13 de agosto de 2017 - Domingo XIX del Tiempo Ordinario


Domingo XIX del Tiempo Ordinario
13 de agosto de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a la Eucaristía. La liturgia de hoy nos va a mostrar el continuo llamamiento de Dios a todos nosotros. Y ante ello no debemos tener miedo. Dios llama con un susurro, no con rayos y centellas. Jesús camina suavemente sobre las aguas… Pero, Pedro tuvo miedo. La confianza en el Señor nos ayudará en nuestra vida y en el apoyo a los hermanos. Hoy esta Eucaristía se nos presenta como un apoyo total de Dios a sus hijos, aunque estén alejados y en dificultades. Iniciemos, pues, nuestra celebración con la alegría que nos produce el conocimiento de que somos hijos de Dios…

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: Elías espera a Dios y este se le presenta como un susurro, sin prueba alguna de su poder. Es el gran secreto de Dios que nos narró Jesucristo que se acerca como Padre bueno a sus criaturas. Ese es el relato del Libro Primero de los Reyes, en la primera lectura.

SEGUNDA LECTURA: En la segunda lectura, de la carta de San Pablo a los Romanos, describe el apóstol de los gentiles, el misterio inquietante de la infidelidad de los judíos a Jesús. Nada, ni nadie, parece que pudo evitarlo. Pero subyace en el relato de Pablo un mensaje de esperanza para el pueblo del que nació Jesús de Nazaret.

EVANGELIO: La barca de Pedro es la Iglesia. Los miedos de Pedro son las tribulaciones lógicas de esa Iglesia de Cristo. Pero, tras la tempestad llega la calma y tras el momento duro en que Pedro parece que se hunde en las aguas llega la calma de la mano del Señor Jesús. El Evangelio de Mateo nos narra este hecho Escuchemos con atención.

LECTURAS
Del primer libro de los Reyes: 19, 9. 11-13
Al llegar al monte de Dios, el Horeb, el profeta Elías entró en una cueva y permaneció allí. El Señor le dijo: "Sal de la cueva y quédate en el monte para ver al Señor, porque el Señor va a pasar".
Así lo hizo Elías, y al acercarse el Señor, vino primero un viento huracanado, que partía las montañas y resquebrajaba las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Se produjo después un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Luego vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se escuchó el murmullo de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la cueva.
Palabra de Dios


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 84, 9ab-10. 11-12.13-14

R./  MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA.

Escucharé las palabras del Señor,
palabras de paz para su pueblo santo.
Está ya cerca nuestra salvación
y la gloria del Señor habitará en la tierra. R/.

La misericordia y la verdad se encontraron,
la justicia y la paz se besaron;
la fidelidad brotó en la tierra
y la justicia vino del cielo. R/.

Cuando el Señor nos muestre su bondad,
nuestra tierra producirá su fruto.
La justicia le abrirá camino al Señor
e irá siguiendo sus pisadas. R/.


De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 9, 1-5
Hermanos: Les hablo con toda verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu Santo, que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante tortura mi corazón.
Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre, los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Ellos son descendientes de los patriarcas; y de su raza, según la carne, nació Cristo, el cual está por encima de todo y es Dios bendito por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 14, 22-33
En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.
Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: "¡Es un fantasma!" Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".
Entonces le dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!" Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?"
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".
Palabra del Señor.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos con profunda fe a nuestro Dios, que está siempre presente en su pueblo. Él nos dirige su palabra con tono de paz. Digámosle repetidamente:

R/ Señor, que veamos y experimentemos tu bondad.
  • Señor, tú no estás en el rayo y en el trueno de la ira y la venganza. Escucha el grito de tu Iglesia, dondequiera que esté perseguida y privada de libertad. OREMOS
  • Señor, tú no estás en el tornado de los que infligen daño a sus opositores; cambia sus corazones y sé compasivo con ellos y con sus víctimas. OREMOS
  • Señor, tú no estás en el terremoto de los que siembran temor y provocan guerras. Da paz y justicia a sus víctimas y también a los que les hieren. OREMOS
  • Señor, tú no estás en el fuego de los que juzgan y condenan a sus hermanos. Muestra tu amabilidad a sus víctimas, y convierte los corazones de los que hieren a otros. OREMOS
  • Señor, tú estás en la suave y agradable brisa de la gente que trata de servirte bien, y que lleva alegría a sus familias y comunidades. Permanece muy cercano a ellos y dales fortaleza. OREMOS
Celebrante: Padre, ponemos nuestra esperanza en ti, nos fiamos de tu palabra. Quédate siempre con nosotros, y que tu Hijo Jesús sea nuestro compañero en la vida, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡TENGO MIEDO, SEÑOR!
De que, en las dificultades,
no respondas como yo quisiera
Que, en las tormentas,
no me rescates a tiempo
Que, en la lluvia torrencial,
no acudas en mi socorro.
Por eso, porque tengo miedo, Señor,
mírame de frente, de costado y de lado
para que, en mis temores,
Tú seas el Señor
El Señor que venga en mi rescate.
Amén.

Domingo XVIII del Tiempo Ordinario
La Transfiguración del Señor
6 de agosto de 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a esta primera Eucaristía de agosto. La riqueza de la Palabra de Dios vuelve a sacudirnos este domingo como lo hizo con los Apóstoles que subieron al Monte Tabor. La fiesta de la Transfiguración es como una pausa dentro de la serie del Tiempo Ordinario. Y su coincidencia con el domingo da mayor brillantez a una fiesta que comenzó a celebrar la Iglesia nada menos que en el Siglo VI, cuando se hizo la dedicación de la primera basílica erigida en ese monte de Palestina. Participemos con toda nuestra alegría en la manifestación de la Gloria de Dios en el Señor Jesús. Hoy, la Transfiguración debe producirnos el mismo efecto que saborearon Pedro, Santiago y Juan: un convencimiento fehaciente de la divinidad de Jesús.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura sacada de la Profecía de Daniel ya describe la gloria visible de Dios. Es un anticipo literario --y de estilo-- del Libro del Apocalipsis. Y produce sensación de cercanía con lo trascendente de Dios, con la grandeza del Señor.

SEGUNDA LECTURA: El San Pedro que escribía su Segunda Carta era ya mucho mayor que aquel que nos presenta el Evangelio de la Transfiguración. Y en la Carta él quiso dar testimonio claro de aquel extraordinario hecho. A Pedro dicho episodio le sirvió para saber sin dudas que Jesús era Dios. A nosotros nos tiene que llevar al mismo lugar.

EVANGELIO: El Evangelio de San Marcos narra con brevedad y precisión la escena del Monte Tabor y la alegría indescriptible de Pedro por la Transfiguración. Quería quedar allí para siempre. Hemos escuchado ya su reflexión madura de aquel suceso tal como nos ha narrado su Carta. Nunca pudo olvidar la visión de un momento de la Gloria de Dios. Y eso es lo que pretendía Jesús con todos sus discípulos. Especialmente con Pedro, Santiago y Juan que le acompañaban.

LECTURAS
Del libro del profeta Daniel: 7, 9-10. 13-14
Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas. Un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo servían, millones y millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
Yo seguí contemplando en mi visión nocturna y vi a alguien semejante aun hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido.
Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 96,1-2. 5-6. 9
R./  REINA EL SEÑOR, ALÉGRESE LA TIERRA.

Reina el Señor, alégrese la tierra;
cante de regocijo el mundo entero.
Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor
que se asienta en la justicia y el derecho. R/.

Los montes se derriten como cera
ante el Señor de toda la tierra.
Los cielos pregonan su justicia,
su inmensa gloria ven todos los pueblos. R/.

Tú, Señor altísimo,
estás muy por encima de la tierra
y mucho más en alto
que los dioses. R/.


De la segunda carta del apóstol san Pedro: 1, 16-19
Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: "Éste es mi Hijo amado, en quien yo me complazco". Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo.
Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Éste es mi Hijo muy amado, dice el Señor,
en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo.
R/. Aleluya.

† Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 1-9
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.
Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: "Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo". Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman".
Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Por medio de Jesucristo transfigurado, elevamos al Padre nuestra oración pidiendo por las necesidades de Iglesia y de los hombres diciendo:

SEÑOR, TRANSFORMA NUESTRA VIDA.

  • Por el Papa, los obispos y sacerdotes para que siguiendo el ejemplo de Jesús sepan mostrar la Gloria de Dios a todos los hombres. OREMOS
  • Por todos los pueblos de la tierra, para que la luz de Cristo trasfigurado, guíe sus corazones y acompañe sus pasos. OREMOS
  • Por todos aquellos que pasan necesidad o sufren alguna enfermedad o contratiempo, para que, mirando a Cristo, superen sus problemas y su vida quede trasformada. OREMOS
  • Por todos aquellos que viven lejos de Dios, para que, experimentando a dicha de la Gloria de Cristo, se acerquen al seno de la Iglesia. OREMOS
  • Por todas las familias cristianas, para que, vivan en torno a la luz de Cristo, y ésta les ilumine en su devenir diario. OREMOS
  • Por todos los que hoy hemos contemplado la Gloria de Cristo, en el monte Tabor, para que seamos fieles trasmisores de la verdad revelada. OREMOS

Celebrante: Padre, haz que, los que hoy hemos contemplado la Transfiguración de tu Hijo, seamos capaces de comprender el Amor que Él nos trajo y los vivamos entre todos. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

LA TRANSFIGURACIÓN
Domingo Ferrari


Era el Señor un amigo en la marcha cotidiana.
Era el Señor un maestro
cuya palabra alumbraba los sucesos del camino. Y en la lucha me alentaba.

Era el Señor fortaleza a la hora del desmayo.
Sufría con mis tristezas, iluminaba mis pasos.
Su presencia era mi fuerza.
Y su amor cálido abrazo.

Y de tanto ser amigos y contar con su presencia
olvidé Su ser divino y el milagro de Su esencia.
Descuidé el culto debido.
Y descuidé la obediencia.

Entonces me llevó al monte de la Transfiguración
Y contemplé, luminoso, la imagen de mi Señor.
Y estaba con Elías su profeta, Moisés su legislador.

Y supe que el compañero de la vida cotidiana
es el Dios solo y eterno
por Quien todo se creara.
El Hijo en quien Dios se hace Prójimo cada mañana.

Y comprendí en aquel monte
que toda Su humanidad
era porque quiso, pobre, entre los pobres andar.
Y ser Él la buena nueva de perdón y santidad.

Y que el culto es ese monte
si sabemos escuchar al leer la profecía,
y la ley, Voz celestial diciéndonos que es el Hijo
quien cumple Su voluntad.

Y si al bajar de ese monte del culto dominical
Su santo poder se esconde
en el diario caminar, le toca a todo creyente
Su encarnación proclamar.
Amén.

23 de julio de 2017 - XVI Domingo del Tiempo Ordinario


XVI Domingo del Tiempo Ordinario
23 de julio de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a la Eucaristía. Celebramos el Domingo 16 del Tiempo Ordinario. Y hoy el Jesús de Nazaret nos va a relatar la Parábola de la Cizaña. La cizaña – una especie de mala hierba—crece junto al trigo y parece que va a terminar con él. Algunos se inquietan, pero Jesús, no. Ahí aparece la paciencia de Dios. No hay que cortar la cizaña. Y si esperar al final de los tiempos para la siega, porque Dios nos da todo el tiempo posible para que cambiemos y nos convirtamos. Hoy hemos de meditar sobre lo que Jesús nos dice. Hoy y siempre. Y hemos de tomar decisiones. Convertirnos totalmente al Señor, y, después, no tengamos prisa alguna para condenar a los que aún no han recibido la palabra de Dios, porque todo llegará. La Paciencia de Dios lo hace todo posible. Y nos salvaremos. Aunque el Mal haya intentado sembrar la cizaña en campo bueno.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Libro de la Sabiduría, nos muestra ese Dios grande, poderoso, soberano, que se acerca al hombre desde el perdón, la indulgencia y el amor. Cercano siempre a nuestras necesidades y al que acudimos a pedir ayuda. La verdad es que somos especia-listas en pedir y además queremos rapidez y eficacia al conseguirlo. Hemos olvidado que orar también es alabar, bendecir, adorar, dar gracias, pedir perdón, ofrecer, contemplar... Pero claro ¡tenemos tanto que pedir!

SEGUNDA LECTURA: Nos va a sorprender la observación que san Pablo hace en la Carta a los Romanos, que es la segunda lectura de hoy: "no sabemos pedir lo que nos conviene". Queremos poner a Dios las condiciones para que Él simplemente las firme Además queremos que se obedezcan nuestras sugerencias, que el Espíritu entre en nuestro juego en lugar de entrar nosotros en su acción imprevisible.

EVANGELIO: En el Evangelio San Mateo se muestra la parábola de Jesús donde nos dice que en nuestro campo habitan juntos el bien y el mal, el trigo y la cizaña. No podemos situarnos fuera del mal como si nosotros no fuéramos responsables de su difusión en el mundo, como si los malos fueran los otros. Cuántas veces el trigo y la cizaña aparecen en campos insospechados, de gente que nosotros no tomaríamos en consideración, ni como buenos, ni como malos. No os toca a vosotros quitar la cizaña, dice el Evangelio, y es verdad. Pero sí nos toca condenar el mal, llamar al pecado por su nombre, no quedarnos mirando resignadamente. El cristiano no encuentra el mal fuera de su campo sino dentro de él. Cristo nos lo dijo: hay muchas zonas sin curar dentro del Reino, en la Iglesia, en nuestro corazón. Hoy seria un gran día si tuviéramos la honradez de reconocerlo y tomárnoslo en serio.

LECTURAS
Lectura del primer libro de la Sabiduría
No hay más Dios que tú, Señor, que cuidas de todas las cosas. No hay nadie a quien tengas que rendirle cuentas de la justicia de tus sentencias. Tu poder es el fundamento de tu justicia, y por ser el Señor de todos, eres misericordioso con todos.
Tú muestras tu fuerza a los que dudan de tu poder soberano y castigas a quienes, conociéndolo, te desafían. Siendo tú el dueño de la fuerza, juzgas con misericordia y nos gobiernas con delicadeza, porque tienes el poder y lo usas cuando quieres.
Con todo esto has enseñado a tu pueblo que el justo debe ser humano, y has llenado a tus hijos de una dulce esperanza, ya que al pecador le das tiempo para que se arrepienta.
Palabra de Dios

Salmo Responsorial: Salmo 85
R./  TÚ, SEÑOR, ERES BUENO Y CLEMENTE.

Puesto que eres, Señor, bueno y clemente
y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración
y a mi súplica da respuesta pronta. R/.

Señor, todos los pueblos vendrán
para adorarte y darte gloria,
pues sólo tú eres Dios,
y tus obras, Señor, son portentosas. R/.

Dios entrañablemente compasivo,
todo amor y lealtad, lento a la cólera,
ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Señor, a toda hora. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos
Hermanos: El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña. Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: `Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’ El amo les respondió: `De seguro lo hizo un enemigo mío’. Ellos le dijeron: `¿Quieres que vayamos a arrancarla?’ Pero él les contestó: `No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero’ ".
Luego les propuso esta otra parábola: “El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas”. Les dijo también otra parábola: “El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. Luego despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo”. Jesús les contestó: “El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la buena semilla son los ciudadanos del Reino, la cizaña son los partidarios del maligno, el enemigo que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Celebrante: El ministerio que se nos ha confiado a nosotros, a la Iglesia, es rogar por todos y cada uno de nuestros hermanos, para que descubran el tesoro de la fe. Respondamos a cada petición:

ESCUCHA A TU PUEBLO, SEÑOR.

  • Por todos los cristianos, para que aprecien profundamente su fe y su vida en Cristo y sigan viviendo según sus convicciones, roguemos al Señor:
  • Por los hombres y mujeres del mundo entero, para que abran sus ojos y sus corazones a la Buena Noticia de salvación de Jesucristo, roguemos al Señor:
  • Por los líderes de las naciones, para que, cuando trabajen por la prosperidad y el progreso, no pierdan de vista lo que es esencial, es decir: las personas, y los valores humanos más profundos, roguemos al Señor:
  • Por los que son ricos en posesiones y en talentos, para que pongan sus dones y sus bienes al servicio de sus hermanos, roguemos al Señor:
  • Por los enfermos y los pobres entre nosotros, para que descubran en el cuidado cariñoso de los hermanos un algo de la bondad de Dios, roguemos al Señor:
  • Por nuestros jóvenes, para que sus padres y la Iglesia les transmita su fe viva y el espíritu para servir bien a Dios y a los hermanos, roguemos al Señor:

Celebrante: Señor, te damos gracias porque en ti hemos encontrado el tesoro que convierte nuestra vida en digna de vivirse. Guárdanos en tu amor, ahora y por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡ QUIERO, SEÑOR!

Que lo que me des, yo esté dispuesto
a entregarlo a todos aquellos
que todavía no te conocen

QUIERO, SEÑOR
Que, siendo campo con tantas posibilidades,
metas Tú, la mano del Buen Sembrador,
y recojas lo que más necesites
para el mundo y para mis hermanos.
Amén.

16 de julio de 2017 - XV Domingo del Tiempo Ordinario


XV Domingo del Tiempo Ordinario
16 de julio de 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos y hermanas les deseamos la paz y el amor del Señor, nuestro Dios, en este inicio de nuestra Eucaristía. Y decirles que, como siempre, la enseñanza de Jesús de Nazaret sigue viva y fuerte. Dice la escritura: “Y los enseñaba con parábolas…” Realmente, a veces, sorprende el uso de las parábolas por el Señor. Pero, en realidad, esa fórmula nos llega también a nosotros de manera muy directa. La parábola del sembrador es verdaderamente bella y muy práctica. Lanzada la semilla por lo alto, ésta cae en lugares muy diferentes y muy diferentes somos, asimismo, los humanos que la recibimos. Lo que importa es que todos nos esforcemos por dar fruto. Estemos donde estemos, de vacaciones o en nuestras casas, lo fundamental es ser coherentes con las enseñanzas de Jesús y, por tanto, constituirnos en servidores permanentes de nuestros hermanos, principalmente de los más débiles y necesitados.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: En la primera lectura, llena de esperanza, vemos a Isaías consolando a los que se acercan a él. A esos oyentes mortecinos, cansados, desalentados, como muchos de nosotros; que les hace llegar la fuerza de vida, la potencia creadora, la fertilidad que nace de recibir la Palabra de Dios anunciando la salvación. ¡Perfecta conexión con la parábola del sembrador!, que escucharemos en el Evangelio.

SEGUNDA LECTURA: Hemos de prestar una atención muy especial a la segunda lectura de hoy sacada de la Carta de los Romanos de San Pablo. Exhibe y crea la doctrina de la creación y de la salvación de los hijos de Dios gracias al Espíritu. Y es esa creación entera la que espera que nos manifestemos para cambiar el mundo para hacerlo más cercano y querido a lo que Dios pide a todos y cada uno de nosotros

EVANGELIO: En el Evangelio de Mateo vemos como Jesús siembra su Palabra dentro del hombre desde la generosidad total, sin mirar la circunstancia, ni el momento. Siempre. No le importa que hoy caiga en el camino, mañana entre piedras, o entre zarzas, o que se abrase... Él conoce la vida del hombre, y la diversidad de momentos por los que pasa, pero él confía que algún día caerá en tierra buena y la empapará y dará fruto, y cumplirá su cometido, y no volverá a él sin haber cumplido su misión. Él nos mandará su mensaje, pase lo que pase y caiga donde caiga, porque su comunicación siempre crea y vivifica.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Isaías 55, 10-11
Esto dice el Señor: “Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión”.
Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL - Salmo 64
R./  SEÑOR, DANOS SIEMPRE DE TU AGUA.

Señor, tú cuidas de la tierra, la riegas
y la colmas de riqueza.
Las nubes del Señor van por los campos,
rebosantes de agua, como acequias. R/.

Tú preparas las tierras para el trigo:
riegas los surcos, aplanas los terrenos,
reblandeces el suelo con la lluvia,
bendices los renuevos. R/.

Tú coronas el año con tus bienes,
tus senderos derraman abundancia,
están verdes los pastos del desierto,
las colinas con flores adornadas. R/.

Los prados se visten de rebaños,
de trigales los valles se engalanan.
Todo aclama al Señor.
Todo le canta. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 18-23
Hermanos: Considero que los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un día se manifestará en nosotros; porque toda la creación espera, con seguridad e impaciencia, la revelación de esa gloria de los hijos de Dios.
La creación está ahora sometida al desorden, no por su querer, sino por voluntad de aquel que la sometió. Pero dándole al mismo tiempo esta esperanza: que también ella misma va a ser liberada de la esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Sabemos, en efecto, que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-23
Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que Él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:
“Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga”.
Después se le acercaron sus discípulos y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?” Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.
Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.
Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador.
A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.
Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.
En cambio, lo sembrado en tierra buena representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta”.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos al Señor que siembra y cosecha, para que los hombres puedan acoger con entusiasmo su palabra y responder a su llamado urgente. Y digamos:

SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

  • Por los que siembran y difunden la palabra de la Buena Noticia de salvación: pastores y misioneros, catequistas y maestros, padres de familia, para que sigan sembrando la semilla aun cuando no vean todavía fruto, roguemos al Señor.
  • Por los que no se sienten movidos por la palabra de Dios, para que la Iglesia pueda percibir su anhelo silencioso y proclame la palabra de tal forma que ellos vean que es importante para su vida y su felicidad, roguemos al Señor.
  • Por los que han permanecido sordos a la palabra de Dios, para que se sientan movidos por ella, cuando vean que florece y da fruto en las vidas de los buenos cristianos, roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los que viven solos, los que sufren o lloran, para que la palabra de Dios les lleve consuelo, les dé el valor para aguantar su dolor y para seguir esperando en un Dios amoroso y bondadoso. roguemos al Señor.
  • Por nosotros y por todas las comunidades cristianas, para que no permitamos que los afanes de la vida asfixien la palabra de Dios en nosotros, roguemos al Señor.

Celebrante: Señor, que tu palabra no retorne a ti sin que tu voluntad se cumpla en nosotros, y que estas nuestras súplicas no retornen a nosotros sin que tú las hayas escuchado. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡ QUIERO, SEÑOR!

Que lo que me des, yo esté dispuesto
a entregarlo a todos aquellos
que todavía no te conocen

QUIERO, SEÑOR
Que, siendo campo con tantas posibilidades,
metas Tú, la mano del Buen Sembrador,
y recojas lo que más necesites
para el mundo y para mis hermanos
Amén.

9 de julio de 2017 - XIV Domingo del Tiempo Ordinario

XIV Domingo del Tiempo Ordinario
9 de julio de 2017



MONICIÓN DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a la Eucaristía. Jesús de Nazaret nos comunica desde el Evangelio de Mateo cosas notables, muy importantes. Nos muestra Jesús su gozo, ante el Padre, por haber dado su sabiduría a los pequeños, a los humildes. Y recuerda a sus discípulos que el yugo del Maestro es suave y su carga ligera. Nos dice, además, una frase que produce mucho consuelo: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Estas palabras suyas han estado muy presentes, durante más de dos mil años, en la realidad de muchos cristianos fatigados y abrumados. Busquemos, pues, a Jesús pues nos ayudará a descansar y a ser más felices. Fiémonos de Jesús que será Él quien nos dé el auténtico descanso. Abrimos pues esta primera eucaristía dominical del mes de julio con alegría, amor y confianza.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: 1.- En la primera de las lecturas de hoy, sacada del capítulo 9 de Zacarías, hay un rasgo que llama poderosamente la atención, "la llegada de un rey que cabalga en un asno”. El Señor opta siempre por lo humilde, lo sencillo; no quiere triunfalismos, ni poder, ni grandeza. Tampoco quiere dominar, ni vencer, ni imponer y mucho menos atemorizar, como veremos después en el Evangelio.

SEGUNDA LECTURA: Pablo de Tarso sigue con su teología de la conversión en los fragmentos de la Carta a los romanos que leemos en estos domingos. Dice San Pablo que si con el Espíritu damos muerte a las obras del cuerpo viviremos. Es la diatriba constante entre lo espiritual y lo corporal. Hemos de tenerlo en cuenta, sin despreciar al cuerpo, pero sin hacerle el centro de todo pues por encima esta nuestro espíritu y Espíritu de Dios.

EVANGELIO: De este domingo 14 del Tiempo Ordinario al 17 iremos escuchando las parábolas del Reino, procedentes del Evangelio de Mateo. Y en ellas, Jesús nos dice que viene "a traer la paz a las naciones" llegando a cada hombre, sin escatimar esfuerzos, siendo paciente y constante. También quiere que nosotros lleguemos a cada hombre, empezando por los más cercanos, sin importamos lo que cueste; y estas son las armas: tenacidad, entrega, trabajo y sacrificio, apoyados en el desprendimiento y la pobreza. ¡Con que claridad nos lo muestra el evangelio por boca de Jesús! Pero además Jesús nos ofrece su regazo, su refugio, su cercanía en forma de yugo suave y carga ligera para todos los que –como muchos en este tiempo— estamos cansados y agobiados. Él va a aliviarnos.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Zacarías 9, 9-10
Esto dice el Señor: “Alégrate sobremanera, hija de Sión; da gritos de júbilo, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde y montado en un burrito.
Él hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de guerra, y de Jerusalén, los caballos de combate. Romperá el arco del guerrero y anunciará la paz a las naciones. Su poder se extenderá de mar a mar y desde el gran río hasta los últimos rincones de la tierra”.
Palabra de Dios

Salmo 144
R./  Acuérdate, Señor, de tu misericordia.

Dios y rey mío, yo te alabaré,
bendeciré tu nombre siempre y para siempre.
Un día tras otro bendeciré tu nombre,
y no cesará mi boca de alabarte. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. R/.

El Señor es siempre fiel a sus palabras,
y lleno de bondad en sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza
y al agobiado alivia. R/.

Que te alaben, Señor, todas tus obras,
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
y den a conocer tus maravillas. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 9. 11-13
Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos a Jesús, Señor nuestro, que nos enseña la verdadera sabiduría: la de la compasión y el amor. Y digámosle:

SEÑOR, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN.

  • Señor Jesús, enseña a los sabios y a los ilustrados a hacerse pequeños y humildes, para que tú les reveles el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por los que tienen que soportar pesadas cargas, para que conozcan el yugo suave del evangelio, y de ese modo entiendan el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por los responsables del bienestar de las naciones; enséñales a abandonar las guerras y a buscar la paz en la justicia, para que lleguen a conocer el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por los que eligen servir a los más pobres; para que no se desalienten, y para que experimenten el amor del Padre. Y así te rogamos: OREMOS
  • Por todos nosotros en nuestras comunidades cristianas, para que encontremos en la oración y en el pan que compartimos la paz que tú nos has prometido. Y así te rogamos: OREMOS

Celebrante: Señor Jesús, ¡qué bueno estar contigo aquí en la eucaristía! Escúchanos, pues nos conoces y quieres que seamos felices. Tú eres nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

¡ QUÍTAME PESO, SEÑOR!

Del yugo de mis decepciones y de mis expectativas,
de mis egoísmos y vanidades
para que, fijándome en Ti
crea firmemente que, entre todo lo bueno, eres lo mejor:
pecho en el que poder arrimarme para escucharte
hombro en el que apoyarme para progresar
corazón en el que poder asomarme para amar
oasis en el que poder sentarme para descansar
¡QUÍTAME, DEL YUGO DE MI VIDA, ALGO DE PESO… SEÑOR!
Amén.

2 Julio 2017 - XIII Domingo del Tiempo Ordinario


XIII Domingo del Tiempo Ordinario
2 Julio 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Hoy vamos a escuchar a Jesús que nos lo pide todo, que le prefiramos a Él más que a nuestra propia familia. Pueden sorprendernos sus palabras, pero sabemos que su yugo es suave y su carga ligera. Y sabemos, también, que ÉL nos va a dar todo lo que necesitemos. La realidad profunda es que nosotros le preferimos a Él, porque, antes, nos eligió preferentemente a todos nosotros.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura está sacada del segundo Libro de los Reyes. Es un relato, breve y bello, donde se explica como Dios recompensa a quien no le pone condiciones. Una mujer rica recibió a Eliseo y le dio, sin condiciones, todo lo que el profeta necesitaba para vivir. Y Eliseo concedió a la mujer lo que más deseaba y necesitaba.

SEGUNDA LECTURA: Continuamos, como segunda lectura, con la Carta a los Romanos. Es uno de los grandes tratados del Apóstol San Pablo y en ella se condensa una gran parte de los elementos, hechos y verdades que conforman la verdadera condición de cristiano, de seguidor de Cristo. Vamos a escuchar como la muerte de Cristo es la muerte de nuestros pecados y la vuelta a la vida. Y eso es lo más importante. Ya no importa ni la muerte física, solo la meta que Cristo nos tiene prometida.

EVANGELIO: Lo enunciábamos ya al principio, cuando recibíamos al sacerdote: Jesús nos lo va a pedir todo. El fragmento del capítulo 10 del Evangelio de Mateo nos anuncia que tendremos una Cruz, como la suya y que ese fue su éxito recorrer el camino que le pidió el Padre y que le llevo a la muerte, pero después a la gloria de la Resurrección. Jesús quiere que le obedezcamos a Él, como Él lo hizo con el Padre Dios. Y el premio es seguro. De todas formas todos sabemos que Jesús no nos pide aquello que no seamos capaces de realizar o soportar. Él está con nosotros hasta el final de nuestro tiempo, de todos los tiempos.

LECTURAS
Lectura del segundo libro de los Reyes: 4, 8-11.14-16
Un día pasaba Eliseo por la ciudad de Sunem y una mujer distinguida lo invitó con insistencia a comer en su casa. Desde entonces, siempre que Eliseo pasaba por ahí, iba a comer a su casa. En una ocasión, ella le dijo a su marido: "Yo sé que este hombre, que con tanta frecuencia nos visita, es un hombre de Dios. Vamos a construirle en los altos una pequeña habitación. Le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que se quede allí, cuando venga a visitarnos".
Así se hizo y cuando Eliseo regresó a Sunem, subió a la habitación y se recostó en la cama. Entonces le dijo a su criado: "¿Qué podemos hacer por esta mujer?" El criado le dijo: "Mira, no tiene hijos y su marido ya es un anciano". Entonces dijo Eliseo: "Llámala". El criado la llamó y ella, al llegar, se detuvo en la puerta. Eliseo le dijo: "El año que viene, por estas mismas fechas, tendrás un hijo en tus brazos".
Palabra de Dios

Salmo 88
R./  Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor,
y daré a conocer que su fidelidad es eterna,
pues el Señor ha dicho: "Mi amor es para siempre,
y mi lealtad, más firme que los cielos". R/.

Señor, feliz el pueblo que te alaba
y que a tu luz camina,
que en tu nombre se alegra a todas horas
y al que llena de orgullo tu justicia. R/.

Feliz, porque eres tú su honor y fuerza
y exalta tu favor nuestro poder.
Feliz, porque el Señor es nuestro escudo
y el santo de Israel es nuestro rey. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 3-4. 8-11
Hermanos: Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre, y al resucitar vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios,
para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 10, 37-42
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará. Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo. Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Dios nos ha puesto hermanos a lo largo de nuestro camino. Pidamos a nuestro Padre que nos acoge en Cristo que encontremos siempre a otros hermanos como personas a las que él ama y a las que quiere que nosotros amemos. Y digamos como respuesta:

---- TXT PADRE,…..

  • Por la Iglesia, para que predique el Evangelio sin componendas ni transigencias, y sin embargo sea sensible a las aspiraciones y necesidades de nuestro tiempo y las vea a la luz de Cristo. OREMOS
  • Por los que en la Iglesia llevan el peso de la autoridad, para que se abran a todos sin favoritismos y hagan a todos corresponsables de todo el Pueblo de Dios. OREMOS
  • Por nuestros misioneros, para que ellos acojan los valores culturales del pueblo a que son enviados y se abran a su mentalidad. OREMOS
  • Por los que viven al margen de la sociedad, por los que viven solos y son desconocidos, los pobres y los ancianos, o los enfermos y los incomprendidos, para que encuentren hermanos afectuosos que les comprendan y acojan con bondad. OREMOS
  • Por ésta y por todas las otras comunidades cristianas, para que no toleremos entre nosotros ninguna forma de prejuicio o discriminación, sino que abramos unos a otros nuestras puertas y nuestros corazones. OREMOS

Celebrante: Señor Dios nuestro: Ayúdanos a acogernos unos a otros, para que tú nos acojas y permanezcas con nosotros para siempre, por los siglos de los siglos.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

QUÍTAME PESO, SEÑOR

Del yugo de mis decepciones y de mis expectativas,
de mis egoísmos y vanidades
para que, fijándome en Ti
crea firmemente que, entre todo lo bueno, eres lo mejor:
pecho en el que poder arrimarme para escucharte
hombro en el que apoyarme para progresar
corazón en el que poder asomarme para amar
oasis en el que poder sentarme para descansar
¡QUÍTAME, DEL YUGO DE MI VIDA, ALGO DE PESO… SEÑOR!
Amén.

25 de junio de 2017 - XII Domingo del Tiempo Ordinario

XII Domingo del Tiempo Ordinario
25 de junio de 2017


MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos, hermanos, a la eucaristía. La liturgia nos invita en este domingo a escuchar desde dentro la voz del Señor, y oír lo que nos dice. Pues hoy, concretamente, nos hace una petición: "lo que os digo de noche, decidlo de día; lo que os digo al oído, pregonadlo". Hay en ello dos prioridades: primero escuchar, después salir a proclamarlo. Salir fuera, dejar la comodidad, las facilidades, las gratificaciones. Pregonar lo que Dios nos dice sin tener miedo de llegar al fondo, sin importarnos el juicio de los hombres, con la confianza de que el Señor sostiene a sus enviados tan sólo con que estos se fíen de Él. Recibamos al sacerdote pidiendo al Señor un corazón generoso que se ponga en camino desde la libertad más profunda que surge del encuentro con Él.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

PRIMERA LECTURA: La primera lectura, del Profeta Jeremías, nos describe un hombre dolido y solo interiormente, que podría ser cualquier hombre del mundo de hoy. Un hombre perseguido, humillado, sospechoso, cercano a caer en una trampa que le han tendido sus enemigos. Y ¿quién de nosotros no ha sentido alguna vez en su vida la soledad, el miedo, la prueba el silencio de Dios?

SEGUNDA LECTURA: San Pablo en su Carta a los Romanos explica que el mensaje de Cristo nos libera y que Jesús es el gran libertador. Nos libra de la muerte y del pecado y, sobre todo, limpia nuestro interior, el “yo personal” mediante el conocimiento de la realidad santa de Jesucristo, médico permanente de cuerpos y almas.

EVANGELIO: En medio de cualquier adversidad surge siempre un rayo de luz, "no tengas miedo, el Señor está a tu lado, camina contigo". Ahí está el proceder del hombre que siente la cercanía de Dios. Ni siquiera se defiende, su confianza está puesta en el Señor. ¡Qué parangón tan claro con el evangelio de Mateo que escucharemos hoy! Una persona que opta libremente por Cristo desempeña su misión entre contrariedades, críticas, oposición... Siempre habrá alguien que quiera callarlo. Pero si todo lo hace por el Señor, tendrá coraje y fuerza para ser testigo de Cristo donde se encuentre.

LECTURAS
Lectura del libro del profeta Jeremías: 20,10-13
En aquel tiempo, dijo Jeremías: "Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: 'Denunciemos a Jeremías, denunciemos al profeta del terror'. Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera, diciendo: 'Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él'.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable. Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa. Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados".
Palabra de Dios

Del Salmo 68
R./  ESCÚCHAME, SEÑOR, PORQUE ERES BUENO.

Por ti he sufrido oprobios y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa, el odio del que te odia, en mí recae. R/.

A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia, Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno y en tu ternura vuelve a mí tus ojos. R/.

Se alegrarán, al verlo, los que sufren; quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre ni olvida al que se encuentra encadenado.
Que lo alaben por esto cielo y tierra, el mar y cuanto en él habita. R/.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 12-15
Hermanos: Así como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya había pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se imputa cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el delito de uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos!
Palabra de Dios


Aleluya, aleluya.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí, dice el Señor,
y también ustedes serán mis testigos.
R/. Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos".
Palabra del Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos con plena confianza al Padre del cielo para que, libres de todo miedo paralizante, tengamos el valor que nace de la fe para construir su reino. Y así digamos:

SEÑOR, CONFIAMOS PLENAMENTE EN TI.

  • Por la Iglesia, para que nuestros líderes no se desalienten por las pruebas y sufrimientos de la renovación, y que cuenten siempre con nuestras oraciones y nuestro apoyo. OREMOS
  • Por nuestro país, para que, sin miedo, sigamos dando testimonio del Evangelio, trabajando por la justicia y por la dignidad del hombre. OREMOS
  • Por los enfermos y por todos los que sufren, los pobres y los oprimidos, para que no se desalienten; para que salgan de su apatía y fatalismo, y que nosotros sepamos darles esperanza y amor. OREMOS
  • Por todos nosotros, para que no tengamos miedo a los que nos amenacen o nos ridiculicen, sino que vivamos con confianza en Dios, que nos lleva en sus manos. OREMOS
  • Por nuestras comunidades cristianas, para que no estemos divididos en facciones y no nos rechacemos mutuamente, sino que confiemos unos en otros y construyamos juntos el reino de Dios. OREMOS

Celebrante: Señor Dios nuestro, contigo a nuestro lado no hay ninguna razón para temer. Despiértanos, haznos caminar, y danos la fuerza para ir radicalmente hacia ti, con Jesucristo nuestro Señor.
Amén


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

DEL SALMO 33

Bendigo al Señor en todo momento,
Su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
Proclamen conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ver qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.


Amén.