31 Enero 2016 - IV Domingo Ordinario


IV Domingo Ordinario
31 Enero 2016


MONICIÓN DE ENTRADA

Sean todos bienvenidos a la Eucaristía. Vamos a iniciar la celebración del Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario. En él Jesús de Nazaret nos va a dar una enseñanza que ya es famosa para todos. El Maestro lamenta que nadie sea considerado profeta en su propia tierra. El texto de Lucas que escucharemos hoy es continuación del proclamado el domingo anterior. Sus paisanos anclados en viejos prejuicios no quieren admitir, al menos, la evolución que ha tenido su convecino. Y quieren llegar hasta a la violencia para doblegarlo. Resulta inaudito.
 Oiremos, también, a Pablo que hace un impresionante canto al amor, y que marca, también, la importancia doctrinal de este domingo. Y es que, en estos tiempos difíciles, de grandes zozobras, el amor nos puede salvar.
Iniciemos, pues, nuestra celebración con alegría y entusiasmo…

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Libro de Jeremías, nos muestra, cómo el Señor nos ha elegido a nosotros desde siempre. Cómo nos cuida en medio de tantas luchas, y nos invita a llevar la Palabra, sin miedo, a todos los rincones de la tierra.

SEGUNDA LECTURA: San Pablo en su primera carta a los fieles de Corinto, que es nuestra segunda lectura nos expresa que hay una sola cosa: el amor. Es el amor quien mueve la gran aventura de la vida y la fuerza que mueve al hombre y al mundo. El amor es la solución para todos los problemas del género humano.

EVANGELIO: Nuestra torpeza, como muestra el evangelio de Lucas, está en no querer profetas, sino falsos “superhombres” capaces de sacarnos en soledad llena de soberbia de nuestras equivocaciones, en lugar de aceptar un programa de vida coherente y denso, dedicado a Dios y a los hermanos. Jesús de Nazaret enseña que la salvación es para todos, no solo para unos pocos supuestamente elegidos por su origen o raza.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Jeremías: 1, 4-5. 17-19

En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras: “Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones. Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que yo no te quebrante. Mira: hoy te hago ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la gente del campo. Te harán la guerra, pero no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado para salvarte”.
Palabra de Dios

Salmo 70

R./ Señor, tú eres mi esperanza.

Señor, tú eres mi esperanza,
que no quede yo jamás defraudado.
Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme;
escucha mi oración y ponme a salvo. R/.

Sé para mí un refugio,
ciudad fortificada en que me salves.
Y pues eres mi auxilio y mi defensa,
líbrame, Señor, de los malvados. R/.

Señor, tú eres mi esperanza;
desde mi juventud en ti confío.
Desde que estaba en el seno de mi madre,
yo me apoyaba en ti y tú me sostenías.  R/.

Yo proclamaré siempre tu justicia
y a todas horas, tu misericordia.
Me enseñaste a alabarte desde niño
y seguir alabándote es mi orgullo. R/.


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 12, 31

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como Él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.
Palabra de Dios.
Palabra de Dios

Aleluya Aleluya.

El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos.

Aleluya.


† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 4, 21-30

En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”.
Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”. Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña sobre 1a que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero Él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Palabra del Señor


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos al Señor nuestro Dios, rico en misericordia y compasivo. Él siempre escucha las súplicas de sus hijos:
ESCÚCHANOS, SEÑOR.

  • Por el Papa Francisco y por todos los Cardenales de la Iglesia para que el Señor Jesús les incremente su amor hasta el heroísmo. OREMOS
  • Por los frutos del Año de la Misericordia para que todos nos sintamos unidos por la fraternidad y el perdón mutuo. OREMOS
  • Por los que viven preocupados de tener más; para que comprendan que el hombre se realiza en la donación y el servicio. OREMOS
  • Por nosotros; presentes en la Eucaristía, para que tomemos en serio la responsabilidad que tenemos de ofrecer nuestro amor y servicio a toda la Iglesia. OREMOS
  • Por todas las naciones de la tierra para que brote el Amor fruto de la Justicia y la Verdad y se apaguen los odios y rencillas frutos del egoísmo. OREMOS

Celebrante: Celebrante: Señor, Tú, que has enviado a Jesús a curar nuestras dolencias y enfermedades, escucha nuestras súplicas. Por Jesucristo nuestro Señor.  Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN



¿NO ERES TÚ, SEÑOR?

¿No eres Tú, Señor?
¿Aquel que, con su propia vida,
cumple una vez más
lo que en Belén Dios hizo con la suya:
amor al hombre?
¿Aquel que, siendo humilde,
es valiente para manifestar
las cosas de Dios
ante un mundo indiferente?

¿No eres Tú, Señor?
Quién siendo el Hijo de Dios
quieres que vivamos en Ti,
que creamos en Ti,
sin más pruebas que tu Palabra y tu vida?
¿Aquel que siendo Hombre
nos enseña el camino adecuado
para buscar y encontrar a Dios?

¡Dinos, Señor! ¿No eres Tú?

Amén.

AVISOS PARROQUIALES