29 de noviembre 2015 - I DOMINGO DE ADVIENTO


I DOMINGO DE ADVIENTO - C
29 de noviembre 2015
LEVANTEN LA CABEZA


MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos todos a la Eucaristía de este Primer Domingo de Adviento. Ya en presencia del sacerdote, con el acto de encender esta primera vela de la corona iniciamos el Tiempo de Adviento.

(Pausa… Alguien se acerca a la corona de Adviento y enciende la primera vela)

¡Qué la luz de Cristo nos ilumine a todos! Y es que nuestros ojos miran hacia delante pero no sienten el milagro de la luz inefable que viene a disipar tanta tiniebla. Por eso este Adviento ha de ser un momento privilegiado para renovarnos. Para vivir una fe que nos haga caminar, una esperanza que nos ayude a despojarnos de tantos pesos absurdos y un amor que lleve a Cristo a cualquier sitio donde nos encontremos. Pidamos al Señor esa gracia tan especial al iniciar esta Eucaristía.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, sacada del Libro de Jeremías, nos muestra la profecía mesiánica que se cumplirá en Jesús de Nazaret. Él es el vástago legítimo que Dios suscitará en la descendencia de David. Y el Adviento es eso. Esperar la llegada del Mesías y Salvador del género humano.

SEGUNDA LECTURA: En el fragmento de la Carta a los Tesalonicenses –es la segunda lectura—Pablo nos sitúa en la espera de la Segunda Venida del Señor Jesús. Y para eso hemos de ser fortalecidos interiormente por Dios Padre para que nada, ni nadie, nos evite ese encuentro. Pablo esperaba esa Segunda Venida con emoción como nosotros esperamos conmemorar la Primera Venida renovada en nuestros corazones por este Adviento.

EVANGELIO: Jesús en el Evangelio de Lucas –que es el evangelista que leeremos a lo largo de este ciclo C—nos recuerda que vamos a ser liberados y que no nos deben preocupar estos malos tiempos. Siempre hubo malos tiempos pero fueron vencidos por la espera en el Señor. Tengámoslo en cuenta se acerca nuestra liberación.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Jeremías: 33, 14-16

“Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán ‘el Señor es nuestra justicia’”.
Palabra de Dios

SALMO 24

R./ Descúbrenos, Señor, tus caminos

Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.R/.

Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos. R/.

Con quien guarda su alianza y sus mandatos,
el Señor es leal y bondadoso.
El Señor se descubre a quien lo teme
y le enseña el sentido de su alianza. R/.


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses:
3, 12-4, 2

Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que Él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos.
Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús.
Palabra de Dios

Aleluya Aleluya.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Aleluya.


† Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”.
Palabra del Señor


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Elevamos nuestras oraciones al Señor, que por medio de Jesucristo nos llama a participar de la vida, y le decimos: Ayúdanos a estar vigilantes.

  • Por el Papa, que con su fe y su sabiduría, está demostrando la pujanza universal de la Iglesia. OREMOS
  • Por los Obispos, los sacerdotes, diáconos, ministros y todos aquellos que trabajan en la Iglesia por el bien de sus hermanos. OREMOS
  • Por los gobernantes, los políticos, los profesores, los periodistas y los artistas para que su trabajo coincida con la esperanza que trae el Adviento. OREMOS
  • Por todos aquellos que son prisioneros del consumismo, de la adoración al dinero, del egoísmo y de la insolidaridad hacia los hermanos, para que el Niño que esperamos les traiga pobreza en el espíritu. OREMOS
  • Por los pobres, los marginados, los tristes, los que están solos, para que todo el pueblo de Dios los tenga en cuenta en estos días que, jubilosos, esperamos al Señor. OREMOS
  • Por los organismos internacionales y sus dirigentes, para que luchen sin descanso en pro de la paz, el amor y la libertad para todos los pueblos de la tierra. OREMOS

Celebrante: Acepta Padre nuestras súplicas humildes y confiadas que te dirigimos hoy al iniciarse el tiempo de Adviento. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


SI ESTOY SENTADO, LEVÁNTAME, SEÑOR

Si dudo de tus promesas;
levanta mi fe, Señor
Si aumentan mis pesares;
alza mi ánimo, Señor
Si me acosan mil dificultades;
haz inmensa mi fortaleza, Señor
Si mi interior se acobarda;
reaviva mi espíritu, Señor
Si me ciegan los ídolos;
dirige mi vista hacia Ti, Señor
Si me enloquece la apariencia;
lleva mi corazón a Ti, Señor
Si mi cabeza se inclina;
sostenla para poder verte
Si me encuentro esclavo;
rompe mis cadenas para poder caminar
Si me encierro en mí mismo;
reorienta mi alma hacia Ti, Señor
Si me conformo con lo que veo;
recupera mi afán de buscarte
Si sufro por la ansiedad;
alimenta en mí la conformidad
Si prefiero la comodidad;
llámame y ponme en pie, Señor
Si duermo y no te espero;
abre mis ojos y despiértame, Señor
Si me despisto y no te busco;
espabílame y condúceme, Señor
Si me equivoco de dirección;
recondúceme y reoriéntame, Señor
Si prefiero otros señores;
dame fe y dame tu santo temor
Si me creo único e invencible;
acércate y dame humildad
Si pasa el tiempo y desespero;
ayúdame y ven a mi encuentro en Navidad

Amén.


AVISOS PARROQUIALES

  • El próximo sábado, día 5 de diciembre a las 5pm les invitaremos a participar en la tradicional vigilia de la Inmaculada. Iniciamos pronto para facilitar la llegada de todos los interesados.
    Después de la vigilia habrá dos busetas que van a recorrer los sectores de nuestra parroquia para llevar a los que no disponen de otro transporte.
    Se suspende la Misa en Jesús Nazareno a las 5pm.
  • El viernes 4 de diciembre a las 6.30pm, reunión mensual de Caritas.
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Aviso Parroquial

Aviso Parroquial

Viernes 27 de noviembre 2015
Misa de la Novena de Jesús Nazareno
a las 6 pm

Direción: Vereda 4 Sector Altamira


NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
REY DEL UNIVERSO
22 Noviembre 2015


MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban nuestra más cordial bienvenida. Vamos a comenzar la eucaristía del último domingo del Tiempo Ordinario y que se dedica a Jesús de Nazaret como Rey del Universo. Esta solemnidad se estableció por el papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925, hace noventa años. La realeza de Cristo no es de fuerza, sino de amor. No busca imponer, sino convencer, es cabeza del Reino de Dios, que, sin duda, está cerca y cuando llegue plenamente cambiará nuestras vidas. Marca, también, el final del año litúrgico, porque nos recuerda el triunfo de Nuestro Señor al final de los tiempos. Tiene, pues, un sentido finalista, pero alegre. Ha sido San Marcos quien nos ha acompañado en los relatos evangélicos de este Ciclo B que ya termina. El próximo domingo iniciamos el Adviento, tiempo de espera y de esperanza, y con ello se comienza un nuevo Ciclo, el C; en el que será San Lucas nuestro acompañante por las paginas, siempre bellas, de la Vida de Jesús. Pero ahora iniciemos con júbilo esta eucaristía que nos muestra a Jesús como Rey del Amor y de la Paz.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura, del Libro de Daniel, aparece el apelativo de Hijo del Hombre para designar al Mesías. Jesús de Nazaret haría suya esa denominación y la repitió siempre que quería hacer referencia a su persona y a su misión. Pero, a su vez, la profecía de Daniel hace una muy adecuada descripción del Mesías, que también concuerda con Cristo.

SEGUNDA LECTURA: El fragmento del Libro del Apocalipsis que se proclama hoy proclama la gloria de Jesús, su Reinado como príncipe de todos los reyes de la tierra. Y Jesús nos convierte en súbditos de su Reino y nos hace sacerdotes a todos. Es impresionante los que Cristo nos da hoy. Debemos escuchar y meditar estas palabras del Apocalipsis. Son muy importantes, y definitorias de la misión que nos ha encargado Cristo.

EVANGELIO: En este ciclo B, que terminamos hoy, hemos proclamado, domingo a domingo, el Evangelio de San Marcos, pero hoy se lee un fragmento del Evangelio de San Juan, donde Jesús de proclama rey, sin rodeos, ni velos, pero su reinado, que “no es de este mundo”, es una realidad de amor, paz y justicia. Y sus súbditos buscan y procuran la verdad contenida en la voz de Jesús que nos habla.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Daniel - 7,13-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido.
Palabra de Dios

SALMO 92

R./ El Señor reina, vestido de majestad

Tú eres, Señor,
el rey de todos los reyes.
Estás revestido de poder y majestad. R/.

Tú mantienes el orbe y no vacila.
Eres eterno,
y para siempre está firme tu trono. R/.

Muy dignas de confianza son tus leyes
y desde hoy y para siempre,
Señor, la santidad adorna tu templo. R/.


Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 1, 5-8

Hermanos míos: Gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el soberano de los reyes de la tierra; aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Miren: El viene entre las nubes, y todos lo verán, aun aquellos que lo traspasaron. Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa. "Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir, el todopoderoso".
Palabra de Dios

Aleluya Aleluya.

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!

Aleluya.


†Lectura del santo Evangelio según san Juan: 18, 33-37

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús le contestó: "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?" Pilato le respondió: "¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han en-tregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?" Jesús le contestó: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí". Pilato le dijo: "¿Conque tú eres rey?" Jesús le contestó: "Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
Palabra del Señor


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Elevamos nuestras plegarias al Padre, por mediación de Jesucristo que sentado en el trono, nos ama y nos libra del pecado diciendo: Venga a nosotros tu reino.

  • Por el Papa Francisco, para que el Señor le inspire siempre la palabra y el gesto oportuno para que el reino de Dios arraigue en los corazones de todos los hombres. OREMOS
  • Por todos los que ostentan el poder en el mundo, para que se dejen guiar por el servicio a sus naciones y atiendan con presteza las necesidades de sus pueblos. OREMOS
  • Por todos aquellos víctimas del terrorismo, para que sus almas se vean confortadas por la Misericordia de Dios, y sus familiares sientan el consuelo de Cristo en estos momentos tan difíciles. OREMOS
  • Por todos aquellos que se esfuerzan cada día en extender el Reino de Dios, mediante su palabra y su vida, para que el Señor los aliente en los momentos de dificultad. OREMOS
  • Por las familias, para que reine en su seno los mismos sentimientos de amor y misericordia que nos trae Jesucristo.OREMOS
  • Por todos aquellos que ya han fallecido, para que el encuentro con Cristo resucitado, sea una experiencia gozosa de habitar en la Casa del Señor por días sin término. OREMOS

Celebrante: Padre, que por la pasión y muerte de tu Hijo concediste a toda la humanidad el perdón de sus pecados, atiende estas plegarias de los que somos tus hijos por adopción. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


REINARÉ, CONTIGO, SEÑOR

Anunciando tu misericordia y tu lealtad,
Tu presencia y tu comunión con el Padre,
Tu fidelidad y tu reinado de vida y verdad.

Reinaré, contigo, señor,
Y, con tu Espíritu, me empujarás,
por el sendero de la verdad y lejos de la mentira,
apartándome de aquellos que, dicen ser de los tuyos,
pero se comportan como si nunca te hubieran conocido,
dando gracias por tu nombre y proclamando,
que, Tú Señor, eres Rey, siempre Rey, sólo Rey.

Amén.

XXXIII (33º) Domingo Ordinario B

XXXIII (33º) Domingo Ordinario B
15 noviembre 2015

“Estén preparados”


MONICIÓN DE ENTRADA

Sean, todos, y todas, bienvenidos a la Eucaristía de este Domingo 33 del Tiempo Ordinario. Estamos a punto de terminar un año litúrgico y, lógicamente, iniciar otro con la llegada del Adviento. La liturgia de este domingo, así como la del siguiente –que festejaremos a Jesucristo Rey del Universo—nos habla del final de un mundo que, una vez purificado, se abrirá a otro mundo, sin duda, mejor. Jesús nos enseña que hemos de confiar en Él y no asustarnos ante lo desconocido. Él siempre estará con nosotros. Pero hemos de irnos preparando muy especialmente para esos nuevos tiempos que veremos en el Adviento que se inicia el día 29… Estemos con espíritu de oración y fuerte esperanza ante ese nuevo tiempo que, sin duda, mejorará el actual. Iniciemos, pues, con gran alegría nuestra celebración.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1. La primera lectura –del Libro de Daniel-- es suficientemente clara. Nos habla de que, al final, habrá un consuelo para los humildes, los oprimidos, los pequeños. Nos recuerda, que a este mundo de injusticia le seguirá un orden nuevo que dará a los últimos la verdadera vida. Esta lectura es un texto clásico de la literatura apocalíptica del Antiguo Testamento.

2. En la segunda lectura, seguimos leyendo la Carta a los Hebreos. Y nos dice que Cristo es el único sacerdote ofrecido por amor para salvarnos y decirnos que no es posible soportar las tribulaciones de la vida sin acercarnos a la verdadera salvación que viene de la Cruz.

E. En el evangelio de Marcos, Jesús anuncia su próxima muerte y profetiza sobre la destrucción de Jerusalén, que ocurriría en el año 78, antes de que desapareciera la generación que vivió los hechos terribles del Gólgota. Enlaza, además, con el fin del mundo, cuyo momento –fecha y hora— solo sabe el Padre.

LECTURAS

Lectura del libro del profeta Daniel - 12, 1-3

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo. Será aquel un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el prin-cipio del mundo. Entonces se salvará tu pueblo y todos aquellos que están escritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán: unos para la vida eterna, otros para el eterno castigo.
Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento; y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.
Palabra de Dios

SALMO 15

R./ Enséñanos, Señor, el camino de la vida.

El Señor es la parte que me ha tocado en herencia:
mi vida está en sus manos. Tengo siempre presente al Señor
y con él, a mi lado, jamás tropezaré. R/.

Por eso se me alegran el corazón y el alma
y mi cuerpo vivirá tranquilo;
porque tú no me abandonarás a la muerte
ni dejarás que sufra yo la corrupción. R/.

Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia,
y de alegría perpetua junto a ti. R/.


Lectura de la Carta a los Hebreos - 10, 11-14. 18

Hermanos: En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo, diariamente y de pie, los mismos sacrificios, que no podían perdonar los pecados. Pero Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios. No le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Así pues, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado. Porque una vez que los pecados han sido perdonados, ya no hacen falta más ofrendas por ellos.
Palabra de Dios

Aleluya Aleluya.

Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor
ante el Hijo del hombre.

Aleluya.


†Lectura del santo Evangelio según san Marcos - 13, 24-32

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. El enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.
Entiendan esto con el ejemplo de la higuera: Cuando sus ramas se ponen tiernas, y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca a la puerta.
En verdad que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir la tierra y el cielo, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora; ni los ángeles del cielo ni el Hijo. Solamente el Padre».
Palabra del Señor


ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos con la mayor confianza al Dios de paz y esperanza, que nos espera al final del camino de la vida, y digamos: Auméntanos la fe, señor.

  • Por la Iglesia, para que el nuevo Pueblo de Dios proclame con confianza y alegría su fe segura en la vida eterna. OREMOS
  • Te pedimos, Padre, por todas las naciones de la tierra para que procuren entre ellas el bienestar y el desarrollo en un clima de paz y entendimiento mutuo. OREMOS
  • Por los que temen a la muerte, a la edad avanzada, o a los problemas y sufrimientos de la vida, por la gente desalentada o desesperada, para que aprendan a confiar en Dios y para que nosotros sepamos apoyarles y estar a su lado. OREMOS
  • Por esta nuestra comunidad, para que sirvamos de inspiración los unos para con los otros, para que por nuestro amor y servicio el Señor viva en medio de nosotros. OREMOS
  • Te pedimos, Padre, por los matrimonios cristianos, para que a pesar de las dificultades permanezcan fieles en el amor consagrado. OREMOS
  • Te pedimos, Padre, para que atentos a los signos de los tiempos seamos motivo de esperanza para todos los que nos rodean. OREMOS

Celebrante: Señor, Dios de la vida y de la muerte, guárdanos vigilantes en esperanza, y ayúdanos a acogerte ahora en los hermanos, para que tú nos acojas un día en tu casa eterna para siempre. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


¡VIVIRÉ CADA DÍA, SEÑOR!

Sabiendo que, un día más, es un día menos
Un día más en el mundo,
Pero un día menos para estar cerca de Ti
Un día más para hacer el bien
Y un día menos en el intento de haber cambiado
Un día más para emplearme a fondo
O un día menos para buscar lo eterno

¡Viviré cada día, Señor!
Sabiendo que, al final, y como buen final
Me aguardas y me esperas Tú.
Amén.

XXXII (32) Domingo Ordinario B

XXXII (32º) Domingo Ordinario B
8 noviembre 2015

El óbolo de la viuda


MONICIÓN DE ENTRADA

Reciban nuestra más fraternal bienvenida a la Eucaristía del Domingo XXXII del Tiempo Ordinario. Hoy el Señor Jesús habla de generosidad extrema: una viuda pobre que echa todo lo que tiene en el cepillo del templo. Son pocos los que dan todo lo que tienen. Y aunque, sin embargo, la dura crisis que vivimos ha creado mayor generosidad entre la gente, muy pocos llegan a ese nivel de entregar todo. Las enormes dificultades que sufren los hermanos que tenemos más cerca, han creado una mayor conciencia solidaria entre nosotros.  Ojalá los cristianos hayamos comprendido –y de una vez por todas– que nuestro egoísmo es una verdadera traición a Jesús y a su Palabra. Aprendamos, no obstante, de la viuda del templo -y de la madre de Sarepta- que el deseo de ayudar a los demás debe derribar todas las barreras del egoísmo. Es lo que el Señor nos pide hoy.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1. En el libro de los Reyes –que es nuestra primera lectura de hoy—se narra la historia del profeta Elías y la viuda pobre y que apenas tenía alimento para ella y para su hijo. Pero confió en el hombre de Dios y su alcuza se convirtió en milagrosa. De ella salía toda la harina y todo el aceite necesarios para hacer pan para siempre. Lo poco que tenía se lo dio al profeta y tuvo su premio.

2. Se continúa, en la segunda lectura, la proclamación de los textos de la Carta a los Hebreos, en la que se hace un extraordinario canto a la condición de Cristo como Sumo sacerdote, como víctima única y como altar divino para el perdón de los pecados. Es nuestro salvador y nuestro intercesor ante Dios Padre.

E. El Evangelio de Marcos de hoy nos narra la historia maravillosa de la limosna de la viuda pobre. Y este relato enlaza con el de Elías de la primera lectura. Son los pobres más generosos que los ricos, dan todo lo que tienen y luego reciben el gran premio de Dios: el reconocimiento expreso de esa generosidad desde la óptica perfecta de Dios.

LECTURAS

Lectura del primer libro de los Reyes 17, 10-16

En aquellos días, Elías se puso en camino hacia Sarepta, y al llegar a la puerta de la ciudad encontró allí una viuda que recogía leña.
La llamó y le dijo: Por favor. Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba. Mientras iba a buscarla le grito: Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan. Respondió ella: Te juro, por el Señor tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en cán-taro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos los come-remos y luego moriremos. Respondió Elías: No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor. Dios de Israel: La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra. Ella se fue, hizo lo que había dichos Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías. Palabra de Dios

SALMO 145

R./ Alaba, alma mía, al Señor.

El Señor siempre es fiel a su palabra,
y es quien hace justicia al oprimido;
él proporciona para los hambrientos
y libera al cautivo. R/.

Abre el Señor los ojos de los ciegos
y alivia al agobiado.
Ama el Señor al hombre justo
y toma el forastero a su cuidado. R/.

A la viuda y al huérfano sustenta
y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente, reina tu Dios,
oh Sión, reina por los siglos. R/.


Lectura de la Carta a los Hebreos 9,24-28

Hermanos: Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el-cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por noso-tros. En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el san-tuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez a sí mismo en sacrificio, porque en tal caso ha-bría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la his-toria, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por se-gunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para salvación de aque-llos que lo aguardan y en él tienen puesta su esperanza. Palabra de Dios

Aleluya Aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Aleluya.


†Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 38-44

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas hacien-do ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso».
En una ocasión, Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, 
mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos monedas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos Jesús les dijo: 
«Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir». Palabra del Señor  

ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Padre nos propones, a través de tu Iglesia, los ejemplos de aquellas dos viudas que dan todo lo que tienen, y que son ejemplo para nuestra débil fe incapaz de responder generosamente a tu mensaje. Por eso te pedimos: Auméntanos la fe, señor.

  • Por el Papa Francisco: para que guiado por una fe inquebrantable lleve a la Iglesia de nuestro tiempo a la Luz y la Verdad que nos viene de Dios. OREMOS
  • Por los gobernantes y dirigentes de nuestra nación: para que atiendan preferentemente a aquellos más desfavorecidos. OREMOS
  • Por los que se sienten solos, abatidos, tristes, abandonados: para que les llegue pronto el amor por medio de su prójimo. OREMOS
  • Por los que están enfermos, por sus familiares y cuidadores: para que, como dice el Salmo, se sientan sostenidos por el Señor. OREMOS
  • Por los ancianos: para que nunca carezcan de lo mínimo para vivir, tanto material como afectivo. OREMOS
  • Por todos los que participamos de esta eucaristía: para que el Señor nos fortalezca y sepamos dar hasta lo necesario. OREMOS

Celebrante: Padre, atiende estas peticiones y alcánzanos la fe 
para comprender tu mensaje. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

COMO LA VIUDA, SEÑOR
Caminaré sin arrogancia
ni seguridad en mí mismo
Caminaré sin miedo a encontrarte
Caminaré dispuesto a facilitarte
lo que más necesites.

Como a la viuda, señor.
Mírame y condúceme,
hazme desprendido y sencillo.
Dame la valentía de darte
lo que más me cueste.
Inspírame el gesto y la palabra oportuna
y, si quieres, Señor,
arranca de mí incluso aquello que,
por comodidad o egoísmo,
busco y amarro para poder vivir.
Amén.

AVISOS PARROQUIALES

  • 2

2 de noviembre de 2015 - CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS


2 de noviembre de 2015
CONMEMORACIÓN

DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

Orar por los difuntos es una de las tradiciones cristianas más antiguas. Es muy explicable que, al día siguiente de celebrar a todos aquellos que han llegado ya a la intimidad con Dios, nos preocupemos por todos nuestros hermanos que han muerto con la esperanza de resucitar y con una fe tan sólo conocida por Dios.
Muchas familias están afligidas porque alguno de sus miembros ha sufrido algún tipo de violencia. El profeta Isaías afirma que esas lágrimas y ese oprobio terminarán, no solamente al final de la historia, cuando el Señor Jesús triunfe definitivamente sobre la muerte, sino parcialmente en nuestro sombrío presente, cuando la sociedad se renueve. La suerte de los que han muerto preocupa a muchas personas de buena voluntad, como preocupaba a los cristianos de Tesalónica. Los que tenemos esperanza, no podemos resignarnos, ni cruzarnos de brazos. Nosotros, los que aguardamos a Jesús, estamos invitados a cuidar y promover toda vida, particularmente la más amenazada.

ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, benignamente nuestras súplicas, y concédenos que al proclamar nuestra fe en la resurrección de tu Hijo de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus hijos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Sabiduría 3, 1-9
Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los alcanzará ningún tormento. Los insensatos pensaban que los justos habían muerto, que su salida de este mundo era una desgracia y su salida de entre nosotros, una completa destrucción. Pero los justos están en paz.
La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo, pero ellos esperaban confiadamente la inmortalidad. Después de breves sufrimientos recibirán una abundante recompensa, pues Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto agradable. En el día del juicio brillarán los justos como chispas que se propagan en un cañaveral. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor reinará eternamente sobre ellos.
Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos. Palabra de Dios.

SALMO: Del salmo 26, 1. 4. 7 y 8b y 9a. 13-14
R/. Espero ver la bondad del Señor.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacernos temblar? R/.
Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda mi vida,
para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R/.
Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión.
El corazón me dice que te busque y buscándote estoy.
No rechaces con cólera a tu siervo. R/.
La bondad del Señor espero ver en esta vida.
Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 14-16
Hermanos: Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien saben ustedes que ningún homicida tiene la vida eterna.Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos. Palabra de Dios.

R/. Aleluya, aleluya. Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor; tomen posesión del Reino
preparado para ustedes desde la creación del mundo. R/.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’. Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.
Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna". Palabra del Señor.

PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos confiadamente al Padre de la misericordia y pidámosle el descanso eterno de nuestros hermanos que han muerto en el Señor:
  •  Para que Cristo, que con su muerte destruyó la muerte y con su gloriosa resurrección dio la vida al mundo entero, conceda el lugar de la luz y la felicidad eternas a nuestros hermanos difuntos, roguemos al Señor.
  •  Para que les perdone todas las faltas que cometieron de pensamiento, palabra, obra y omisión, roguemos al Señor.
  • Para que el único que no cometió pecado se compadezca de la debilidad de los que eran frágiles y pecadores, roguemos al Señor.
  • Para que el Señor santifique a su Iglesia, llene el mundo de bienes y se compadezca de los que sufren, roguemos al Señor.

A ti, Señor, que tienes el trono en el cielo, elevamos nuestros ojos; escucha nuestra oración y ten piedad de tus siervos que, mientras vivían en el mundo, confiaron en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sean gratas, Señor, nuestras ofrendas, para que tus fieles difuntos sean recibidos en la gloria con tu Hijo; a quien nos unimos por este sacramento de su amor. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que tus fieles difuntos, por quienes hemos celebrado este sacrificio pascual, lleguen a la morada de la luz y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.