vuelve a hablar de amor. Del suyo y del que el Padre nos profesa. Nosotros hemos de responder, tanto para Dios como para los hermanos, con el mismo amor surgido de lo más hondo de nuestro ser. Con la ayuda del Señor lo conseguiremos.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos alerta de las veces que cargamos a otros fardos que nosotros no somos capaces de soportar. Y eso es lo que ocurría entre los primeros fieles cristianos convertidos por Pablo y Bernabé. La discusión sobre el mantenimiento –o no—de la ley judía produjo el primer concilio de la historia: el Concilio de Jerusalén, invocando al Espíritu se evitasen cargas doctrinales innecesarias.

SEGUNDA LECTURA: La segunda lectura, del Libro del Apocalipsis, nos habla del luminoso y feliz mundo de la Jerusalén del cielo. Su descripción es muy bella y llena de esperanza, porque su luz es Dios y su lámpara el Cordero. Narra la realidad de ese día en el que, por fin, nos encontraremos ante el rostro de Dios.

EVANGELIO: En el Evangelio de San Juan, Jesús próximo a terminar su primer periplo en la Tierra, nos promete el Espíritu Santo, el Paráclito, que nos lo enseña todo y vela por la Iglesia y por sus hijos. Pero lo más grande que nos dice es que si le amamos, Él y el Padre, vendrán a nosotros y se quedarán para siempre.

LECTURAS

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 15, 1-2. 22-29

En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que si no se circuncidaban conforme a la ley de Moisés, no podrían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros. Los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía: “Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les transmitirán, de viva voz, lo siguiente: `El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”.

Palabra de Dios

Salmo 66

R./  Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

Ten piedad de nosotros y bendícenos;
vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozca la tierra tu bondad
y los pueblos tu obra salvadora. R/.

Las naciones con júbilo te canten,
porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos
y riges en la tierra a las naciones. R/.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos,
que los pueblos te aclamen todos juntos.
Que nos bendiga Dios
y que le rinda honor el mundo entero. R/.

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 21, 10- 14. 22-23

Un ángel me transportó en espíritu a una montaña elevada, y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino. Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero. No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios todopoderoso y el Cordero son el templo. No necesita la luz del sol o de la luna, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera.
Palabra de Dios

Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor;
y mi Padre lo amará y vendremos a él.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 14, 23-29

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho. La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean”.
Palabra del Señor.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Al Padre que envía el Espíritu Santo a través de Cristo, elevamos nuestros ojos pidiéndole que atienda estas necesidades que ahora le presentamos diciendo:
PADRE, ESCUCHA NUESTRA PLEGARIA
  • Te pedimos que sostengas con la fuerza de tu Espíritu la labor del Papa y de la Iglesia en su afán de extender el mensaje de Cristo. OREMOS
  • Te pedimos que la Paz que tu Hijo nos dejó llegue a todos los rincones de la tierra. OREMOS
  • Te pedimos por todos los que sufren la enfermedad, el desánimo, la soledad para que la presencia del Espíritu que tu Hijo nos prometió los llene de fuerza y los sostenga en sus contratiempos. OREMOS
  • Te pedimos por todos los niños que hacen la primera comunión, para que se mantengan fieles a Jesús, aunque con los avatares de la vida no lo sientan tan cercano hoy. OREMOS
  • –Te pedimos por los matrimonios católicos, para que basándose en el Amor de Cristo que es entrega, vivan en sus corazones con la paz que Cristo nos dio. OREMOS
  • Te pedimos por todos nosotros que escuchamos a tu Hijo y nos alimentamos de Él, para que seamos mensajeros fieles de su Amor y su Paz. OREMOS
Celebrante: Padre, te pedimos que atiendas nuestras súplicas y mandes tu misericordia a todos los hombres especialmente a aquellos que viven alejados de ti. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


QUIERO ESTAR CONTIGO, SEÑOR

En las horas de luz,
cuando a las claras te veo

y en las noches oscuras,
al sentir que te pierdo

En las pruebas amargas,
cuando eres mi bálsamo

Y en los instantes de soledad
cuando avanzo sólo

Aquí me tienes,
Señor, torpe y débil

pero recordando que,
cumplir y amar tu Palabra,

es la mejor autopista
para llegarme hasta el cielo


Amén.

AVISOS PARROQUIALES