27 marzo 2016 - Domingo de Pascua


Domingo de Pascua
de la Resurrección del Señor
27 marzo 2016

EL TESTIMONIO DE LA ESCRITURA


MONICIÓN DE ENTRADA

¡Ha resucitado! Bienvenidos a esta Eucaristía de alegría y gozo. Anoche celebrábamos la Vigilia Pascual. Y esta Misa de Pascua es eco de aquella. El mensaje de hoy es: “No busquéis entre los muertos al que vive". ¡Dios lo ha resucitado! Ya llega nuestra alegría, es tiempo de resucitar, de salir de la noche, de liberarnos de tantas esclavitudes como nos oprimen. La Resurrección de Cristo nos dice que ya todo es esperanza. Aceptemos de verdad el anuncio de la Pascua, que da paso a ese rayo de luz que trae la buena noticia, y sobre todo pidamos a Jesús Resucitado que nos ayude a remover la losa que paraliza nuestras almas y nos libere del peso que aplasta nuestros corazones. ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra –ya— a Pedro lleno del Espíritu Santo y narrando ante el pueblo la vida de Jesús. Es útil este texto para este día de la Resurrección del Señor, donde se hace mas presente, entre nosotros, la presencia del Espíritu, como le ocurrió a San Pedro.

SEGUNDA LECTURA: La resurrección de Jesús termina con la muerte y si creemos esto nosotros algún día resucitaremos. Y, sin embargo, va a ser así. Toda la doctrina de Pablo se basa en la resurrección y el cambio futuro de nuestra condición humana. Y así se explica en la segunda lectura proceden-te de la Carta de San Pablo a los Colosenses.

Secuencia. Vamos a escuchar la secuencia de la Misa de Pascua. Es un bellísimo himno muy antiguo en el que se narra con pocas palabras todo el misterio de la Resurrección y de la salvación del género humano.

EVANGELIO: Después de la resurrección Jesús cambiará de aspecto y ni siquiera María Magdalena le reconoce, tal como narra el Evangelio de San Juan. Y se va a cumplir en él lo que el mismo Jesús, una vez, cuando ciertos saduceos quieren tenderle una trampa hablan de esa mujer cuyos maridos van muriendo sucesivamente. Él alude a la naturaleza de ese cuerpo glorificado al equiparar a los que viven en la gloria con la naturaleza de los ángeles. El fue el primero en recibir el cuerpo glorificado. Después le seguiremos todos nosotros.

LECTURAS

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 34. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él. Nosotros somos testigos de cuanto Él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que Él, de antemano, había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con Él después de que resucitó de entre los muertos. Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en Él reciben, por su me-dio, el perdón de los pecados”.

Palabra de Dios

Salmo 117

R./ Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.


Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
“Su misericordia es eterna”.  R/.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.  R/.

La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.  R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 3, 1-4

Hermanos: Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con Él.
Palabra de Dios

Secuencia

1. Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la víctima
propicia de la Pascua.

2. Cordero sin pecado,
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

3. Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.

4. “¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?”.
A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

5. los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

6. Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.

7. Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda

8. Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa

Aleluya, aleluya.

Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua.

R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 20, 1-9

El primer día después del sábado , estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor. 



ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: El sepulcro vacío, nos llena de alegría, nuestra Pascua inmolada ha sido semilla de eternidad. A ti, Padre, que has resucitado a Cristo te pedimos:
Danos la luz de la resurrección, señor

  • Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes y el pueblo fiel para que esta Luz que hoy nace del sepulcro vacío, llene y guíe nuestros corazones. OREMOS
  • Por todas la naciones de la tierra para que acojan la palabra de Vida que hoy ha resucitado de entre los muertos. OREMOS
  • Por los enfermos, los pobres, los necesitados, para que encuentren en la Iglesia una mano siempre dispuesta a ayudarles. OREMOS
  • Por todos los que en este tiempo de Pascua recibirán la primera Comunión, la Confirmación o el Bautismo, para que estos sacramentos les ayuden en su caminar a la luz de Cristo resucitado. OREMOS
  • Por los matrimonios para que renueven en la gracia de la Resurrección su amor y compromiso mutuo. OREMOS
  • Por todos nosotros que hemos contemplado en esta mañana la victoria de nuestro Dios, para que vivamos siempre guiados por la luz de la resurrección. OREMOS

Celebrante: Padre haz que tu pueblo experimente el gozo de este día durante todo el caminar en esta tierra y así dirija sus pasos hacía Ti. Te lo pedimos por tu Hijo Nuestro Señor.
 

Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡ALELUYA, AMIGOS TODOS!

Teniendo a Jesús por delante:
un sepulcro vacío
unas mujeres que reconocen al Maestro
unos discípulos, con virtudes y defectos
una Virgen que contempla emocionada a Jesús vivo;
no tenemos derecho al desaliento
no existe habitación para el temor
no podemos dar la mano al pesimismo
No hay lugar para la muerte ni para las noches oscuras
¡Jesús ha resucitado!
¡Jesús ha prometido lo que cumplió!
¡Jesús es la alegría del mundo!
¡Jesús es el final de la muerte!
¡Jesús es el principio de la vida eterna!
¡Jesús es la razón de nuestra espera!
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Mil veces aleluya!
¡Ha resucitado, el Señor!
¡Bendita la mañana que nos trajo tal noticia!

Amén.

AVISOS PARROQUIALES

20 marzo 2016 - DOMINGO DE RAMOS


DOMINGO DE RAMOS
20 marzo 2016

NO ME RESISTÍ NI ME ECHÉ PARA ATRÁS


MONICIÓN DE ENTRADA

La Procesión de las palmas simboliza el recibimiento entusiasta del pueblo de Jerusalén a Jesús de Nazaret. Y ahora vamos a iniciar la Eucaristía de este Do-mingo de Ramos que es el gran pórtico de la Semana Santa. Jesús en estos días va a consumar su entrega y, por tanto, la redención del género humano, tal como Dios Padre desea y pone en las manos de su Hijo Unigénito. Os deseamos, claro está, nuestra más cordial bienvenida a la celebración eucarística en la que vamos a escuchar, entera, la pasión del Señor narrada por San Lucas en su evangelio. Relato formidable que nos prepara e informa para mejor vivir los días grandes de nuestra fe. Iniciemos pues con emoción esta tan especial asamblea de hermanos en, también, un día muy importante para todos nosotros.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura sacada del Libro de Isaías, nos mues-tra al Señor, siempre cerca del que sufre. Para él tiene una palabra de aliento, una mano tendida, una ayuda crucial. Es un relato crucial del Antiguo Tes-tamento para mejor entender la Pasión de Cristo. Es el tercer cántico del Siervo del Señor.

SEGUNDA LECTURA: Un fragmento de la Carta a los Filipenses, conforma la segunda lectura. San Pablo nos reclama para realizar estas acciones desde la más profunda humildad. Y como ejemplo: Cristo. Él lo hizo todo sin hacer alarde de su categoría de Dios.

EVANGELIO: Como evangelio La Pasión. Cualquier palabra sobraría para lle-gar a comprender que fue el mayor acto de amor que pueda conocer la histo-ria. Tras la alegría de la entrada en Jerusalén que hemos celebrado con la Procesión de los Ramos, la liturgia de este día lee completa la Pasión de Nuestro Señor que en el presente ciclo --el C-- corresponde a San Lucas. El relato de Lucas es completo, rico en matices. Es ya difícil saber por qué Je-sús tiene que morir. Y, sobre todo, admitir que ha de morir y en la Cruz.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Isaías: 50, 4-7

En aquel entonces, dijo Isaías: “El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento. Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos. Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endurecí mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado”. Palabra de Dios.
Palabra de Dios

Salmo 21

R./ Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?


Todos los que me ven, de mí se burlan;
me hacen gestos y dicen:
“Confiaba en el Señor, pues que Él lo salve;
si de veras lo ama, que lo libre”.  R/.

Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se pueden contar todos mis huesos.  R/.

Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame,
no te quedes de mí tan alejado.  R/.

A mis hermanos contaré tu gloria
 y en la asamblea alabaré tu nombre.
 Que alaben al Señor los que lo temen.
 Que el pueblo de Israel siempre lo adore. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 2, 6-11

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nom-bre que está sobre todo nombre.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús


† Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas: (23, 1-49)

Llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".
Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes".
"Pero miren: la mano del que me va a entregar está conmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, según lo decretado; pero ¡ay de aquel hombre por quien será entregado!" Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que lo iba a traicionar.
Después los discípulos se pusieron a discutir sobre cuál de ellos debería ser considerado como el más importante. Jesús les dijo: "Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el mayor entre ustedes actúe como si fuera el menor, y el que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¿quién vale más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino, como mi Padre me lo dio a mí, para que coman y beban a mi mesa en el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus de Israel".
Luego añadió: "Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido permiso para zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos". Él le contestó: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la cárcel y a la muerte". Jesús le replicó: "Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces".
Después les dijo a todos ellos: "Cuando los envié sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?" Ellos contestaron: "Nada". Él añadió: "Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que está escrito de mí: Fue contado entre los malhechores, porque se acerca el cumplimiento de todo lo que se refiere a mí". Ellos le dijeron: "Señor, aquí hay dos espadas". Él les contestó: "¡Basta ya!"
Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo acompañaron los discípulos. Al llegar a ese sitio, les dijo: "Oren, para no caer en la tentación". Luego se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Se le apareció entonces un ángel para confortarlo; él, en su angustia mortal, oraba con mayor insistencia, y comenzó a sudar gruesas gotas de sangre, que caían hasta el suelo. Por fin terminó su oración, se levantó, fue hacia sus discípulos y los encontró dormidos por la pena. Entonces les dijo: "¿Por qué están dormidos? Levántense y oren para no caer en la tentación". Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?
Todavía estaba hablando, cuando llegó una turba encabezada por Judas, uno de los Doce, quien se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: "Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?"
Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con él dijeron: "Señor, ¿los atacamos con la espada?" Y uno de ellos hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino, diciendo: "¡Dejen! ¡Basta!" Le tocó la oreja y lo curó.
Después Jesús dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados del templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los días he estado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero ésta es su hora y la del poder de las tinieblas".
Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía desde lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó también con ellos. Al verlo sentado junto a la lumbre, una criada se le quedó mirando y dijo: "Este también estaba con él". Pero él lo negó diciendo: "No lo conozco, mujer". Poco después lo vio otro y le dijo: "Tú también eres uno de ellos". Pedro replicó: "¡Hombre, no lo soy!" Y como después de una hora, otro insistió: "Sin duda que éste también estaba con él, porque es galileo".
Pedro contestó: "¡Hombre, no sé de qué hablas!" Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo.
El Señor, volviéndose, miró a Pedro. Pedro se acordó entonces de las palabras que el Señor le había dicho: `Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces', y saliendo de allí se soltó a llorar amargamente.
Los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, le daban golpes, le tapaban la cara y le preguntaban: "¿divina quién te ha pegado?" Y proferían contra él muchos insultos.
Al amanecer se reunió el consejo de los ancianos con los sumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jesús ante el sanedrín y le dijeron: "Si tú eres el Mesías, dínoslo". Él les contestó: "Si se lo digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a responder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre está sentado a la derecha de Dios todopoderoso". Dijeron todos: "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?" Él les contestó: "Ustedes mismos lo han dicho: sí lo soy". Entonces ellos dijeron: "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca". El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato.
Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".
Pilato preguntó a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le contestó: "Tú lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insistían con más fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.
Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero él no le contestó ni una palabra.
Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.
Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".
Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Él les dijo por tercera vez: "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificaran. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.
Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá:
`¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"
Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.
El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús:
"Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".
Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.
El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.
Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, que no había estado de acuerdo con la decisión de los judíos ni con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que aguardaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Pascua y ya iba a empezar el sábado. Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea acompañaron a José para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa, prepararon perfumes y ungüentos, y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.
Palabra del Señor. 



ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Cristo intercede por todos: hombres, mujeres, niños, ancianos... Es el mediador entre el Cielo y la tierra y reconcilia a todos con Dios. Por eso nos acercamos a Él cargados de necesidades.
QUE TU CRUZ NOS CONFORTE, SEÑOR

  • Por el Papa Francisco, los obispos y sacerdotes para que sepan llevar el Evangelio de la cruz a todos los hombres y así descubran que la redención nos viene de Cristo. OREMOS
  • Para que la sangre derramada por Jesús reconcilie a todos los pueblos que andan en discordias, haciendo de todos los hombres una hermandad. OREMOS
  • Para que Cristo que es nuestra paz, destruya el muro de tantas separaciones entre esposos, tantas enemistades entre la familia, tanta discordia entre las diversas religiones, y conceda a todos la paz que tanto ansiamos. OREMOS
  • Para que los pobres, los desesperanzados, los que sufren, y todos los que participan, con sus sufrimientos de la cruz de Cristo, encuentren fuerza en la pasión del Señor. OREMOS
  • Por los aquí reunidos: para que nuestro arrepentimiento y nuestro acercamiento a Dios durante esta cuaresma, sean camino de gracia y redención. OREMOS

Celebrante: Señor, tú que te apiadaste de la humanidad hasta dar la vida por nosotros, acude en nuestra ayuda y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo nuestro Señor.
 

Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡LO SABES, SEÑOR

Que nuestro sí, mañana será un no
Que nuestros cantos,
se convertirán en silencios
Que nuestros vítores,
darán lugar a deserciones
Que nuestros gritos,
se tornarán en timidez

LO SABES, SEÑOR
Que, tu entrada en Jerusalén,
es el inicio de una aventura
teñida de sufrimiento
de sacrificio, prueba y muerte…
pero con redención final

LO SABES….SEÑOR

Amén.

AVISOS PARROQUIALES

13 marzo 2016 - V Domingo de Cuaresma


V Domingo de Cuaresma
13 marzo 2016

MIREN QUE REALIZO ALGO NUEVO




MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía. Vamos a celebrar el Quinto Domingo de Cuaresma, que es el último de este tiempo fuerte de conversión. El próximo domingo –dentro de una semana—ya será Domingo de Ramos e iniciaremos la Semana Santa. Hoy el evangelio nos mostrará la impresionante escena de Jesús y la mujer adúltera, donde la mala intención de los enemigos de Jesús se convertirá en camino de perdón para una mujer perseguida y asustada. Todavía, a nosotros, en estas fechas cuaresmales, nos queda tiempo para reflexionar, para pedir perdón, para hacer posible nuestra conversión. Iniciemos, pues, nuestra celebración con alegría y esperanza…

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Libro de Isaías, nos insiste en que Dios puede sacar vida hasta de lo más árido, de lo más insospechado. Él siempre hace nuevo el camino, calma la sed verdadera, pone en pie a los que han caído y les falta el ánimo para levantarse de nuevo.

SEGUNDA LECTURA: Nuestra fuerza es el Señor, nos dice San Pablo en la segunda lectura, de la Carta a los Filipenses: cuando de verdad creamos en el apoyo de Dios, toda nuestra vida la cimentaremos en el Señor

EVANGELIO: El Evangelio de San Juan nos narra la maravillosa escena de la mujer adultera. Pero tiene resonancias para nosotros hoy. Debemos alejarnos de los primeros lugares donde se esté lapidando a cualquier persona, y usando la piedra que portamos, no para arrojarla sobre los demás. Jesús nos da una gran lección de amor y misericordia, No lo olvidemos.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Isaías: 43, 16-21

Esto dice el Señor, que abrió un camino en el mar y un sendero en las aguas impetuosas, el que hizo salir a la batalla a un formidable ejército de carros y caballos, que cayeron y no se levantaron, y se apagaron como una mecha que se extingue: “No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo; yo voy a realizar algo nuevo. Ya está brotando. ¿No lo notan? Voy a abrir caminos en el desierto y haré que corran los ríos en la tierra árida. Me darán gloria las bestias salvajes, los chacales y las avestruces, porque haré correr agua en el desierto, y ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo escogido. Entonces el pueblo que me he formado proclamará mis alabanzas”.
Palabra de Dios

Salmo 125

R./ Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.


Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.  R/.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
“¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”.
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.  R/.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.  R/.

Al ir, iban llorando, cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 3, 7-14

Hermanos: Todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero corno basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a Él, no porque haya obtenido la justificación que proviene de la ley, sino la que procede de la fe en Cristo Jesús, con la que Dios hace justos a los que creen. Y todo esto, para conocer a Cristo, experimentar la fuerza de su resurrección, compartir sus sufrimientos y asemejarme a Él en su muerte, con la esperanza de resucitar con Él de entre los muertos. No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me esfuerzo en conquistarlo, porque Cristo Jesús me ha conquistado. No, hermanos, considero que todavía no lo he logrado. Pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás, y me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde el cielo.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Todavía es tiempo, dice el Señor, conviértanse a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús


† Lectura del santo Evangelio según san Juan: 8, 1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y Él, sentado entre ellos, les enseñaba. Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a Él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?”. Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo. Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a Él. Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?”. Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.
Palabra del Señor. 



ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy Cristo nos muestra su misericordia con los pecadores, y nos enfrenta con nuestra actitud incriminatoria. Pidamos al Padre que nos haga ser más generosos con el prójimo y menos condescendientes con nuestras inclinaciones:
SEÑOR, HAZNOS JUSTOS Y MISERICORDIOSOS

  • Te pedimos Padre, por el Papa Francisco para que continúe su afán de llevar tu misericordia a todo el mundo. OREMOS
  • Por todos los gobernantes y los que ostentan el poder en las naciones, para que actúen siempre desde la justicia y atiendan con prontitud a los más necesitados. OREMOS
  • Por todos los que se sienten alejados de Cristo, para que no teman acercarse al Señor de la misericordia y obtengan de Él la salvación. OREMOS
  • Por los enfermos, los que viven lejos de sus familias, los que no tienen trabajo, o sufren persecución, para que logren que la justicia llegue a sus vidas y puedan vivir como verdaderos hijos de Dios. OREMOS
  • Por los matrimonios que viven en situaciones difíciles, para que volviendo al hogar del Padre encuentren en la realidad del sacramento que les fundamenta la fuerza necesaria para vivir de sus frutos. OREMOS
  • Por las familias cristianas para que siempre rija en ellos el perdón y la compresión frutos del amor vivido en Cristo. OREMOS
  • Por todos los que nos acercamos a la fuente de la Vida para que llevemos esta luz a todos los ámbitos en que nos movamos. OREMOS

Celebrante: Padre, haznos disfrutar de tu eterna misericordia y en justicia, ayúdanos a ser fieles a tu Hijo.Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
 

Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


AYÚDAME A MIRAR COMO TÚ, SEÑOR

Para que, frente a la mentira,
reine la verdad
Para que, frente a la condena,
brille tu misericordia
Para que, frente a la burla,
salga la comprensión
Para que, frente a la humillación,
despunte la bondad

Amén.

AVISOS PARROQUIALES

6 marzo 2016 IV DOMINGO DE CUARESMA


IV Domingo de Cuaresma
6 marzo 2016

EL MANÁ Y LAS BELLOTAS




MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la Eucaristía. Vamos a celebrar el Cuarto Domingo de Cuaresma, que la Iglesia siempre ha llamado “laetare” y significa regocijarse. Desde esa alegría, recibid –insistimos—nuestra más jubilosa bienvenida. La muestra de la alegría, del regocijo que vamos a proclamar, aparece el texto de la antífona de entrada y es un golpe de gozo en medio de la cuaresma. Incluso las austeras normas litúrgicas cuaresmales se limitan con el uso de las flores o de la música instrumental. Antes, incluso, el sacerdote portaba una casulla de color rosa. Hoy sigue autorizado pero de usa menos. Se trata de señalar, además, que el domingo será siempre un motivo de alegría porque celebramos la resurrección del Señor. Jesús nos va a narrar, hoy, la bellísima parábola del Hijo Prodigo que también termina con regocijo, con una fiesta. Y es símbolo de la fiesta que hay en cielo cuando un pecador se convierte. Iniciemos hoy, pues, “laetare”, o sea, con la máxima alegría nuestra celebración.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura de hoy, del Libro de Josué nos narra como el pueblo elegido celebrará la Pascua al entrar en la tierra prometida. Ya no tuvieron maná y comieron de los frutos de la tierra. Se iniciaba la etapa histórica de consolidación del pueblo de Dios.

Pablo de Tarso expresa magistralmente en esta segunda lectura, sacada de la Segunda Carta a los fieles de Corinto, la doctrina de la reconciliación con Dios. Y es el Padre amoroso quien por medio de Cristo se reconcilia con su pueblo sin tener en cuenta traiciones y pecados antiguos.

EVANGELIO: Se narra en el Evangelio de Lucas que escuchamos hoy la parábola del hijo pródigo. Unas de las narraciones más maravillosas de los textos evangélicos que narra la bondad del Padre y la alegría enorme de Dios ante la conversión de un hijo alejado, que vuelve.

LECTURAS

Lectura del libro de Josué: 5, 9. 10-12

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: “Hoy he quitado de encima de ustedes el oprobio de Egipto”. Los israelitas acamparon en Guilgal, donde celebraron la Pascua, al atardecer del día catorce del mes, en la llanura desértica de Jericó. El día siguiente a la Pascua, comieron del fruto de la tierra, panes ázimos y granos de trigo tostados. A partir de aquel día, cesó el maná. Los israelitas ya no volvieron a tener maná, y desde aquel año comieron de los frutos que producía la tierra de Canaán.
Palabra de Dios

Salmo 102

R./ El Señor es compasivo y misericordioso.


Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo  R/.

Proclamemos la grandeza del Señor
y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.  R/.

Confía en el Señor y saltarás de gusto,
jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres
y los libra de todas sus angustias. R/.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 17-21

Hermanos: El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo. Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es como si Dios mismo los exhortara a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se dejen reconciliar con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para que, unidos a Él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y san-tos.
Palabra de Dios

Honor y gloria a ti, Señor Jesús

Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús


† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escuchar-lo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: `Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera. Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levan-taré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’. Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’. Pero el padre les dijo a sus criados: ‘ ¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete. El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: `Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘ ¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’. El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’”.
Palabra del Señor. 
Palabra del Señor


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hoy el Padre nos muestra su corazón misericordioso y nos invita a practicar la misericordia, fruto de la redención, así nuestra plegaria hoy es:
SEÑOR, HAZNOS VIVIR EN TU MISERICORDIA.

  • Por el Papa Francisco, para que en este Año de la Misericordia encienda en los corazones de todos los católicos el amor misericordioso y nosotros lo lle-vemos a un mundo necesitado de él. OREMOS
  • Por todos los que rigen las naciones, para que procuren a cada cual lo necesario parar subsistir y lleven a sus gentes a tiempos de paz y prosperidad. OREMOS
  • Por todos aquellos hijos tuyos que viven alejados de Ti y de tu Iglesia, para que en este tiempo de reconciliación y misericordia se acerquen a ti buscando el perdón y obteniendo tu justificación. OREMOS
  • Por todos los que viven angustiados por su situación laboral, personal, de salud o inestabilidad emocional, para que encuentren personas misericordiosas que les muestren el rostro de Dios y superen en Cristo sus dificultades. OREMOS
  • Por los matrimonios que viven en situaciones difíciles, para que volviendo al hogar del Padre encuentren en la realidad del sacramento que les fundamenta la fuerza necesaria para vivir de sus frutos. OREMOS
  • Por las familias cristianas para que sepan afrontar con garantías, desde el Señor, los contratiempos que puedan surgir en sus quehaceres cotidianos. OREMOS
  • Por todos nosotros, que participamos del banquete de Cristo, para que seamos trasmisores de la misericordia del Padre a todos los ambientes donde nos encontremos. OREMOS

Celebrante: Padre, nos acercamos a Ti confesando nuestras culpas, te pedimos que restaures nuestro corazón y nos hagas vivir de acuerdo a tu misericordia.Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
 

Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


QUE VUELVA, SEÑOR

A tu casa, que es donde mejor se vive
A mi casa, que es tu casa, Señor
A tus brazos, que sé me echan en falta
A tus caminos, para que no me pierda
A tu presencia, para que goce
de la fiesta que me tienes preparada

Amén.

AVISOS PARROQUIALES