24 Enero 2016 - III Domingo Ordinario


III Domingo Ordinario
24 Enero 2016
El Espíritu del Señor está sobre mí

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a esta eucaristía del Tercer Domingo del Tiempo Ordinario. Estamos en pleno Año Jubilar de la Misericordia y las lecturas de hoy son un especial recorrido de Jesús hacia esa Misericordia divina. En el principio de la vida pública de Jesús de Nazaret se acerca a Nazaret, a su pueblo, y allí les revela que la profecía de Isaías sobre el Ungido de Dios se cumple en ese momento. Actúa, al leer texto bíblico, como Maestro por primera vez allí. Pero lo importante es que el texto de Isaías le define como liberador del pueblo. Él nos libera de nuestras ataduras y nuestros miedos. Nunca como hoy, en estos tiempos malos, necesitamos la misericordia, la cercanía y la liberación total que nos ofrece Jesús. Confiemos en su Palabra y demos más sentido a nuestras vidas.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Nehemías nos va a decir que estemos alegres, que no estemos tristes. Y no hay mejor recomendación previa para escuchar la Palabra de Dios. Refiere el texto de nuestra primera lectura la lectura solemne de la Ley en el Templo de Jerusalén, reconstruido a la vuelta del exilio de Babilonia.

SEGUNDA LECTURA: El mensaje principal de nuestra segunda lectura, que procede de la Carta los Corintios es que la alegría es una consecuencia clara de la cercanía del Señor. Pablo, el gran Pablo, nos va a contar, como sólo él sabe hacerlo, esa organización prodigiosa que es la Iglesia, nuestra Asamblea, y que está basada en la coordinación neurológica y maravillosa que tiene el cuerpo humano. Sabiendo que Cristo es nuestra cabeza.

EVANGELIO: JEl evangelio de Lucas recoge la confirmación de Jesús –con palabras de Isaías—que él es nuestro libertador. Narra Lucas con precisión cinematográfica la escena de la sinagoga de Nazaret. Es el principio de la vida pública de Jesús ya se vislumbran los problemas que tendrá que sufrir nuestro Maestro a lo largo de toda su vida.

LECTURAS

Lectura del libro de Nehemías: 8, 2-4. 5-6. 8-10

En aquellos días, Esdras, el sacerdote, trajo el libro de la ley ante la asamblea, formada por los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón.
Era el día primero del mes séptimo, y Esdras leyó desde el amanecer hasta el mediodía, en la plaza que está frente a la puerta del Agua, en presencia de los hombres las mujeres y todos los que tenían uso de razón. Todo el pueblo estaba atento a la lectura del libro de la ley. Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio más alto que todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie.
Esdras bendijo entonces al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: “¡Amen!”, e inclinándose, se postraron rostro en tierra. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía la lectura. Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que instruían a la gente, dijeron a todo el pueblo: “Este es un día consagrado al Señor nuestro Dios. No estén ustedes tristes ni lloren (porqué todos lloraban al escuchar las palabras de la ley). Vayan a comer espléndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los que nada tienen, pues hoy es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza”.
Palabra de Dios

Salmo 18

R./ Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo. R/.

En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino. R/.

La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.  R/.

Que sean gratas las palabras de mi boca
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación. R/.


Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los corintios: 12, 12-30

Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.
El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: “No soy mano, entonces no formo parte del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Y si el oído dijera: “Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿con que oiríamos? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿con que oleríamos? Ahora bien, Dios ha puesto los miembros del cuerpo cada uno en su lugar según lo quiso. Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Cierto que los miembros son muchos, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decirle a la mano: “No te necesito”; ni la cabeza a los pies: “Ustedes no me hacen falta”. Por el contrario, los miembros que parecen más débiles son los más necesarios. Y a los más íntimos los tratamos con mayor decoro, porque los demás no lo necesitan.
Así formó Dios el cuerpo, dando más honor a los miembros que carecían de él, para que no haya división en el cuerpo y para que cada miembro se preocupe de los demás. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él, y cuando recibe honores, todos se alegran con él. Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él. En la Iglesia, Dios ha puesto en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros; luego, a los que hacen milagros, a los que tienen el don de curar a los enfermos, a los que ayudan, a los que administran, a los que tienen el don de lenguas y el de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos el don de curar? ¿Tienen todos el don de lenguas y todos las interpretan?
Palabra de Dios.
Palabra de Dios

Aleluya Aleluya.

El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos.

Aleluya.


† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 1, 1-4; 4, 14-21

Muchos han tratado de escribir la historia de las cosas que pasaron entre nosotros, tal y como nos las trasmitieron los que las vieron desde el principio y que ayudaron en la predicación. Yo también, ilustre Teófilo, después de haberme informado minuciosamente de todo, desde sus principios, pensé escribírtelo por orden, para que veas la verdad de lo que se te ha enseñado.
(Después de que Jesús fue tentado por el demonio en el desierto), impulsado por el Espíritu, volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región. Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en El. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.
Palabra del Señor


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Hemos leído que Jesús ha venido a traer la Salvación y atender a los que sufren, por ellos y confiados en su palabra le presentamos al Padre nuestra súplica repitiendo:
Padre, atiende nuestra súplica.

  • Por el Papa, obispos, sacerdotes y los miembros de la Iglesia para que vivamos en plena comunión unos con otros para mayor Gloria de Dios. OREMOS
  • Por los gobernantes y dirigentes de todas las naciones de la tierra para que vivan atentos a las necesidades de sus pueblos. OREMOS
  • Por los todos los enfermos para que Cristo llegue a su vida transformando su enfermedad en gozo y alegría. OREMOS
  • Por todos los niños del mundo para que les llegue con claridad el mensaje del Evangelio y lo acojan en sus corazones. OREMOS
  • Por los matrimonios para que descubran en la Palabra de Cristo el amor que es capaz de dar vida y salvación allá por donde pasa. OREMOS
  • Por todos nosotros para que alimentados con la Palabra y el Cuerpo de Cristo, seamos verdaderos testigos de su mensaje en nuestros ambientes. OREMOS

Celebrante: Padre, concede a tu pueblo aquellas necesidades que por medio de tu Hijo te presentamos. Por Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.  Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN



LOS OJOS… PUESTOS EN TI

Los que esperan…
tienen los ojos puestos en Ti para que no les defraudes

Los que desesperan…
tienen los ojos puestos en Ti para que les des esperanza

Los tristes…
tienen los ojos puestos en Ti, para que les bendigas con la alegría

Los abatidos…
tienen los ojos puestos en Ti, para que les levantes

Los decepcionados…
tienen los ojos puestos en Ti, para que sean optimistas

Los pobres…
tienen los ojos puestos en Ti, para que se sientan ricos

Amén.

AVISOS PARROQUIALES