XXXIII (33º) Domingo Ordinario B

XXXIII (33º) Domingo Ordinario B
15 noviembre 2015

“Estén preparados”


MONICIÓN DE ENTRADA

Sean, todos, y todas, bienvenidos a la Eucaristía de este Domingo 33 del Tiempo Ordinario. Estamos a punto de terminar un año litúrgico y, lógicamente, iniciar otro con la llegada del Adviento. La liturgia de este domingo, así como la del siguiente –que festejaremos a Jesucristo Rey del Universo—nos habla del final de un mundo que, una vez purificado, se abrirá a otro mundo, sin duda, mejor. Jesús nos enseña que hemos de confiar en Él y no asustarnos ante lo desconocido. Él siempre estará con nosotros. Pero hemos de irnos preparando muy especialmente para esos nuevos tiempos que veremos en el Adviento que se inicia el día 29… Estemos con espíritu de oración y fuerte esperanza ante ese nuevo tiempo que, sin duda, mejorará el actual. Iniciemos, pues, con gran alegría nuestra celebración.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1. La primera lectura –del Libro de Daniel-- es suficientemente clara. Nos habla de que, al final, habrá un consuelo para los humildes, los oprimidos, los pequeños. Nos recuerda, que a este mundo de injusticia le seguirá un orden nuevo que dará a los últimos la verdadera vida. Esta lectura es un texto clásico de la literatura apocalíptica del Antiguo Testamento.

2. En la segunda lectura, seguimos leyendo la Carta a los Hebreos. Y nos dice que Cristo es el único sacerdote ofrecido por amor para salvarnos y decirnos que no es posible soportar las tribulaciones de la vida sin acercarnos a la verdadera salvación que viene de la Cruz.

E. En el evangelio de Marcos, Jesús anuncia su próxima muerte y profetiza sobre la destrucción de Jerusalén, que ocurriría en el año 78, antes de que desapareciera la generación que vivió los hechos terribles del Gólgota. Enlaza, además, con el fin del mundo, cuyo momento –fecha y hora— solo sabe el Padre.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Daniel - 12, 1-3

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo. Será aquel un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el prin-cipio del mundo. Entonces se salvará tu pueblo y todos aquellos que están escritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán: unos para la vida eterna, otros para el eterno castigo.
Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento; y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.
Palabra de Dios

SALMO 15

R./ Enséñanos, Señor, el camino de la vida.

El Señor es la parte que me ha tocado en herencia:
mi vida está en sus manos. Tengo siempre presente al Señor
y con él, a mi lado, jamás tropezaré. R/.

Por eso se me alegran el corazón y el alma
y mi cuerpo vivirá tranquilo;
porque tú no me abandonarás a la muerte
ni dejarás que sufra yo la corrupción. R/.

Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia,
y de alegría perpetua junto a ti. R/.


Lectura de la Carta a los Hebreos - 10, 11-14. 18

Hermanos: En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo, diariamente y de pie, los mismos sacrificios, que no podían perdonar los pecados. Pero Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios. No le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Así pues, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado. Porque una vez que los pecados han sido perdonados, ya no hacen falta más ofrendas por ellos.
Palabra de Dios

Aleluya Aleluya.

Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre.

Aleluya.


†Lectura del santo Evangelio según san Marcos - 13, 24-32

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. El enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.
Entiendan esto con el ejemplo de la higuera: Cuando sus ramas se ponen tiernas, y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca a la puerta.
En verdad que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir la tierra y el cielo, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora; ni los ángeles del cielo ni el Hijo. Solamente el Padre».
Palabra del Señor


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos con la mayor confianza al Dios de paz y esperanza, que nos espera al final del camino de la vida, y digamos: Auméntanos la fe, señor.

  • Por la Iglesia, para que el nuevo Pueblo de Dios proclame con confianza y alegría su fe segura en la vida eterna. OREMOS
  • Te pedimos, Padre, por todas las naciones de la tierra para que procuren entre ellas el bienestar y el desarrollo en un clima de paz y entendimiento mutuo. OREMOS
  • Por los que temen a la muerte, a la edad avanzada, o a los problemas y sufrimientos de la vida, por la gente desalentada o desesperada, para que aprendan a confiar en Dios y para que nosotros sepamos apoyarles y estar a su lado. OREMOS
  • Por esta nuestra comunidad, para que sirvamos de inspiración los unos para con los otros, para que por nuestro amor y servicio el Señor viva en medio de nosotros. OREMOS
  • Te pedimos, Padre, por los matrimonios cristianos, para que a pesar de las dificultades permanezcan fieles en el amor consagrado. OREMOS
  • Te pedimos, Padre, para que atentos a los signos de los tiempos seamos motivo de esperanza para todos los que nos rodean. OREMOS

Celebrante: Señor, Dios de la vida y de la muerte, guárdanos vigilantes en esperanza, y ayúdanos a acogerte ahora en los hermanos, para que tú nos acojas un día en tu casa eterna para siempre. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡VIVIRÉ CADA DÍA, SEÑOR!

Sabiendo que, un día más, es un día menos
Un día más en el mundo,
Pero un día menos para estar cerca de Ti
Un día más para hacer el bien
Y un día menos en el intento de haber cambiado
Un día más para emplearme a fondo
O un día menos para buscar lo eterno

¡Viviré cada día, Señor!
Sabiendo que, al final, y como buen final
Me aguardas y me esperas Tú.
Amén.